La escuela del mundo al revés

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, de nuestra redacción

Por Victor Leopoldo Martinez 

Atrevidamente pensé en escribir algo que pareciera una despedida para uno de los tantos grandes y verdaderos maestros que a Dios gracias esta América Latina tuvo y tiene, que lamentablemente apresuró su partida para unirse a otras lumbres que se le adelantaron en el tiempo. No creo estar ni por asomo a tono ni a su altura; por eso me siento cohibido para intentar escribir algo sobre un grande. Me refiero al “yorugua” –así le gustaba que lo llamaran- Eduardo Galeano. A pesar de ofrecer un modo aplomado de ser, vaya uno a saber por qué ese tipo simple, sencillo, futbolero obligó a su enfermedad apresurar su alejamiento de este mundo. Cosas de ese destino en el que él mucho no creía. Un sueño se le cumplió. Lo está haciendo por esa senda -la de la Unión Latinoamericana- que él ayudó a construir desde su pluma y que hoy es una incipiente realidad. Se unió a esos otros grandes cómo Martí, Neruda, Scorza, Ugarte, García Márquez, Carpentier, Vallejo, Benedetti, Paz, Cortazar, Fuentes, Jauretche, Guillen, Dávalos, Lima Quintana entre tantos otros para alimentar esa gran fogata que seguramente seguirá iluminando a los desclasados, a los desposeídos, a los olvidados de este subcontinente que nos cobija. Insisto, no soy yo el indicado para escribir sobre él. Quién mejor que él para despedirse de nuestra humilde publicación con fragmentos de su “Patas arriba”:

galeano

Educar con el ejemplo

“Día tras día, se niega a los niños el derecho a ser niños. los hechos, que se burlan de ese derecho, imparten sus enseñanzas en la vida cotidiana. El mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero para que se acostumbren a actuar como el dinero actúa. El mundo trata a los niños pobres como si fueran basura, para que se conviertan en basura. Y a los del medio, a los niños que no son ni ricos ni pobres, los tiene atados a la pata del televisor (y de la computadora agrego yo) para que desde temprano acepten como destino, la vida prisionera. Mucha magia y mucha suerte tienen los niños que consiguen ser niños…

El mundo al revés premia al revés: desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo. Sus maestros calumnian la naturaleza: la injusticia, dicen, es la ley natural. Milton Friedman, uno de los miembros más prestigiosos del cuerpo docente, habla de «la tasa natural de desempleo». Por ley natural, comprueban Richard Herrstein y Charles Murray, los negros están en los más bajos peldaños de la escala social. Para explicar el éxito de sus negocios, John D. Rockefeller solía decir que la naturaleza recompensa a los más aptos y castiga a los inútiles; y más de un siglo después, muchos dueños del mundo siguen creyendo que Charles Darwin escribió sus libros para anunciarles la gloria…

Cuando un delincuente mata por alguna deuda impaga, la ejecución se llama ajuste de cuentas; y se llama plan de ajuste la ejecución de un país endeudado, cuando la tecnocracia internacional decide liquidarlo. El malevaje financiero secuestra países y los cocina si no pagan el rescate: si se compara, cualquier hampón resulta más inofensivo que Drácula bajo el sol. La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado. Los organismos internacionales que controlan la moneda, el comercio y el crédito practican el terrorismo contra los países pobres, y contra los pobres de todos los países, con una frialdad profesional y una impunidad que humillan al mejor de los tirabombas…

Los enfermos de la patología antisocial, locura y peligro que cada pobre contiene, se inspiran en los modelos de buena salud del éxito social. Los delincuentes de morondanga aprenden lo que saben elevando la mirada, desde abajo, hacia las cumbres; estudian el ejemplo de los triunfadores y, mal que bien, hacen lo que pueden para imitarles los méritos…

Bienvenida, la clase de unos de los barrios más miserables de Buenos Aires. La clase media sigue viviendo en estado de impostura, fingiendo que cumple las leyes y que cree en ellas, y simulando tener más de lo que tiene; pero nunca le ha resultado tan difícil cumplir con esta abnegada tradición. Está la clase media asfixiada por las deudas y paralizada por el pánico, y en el pánico cría a sus hijos. Pánico de vivir, pánico de caer: pánico de perder el trabajo, el auto, la casa, las cosas, pánico de no llegar a tener lo que se debe tener para llegar a ser. En el clamor colectivo por la seguridad pública, amenazada por los monstruos del delito que acecha, la clase media es la que más alto grita. Defiende el orden como si fuera su propietaria, aunque no es más que una inquilina agobiada por el precio del alquiler y la amenaza del desalojo…

Quien no tiene, no es: quien no tiene auto, quien no usa calzado de marca o perfumes importados, está simulando existir. Economía de importación, cultura de impostación: en el reino de la tilinguería, estamos todos obligados a embarcarnos en el crucero del consumo, que surca las agitadas aguas del mercado. La mayoría de los navegantes están condenados al naufragio, pero la deuda externa paga, por cuenta de todos, los pasajes de los que pueden viajar. Los préstamos, que permiten atiborrar con nuevas cosas inútiles a la minoría consumidora, actúan al servicio del purapintismo de nuestras clases medias y de la copianditis de nuestras clases altas; y la televisión se encarga de convertir en necesidades reales, a los ojos de todos, las demandas artificiales que el norte del mundo inventa sin descanso y, exitosamente, proyecta sobre el sur”

 Algo que quedó en evidencia en la última cumbre de las Américas con el discurso de Obama

“La memoria del poder no recuerda: bendice. Ella justifica la perpetuación del privilegio por derecho de herencia, absuelve los crímenes de los que mandan y proporciona coartadas a su discurso. La memoria del poder, que los centros de educación y los medios de comunicación difunden como única memoria posible, sólo escucha las voces que repiten la aburrida letanía de su propia sacralización. La impunidad exige la desmemoria. Hay países y personas exitosas y hay países y personas fracasadas, porque los eficientes merecen premio y los inútiles, castigo. Para que las infamias puedan ser convertidas en hazañas, la memoria del norte se divorcia de la memoria del sur, la acumulación se desvincula del vaciamiento, la opulencia no tiene nada que ver con el despojo. La memoria rota nos hace creer que la riqueza y la pobreza vienen de la eternidad y hacia la eternidad caminan, y que así son las cosas porque Dios, o la costumbre, quieren que así sean.”

De cómo el lenguaje hace digerible lo que intoxica.  

“En 1995, la prensa argentina reveló que algunos directores del Banco Nación habían recibido treinta y siete millones de dólares de la empresa norteamericana IBM, a cambio de una contratación de servicios cotizados en 120 millones de dólares por encima del precio normal. 

Tres años después, esos directores del banco estatal reconocieron que habían cobrado y depositado en Suiza tales dineritos, pero tuvieron el buen gusto de evitar la palabra soborno o la grosera expresión popular coima: uno usó la palabra gratificación, otro dijo que era una gentileza, y el más delicado explicó que se trataba de un reconocimiento por la alegría de la IBM.”

Eduardo Galeano (“Patas Arriba, la escuela del mundo al revés”)

 Hasta siempre y gracias por regalar tu genio Eduardo Galeano. V.L.M.

Afiche de V.L.M - 1

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One Response to La escuela del mundo al revés

  1. gregory dice:

    Eduardo galeano patas arriba la escuela del mundo al reves http://bit.ly/2kOCBBx

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