LA ECONOMÍA SEGÚN PERÓN

5 julio 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO. Economía y política

Captura de pantalla 2015-07-05 a la(s) 19.28.42(Del Modelo argentino para el Proyecto Nacional)

  • La dimensión política es previa al ámbito económico.
  • El objetivo fundamental es servir a la sociedad como un todo, y al hombre no sólo como sujeto natural sometido a necesidades materiales de subsistencia, sino también como persona moral, intelectual y espiritual.
  • La historia nos indica que es imprescindiblemente necesario promover la ética individual primero, desarrollar después la consecuente conducta social y desprender finalmente de ellas la conducta económica.
  • En el mundo, está ganando terreno la idea de que el bienestar de los pueblos se halla por encima de las concepciones políticas dogmáticas.
  • La realidad me permite afirmar que no somos un país subdesarrollado.
  • Nuestra patria tiene todo lo necesario para que sus hijos sientan el gozo infinito de la vida. Dios nos ha brindado riquezas incalculables, sólo falta que asumamos la decisión irrevocable de realizar la empresa que nos aguarda.
  • Aquella nación que pierde el control de su economía, pierde su soberanía.
  • Si se trata de obtener máximos beneficios consolidando intereses que están en el exterior, los aportes a la economía nacional se alejarán considerablemente de lo que resulta conveniente para el país.
  • El hombre es principio y fin de la comunidad organizada, por lo que no puede haber realización histórica que avasalle la libertad de su espíritu.
  • Hubo una insuficiente utilización del recurso humano que ha sido deficientemente incorporado en los últimos lustros, de acuerdo con la evidencia surgida de las tasas de desempleo.
  • Nuestra comunidad sólo puede realizarse en la medida en que se realice cada uno de los ciudadanos que la integran.
  • Para que la planificación sea efectiva no bastan los planes de mediano o largo plazo. Las decisiones concretas de política económica requieren también planes de corto plazo, que deben ser los reales.
  • Es necesario, instaurar un inalienable principio de objetividad. No puedo pensar otro criterio de objetividad que no sea la presencia de la voluntad del pueblo como guardián de su propio destino.
  • La actividad económica debe dirigirse a fines sociales y no individualistas, respondiendo a los requerimientos del hombre integrado en una comunidad y no a las apetencias personales.
  • Debe prevalecer una distribución socialmente justa.
  • Al país como comunidad armónica y donde los logros económicos no atentan contra la libertad y la dignidad del hombre.
  • Se dan las condiciones para armonizar una estructura económica agropecuaria con una industrial, sin que el progreso de un sector se logre a costas del otro.
  • Es respecto de todo proceso productivo que adquiere verdadero sentido el concepto de autosuficiencia y ruptura de la dependencia.
  • En la función empresarial el Estado tendrá un papel protagónico o complementario de la acción privada, según que las exigencias.
  • Ningún país es realmente libre si no ejerce plenamente el poder de decisión sobre la explotación, uso y comercialización de sus recursos y sobre el empleo de sus factores productivos.
  • Es cristianamente inaceptable que este desarrollo se materialice a expensas de los más necesitados.
  • Todos deben participar en el esfuerzo, pero todos deben también gozar de los beneficios.
  • No podemos olvidar que somos los únicos responsables de los éxitos o fracasos que el País experimenta.
  • Sólo podremos exigir el cumplimiento de un compromiso social si previamente facilitamos los medios básicos para llevarlo a cabo.
  • La intervención directa en el proceso de comercialización interna y externa, como así también en la fijación de precios que aseguren un beneficio normal y una eliminación de la incertidumbre del futuro, son también responsabilidades que el Estado no debe bajo ningún concepto delegar y menos aún olvidar.
  • El progreso económico dependerá exclusivamente de nuestro propio esfuerzo; de allí que el capital extranjero deba tomarse como un complemento y no como factor determinante e irremplazable del desarrollo.
  • Si tanto el Estado como el sector privado, comprenden que su meta es la misma – el bienestar de toda la comunidad – la determinación de los límites de acción no puede ser conflictiva.
  • Desde el punto de vista del beneficio empresario, el mismo debe guardar estrecha relación con la aspiración de trasladar a la comunidad los frutos del progreso, a través del sistema de precios.
  • El primer objetivo de la empresa en una sociedad que quiere justicia social auténtica, no es simplemente el beneficio, sino el servicio al País.
  • Cuando hablo de sector privado industrial, me refiero tanto a empresarios como a trabajadores, nucleados unos y otros en sus organizaciones naturales.
  • La importación de tecnología debe ser reducida a lo estrictamente imprescindible.
  • No ayuda a la liberación la existencia de estrechos compromisos tecnológicos.
  • El Modelo necesita una tecnología que cimente su desarrollo, pero esta necesidad no debe instrumentar la acción de un poderoso factor de dependencia.
  • Tenemos que desarrollar en el país la tecnología que nutra permanentemente a nuestra industria.
  • El gasto en investigación y desarrollo debe ser tan grande como jamás lo haya sido hasta ahora.
  • Sin tecnología nacional no habrá una industria realmente argentina, y sin tal industria podrá existir crecimiento pero nunca desarrollo.
  • Debemos cuidar nuestros recursos naturales con uñas y dientes de la voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta tecnología donde rige la economía de mercado.
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PERON Y SCALABRINI ORTIZ

5 julio 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Historia y Pensamiento Nacional

CARTA DE PERON A RAÚL SCALABRINI ORTIZ

peronAl señor Raúl Scalabrini Ortiz
Buenos Aires

Mi Querido Amigo:
He leído con profunda emoción su carta del 28 de febrero contestación a la que yo le dirigiera. En ella, usted expone puntos de vista sobre la política Argentina que no están contaminados por egoísmos personales ni partidistas si no que responden a una inmensa pasión patriótica.
Coincido plenamente con esas opiniones, y a tal respecto creo que dos documentos que usted seguramente conocerá traducen esa identificación de pensamiento, el mensaje a todos los peronistas y las directivas dirijan a los comandos tácticos peronistas de 6 y 10 de marzo respectivamente. Allí he fijado una conducta que responde a las necesidades del país desoyendo toda incitación a la violencia sin sentido o ductilidad oportunista.
El peronismo tiene una misión histórica que cumplir, y de allí no se apartara toda su táctica esta subordinada a los grandes objetivos que justificaron su aparición y que confirman su vigencia, por lo que la búsqueda de minúsculos dividendos de politiquería inmediata es ajena a la esencia y a la razón de ser del movimiento.
En tal sentido, he comprometido el apoyo de del movimiento a un programa de restauración nacional y popular que se comprometió a cumplir el nuevo presidente. Mientras él haga fe a su palabra, no tendrá que estar cuidándose las espaldas mientras lucha con el enemigo de afuera: de ese me encargo yo.
Tengo una esperanzada confianza en que no obstante el mediocre entourage político del Dr. Frondizi se mantendrá ala altura de las gravísimas circunstancias nacionales. En su elenco figuran hombres que siempre han combatido en las filas de lo antinacional, lo cual no han sido obstáculo para que nosotros los consagráramos con nuestro voto para la alta función publica. Esa es la demostración de que esperamos que prevalezcan las posiciones enunciadas por Frondizi, por sobre la conjuración de los mediocres que intentaran desviarlo de los objetivos nacionales libertadores.
Hemos hecho lo que debíamos y seguiremos haciéndolo solo nos resta entonces encontrar idéntico espíritu por parte del nuevo mandatario y el coraje para despreciar las incitaciones al compromiso, al hedonismo y a equilibrios mezquinos.
legisla.para_.el_.debil_Como usted me dice de la clase media es atinado y oportuno. El fenómeno que se produce en América Latina es el de una clase media con mas sentido clasista que el proletariado. Los obreros tienen mas claramente fijado el concepto de la integración nacional y de la necesidad de presentar un frente unido al adversario común. Las clases medias en cambio, tienen extraordinaria tendencia a concentrar su espíritu combatiendo en antagonismos internos y artificiales a menudo creados y siempre alentados por la propaganda imperialista. Es evidente que sectores cuya suerte que esta unida indisolublemente a la clase trabajadora tiene su vista puesta sin embargo en la oligarquía que por su interrelación con el imperialismo esta marginada de los anhelos y las necesidades nacionales Las causas de este contrasentido son numerosas, y han sido analizadas por algunos escritores que siguen los asuntos del país. Pero entre esas causas ocupa un lugar preponderante la propaganda de la ¨”intelligentzia” usted es uno de los intelectuales Argentinos que siempre vio claro, y denuncio al enemigo real, dando su ubicación y detallando los disfraces que adopta para predicar la desintegración del país. El peronismo fue el primer movimiento politicosocial que entablo la lucha en los verdaderos términos del conflicto. Nuestro antiimperialismo fue practico y efectivo adecuado a la realidad y no a declamaciones teóricas. Eso que el pueblo sabía, después del 16 de septiembre de 1955 lo comprendieron algunos intelectuales que ahora buscan sumarse a la corriente nacional y popular en la que siempre estuvo enrolado.
De manera que no soy yo con una carta quien lo hace entrar en la historia, si no su obra incansable, su vocación patriótica y su sacrificada trayectoria, nosotros siempre lo consideramos de los nuestros, y cada una de sus líneas es un aporte al movimiento peronista que valoramos debidamente y apreciamos como parte de nuestro acervo.
No reconsiderare el pedido que formula, porque él estaba supeditado a sus modalidades, usted ejerce una jefatura espiritual innegable no le pido que la transforme en un mandato político si no que la emplee para nuclear esfuerzos, para evitar dispersiones que no responden a la realidad. En el campo intelectual como en los demás frentes de lucha se han ido conformando bloques antagónicos e irreconciliables que libran batallas enconadas y continuaran combatiéndose implacablemente. Nosotros no queremos apaciguamiento ni transacciones ni eclecticismos de conveniencias con lo que representa intereses antinacionales y antipopulares. Pero jamás ahondaremos divisiones con quienes están en la línea de pensamiento que sobrepone los intereses de la patria a toda consideración de otra índole. Lo que sobran son puestos para esta lucha que nadie se aleje de ellos por incomprensión, por suspicacias, por plantear mal las cuestiones.
En esa obra de persuasión es que reclamo su concurso para que aclare panoramas que algunos no ven con nitidez para que termine con fricciones y antagonismos artificiales la historia tiene sus fueros y siempre los hace
valer las soluciones para el país son peronistas y quienes no lo comprendan giraran en el vacío, lo cual a su vez impone a nuestro movimiento la obligación de desechar sectarismos absurdos y planteos miopes para constituir la gran fuerza que integre los empeños para realizar el gran destino nacional. Seremos intransigentes hasta cualquier extremo en la preservación y la defensa de los ideales, pero jamás mezquinos guardianes de las formas sacrificando objetivos a diferencias tácticas.
La etapa que se abre con las nuevas condiciones políticas creadas por el triunfo popular el 23 de febrero requerirá de nosotros una acción vigilante y enérgica al mismo tiempo que dúctil para adaptarse a las variantes de circunstancias.
La masa tiene disciplina y madurez, lo mismo que muchos cuadros del movimiento que se han templado peleando en las condiciones más adversas.
Queremos que los intelectuales también cumplan adecuadamente las funciones que los destina su actividad. Nadie mejor que usted para decir la palabra orientadora y llevar el mensaje que los alinea para mejor defensa del programa que el país reclama.
Yo parto en un corto viaje, a cuyo regreso volveré a escribirle. Le ruego mantenga contacto con el Dr. Cooke, que ha conversado conmigo largamente sobre todos estos temas y esta compenetrado de mi pensamiento sobre estas y otras materias.
Hasta entonces, le reitero mi amistad y afecto, lo abraza

Juan Perón