Sobre “Cándido o el Optimismo”.

Managua, Nicaragua, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Cultura, Internacionales.

voltaire

 

Francois-marie arouet “voltaire” (1694-1778)

Por Wilberth Saenz

Siempre he admirado a Voltaire como filósofo y crítico, mas es digno de notar para todo lector animoso, la profundidad con la que unge en sus cuentos sus percepciones filosóficas y en particular sus puntos de vistas críticos sobre el mundo que lo rodeaba, sus cuentos son un sable de doble filo, que no vacilan en salpicar con sus extremas ironías y arrogancia intelectual a todo punto focal que el filosofo considerase un digno rival o un suceso objetable, característica literaria acaecida en sus obras, el cuento que en este ensayo nos ocupa analíticamente no es la excepción.

El cuento largo Cándido o el Optimismo,  fue publicado por vez primera en el año 1759, ganándose la desaprobación inmediata en Ginebra, y es que el cuento del francés poseía severas críticas -en su narrativa- contra la filosofía de Leibniz, la sátira indiscriminada y ornamentada con ambientes elegantes era al parecer un disfraz eficazmente efímero para lo que se escondía detrás; que eran críticas mordaces contra nobles, monarcas, clérigos y militares, fue así como la obra y por consiguiente su autor se ganaron la reprobación de todos los afectados y sus seguidores.

Las ingenuas reflexiones del joven Cándido y sus anécdotas propias de las experiencias mundanas, tal parece que amargaron la vida de los que ostentaban el mayor poder en la época, a mi parecer fueron bastantes duros con el satírico cuento que únicamente ilustraba las amarguras que tiene esta vida y que curiosamente es causada por las injusticias que nosotros mismos cometemos con nuestros semejantes.

Cándido después de los sucesos lamentables ocurridos en Westfalia, en el castillo del señor barón de Thunder-ten-tronckh, parte a recorrer el mundo -posterior a su mal entendido-. Inocentemente el joven Cándido era sometido -en su transitar- por distintos embates, aprendiendo uno a uno en su recorrido por la vida, cual era la esencia que movía al ser humano a actuar injustamente en su comportamiento, a pesar de estar hecho a imagen y semejanza de Dios.

Los personajes centrales del cuento también son representaciones simbólicas, por ejemplo Cándido es la personificación de la sencillez, la ingenuidad, ausencia de malicia o hipocresía. Reconozco en el doctor Pangloss una representación satírica de la “filosofía humana”, que tantas veces se suele equivocar sin darse cuenta de su error y otras muchas suele acertar sin reconocer su acierto, en suma, el doctor Pangloss es una carátula fiel de cuan irracional a veces solemos actuar en la vida por las pequeñeces que nos rodean, es también este personaje un gran optimista que se empecina en hallarle una respuesta a cada cosa por mas irracional que esta sea y aceptar las realidades de la vida como si “en el mejor de los mundos posibles” acaeciese, es así que ¿podrá acaso ser eficaz una reflexión sobre un tema ufano sin importancia alguna mas que para los seres ignorantes? No obstante, el doctor Pangloss es un gran pensador, a pesar de la ironía con la que actúa, analizando con la misma “seriedad” tanto los temas en los que se presenta la estupidez humana, como en los de importancia sustancial, comparado con muchos razonamientos de Leidniz  en contradicción con el propio Voltaire[1], sobretodo en las reflexiones de origen moralizante, ético o religioso, con seguridad se incorporó más (en sus razonamientos temáticos  filosóficamente serios) al matemático en este personaje que en el propio Cándido; que suele ser más victima de las circunstancias y que simplemente se limita a vivirlas.

En el capitulo IV[2] “…-Todo eso era indispensable -replicaba el doctor tuerto- y de los males individuales se compone el bien general; de suerte que cuanto más males individuales hay, mejor está el todo.” Enseñaba con esta reflexión el doctor Pangloss sobre la naturaleza de la especie humana, creyendo que el hombre solamente está satisfecho cuando le hace el mal que ha recibido a sus iguales, es de gran interés en la historia de Voltaire este personaje, pues actúa comúnmente como consejero de Cándido frente a sus preocupaciones espirituales.

Esta historia escrita se puede interpretar también como una critica del famoso filósofo francés a su sociedad contemporánea que irónicamente vivía males que son comunes en la historia, males que son homogeneidad cronológica no a las experiencias externas de los seres humanos, sino al resultado de sus propias obras inicuas, que en suma conforman la sociedad. Es a este panorama que el inocente Cándido se debe enfrentar simplemente viviéndolo sin otra consecuencia que aceptar los males que en dicha morada aquejan, abanderando la insigne tolerancia que algunas veces suelen tener los hombres respetables en la misma medida que los tontos.

Cándido en honor al optimismo se encontrará -a medida que el lector profundiza en las pintorescas anécdotas-, con distintos aconteceres de infaustos que usualmente tienen como protagonista a astutos personajes que diligentemente en nombre de la tolerancia conducirán en diversos problemas abusando de la piadosa voluntad del joven Cándido, hasta que finalmente aboga más por su bienestar que por la dicha ajena.

La obra narrativa está conformada por treinta breves capítulos que sostienen en su apertura una breve reseña del tema general que se tratará en la secuencia. El cuento, creo yo, se puede fraccionar en siete fases esenciales. La primera consta de la expulsión sufrida por Cándido en la que el señor barón lo destierra del castillo de Westfalia (capítulo I), la segunda fase consta de las catástrofes acaecidas con los Búlgaros, su encuentro con el filósofo Pangloss, catástrofes naturales y otras originadas por la inquisición (Capítulo II; III; IV; V, VI), otra fase es en la que la vieja conduce a cándido hasta Cunegunda (Capitulo VII, VIII, XIX y X), otra fase la conforman las narraciones de vivencias de la vieja, el encuentro con el siervo Cacambó y los sucesos homicidas contra el hermano de Cunegunda (Capítulos XI, XII, XIII, XIV y XV), en la siguiente fase están las anécdotas vividas por Cándido y Cacambó (Capítulos XVI, XVII, XVIII y XIX), en esta penúltima fase entra de lleno en la secuencia el filosofo Martín, así como los acontecimientos en Inglaterra y Venecia (Capítulos XX, XXI, XXII, XXIII, XXIV y XXV) el embarque a Constantinopla y el establecimiento de Cunegunda y Cándido junto a otros revividos personajes en una granja; finalmente después de otros desventurados sucesos (Capítulos  XXVI, XXVII, XXVIII, XXIX y XXX). Es así que puedo determinar la estructura argumentativa de la narración de Voltaire, partiendo del estimado que cada una de estas fases muestran un panorama distinto no solo de orden gradual sino además desde la percepción misma con que los personajes desarrollan sus emociones a partir del nuevo suceso vivido, que en la mayoría de los casos suelen ser trágicos, aunque se les de un aire sarcástico.

Reconozco en el filosofo Martín, un personaje de psicología opuesta a Pangloss, ya que este anciano es completamente pesimista, a mi parecer quizás tenga este Martín una percepción más objetiva del mundo, menos idílica y más real, como el propio Voltaire. Cuando el joven Cándido preguntaba al anciano de sus puntos de vista sobre el “mal físico y el mal moral” describe pues el extraño personaje al mundo como malo de forma completa y no en partes a pesar del horror que esto produjo en el ingenuo alumno del doctor Pangloss.

-Menester es que tenga usted el diablo en el cuerpo -repuso Cándido.

-Tanto se mezcla en los asuntos de este mundo -dijo Martín- que bien puede ser que esté en mi cuerpo lo mismo que en todas partes. Confieso que cuando tiendo la vista por este globo o glóbulo, se me figura que Dios lo ha dejado a disposición de un ser maléfico, exceptuando siempre a El Dorado. Aún no he visto un pueblo que no desee la ruina del pueblo vecino, ni una familia que no quiera exterminar otra familia. En todas partes los débiles execran a los poderosos y se postran a sus plantas, y los poderosos los tratan como rebaños, desollándolos y comiéndoselos. Un millón de asesinos en regimientos recorren Europa entera, saqueando y matando con disciplina, porque no saben oficio más honroso; en las ciudades que en apariencia disfrutan paz y en que florecen las artes, están roídos los hombres de más envidia, inquietudes y afanes que cuantas plagas padece una ciudad sitiada. Todavía son más crueles los pesares secretos que las miserias públicas; en resumen: he visto tanto y he padecido tanto, que soy maniqueo.  

-Cosas buenas hay, no obstante -replicó Cándido. 

-Podrá ser -decía Martín- mas no las conozco.

Cándido o el Optimismo, Cáp. XX

 A pesar de que el joven Cándido se pueda ver como un ser de naturaleza débil al ser ingenuo e impulsivo, es sin embargo, al inicio del cuento un ser intachable, de juicio bastante recto y espíritu muy simple, no es el mismo que mira al terminar de la obra, que es un hombre golpeado por la vida que únicamente se complace en descansar junto a su amada Cunegunda y en debatir sobre sus ideas preconcebidas del mundo, aunque a veces no sea capaz de poder hacerlo, como cuando debatiendo con el filosofo Martín deseo que estuviera presente su maestro Pangloss. Por consiguiente Cándido es también una representación simbólica del pueblo sufrido por los desmanes del feudalismo.

 Aprecio a Cándido y el Optimismo de Voltaire como una alegoría escrita, como una representación que aunque no deja de ser fantástica, le otorga a las circunstancias funestas de la vida la verosimilitud con un aire satírico, a veces irónico. Pero que podemos hacer sino reírnos de los golpes de la vida a causa de las injusticias sociales en su gran mayoría causada por los pecados humanos. Es decir que la búsqueda de la felicidad humana solamente es posible cuando aceptamos los sucesos de la vida con la madurez necesaria para superar nuestros propios errores, de lo contrario terminaríamos convirtiéndonos y formando parte de las injusticias, y para nuestro contento haríamos tropezar a otros como nosotros hemos tropezado.

La teoría del Optimismo de Leibniz [3] es expuesta en su filosofía sobre la ética, que tuvo enorme aceptación en la sociedad de la época, contrario a las ideas planteadas por Voltaire en su Teodicea el gran matemático afirmaba que: “a pesar que la imperfección y el mal moral, este mundo es, dentro de todos los mundos posibles, el mejor que Dios ha podido crear”.

La tendencia de Leibniz a conciliar el empirismo y el racionalismo a través de su visión cristianizante del mundo le parecían contradictorios a Voltaire, representando la filosofía Leibniz en la forma de ver la vida de Pangloss siendo que, para el autor de Cándido y el Optimismo el mal moral no es mas que la ausencia de bondad, siendo interesante como Voltaire personifica en la fábula sus percepciones intelectuales dotándolas vivamente de emociones espirituales que hablan según la secuencia narrativa de un mundo vergonzoso e irónico, inconsecuente con los principios establecidos, demostrando que la formulación de las leyes humanas no obtienen su victoria gracias a la coerción sino a la aceptación, consciente, en la mente de la especie humana de lo que este mismo considere bueno o malo, es cuando hay un mutuo acuerdo, cuando se disponen en la colectividad popular la afirmación, la convivencia, la aceptación de un punto de vista común, este se logra transformar en tradición y posteriormente esta última logra saldar la conciencia o ideales filosóficos del mundo vulgar, hasta que el ahora “principio establecido” prolonga una nueva forma de vida, ahora bien, en este nivel, la idea generalizada ya es la verdad absoluta de la muchedumbre y todo aquel que divague puntos de vistas contrarios a esto puede considerarse un intelectual, pues como creía también Jean Paul Sartre, la labor del intelectual esta en descubrir, investigar y tratar de darle respuesta a las contradicciones de la sociedad particular en donde este habite, no es justo por lo tanto, culpar al satírico Voltaire por no haber pensado como la mayoría de sus contemporáneos, a pesar que luego, paradójicamente sus escritos filosóficos o reflexiones calaron el pensamiento de las gentes bajo el comportamiento coyunturalmente social, descrito anteriormente.

Es pues para Voltaire, el joven Cándido un sujeto sacrificado del supuesto optimismo filosófico de Pangloss, al que ya hemos identificado con Leibniz, es menester aclarar que si bien es verdad Cándido trata finalmente de lograr sus objetivos proféticos, al mismo tiempo este es impulsado por la cognición de un ideal interior distinto al generalmente aceptado.

Estoy seguro que el escritor francés debió escribir primero Cándido o Leibniz, siendo así evidente su intención critica, le dio un aire más satírico partiendo de la naturaleza ridiculizante de los personajes del cuento, menos grosero sería para el vanidoso Voltaire manifestar su pensar distinto al de Leibniz con ejemplos ufanos, reales y por ende objetivamente comunes en la cotidianeidad del hombre, y es que preguntémonos ¿acaso existe mejor forma de refutar una filosofía que hacerlo utilizando como ejemplo vivencial al hombre? Voltaire es así, pues, como explora las contradicciones idealistas del famoso matemático alemán. En consecuencia, cualquiera que estudie la filosofía Leibniziana del conocimiento, en como pretende resolver el problema fundamental de la filosofía partiendo de cimientos idealistas se contraponen a las reflexiones criticas que el estudioso francés resuelve bajo un punto de vista individual sobre la teología.

Entonces, ¿se debe apreciar Cándido o el Optimismo como un ejemplo filosófico sobre su percepción individual del mundo o como un cuento lleno de escenarios casualmente objetivos y pintorescos? Después de esta reflexión podemos concluir en que el cuento es visto por su autor con ambos enfoques y el segundo de ellos pretende apenas disminuir el rigor critico del primero, no obstante si solo lo exploramos equivocadamente partiendo del amor a la literatura, ignoraríamos las ingeniosas ideas que en la obra se exponen.

¿Cómo mira Voltaire el mundo bajo el ejemplo vivencial, cronológico de Cándido? Voltaire contribuyo enormemente a la ilustración filosófica de la sociedad, en Voltaire triunfa la razón, por encima del fanatismo político o religioso, a diferencia de lo que el inteligente escritor pareciera ser, después de escribir su famoso Diccionario Filosófico, este no es un ateo, pues, el polémico escritor aceptaba intelectualmente la existencia de Dios, es por ello que Cándido actúa en base a principios morales y éticos, ya que solo la cosmovisión de Dios puede dictar en el hombre tales principios, Cándido es dotado entonces, por el escritor; de principios, de recuerdos melancólicos, de ego, de amor e ira, es decir Cándido actúa contradiciendo la religión oficial y de la filosofía a su servicio. En Cándido se persigue demostrar por su autor que el mal presente en este mundo o las desgracias, no se pueden justificar bajo ningún sofisma o teología popular, generalmente aceptado, pero no seguiré más cavilando sobre esto, pues para ello valdría escribir un libro sobre “el origen del mal presente en este mundo” y no es el objetivo de este ensayo, no obstante, si podemos encumbrar la idea de que el francés utilizó inteligentemente su talento como narrador para profundizar agudamente su también visión de filosofo.

En Cándido, Voltaire además pareciera recordarnos su desacuerdo con Pascal y Rousseau, siendo para este absolutamente antinatural el retorno a la naturaleza primitiva del ser humano, siendo ahora Voltaire un civilista, mostrándonos en Cándido cual debe de ser el papel del ciudadano, viviendo racionalmente en consonancia con la naturaleza a medida que este descubra y acepte la suya propia.

Notas

[1] Que como nota curiosa también sufrió de sífilis igual que el personaje de su historia.

[2] “De qué modo encontró Cándido a su maestro de filosofía, el doctor Pangloss, y de lo que a éste le aconteció”.

[3] Gootfried Wilhelm von Leibniz (1646-1716) estudia jurisprudencia en la Universidad de Leipzig, renunció a la docencia, fue historiógrafo y diplomático del duque de Hannover. Leibniz conjuga en su filosofía la teoría y la práctica, además descubrió –sin conocer la obra de Newton y casi al mismo tiempo que este- el cálculo diferencial e integral, además creo una maquina calculadora, capaz de desarrollar diversas operaciones aritméticas, como la extracción de raíces, entre otros inventos menores.

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