UN 29 DE MAYO desde lo vivencial

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, de nuestra redacción

PEDRO-DEL-ARRABAL-3Por Pedro del Arrabal

El año 1969 tuvo un mes de mayo más que significativo dentro de la historia nacional de los últimos 60 años. Contada como efeméride en algunos textos escolares poco y nada ayudan a conocer la verdadera historia de las luchas populares.

Mayo es el mes de la PATRIA; y cuando se habla de Patria, en nuestro caso y país, se habla de pueblo como protagonista. Entonces nada fue ni es casual desde el punto de vista del protagonismo popular; y menos aún es casual la intensión de esconder a las generaciones futuras ese protagonismo por parte de los detentadores del verdadero poder –el económico- y sus fieles acompañantes, parcializadores en materia pedagógica de la historia, la intelectualidad mitro marxista.

Eran tiempos calientes dentro de la clase trabajadora. Con duras pérdidas de militantes en esa lucha de resistencia iniciada luego del golpe de 1955, el hastío estaba a flor de piel. Los ánimos ya venían muy caldeados básicamente en las bases obreras de distintos centros industriales del interior del país por las políticas económicas y sociales que venía implementando la dictadura del Gral Juan Carlos Ongania quien había derrocado al presidente constitucional Illia en 1966 y estaba dispuesto a quedarse por eternum acompañado en el ministerio de economía por Adalbert Krieger Vasena (egresado de la UBA, un dato para nada menor y muy significativo; no hay que dejar de lado el conocer porqué rama del liberalismo transitaban en la UBA algunas de sus facultades claves), quien en ese entonces propuso nuestro ingreso al FMI organismo del que luego fue funcionario al dejar el ministerio.

rosariazo1-2

Los estudiantes universitarios, altamente politizados, decidieron acompañar la lucha de los trabajadores. Rosario de Santa Fé, Tucumán y Córdoba fueron las principales provincia y ciudades universitarias por excelencia; pero además contaban con fuerte actividad industrial y por ende con un gran componente de trabajadores asalariados dentro de sus poblaciones.

El 16 de mayo de aquel año, con el Rosariazo y aquella movida estudiantil, y al día siguiente el asesinato por parte de la policía del estudiante Adolfo Bello funcionaron como detonantes para los estudiantes que ese momento estábamos en Córdoba.

La Recordada CGT de Los Argentinos de la mano del compañeros Atilio López, junto al dirigente de Luz y Fuerza Agustín Tosco y dirigentes de la talla de Rene Salamanca del SMATA encabezaban en Córdoba las luchas obreras. Los estudiantes universitarios le hacían el aguante y acompañaban con movilizaciones espontaneas. Pero para los que en ese momento estábamos en Córdoba como universitarios hubo un hecho que nos impactó y movilizó interiormente: los acontecimientos del “mayo francés” del año anterior -1968-; aquello operó como un acicate adicional. Recuerdo que entre los estudiantes empezó a circular alguna publicación francesa donde había salido que les llamaba la atención a los estudiantes de ese país que “los estudiantes de Córdoba – La Docta- de Argentina no se hayan sumado a las revueltas mundiales”. ¡Para que!!! ¡Cómo nos íbamos a quedar afuera!!! Tampoco estábamos en condiciones de entender que la movida de estudiantes franceses era por hastío para con un sistema de mierda cuyo eje era lograr la total alienación del sujeto a la sociedad de consumo; nosotros ni siquiera podíamos consumir porque no teníamos con qué; lo de nuestros obreros y pueblo era más sencillo y hasta primario: tratar de zafar de algún modo de la más cruenta explotación capitalista y la humillación a la que había sido sometida gran parte de nuestra población.

Pero en esta ocasión solo quiero rescatar lo que mi memoria guardó con mayor rigor. Era muy joven y todo me maravillaba tanto como otras que me atemorizaban. Era común que como estudiantes y luego de algunas refriegas con la cana, estos recorrieran los lugares donde nos alojábamos, nos sacaran de los pelos y nos trasladaran a las distintos destacamentos policiales de la ciudad, la mayoría de las veces abarrotadas de compañeros, algo que en muchas ocasiones, con astucia e inteligencia nos facilitaba la fuga, para volver a caer los días siguientes. Pero algo era real y contundente, nos sentíamos total y absolutamente identificados con las demandas de los compañeros trabajadores. Al fin y al cabo muchos de nosotros éramos hijos de laburantes.

Pero ese 29 de mayo fue distinto, único. Para los que conocen poco la ciudad de Córdoba o simplemente no la conocen, cuento que la misma y su centro comercial y estudiantil se encuentra en un pozo. En uno se sus bordes externos más alto (el ejido de la ciudad de ese entonces), estaba la zona fabril de “Ferreira” con las plantas Fiat e IKA-Reanult, el mayor núcleo obrero de la ciudad.

cordobazo-x-av-colón-1969

Al Cordobazo muchos lo recordamos como “el día que los obreros de Ferreira” bajaron a la ciudad para mostrar su furia por lo que les estaba pasando a ellos y al país (La proscripción del peronismo). Jamás en mi vida me imagine la magnitud de ese espectáculo de resistencia y pueblada popular. Allí venían los obreros en serio; yo me preguntaba que podía hacer o aportar en ese momento frente a tamaña decisión. El centro de la ciudad de Córdoba quedó hecho mierda por esa lucha campal entre obreros y algunos estudiantes por un lado y la policía por el otro. Poco después de medianoche los obreros se retiraron.

clarin Y EL CORDOBAZO

Nadie robó nada; nadie saqueo ningún negocio. De eso doy fé contrariando lo que algunos medios de la época sostenían para presentar los hechos como cuestiones de “subversivos”. ¡Una lección inigualable de lucha política! Según cálculos posteriores, entre ese día y su noche, hubo 14 mil millones de pesos de esa época en perdida.

LA NACION-cbazo

Luego de los sucesos aquella noche me costó conciliar el sueño porque fue la primera vez en mis 17 años de vida en la que se mezcló la excitación por lo vivido en un marco de locura generalizada con el miedo. Años después el Gral. Perón acuñó en aquella célebre frase, algo que soló la visión de un gran estadista y estudioso pudo visualizar: “Cuando el pueblo colma la paciencia, hace tronar el escarmiento”. Yo vi y escuche ese tronar.

Rindo homenaje a todos los compañeros estudiantes y especialmente a los obreros cordobeses que dieron ese puntapié inicial para que el país tomara el destino de la Patria en sus manos con los posteriores Tucumanazo, Mendozazo, Catamarcazo y todo los “azos”.

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