Todo llama la atención! Pero… ¿A quién?

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, de nuestra redacción

NOTA EDITORAL

PEDRO-DEL-ARRABAL-3Por Pedro del Arrabal(1)

La bella inocencia

La violencia política está instalada socialmente en nuestro país; así dicen. ¿Apareció por que sí, de repente? ¿Es la primera vez? De no ser así ¿tiene similares características a las anteriores? Como en las anteriores ¿Nadie es responsable porque “Somos todos responsables”? Estúpido e infantil sería responder “SI” a esta última pregunta.

¡Somos adultos! ¿No?… ¿Lo somos en realidad?

Todas las evidencias dirían que no, que apenas somos un país niño jugando a hacer política y haciéndolo mal porque “unos tíos” adultos y con más experiencia –según dicen- con dirección en “otros barrios” pero que, según parece, se vienen acercando desde que nacimos para susurrarnos en el oído cuáles son las trampas para ganar en los juegos. Y por lo que se ve no se fueron nunca. Es más, hasta formaron otros niños locales como especialistas en hacer trampas. La desgracia es que cuando las trampas se descubren y pierden el juego lloran como grandes maricones. Evidentemente somos un país niños (con niños buenos porque su origen humilde les permite ir creciendo junto a la solidaridad; no tan buenos a los que tildamos de acomodaticios y niños malos que por tener todo servido son realmente caprichosos).

Se estaba pariendo nuestra Patria y una dudosa muerte -¿asesinato político?- se hizo presente, la del Secretario de la Primera Junta y primer hombre de prensa de la naciente Nación, Mariano Moreno. Todos aprendimos en el colegio que murió en alta mar, así, de repente, y su cuerpo arrojado al mar. Y nos tragamos sin chistar esa historia y la repetimos como algo anecdótico sin preguntarnos jamás qué pasó. No había que preguntar nada. Había que tragarse el verso y nada más. En aquel caso no era un fiscal que investigaba al presidente Saavedra; era el mismísimo Secretario de Gobierno.

Luego se asesinaron sindicalistas (los caudillos federales lo eran) por ordenes que partían de Bs. As.; y hasta se cantaron loas a los criminales (especialmente a los autores intelectuales). Se masacraron obreros en el sur del país y en el mismo Bs.As.; se asesinó por bombardeo a inocentes civiles, se persiguieron y asesinaron dirigentes gremiales y sociales por orden de las más “altas magistraturas” y con aplauso de la prensa; hasta se hizo desaparecer una generación completa sin que nadie de los medios que hoy actúan en política chistaran.

En realidad los argentinos, ¿somos un producto de un país adulto? A punto de cumplir 200 años de existencia como Nación independiente parecería que no. Ciertos hechos llevados adelantes por niños caprichosos agudizan nuestra condición de país niño.

Parece interesante tomar la niñez como modelo de estudio para sacar algunas conclusiones.

La inocencia es quizá una de las más bellas condiciones que acompañan al ser humano es esa etapa de la vida que es la niñez donde lo lúdico aporta su más que importante papel. Aplicado esto a nuestras inquietudes de adultos podríamos decir que si actuáramos como verdaderos niños intentaríamos ser condescendiente con ese “si” de la respuesta de la pregunta de arriba; porque formaría parte de un juego –el de la vida- donde carecen de valor mi historia (los niños no la tienen) y la historia de los otros jugadores, tampoco interesa el futuro de ambos, importa poco ya que para un niño esta muy lejos. Así son los niños; a ningún niño se le ocurre pedirle el Curriculum al compañero para saber si tiene antecedentes o si sabe jugar al fobal; tampoco se le prometería nada a futuro porque todos están en la certeza que es un juego, que con ciertas característica, divierte hoy, y es lo que vale. Nunca saben cómo será ese juego mañana, ni siquiera lo suponen, menos les interesa saber porque tampoco importa. Lo importante es el presente; el niño vive el hoy porque es el momento más bello para él.  Lo que en general a los niños les importa es la continuidad del juego, que sea eterno; o por lo menos hasta que las fuerzas físicas digan basta. ¡Y ojo con que sea interrumpido por estupideces!

Contrástelo con ciertas actitudes de algunos adultos que no logran “VIVIR” porque su cotidiano andar es entorpecido a cada paso por estupideces a las que les ofrece toda su atención porque le enseñaron que “son importantes” para ser alguien socialmente.

Ahora bien, no es menos cierto, y hasta sabiamente natural que los niños -por su condición de tal- saquen a relucir en no pocas oportunidades su beta egoica, o la sádica; pero en ellos y por estar en etapa de formación y aprendizaje todo es perdonable aunque… nosotros, los adultos, no perdemos oportunidad de recordarle: “Niño, deja ya de joder con la pelota. Niño que esto no se dice, esto no se hace, esto no se toca”.

Evidentemente esa capacidad de juego que siempre alimentó la imaginación de todos nosotros cuando niños y que servía para “geniales creaciones” como decía el querido “Tato” Pavlovsky, se va dejando de lado para dar lugar a las obligaciones que demanda el “ser adulto”. Y parece que nos obligaron a ser adultos todavía niños para hacer macanas sin culpa alguna; y para  los casos en que aparezcan culpas  estarán los terapeutas y psicoanalistas.

Seguramente que si retornáramos a nuestra inocencia de niño nuestra capacidad creativa para sortear estupideces sería ilimitada. La independencia Patria se la logró así. Pero no. Para esto que vivimos hoy nos hicieron “adultos” de golpe. Y hasta algunos ya actúan como viejos y no casualmente sabios, al contrario, como trastos viejos del sistema. A no pocos los cortaron verdes y los hicieron creer que estaban maduros.

Ejemplos de vida y de verdaderos valores humanos en sanas relaciones vinculares hay a montones. Sin ir más lejos los viejos (abuelos) se entienden de maravillas con los niños porque junto a ellos recuperan aquella inocencia de infancia, sin prejuicios, y por saber que están en la recta final. Nosotros, como adultos que somos y por las obligaciones que como tales tenemos, encerramos a los pobres viejos en geriátricos para que no nos rompan las pelotas (como a los niños que los pegamos al televisor o a la compu para que no nos jodan) previo dejar los papeles en regla por si hay algo para heredar. Esa es otra de las perversas estupideces con la cual convivimos con total naturalidad porque el sistema urbano imperante así lo exige. En ranchos pobres del interior provincial todavía se ven viejos jugando con niños y haciendo algo en la casa para tributar a la familia; son núcleos sociales con un corazón que sentirá el golpe cuando el abuelo deje este mundo; y se le agradecerán eternamente por tantas enseñanzas desde el amor; aún siendo analfabeto.

Quien decía que los energúmenxs tenían sexo

Nos.. ciertos Argentinos.

¿Dejamos de lado el análisis de la niñez para analizarnos como adultos en relación a lo que nos pasa cuando estamos creídos que lo somos?

Veamos con el egoísmo y lo sádico de la niñez. Lamentablemente estos dos aspectos hoy por hoy relucen como el oro y funcionan de maravillas en el mundo de ciertos adultos. Esos argentinos… ¿no pudieron, no supieron, no los dejaron superar esas vetas de etapa infantil? Digo bien “esos argentinos” porque está más que claro que como fenómeno psicopatológico no es una endemia; esta acotada a ciertos sectores sociales.

Esta es la triste realidad de muchos humanos alrededor del globo y ciertamente algunos argentinos no tenían por qué ser la excepción. Lamentablemente se sienten tan a gusto con el padecimiento que difícilmente se preguntarían: “En estupideces, ¿todos queríamos estar globalizados, o nos globalizaron a la fuerza? ¿Todos queríamos estos quilombos o alguien los está armando para cagarnos la vida? Tampoco se sorprenderán por sus ridículos hechos y dichos. ¡Y nosotros como boludos alados entramos en el juego!” jamás dirían

La francesita cacerolera

Nisman se suicido, lo suicidaron, lo “boletearon”… vaya uno a saber; ni Lagomarsino –el hombre que le facilito el bufoso y que sabe lo que es andar “calzado”- larga prenda. Es una cuestión de la justicia se debería suponer: “¿Justicia? ¿Qué justicia? La justicia en este país es una mierda (cuando me falla en contra) y es “independiente” cuando me falla a favor sabiendo que soy un reverendo hdp pero generoso a la hora de retribuir honorarios”. ¡Si sabrán de esto Magnetto, Los De Vedia, La Sociedad Rural y tantos otros empresarios y banqueros!

¿El resto de los mortales argentinos que son los que la yugan? Tratando de no ser salpicados con las defecaciones de las otras clases sociales que creen que sus heces huelen a Rosas(Blancas como la piel europea o a lo sumo rojas pero de revolucionarios franceses).

Por primera vez, un intelectual como Forster “pega una” en su declaración. En otras palabras “le cagaron las vacaciones a los argentino” creo que dijo. Pero… ¿en realidad fue así? En un país con un pueblo que sabe de yugar y que en periodo estival se toma vacaciones para hacer lo que se le canta las pelotas, ir a festivales en el interior del país, cantar y ponerse en pedo si tiene ganas –y está en todo su derecho-, o hacinarse en las playas de cualquier costa porque no le tiene miedo al que está al lado; pero para que empiece a tener miedo alguno de arriba empezó a joder con los rayos, y tampoco eso lo amedrentó ni le impidió ir a su playa. Ni esta más que lamentable muerte de un fiscal le cago las vacaciones. Lo escuché yo: “Estos porteños de mierda (no se por qué me sonó a “intereses portuarios”)… siempre haciendo quilombo”. La vida continuó para ellos como viene continuando desde hace años. Al grueso de esa sociedad laburantes, esa muerte ¿les cagó las vacaciones? No lo veo ni lo siento así. A lo sumo escuche decir a muchos veraneantes que toman vacaciones en serio y no “vacaciones caretas” -en ese tono de sincera inocencia- un… “pobre tipo”. Los “caretas” sí llenan los bares de desayuno de los lugares veraniegos con La Nación o Clarín en la mano para empezar bien tempranito a cagarse la vida comprando estupideces escritas para estúpidos, y haciendo comentarios como entendidos en “todas las materia” con los que están en la mesa de al lado y para que sepan que ellos son tipos bien informados. Les encanta que los consideren “la opinión pública”; o al menos aspiran a formar parte de aquellos que Mirta Legrand o Eduardo Feinmann consideran “La gente dice”, “la gente en la calle opina”. Esos argentinos, así, ¿son realmente felices o infelices? NS/NC.

Entre lo ficticio y lo real

Hace tres largos años y en un enero como este que se va, entramos con mi mujer en una Hostería de un pueblito del interior norteño a tratar de manducar algo. Solo una mesa más estaba ocupada por unos señores por lo visto de buen pasar que también almorzaban y que al final se retiraron en terribles 4X4 que estaban estacionadas a la par de mi chata. Cuando llegamos y nos sentamos, el televisor estaba sintonizado en TN. Posterior al retiro de los otros comensales le pregunté al dueño de la hostería que se encontraba acodado en el mostrador leyendo un diario viejo, ¿por qué tenía puesto el televisor en ese canal?. Como respuesta recibí -“Si quiere se lo cambio al “7” (la TV pública)”. Me miro en silencio y luego continuo –“Los que se retiraron, que deben ser porteños como usted, me pidieron que les ponga TN.” Como me descolocó su respuesta insistí en preguntarle si él veía seguido TN, o Canal 13. Me contestó -“Mi mujer ve la tele por las novelas. Yo veo partidos de futbol o alguna películas. Las peleas por los canales es de ustedes, los porteños. A mi ni el 7 ni TN o el 13 me cambian o me arreglan la vida. Esos son quilombos de ustedes.” Me sentí un estúpido. Terminamos de almorzar, pagamos y nos fuimos en silencio, para estallar en una carcajada ya en el camino al vernos y sentirnos tan pelotudos a la par de esos seres tan ricos y sabios a la vez. Obviamente a la lección la tomamos con humor.

Las cosas ocurren y no casualmente por culpa de los que la yugan; es más hasta dejan pasar esa perversión de unos pocos que intentan “socializar responsabilidades porque esos que la yugan casualmente son los que colaboraron con el voto para que “la Yegua” supuestamente –porque tampoco es cierto- les cagué la vida a esos pocos. Y es casi seguro que la vuelven a votar si el presentarse fuera posible, porque estos son unos ignorantes de mierda”. Ellos son los “leidos”

¿Son –somos- todos los argentinos unos “desalmados” al no salir a “cacerolear por Nisman? ¿Estamos los argentinos divididos en realidad… o intentan dividirnos? Ni una cosa ni la otra. No creo en eso de que somos unos bichos raros, jodidos, contradictorios, busca roña. “La argentinidad al Palo” de la Bersuit no es una pintura real de cómo somos los argentinos; en todo caso le saca la careta a muchos –no todos- porteños y a no pocos tilingos de clase media de grandes urbes del interior. No se puede generalizar. Y si en todo caso hay algunos argentinos que sí lo son, habría que preguntarse ¿vinieron fallados de fabrica? ¿Se hicieron solos? O alguien trabajó activamente para que se vuelvan jodidos.

Coincidiendo con nuestro director, creo que sí sabemos quién tiene parte de la culpa –aunque los responsables se hagan bien los boludos por una cuestión de conveniencia económica-; y es la educación. No todos son individualista ni egoísta por casualidad. La historia en realidad no está sirviendo como lección de vida casualmente porque fue y está siendo mal enseñada. La tilinguería y la idiotez no surgen en una sociedad por generación espontanea. Históricamente hubo intereses contrapuestos que hasta hoy nos joden como argentinos, y siempre se enseñó la cara que a los grupos concentrados de poder económico les convenía. Siempre quisieron que haya dos tipos de argentinos. Y los que quieren convencernos de eso son los mismos que creen que hay dos tipos de europeos, y que ese destino fatal se traspola porque fueron ellos los que nos colonizaron. Por desgracia para ellos, acá mucho de eso no se dio; y seguramente porque Dios es Argentino… pero atiende en Bs.AS.; y por lo visto hasta ahora no lo dejaron que traslade hacia el interior su oficina de atención al público.

¿Somos todos jodidos? NO ¿Quieren generalizar y extender los quilombos de intereses entre sectores del poder porteño al resto del país? SI. Ciertos porteños ¿se enquilomban solos y por amor al arte o hay instigadores que los imbecilizan? Por lo que la historia “no oficial” muestra indudablemente SI; hay instigadores, formales (a través de la educación) y no formales o para sistémicos (medios de comunicación). ¿Ejemplos de estos últimos? El irresponsable e impresentable “La-nada” y el séquito de alcahuetes de Magnetto; La Nación no se debe esforzar mucho porque sus lectores son los mismos de siempre y ya vienen gorilas y reaccionarios por convencimiento.

Lo cierto es que con Nisman (si no él, hubiese sido otro) o cualquier otra situación inventada perversamente, por izquierda y/o por derecha, nos hubiese mostrado que el imperio está operando a full. Nada nuevo. Se lo hicieron a Perón dos veces: desde el “53” hasta concretarlo en septiembre del “55” (aquella vez por “derecha”) y desde el 1 de Julio de 1974 y concretado el 24 de marzo de 1976 (por “derecha e izquierda” a la vez). Simplemente es mi opinión por conocimiento y experiencia personal. Hoy los milicos se quitaron el uniforme de profilácticos y con o sin hipótesis de conflicto han optado por el camino del respeto a las instituciones democráticas. Los “tilingos” tuvieron que salir a poner el cuerpo. ¡Es mucho para ellos! ¿Pedirle que piensen? ¡Se agotan a los 10 segundos!

No se puede entender lo que está ocurriendo si el análisis lo hacemos desde el infantil pensar que todo es producto de una “suma de casualidades” o hechos desafortunados, o por el contrario que este malévolo gobierno con supuestos personajes siniestros (con D’elia a la cabeza  secundado por el cuervo Larroque y una tropa mercenaria con un trapo que dice La Cámpora)  acuden a hechos criminales para perpetuarse en el poder. Lilita Carrio puede tomarse y fumarse toda la merca que sea pero nadie le puede quitar la cualidad de gran actriz. Se puede estar –o no- de acuerdo con un gobierno democrático; pero existen formas democráticas para enmendar el error. ¿Existe temor de que este gobierno malo de la “yegua” –con o sin ella- vuelva a ganar? Y si gana ¿es porque el resto de los argentinos son todos unos imbéciles y no piolas como ellos? La desesperación al borde de un ataque de nervios en la que entraron, no solo los medios de comunicación al servicio del poder económico y como parte de él, sino hasta la hipócrita comparsa judicial al servicio de los mismos intereses, papel que viene jugando desde su misma génesis, es por demás llamativo. Incluso -y prácticamente en términos de delirio místico- hasta la propia ultra izquierda con los dirigentes del Partido Obrero a la cabeza parecerían estar jugando para los interese imperiales y/o burgueses que tanto dicen combatir. Los que tenemos alguna experiencia en militancia política de base ya sentimos ese tufillo de mano imperial –llámese CIA o Mossad– que nada tienen que envidiarle en operatorias a la KGB o a la Gestapo Nazi.

Cuidado muchachas y muchachos; atenta la neurona. Que esa intensión de no dejarle al pueblo que ni siquiera pueda disfrutar de sus vacaciones no se extienda a querer cagarle los derechos recuperados con el solo propósito de recuperar (valga la redundancia) privilegios para unos pocos. El problema para las mafias financieras internacionales no es solo Argentina, sino la región. Encima tres mujeres gobiernan mejor que los hombre en sus respectivos países; un Indio loco le rinde culto a la “Pachamama” ¿Qué es eso? dicen; Mujica deja a Tabaré Vázquez dando continuidad a su Gobierno, y Correa junto a Maduro buscan rearmar el bloque junto a Fidel. ¡Es demasiado!

Todo llama la atención… pero ¿A quién y a qué interese está perjudicando esta novedosa situación regional que ya lleva 10 años y en vía de consolidarse sino al Imperio del norte y a las mafias financieras internacionales?

(1) Columnista de EL EMILIO

pocho-13

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One Response to Todo llama la atención! Pero… ¿A quién?

  1. María dice:

    me gusta mucho eso de los tilingos que se cansan a los diez segundos si piensan¡¡¡¡ jajjaja cuánta razón¡¡¡ claro que no todos los argentinos son iguales y si bien no nací en esta bella tierra sino cruzando el charco, me siento con el derecho de opinar y no por hablar, con cuarenta años de residencia creo que hemos hecho un largo camino …. por ello, qué quiere que le diga hemos sufrido y luchado mucho por estas tierras, felicito al autor de esta nota pero si no se enoja veta va con v corta, (me salió la maestra disculpe¡¡¡) y qué le puedo agregar YO LA BANCO A LA YEGUA¡¡¡¡

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