UNIVERSIDAD, entre su visión eurocéntrica y las teorías norteamericanas

4 junio 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Educación y país.

Fuente: http://rinacional.com.ar/entrevista-a-aritz-recalde.html

“Las universidades siguen siendo europeístas y sus planes de estudio suelen estar asentados en teorías de EUA”

rin_Aritz_RecaldeEntrevista a Aritz Recalde(1)

RIN- ¿Que análisis haces del estado en que se encuentra actualmente la Universidad Argentina? 

AR- Hay que resaltar cuatro cuestiones. PRIMERO: la inversión del Estado aumentó de $ 1.900 millones en el año 2002 a $ 39.000 millones en 2015. Solamente en obra pública se invirtieron más de 1500 millones de pesos. Los docentes consiguieron una ley de movilidad jubilatoria del 82 % móvil y los trabajadores técnicos y administrativos firmaron un histórico Convenio Colectivo de Trabajo en 2005. La recuperación salarial permitió que los trabajadores universitarios mejoren considerablemente sus condiciones de vida, en relación a la etapa neoliberal. SEGUNDO: Desde el año 2003 a la fecha, el gobierno nacional inauguró quince universidades públicas a lo largo y ancho de la República Argentina. La última década, conjuntamente al Plan Taquini de fines de los años sesenta, es la etapa de expansión universitaria más importante de la historia argentina. Todas las provincias tienen una universidad. TERCERO: el gobierno está invirtiendo recursos en “áreas estratégicas” como es el caso del Programa de promoción de las ingenierías. CUARTO: el modelo de sustitución de importaciones, la apuesta a la ciencia y a la tecnología estatal y el importante programa de obras públicas, dejan como consecuencia una situación muy buena de empleo en el universo profesional. Tal es así que y a diferencia de los años noventa, ya no se “fugan cerebros”, sino que regresan (solamente el plan Raíces permitió radicar 1.000 científicos en el país).

RIN- Durante estos 12 años de gobierno kirchnerista ¿cuáles crees que han sido los avances y cuales los déficits en cuanto a la Universidad Pública?

AR- Tal cual mencioné, hay importantes avances en términos presupuestarios y el modelo de desarrollo favorece la inserción profesional de los egresados universitarios.

En mi opinión, falta profundizar los programas de innovación tecnológica públicos y privados. TV digital, Arsat o YPF son ejemplos de la capacidad científica y de innovación de la Argentina. Hay que seguir esa línea.

En este contexto, resta mucho por hacer para que las universidades se comprometan estrechamente al proceso de desarrollo nacional. La autonomía universitaria en algún aspecto, puede volverse como un freno a la planificación estatal de la ciencia y de la tecnología. El cambio de la cultura universitaria demandará décadas y si este gobierno inició un camino de modificación (insuficiente aún), es necesario que el que asuma en diciembre de 2015, lo continúe. El programa de apoyo a las ingenierías, la creación de áreas estratégicas de vacancia, la entrega de becas a carreras prioritarias o la apuesta a la pertinencia social de las investigaciones, deberá continuarse y mejorarse.

Las universidades siguen siendo europeístas y sus planes de estudio suelen estar asentados en teorías de EUA. Falta mucho por hacer en el camino de consolidación de una universidad asentada en un pensamiento nacional y latinoamericano.

Un tema central de las próximas décadas será el de reducir la alta tasa de desgranamiento. Con las nuevas universidades y particularmente con las creadas en el conurbano bonaerense, los sectores de bajos recursos ingresan a la institución por primera vez. El desafío de la próxima década será que permanezcan y que egresen.

Un tema a destacar es que pese a que se invirtió mucho en las universidades, no existe un saldo político organizativo lo suficientemente comprometido con el proceso. Dicha organización tiene que ser capaz de sostener los logros y de desarrollar las políticas públicas que aun hacen falta.

El modelo de desarrollo económico sigue siendo concentrado y extranjerizado y buena parte de la tecnología es importada. Sin resolver éste tema, a la larga o a la corta, se hace poco sustentable el proceso de recuperación de las políticas universitarias.

RIN- Uno de los errores que encontró el mismo Perón luego de su primer década de gobierno fue que, a pesar de haber permitido la democratización del acceso a las clases más humildes y trabajadoras a la Universidad Pública a través de la quita de aranceles para acceder a la misma, no reformó los planes de estudio de la misma. Esto según algunos autores permitió que luego, a pesar de todos los avances realizados en la materia, uno de los principales polos opositores se reuniera en torno al movimiento estudiantil. ¿Crees que esto fue así?

AR- En los años cuarenta los grupos conservadores movilizaron sus estructuras universitarias contra el peronismo. Muchas de ellas se aliaron a la Unión Democrática en 1946. Esta situación dificultó la aplicación de algunas políticas. Pese a ello, el derecho argentino fue de excelencia con profesores como Cossio o Sampay. La sociología se desarrolló con aportes de los docentes Hernández Arregui o Enrique Miguens. Lo mismo con la filosofía donde enseñaron el mencionado Arregui o Carlos Astrada. La educación argentina se renovó con Emilio Cassani.

Muchos de estos avances se perdieron con la contrarrevolución  de 1955. Los interventores escribieron la falsa historia que menciona que el “peronismo es un movimiento anti intelectual”. Esta tesis es un error y carece de seriedad historiográfica.

Uno de los problemas para sostener las conquistas fue el bajo nivel organizativo de los estudiantes peronistas (con la CGU) y de los docentes (CGP). Distinta será la realidad de 1973 en la cual la JUP y los docentes de clase media nacionalista y peronista eran mayoría en varias instituciones.

Además la violencia de 1955 fue brutal, incluyendo un bombardeo y la expulsión de todos los docentes de la universidad. Fue muy difícil continuar lo realizado.

RIN- ¿No se le puede reprochar lo mismo a este gobierno?

AR- El gobierno tiene logros y también como ya mencione, deficiencias.

Muchas limitaciones son propias de las organizaciones políticas de cada universidad autónoma y no solamente del gobierno. Pese a ello, hoy las universidades están más politizadas y cercanas al debate sobre la resolución de los problemas nacionales.

En 2001 el destino de la ciencia y la técnica argentinas era incierto.

RIN- ¿Por qué a pesar de los avances en cuanto a la Universidad pública, durante estos últimos años, han proliferado la creación de Universidades privadas en manos de algunos grupos empresariales?

AR- La historia de las universidades privadas es larga. En el inicio se vincularon mayoritariamente a la iglesia y obtuvieron la posibilidad de emitir títulos oficiales con Frondizi.

Hoy la universidad privada es un modelo muy difundido en el mundo, particularmente en los EUA. En muchos casos es un negocio rentable. Para algunos alumnos tiene el atractivo de un régimen de cursada más flexible y escolarizado. En algunos casos cubre una oferta inexistente en algunas regiones. Finalmente, hay instituciones que están orientados a formar cuadros para grandes empresas.

Pese al crecimiento en instituciones, la matricula de las universidades privadas no supera el 20% del total.

RIN- En muchas Universidades públicas todavía se da el fenómeno de que sólo pueden acceder a la misma algunas capas medias o acomodadas,  debido a la falta de incorporación de un turno noche de cursado, que por su parte expulsa a esta joven clase trabajadora nacida al calor de las políticas llevadas adelante por este gobierno hacia las Universidades privadas, con el consecuente gasto en cuotas que estas implican ¿Por qué no se a dado una discusión seria en cuanto a este déficits?

AR- Para que ingresen todos los argentinos y latinoamericanos en el país tiene que producirse una revolución social y política. Cuando el país ya no tenga pobres, que no conozca el desempleo y que posea una economía industrializada, recién allí están dadas las condiciones para que ingresen masivamente los alumnos.

Hoy el gobierno nacional federalizó la creación de instituciones y paga 50.000 becas (hace una década eran 5000). Son aportes parciales, pero no resuelven de fondo el problema.

RIN- Uno de los principales ejes sobre los que se sostiene en América Latina la oposición a los gobiernos populares es en el movimiento estudiantil ¿Por qué crees que se da este fenómeno?

AR- Las clases medias son objetos de la política ideológica de las clases dominantes. Son objeto de la publicidad o de los programas periodísticos. Históricamente se han aliado con las clases altas para conseguir privilegios de poder.

Su comportamiento ha variado históricamente. Hoy en algunas universidades como es el caso de Venezuela, hay oposición a los cambios sociales. Además en ese país y en otros, las clases medias universitarias acompañan los procesos de cambio social y político.  Es un problema cultural y político.

Reportaje realizado por: Revista Integración Nacional

Integración Nacional

(1)Lic. Aritz Recalde, sociólogo, escritor de numerosos libros y  docente en la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) y en la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ).


El Por Qué #NIUNAMENOS

4 junio 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Sociedad

Documento leído en la Plaza Congreso el 3 de junio de 2015.

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 I

En 2008 mataron una mujer cada 40 horas; en 2014, cada 30. En esos 7 años, los medios publicaron noticias sobre 1.808 femicidios. ¿Cuántas mujeres murieron asesinadas sólo por ser mujeres en 2015? No lo sabemos. Pero sí sabemos que tenemos que decir basta. En estos años, los femicidios dejaron cerca de 1500 niñas y niños huérfanos y algunos de ellos están obligados a convivir con los asesinos. El problema es de todos y de todas. La solución hay que construirla en conjunto. Necesitamos sumar compromisos para cambiar una cultura que tiende a pensar a la mujer como objeto de consumo y descarte y no como una persona autónoma.

El femicidio es la forma más extrema de esa violencia y atraviesa todas las clases sociales, credos e ideologías: Pero la palabra “femicidio” es, además, una categoría política, es la palabra que denuncia el modo en que la sociedad vuelve natural algo que no lo es: la violencia machista. Y la violencia machista es un tema de Derechos Humanos.

Hablamos entonces de una cultura de la violencia contra las mujeres. Hablamos de hombres que piensan que una mujer es suya y que tienen derecho sobre ella, que pueden hacer lo que quieran, y que cuando esa mujer dice NO, la amenazan, le pegan, la matan para impedir que diga NO.

El femicidio es eso: marcar los cuerpos de las mujeres violentamente, y como amenaza para otras: para que las mujeres no puedan decir que no, para que renuncien a su independencia. Aunque la gran mayoría de las mujeres que recordamos aquí fueron asesinadas por hombres de su círculo íntimo, el femicidio no es un asunto privado, es producto de una violencia social y cultural que los discursos públicos y de los medios vuelven legítima, cada vez que alguien le dice puta a una mujer porque ejerce su sexualidad libremente, cada vez que alguien la juzga por las medidas de su cuerpo, cada vez que alguien la mira con sospecha porque no quiere tener hijos, cada vez que alguien pretende reducirla simplemente al lugar de la buena esposa o la buena madre, destinada a un varón.

El femicidio es un tipo de violencia particular: no es un tema íntimo o doméstico o sólo de las mujeres. En muchos femicidios también fueron asesinados los hijos como parte del castigo proyectado sobre ellas y su propia capacidad de dar vida.

Lo privado es político. Cada mujer que se atreve a decir basta, que quiere dejar de ser víctima para convertirse en sobreviviente, desafía a toda la estructura de la violencia machista. Pero ese es su momento más vulnerable, ahí es cuando con saña se pretende ajusticiarla y es entonces cuando más necesita de otros y de otras que ayuden a sostener su decisión: redes de afecto, sociales, asistencia del Estado y un activismo político fuerte que insista en decirle que no está sola y que no es su culpa. Para que ese BASTA, que por fin pudo enunciar, se sostenga en el tiempo. Eso es, también, lo que estamos haciendo hoy, acá, en esta plaza pública.

La violencia ejercida en el ámbito doméstico se vincula con cuestiones sociales que deben ser discutidas en la esfera de la política. A diferencia de otros crímenes, el femicidio se puede leer en una cadena: encontramos crímenes casi calcados por todo el país.

Por eso, afirmamos el derecho a decir NO frente a aquello que no se desea: una pareja, un embarazo, un acto sexual, un modo de vida preestablecido. Afirmamos el derecho a decir NO a los mandatos sociales de sumisión y obediencia.

Y porque decimos NO, podemos decir sí a nuestras decisiones sobre nuestros cuerpos, nuestras vidas afectivas, nuestra sexualidad, nuestra participación en la sociedad, en el trabajo, en la política y en todas partes.

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II

Los femicidios no deben tratarse como problemas de seguridad. Y la lucha contra ellos exige una respuesta múltiple, de todos los poderes del Estado y todas sus instancias -nacional, provincial, municipal- pero también precisa una respuesta de toda la sociedad civil. Y en especial una respuesta por parte de los y las periodistas, comunicadores y comunicadoras, que son quienes construyen interpelaciones públicas.

En 2009 y por amplia mayoría (con 174 votos afirmativos y 3 abstenciones), el Congreso nacional aprobó la Ley de Protección Integral de las Mujeres, Ley Nº 26.485, un paso importante en la lucha contra la violencia machista. Sin embargo, todavía está pendiente la reglamentación de algunos artículos, incluido el Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres.

Sin la reglamentación completa de la Ley, el diseño de políticas integrales y la asignación del presupuesto necesario para su instrumentación, esta herramienta lograda en 2009 resulta insuficiente para revertir el aumento de la violencia.

En el país existen líneas telefónicas y oficinas especializadas para orientar y asistir a las víctimas que sufren violencia machista. No alcanzan si no son acompañadas de políticas integrales.

No existe en la Argentina un registro oficial de femicidios. Los datos que mencionamos aquí son los que releva año tras año la Organización No Gubernamental Casa del encuentro.

Es fundamental contar con estadísticas oficiales. El Poder Judicial desempeña un papel en general ineficiente a la hora de dar respuesta a las víctimas. En muchas jurisdicciones, son ellas las que tienen que denunciar y luego ratificar la denuncia que hicieron en comisarías. Este sistema de doble denuncia está apoyado en la falta de confianza de la Justicia hacia las mujeres y contribuye a la impunidad del agresor. El aporte de pruebas y testigos depende enteramente de las víctimas y, si no lo hacen, las causas quedan paralizadas y luego se archivan. Se trata de un modelo de gestión judicial de la violencia contra las mujeres que suma desprotección y que no garantiza medidas efectivas. Con la impunidad para el agresor, el Poder Judicial agrega otro tipo de violencia para la denunciante: la violencia institucional. Muchas de las víctimas de femicidios habían denunciado antes y en reiteradas ocasiones al asesino.

A tantas otras mujeres no quisieron tomarles las denuncias. Esta inercia no puede continuar. Hay mujeres golpeadas y asesinadas por afirmar sus propias decisiones. Otras están desaparecidas, víctimas del delito de trata con fines de explotación sexual o laboral, y sus destinos siguen sin conocerse. En torno a algunas de esas mujeres desaparecidas se sospechan tramas mafiosas que incluyen la participación de la justicia y de las fuerzas de seguridad. Por ellas también pedimos justicia.

El modo en que los medios, mayoritariamente, tratan el problema, debe transformarse por completo: en muchos casos culpabilizan a las víctimas de su destino: hablan de su vestimenta, sus amistades, sus modos de divertirse. En el fondo, agitan allí el “algo habrán hecho”. Necesitamos medios comprometidos en la elaboración de protocolos, además del imprescindible cumplimiento de los protocolos existentes y de los códigos de ética para las coberturas periodísticas de estos casos.

La televisión repite imágenes y palabras que ubican a las mujeres en situaciones de desigualdad, dominación y discriminación. Repite estereotipos. El tratamiento noticioso de los casos de niñas y mujeres asesinadas o desaparecidas, con la invasión de la intimidad de las víctimas y la insistencia en revelar el modus operandi del asesino, contribuyen a que el femicidio se naturalice o se lo convierta en insumo para que el show continúe. Y esto ayuda a su reproducción.

Decimos Ni una menos, con el dolor de la suma de víctimas que crece y crece. Esta convocatoria masiva, esta enorme y comprometida participación social, son un grito unánime.

Es la manera que encontramos, en todas las plazas del país, con la movilización, con el dolor común, con la preocupación y la necesidad urgente, de poner en marcha acciones coordinadas que ataquen el problema; desde el origen -la cultura machista-, y hasta el fin de la cadena: la mujer golpeada, la mujer asesinada.

El Estado y los poderes reales, junto con la ciudadanía, debemos comprometernos a perfeccionar los instrumentos para combatir la violencia contra las mujeres, nuevos esfuerzos deben sumarse, codo a codo con el esfuerzo realizado por las organizaciones de mujeres, feministas, ONGs y personas comprometidas que trabajan en esto desde hace tiempo.

Es que los derechos de unas son los derechos de todos. La preservación de la vida y las decisiones de las mujeres son ampliación de libertad para todos y para todas. Forjemos nuevos modos de convivencia, estrategias para hilar cada vez mejor la trama de la vida en común. No queremos más lágrimas de duelo y sí más avances que festejar.

No queremos más mujeres muertas por femicidio. Nos queremos vivas. A todas.

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III

Pedimos, entonces, una serie de puntos ineludibles para recorrer el camino hacia Ni una menos:

  1. Instrumentación en su totalidad y con la asignación de presupuesto acorde de la LEY N º 26.485 “Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia  contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales”. Puesta en marcha del Plan Nacional que allí se establece.
  2. Recopilación y publicación de estadísticas oficiales sobre violencia hacia las mujeres incluyendo los índices de femicidios.
  3. Apertura y funcionamiento pleno de Oficinas de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia en todas las provincias, con el objeto de agilizar las medidas cautelares de protección. Federalización de la línea 137.
  4. Garantías para la protección de las víctimas de violencia. Implementación del monitoreo electrónico de los victimarios para asegurar que no violen las restricciones de acercamiento que impone la Justicia.
  5. Garantías para el acceso de las víctimas a la Justicia. Atención de personal capacitado para recibir las denuncias en cada fiscalía y cada comisaría. Vinculación de las causas de los fueros civil y penal. Patrocinio jurídico gratuito para las víctimas durante todo el proceso judicial.
  6. Garantías para el cumplimiento del derecho de la niñez con un patrocinio jurídico especializado y capacitado en la temática.
  7. Creación de más Hogares/Refugio en la emergencia, Hogares de Día para víctimas, y subsidio habitacional, con una asistencia interdisciplinaria desde una perspectiva de género.
  8. Incorporación y profundización en todas las currículas educativas de los diferentes niveles de la educación sexual integral con perspectiva de género, la temática de la violencia machista y dictado de talleres para prevenir noviazgos violentos.
  9. Capacitaciones obligatorias en la temática de violencia machista al personal del Estado, a los agentes de seguridad y a los operadores judiciales, así como a profesionales que trabajan con la temática de violencia en diferentes dependencias oficiales de todo el país.

Todas las medidas requieren creación de instancias de monitoreo y seguimiento para su puesta en práctica y funcionamiento efectivo.

Erradicar la violencia contra las mujeres puede ser difícil pero no es imposible. Ni una menos es un grito colectivo, es meterse donde antes se miraba para otro lado, es revisar las propias prácticas, es empezar a mirarnos de otro modo unos a otras, es un compromiso social para construir un nuevo nunca más. Repetimos. No queremos más mujeres muertas por femicidio. Queremos a cada una de las mujeres vivas.

A todas.