EL ROL ACTUAL DE LA INVESTIGACIÓN EN EL SISTEMA CIENTÍFICO PREDOMINANTE

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Con la adhesión de más de 1.600 Personas y 89 Instituciones (ver en www.saic.org.ar , difusión, política científica, propuesta de política de Estado en CyT).

Introducción

Por problemas con envíos masivos difundimos sólo una parte de un  documento elaborado por el Grupo Proyecto Universidad de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

En el mismo se expresa una posición crítica sobre algunos aspectos del sistema científico de nuestro país, aunque no las propuestas para resolverlos. Para ello, es necesario ver el documento completo en donde, además, se analizan otros problemas en CyT. El documento se puede solicitar a : GPU.UNMDP@gmail.com.

Más allá de coincidencias o discrepancias, consideramos que la difusión del texto contribuye al debate que se debería dar acerca de las políticas CyT en nuestro país, y que sería importante que se extendiera a otras Facultades/ Universidades y Organismos de CyT. Porque si conocemos los problemas, lo peor que podemos hacer es ignorarlos.

A continuación, el texto:

Grupo Proyecto Universidad

Universidad Nacional de Mar del Plata

Contacto: GPU.UNMDP@gmail.com

Aclaración: Debido a que este texto es parte de un documento mucho más amplio, debemos aclarar que las apreciaciones generales que se hacen sobre conductas, procedimientos o metodologías que creemos extendidas y predominantes, obviamente, no involucran a todas las personas ni a todas las Instituciones de CyT.

El rol actual de la investigación en el sistema científico predominante

Antes de realizar una propuesta de carácter ideológico respecto a este tema, debemos tener una primera aproximación de cómo se viene haciendo ciencia en nuestro país en particular y en los países dependientes en general.

En lo que refiere al sistema CyT, nuestro país es dependiente de las políticas científicas de los países hegemónicos (EEUU, Países de la Comunidad Europea, etc). Esta dependencia surge como producto de una dependencia cultural general y es articulada y garantizada por el sistema científico, los investigadores, los programas de vinculación, proyectos prioritarios, áreas de vacancia, etc.

Si bien en la realidad están íntimamente relacionados y son indivisibles, a los efectos de análisis se podría dividir el sistema científico nacional en al menos dos grandes componentes que interactúan entre si.

Por un lado el sistema compuesto por funcionarios del estado, organismos de gestión y evaluación. Estos organismos de evaluación se nutren del cultivo de científicos, del cual seleccionan a los “más destacados” o los que mejor entendieron las reglas del juego, privilegiándolos sobre otros investigadores del sistema científico, ya sea a través de ingresos, promociones y/o aprobación de proyectos y subsidios. Pero a su vez estos privilegios están restringidos por parámetros preestablecidos por el gobierno y/o los funcionarios del mismo. Y estos parámetros son elegidos en función de los estándares internacionales de CyT, estándares condicionados y/o definidos por los monopolios CyT de los países dominantes.

Por otro lado tenemos a los recursos humanos o investigadores, quienes previamente fueron becarios doctorales o posdoctorales, formados en centros de “excelencia” a nivel mundial en determinadas áreas, o bien en algunos centros locales de mayor jerarquía dentro del sistema. Durante el período de formación (doctoral y/o posdoctoral), a estos proto-investigadores se les enseña a “hacer ciencia“, es decir, se les inculcan cuáles son los temas más interesantes para la sociedad científica dominante, las herramientas con las que se abordan dichos temas y -por supuesto y sobre todo- las reglas que tienen que seguir para pertenecer al sistema científico.

Concretamente: cuántos artículos tiene que publicar, a cuántos congresos tiene que asistir y con quiénes debería trabajar para tener éxito (en el caso local, obviamente con investigadores miembros de los sistemas de evaluación). Cuando resaltamos cuántos, es porque nos referimos a la cantidad de los mismos y no a su calidad, llevando a que los famosos papers tengan cada vez menos calidad en los contenidos, llegando incluso a dividir un trabajo en dos o más publicaciones dependiendo de la capacidad discursiva del investigador (o, como bien podría denominarse, escritor).

El sustento ideológico de la publicación de papers está en el hecho de que el conocimiento científico “debe ser universal” y por ende debe ser publicado en revistas internacionales. A su vez, al ser enviado a una revista internacional se garantiza su evaluación por réferis (jurados) de otras universidades del mundo, dándole a este un valor internacional y cierta seriedad.

Veamos un poco lo del valor intelectual y seriedad. Como ya mencionamos anteriormente, existen centros internacionales de “excelencia” en donde obviamente trabajan los investigadores con mayor “prestigio” del mundo. A su vez estos centros son los que cuentan con mayor cantidad de recursos humanos, becarios e investigadores asociados, más y mejores equipos, más dinero; y en esto parece fundarse la “excelencia”: grandes cantidades de muchas cosas. Todo esto genera que, a nivel internacional, los investigadores que pertenecen a estos centros interactúen más fuertemente que el resto del universo de los investigadores, ya sea por mayor participación en congresos, por relaciones que persisten con los becarios cuando retornan a sus lugares de origen u otras posibles razones.

Estos investigadores, a su vez, terminan siendo los editores, editores consultados o réferis de las distintas revistas. Por supuesto, de las más importantes. De esta manera se va generando un círculo de amigos que publican en sus revistas y a veces, y con el sólo objetivo de legitimarse, publican investigadores del gran universo de la ciencia internacional. Obviamente, entre el grupo selecto hay privilegios, sea por el tiempo asignado, la frecuencia con que sus trabajos son aceptados y por la diferencia en el aumento de la lente al analizar un trabajo proveniente de los países hegemónicos con respecto a otro proveniente de los países dominados o colonizados.

Por otro lado, la tan vanagloriada y respetada universalidad del conocimiento es un tanto falaz, como muchas otras cosas que vamos observando de este sistema científico. Si prestamos un poco de atención, vamos a empezar a ver que cada vez que un investigador envía a publicar un trabajo, una vez superadas las etapas evaluadoras (referato) y si este fue aceptado, recibe formularios en los que debe ceder los derechos de autor.

Sí, le ceden los derechos a las revistas, generalmente de origen europeo, estadounidense o de otro país hegemónico. La primera respuesta que vamos a encontrar en plaza frente a esta dinámica por parte de los investigadores es que eso permite que toda la comunidad científica pueda acceder a esos trabajos; argumento falso, puesto que sólo se puede acceder a estos trabajos vía las Universidades, Estados u Organismos que paguen por dicho conocimiento.

En concreto: un científico argentino, por ejemplo, publica un artículo en una revista internacional y solo podrá acceder al mismo trabajo que mandó a publicar a través de su copia personal, o si la Universidad en la que trabaja o el Estado le paga a la revista para poder acceder al paper. De manera un poco más cruda: el Estado argentino paga para poder acceder a los artículos que el mismo financia.

Por otro lado, en un país desarrollado tecnológicamente se puede utilizar el conocimiento así generado en la creación de nuevos productos, nuevas tecnologías, etc. Para el caso de los países colonizados como el nuestro la situación no es la misma ya que este desarrollo está muy atrasado en relación a la producción científica del propio país. Por último los países desarrollados tienen sus agencias (NASA, Naval Research, etc) que tienen grupos e investigadores que se relacionan con toda la comunidad científica mundial y que no publican sus resultados, o al menos no todos, ya que tienen interés estratégico y son parte de políticas de Estado.

Evidentemente el acceso al conocimiento es en una sola dirección; de los países colonizados para los colonizadores.

Resumiendo, la distribución del conocimiento en este sistema, implica:

  1. Que debemos generar conocimiento y compartirlo con todo el mundo.
  2. Que debemos pagar para acceder al conocimiento que producimos.
  3. Que debemos pagar para usar el conocimiento que generamos.
  4. Que debemos pagar por lo que deriva del conocimiento que generamos.
  5. Que no todo el mundo comparte el conocimiento que genera.

En nuestro país, los investigadores son financiados por el Estado nacional (y por ende por toda la sociedad), pero gran parte de la investigación que se realiza responde a intereses de empresas extranjeras, u otros estados.

(*) La versión completa del documento se puede solicitar al Grupo Proyecto Universidad (GPU), UNMdP. Contacto: GPU.UNMDP@gmail.com.

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