CUANDO UN “CIVILIZAO EUROCENTRISTA” QUIERE DAR LECCIONES DE CÓMO SER PERONISTA A LOS “BÁRBAROS PERONISTA”. (1º parte)

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Por Pedro delArrabal

Corrían los últimos días del mes de junio del 2008 –plena crisis desatada por los “hombres del campo”, más conocidos como “agrogarcas”-, y alguien me comentó de un blog reciencito salido del cascarón. Su nombre: “Los Anteojos del Tata” (:http://elmensajerodelotrolado.wordpress.com/). Entré en el mismo por el comentario que me habían hecho sobre una nota que aparecía allí, y me entero que el autor se llama Enrico Udenio y su nota se titulaba “LA CRISIS DEL CAMPO, UNA CONSECUENCIA INEVITABLE DE LA MACROCEFALIA ARGENTINA. En aquella oportunidad y viendo que el “Tata” tenía serios problemas de “visión”, intenté mostrarle desde este blog que: “CUANDO A LA HISTORIA SE LA RECONTRUYE CON SEMIVERDADES, CUALQUIER ANÁLISIS POSTERIOR TERMINA SIENDO FALSO”. (Ver nota en este blog de fecha 25 de junio de 2008)

Pero en esta oportunidad, y en su blog, el mencionado “Don Enrico” asumió el papel tutelar para con el “lumpenaje” peronista (no utiliza el término pero queda implícito a lo largo del texto) he intenta darnos lecciones de cómo deberíamos pensar los peronistas de Perón y el Peronismo. La nota se titula “SI YO FUERA PERONISTA”

Le prometí en el “comentario” que hice en su blog, que le contestaría desde este, nuestro blog, y así lo estoy haciendo. Obviamente que voy a trabajar sobre fragmentos del contenido del mismo que son los lugares del texto donde se encuentran las cuestiones medulares de su “lección escrita”.

Por empezar le diría a don Enrico que, por lo menos a mí, me resultaría muy difícil imaginarlo peronista. Es más, pienso que para el peronismo, que usted lo fuera, sería más que una desgracia (como lo expresé en el comentario en su blog) una pesada carga de sobrellevar aunque significara un necesario voto en las próximas elecciones pensándolo en términos especulativos como usted lo quiere presentar a Perón (¡Por algo somos peronistas!).

“INTRODUCCIÓN NECESARIA”

Pero antes de entrar en los pormenores de su “articulo” me voy a tomar el trabajo de hacer una introducción sobre las cuestiones que le impiden a usted pensar el peronismo como un fenómeno singular de un espacio cultural que le es propio, su espacio de pertenencia, Suramérica.

Así como la ciencia es una cosa –y seria- y el cientificismo otra, existen formas y formas de hacer intelectualismo. Más aún en cuestiones históricas, disciplina propicia para jugar con las palabras en el campo de la lógica formal armando conceptos con proposiciones verdaderas para sacar conclusiones falsas.

En ese sentido la linealidad utilizada para realizar sus análisis y la animosidad puesta de manifiesto en cada una de las temerarias definiciones, terminan resultando un tanto exasperante. Especialmente por la cobertura de “mente abierta” con que Ud. intenta presentarse. En su escrito tira datos sin argumentos consistentes dentro de un fárrago de conceptos donde mezcla bíblias con calefones, datos históricos con datos técnicos, citas ajenas con pensamientos propios, todo “cocido” con un hílo conductor antojadizo. Y como usted bien lo declara en la nota, lo viene haciendo desde hace 8 meses: «“El Mito Peronista” (Marzo); “Sindicalistas Ricos, Obreros Pobres” (Diciembre); “No hay peor ciego que el que no quiere ver -2da Parte” y “El Péndulo Peronista” (ambas publicadas en Septiembre); y “El Otro Yo de Cristina” (Agosto 2008)».

Las preguntas que surgen automáticamente son las siguientes: ¿Con qué fin escribe esto? ¿Qué busca con estas “disertaciones”? ¿Quién se las pidió? Si Borges (¿sabe quién és?) nos definió como “incorregibles”, ¿a que se debe tanto esfuerzo por de demostrar que el peronismo es la encarnación del mismísimo demonio en la tierra? Podrá argumentar que está en su derecho de pensar y hacer público sus pensamientos; pero ese derecho no ampara el engaño; ¡estamos hablando de cuestiones políticas y de decisiones políticas, dentro de un Estado que somos todos (no una porción “calificada” de la sociedad)! ¡Además en cuestiones políticas no hay inocencia! ¡¿O no lo sabía don Enrico?!

Ahora bien, y amparado en el mismo derecho, le podría decir que todos los que piensan como usted son unos ignorantes y usted es un (le íba a poner “un pelotudo” pero voy a ser más académico) samborotudo. ¿Es menester recalcarle que nacimos para romperles bien las pelotas a gente como usted? Hasta me animaría a decir que para usted somos un mal insoportable porque lo obligamos a pensar.

Por todo lo anterior, sigo insistiendo en que deberá levantar mucho la puntería en términos formativos e informativos si quiere que sus lectores lo sigan tomando en serio. Porque en cuanto a formación interdisciplinaria, deja mucho que desear. ¡Ha! ¡Por favor, no se meta a hacer psicologismo barato! ¡Le sale muy mal!

Quizá, y en esta ocasión, atenúen sus “dislates intelectualoides” y perdonen sus altaneros aires de sabiondo (¿o suicida?), la posibilidad de enterarse por este medio que los modelos y parámetros de investigación en las ciencias sociales están siendo revisados aceleradamente dado los pocos buenos resultados que se lograron con las anteriores, tradicionales y acotadas variables que se utilizaban. Muestra de esto son las constantes contradicciones en la que están entrando hasta los propios antropólogos por reconocerse torpes al haber estado estudiando durante tanto tiempo a las etnias americanas colonizadas con el manual de colonizador europeo, por tomar un solo ejemplo. ¡Ni que hablar de otras áreas! En estos tiempo las verdades absolutas se fueron transformando en relativas, y la cuántica terminó de enquilombar más la cuestión

Sin embargo, y en su caso -para tomarlos como ejemplo de lo que no se debe hacer-, esto es una constante en sus “pseudos-análisis”. Las comparaciones descontextualizadas del marco y momento histórico que usted realiza con personajes relevantes de la historia mundial que trae a colación en varias partes de su texto (aunque intenta disfrazarlos de los contrario con comentarios insulsos de ubicación espacio-temporal) y que solo le sirven para sacar conclusiones antojadizamente perversas, son exacerbantes. Analizar la figura y trayectoria de Condorcanqui (Tupaq Amaru iskay ñiqin) con los mismos parámetros y valores con los que se puede analizar a Espartaco, estaría dentro de las barbaridades que usted puede llegar a cometer, sin siquiera ponerse a pensar que los parámetros que utilizaría en realidad fueron introducidos por la conquista y colonización con valor de verdad universal. ¿O usted se siente un descolonizado?

Se me ocurre sugerirle que revea sus criterios analíticos ya que están siendo puesto en tela de juicio por los últimos encuadres científicos dentro de la sociología y la antropología en el marco de los Estudios Sociales ; y por lo que se ve, usted está un tanto desactualizado.

Le tiro una punta, porque como peronista que soy no cultivo el egoísmo; pero fundamentalmente para que entienda a qué se debe lo anteriormente expuesto en cuanto a los valores impuestos por la Europa conquistadora y colonizadora y de qué manera condicionan cualquier análisis.

No estaría de más que usted se informe -antes de seguir tozudamente con la historia que le “deformó” su criterio analítico alejándolo del sentido común-, que la Europa de la cuál usted rescata pensadores y pensamientos, parámetros y valores que aumentaron a lo largo de su lamentable “deformación”, todos los “pre-juicios” con que sostiene sus argumentos “civilizadores”, esa Europa Moderna, no es la misma Europa de las nacientes culturas Greco-Romana. ¡Estábamos convencidos de eso! Es más ¡enseñábamos eso en nuestras escuelas y colegios por nuestra condición de colonizados! Por el contrario, la “Europa moderna” es de origen bárbaro (¿Sinónimos? Europa “inculta”, “incivilizada”, “salvaje”)

Como bien lo sostiene Enrique Duseel (1) «La mitológica Europa es hija de fenicios, de un semita…A Grecia no hay que confundirla con la “futura Europa”(la Europa moderna, actual)… Asia y Africa(Egipto) fueron las culturas más desarrolladas, y los griegos clásicos tenían clara conciencia de ello…la diacronía unilineal Grecia-Roma-Europa, es un invento ideológico de fines del siglo XVIII romántico alemán; es entonces un manejo posterior conceptual del “modelo ario”, racista.»

¡Mire usted don Enrico la buena punta que le estoy tirando. Ya tiene tema para estudiar ¿Cómo evolucionó el pensamiento “bárbaro” hasta volverse civilizado en la Europa moderna?

Como verá don Enrico, la historia siempre se la transmitirá según el entendimiento del que la vivió y luego la contó o la escribió; dependerá del ojo que utilizó para mirarla, el ”derecho” o el “izquierdo”; o los dos ¿por qué no? En la especie humana, y en relación a la lectura que cada uno de ellos haga de cualquier realidad, no existe la asepsia mental y sí la subjetividad producto de una formación cultural.

Le pongo como ejemplo la diferencia valorativa que adquiere el concepto de “Padre de la Patria” para los diferentes “constructores” de modelos sociales según sea la condición social –tal lo que fija la teoría “clasista” clásica europea- del que lo proponga y su grado de colonización cultural. Tomemos como ejemplo algo de nuestro país: Para los miembros del Instituto Nacional Sanmartiniano y los “Generales Mitrista” que la componen: “San Martín seguirá siendo el Padre de la Patria, siempre y cuando jamás se acepte que es hijo de una India. Semejante infundio solo puede provenir de grupos indigenistas”.(2) Para los criollos, los de abajo, los mortales comunes de este suelo Patrio, San Martín es el “Padre de esta Patria” porque tenía unos huevos inmenso y objetivos libertarios; luchaba por las negadas libertades que afectaban directamente la condición humana de los habitantes de estos suelo. Y si era hijo de una india (Doña Rosa Guarú), ¿para ellos? ¡Mejor, carajo!

Entonces “Si la historia la escribieron los que ganaron, eso quiere decir que hay otra historia, la de los que perdieron; que seguramente no será la misma” Si la historia fue “deformada” siempre habra quien la quiera “reformar”

Ahora bien ¿Don Enrico Udenio tiene la potestad para decidir el grado de verdad y falsedad de una y otra? ¡La mierda!

¡SI YO FUERA PERONISTA!

Ahora sí, entremos de lleno en su artículo.

¡Don Enrico! ¡En el comienzo de su lección de cómo ser peronista, ya empieza con chicaneos baratos, de baja estofa! Está bien que su target de lectores tenga determinadas características, ¡pero no los trate como imbéciles!

Por empezar, cuando usted dice muy suelto de cuerpo: «Una de las características que más me llamaron la atención de esos comentarios (se refiere a los comentarios que sobre sus notas antiperonistas hacen sus lectores) fue la imposibilidad de muchos en adentrarse en un planteo teórico de dudas o cuestionamientos hacia Perón y/o Evita. Incluso, alguno llegó a pedir directamente por favor, no hables más mal de Perón”», debe saber que el que le “pidió la escupidera” por sus “lanzadas antiperonistas”, o bien es un invento suyo, o no es peronista. Y sostengo esto porque básicamente, los peronistas no somos minusválidos mentales como intenta presentarnos, incapacitados resolver “planteos teóricos” y dudas respecto de nosotros mismos. Lo que nosotros no aceptamos es que un “aséptico intelectual” de bajo vuelo nos induzca a cómo debemos realizar dichos “análisis críticos”. Los peronista tenemos un vuelo similar al de los Cóndores, por eso nuestra mirada es más amplia y abarcativa, vuelo que facilita nuestros análisis. En todo caso no solemos perder mucho tiempo discutiendo pelotudeces, ni haciendo elucubraciones idiotas con cualquier.

¿A quien le quiere vender “objetividad” y “candidez analítica impoluta” cuanto sostiene: «Lo curioso es que, en realidad, el “hablar mal de Perón” en mis artículos se limitaba a transcribir, en la mayoría de las veces, textuales expresiones del mismo Perón, o a puntualizar sucesos muy bien documentados históricamente. Si bien, se pueden realizar varias interpretaciones de un mismo acontecer histórico, todas son pasibles de análisis cuyas diferencias permiten un enriquecimiento intelectual sin tener necesidad de caer en calificativos burdos como son los habituales casos de “gorila”, “reaccionario”, entre varios.»?

Por empezar su observación no resulta nada “curiosa” porque la misma carecen de originalidad. En infinidad de texto liberales y hasta en los textos “Psico-bolches” aparecen esas curiosidades. ¡Don Enrico, no se crea pionero en materia de desacreditación del peronismo! Vuelvo a insistir, la descontextualización de citas es un recurso, dentro de la contemporaneidad, bastante añejo. Y en cuanto a la documentación que “avalen los sucesos” le puedo recomendar varios falsificadores: mucho de los historiadores Mitrista con Mitre a la cabeza por ejemplo; ¡y sus continuadores por derecha, y también por izquierda sin ir más lejos! ¿Quiere falsificadores chabacanos y recientes? Lo tiene en sus propias filas. ¿No lo reconoce, o no lo quiere recordar? Le refresco la memoria ¡Ese, el que inventó el ataque de un “bárbaro Kirchnerista” que supuestamente había agredido con una navaja a un “inocente concurrente de la carpa verde de los agrogarcas” colocada en la Plaza Congreso! ¡Es muy parecida a las “persecuciones de opositores que realizaba el régimen peronista”!

¿Quiere que sigamos con los sucesos “muy bien” documentados? ¿O prefiere que sigamos con sus chicaneadas?

Más adelante, Don Enrico –y sin querer queriendo- comienza a desnudarse traicionado por su subconsciente: «¿Qué sucede en un liberal, un radical, un conservador, por ejemplo, cuando se encuentran con documentaciones que muestran visiones negativas del accionar de Kennedy, Churchill, Hipólito Yrigoyen, Arturo Frondizi, Raúl Alfonsín, etc.?” Don Enrico ¿Nunca un Lenín, un “Tito”, un Nazert, un Butto, un Chavez, un Castro, Un Torrijo, un Velazco Alvarado?

Pero él continua: “En la mayoría de los casos, más allá del lógico malestar, hay un interés genuino por conocer y analizar esas opiniones. Siempre se puede aprender algo nuevo que ayude a reafirmar o a cuestionar las propias creencias.

¿Por qué esto mismo no sucede con Perón o con la mayoría de los denominados políticos populistas? No interesa, incluso, el alto valor documental o la irreprochabilidad del que lo dice.»

Le pregunto ¿Por qué trae como ejemplo a personajes liberales de derecha y lo mezcla a Irigoyen con ellos? Debería estar enterado que los radicales Irigoyenistas -FORJA- luego se hicieron todos peronistas (Scalabrini Ortiz, Jauretche, Manzi, Discepolo, Orsi, etc,etc) ¿De que absurda parte de su cerebro puede salir la ilusión de que a un liberal de derecha, a un radical Alvearista, y a un conservador le aparezca de vez en cuando las ganas de un “mea culpa”, cuestione su accionar y trate de enmendarlo? ¡Para ellos -y para eso- está la iglesia que les perdona los pecados, los libera de culpa y cargo para que vuelvan tranquilos y sin cargo de conciencia a seguir jodiendo gente. ¿Cuál es valor de reconocer las cagadas y luego seguir haciéndolas? ¡Explíquemelo porque no lo entiendo don Enrico!

Luego y “torpemente” lo menciona a Perón dentro de los políticos “populista” y de paso en la volteada caemos los peronistas que no sabemos reconocer los errores del General. ¿Pero cómo hacemos esos, teniendo a la vista (¿?) el alto valor documental (¿?) que nos brinda un irreprochable pensador como don Enrico Udenio? Sabe que pasa don Enrico, es que a los peronistas, nos ponen de muy mal humor los “gorilas disfrazados”(aunque a usted le moleste el calificativo, pero uno no se puede engañar y a los gorilas no se los puede denominar de otra manera); por deformación cultural europea (no se olvide que las dos tragedias bélicas más grandes de la humanidad se dieron en el continente belicoso, 1º y 2º Guerra mundial) somos un tanto intolerante con aquellos que logran juntar ignorancia e imbecilidad en un solo “frasco”.

Aunque, y por suerte, no soy ni siquiera parecido a “Tio Berni”, por hoy lo voy a dejar aquí. Fundamentalmente para no cansar a los lectores. Pero mañana se la sigo porque hay mucho “tela por cortar”.

pocho-11

(1)Enrique Dussel “La Colonialidad del saber”- Europa, modernidad y eurocentrismo – Deslizamiento semántico del concepto de “Europa” – pág 41

(2) Norberto Falasso. “San Martín ¿padre de la Patria? O Mitre ¿padre de la historia? – Pág 27

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