La tentación totalitaria y dictatorial del “Cuarto Poder”

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, de nuestra redacción.

Cuando la actividad periodística se transforma en una herramienta de extorsión política es la sociedad la que está en estado de riesgo.

Foto de V.L.M.

Por Victor Leopoldo Martinez

Quien suponga que la tarea periodística nunca estuvo contaminada por la politiquería se equivoca, o conserva una sana inocencia; contaminación que se acrecentó  cuando el control de  esta pasó a manos empresarias. Se hace necesario, una vez más, diferenciar POLÍTICA de politiquería. Hacer política es poner por encima de los intereses individuales y/o sectoriales los intereses sociales en su conjunto;  politiquería es todo lo contrario a esto, a lo que hay que sumarle la mendacidad.  Sobre esta premisa y en materia de objetividad y honestidad se hace necesario destacar que en nuestra profesión existen escasas pero honrosas excepciones; lamentablemente en la mayoría de los casos, la codicia, el afán de lucro y  PODER  pudo y puede más. Es aquí donde aparece el primer síntoma de corrupción (los medios no están exentos de corromper y/o ser corrompidos). De esta manera entramos en el corazón de la presente reflexión.

Cuando la actividad periodística se transforma en una herramienta de extorsión política la cosa cambia; todo cambia para una sociedad porque significa entrar en estado de riesgo político-social ya que el derecho a réplica quedó  limitado a minúsculos espacios cuando se tiene suerte de que se publique y/o reconozca.

Desde el preciso momento que los propietarios de  medios periodísticos descubren el valor superlativo de la herramienta comunicacional como formadora de opinión, estos señores se auto entronizan como “Cuarto Poder”. La posterior corrupción de algunos  periodistas surgió por necesidad y añadidura  ya que la demanda “patronal” de realizar un  “trabajo sucio de manipulación de información” a cambio de una buena paga, tentó a más de uno. La picardía popular llamó a esto: “Por la plata baila el mono”. En nuestro medio el caso Lanata es el ejemplo más reciente, lamentable y patético; y con toda una artillería que nunca dejó de lado la posibilidad de corromper (actores y mentes) entró en acción. Esto en cuanto a los medios opositores al actual gobierno nacional ¿Hay algo de esto en los medios oficialista? ¡Sin ninguna duda que sí! Con una diferencia, muchos de los segundo lo hacen torpemente dejando feas huellas de obsecuencia ya que es la única herramienta que tiene para sustituir su falta de originalidad y en no pocos casos la mediocridad.

Pero esto no es un invento argentino; es un fenómeno mundial que pudo haber nacido con las buenas intenciones de un Gutembert en 1440 (o quizá, antes con el chino Bi Sheng en 1041) y que plasmó en forma de periódico Michael Van Isselt con aquel “Mercurius Gallo Belgicus” (nombre del primer diario allá por 1592). Con el tiempo y los intereses políticos-económicos presionando Los medios masivos de comunicación comenzaron su largo y lento naufragio en cuanto a su primaria y sana  finalidad: informar.  Todo se fue trastocando hasta ser lo que es hoy, una maquinaría de extorsión. Los grandes medios de prensa, y las grandes cadenas de TV dan sobradas muestras de esto. Existe bibliografía al respecto: “Los Amos de la Prensa” de George Selder y “El poder y los grupos de presión” de Douglass Cater.

En nuestro caso la realidad indica que sobre esto se enancaron  de un tiempo a esta parte los empresarios nacionales monopolizadores de medios periodísticos para utilizarlos en operaciones extorsivas contra cualquiera de los miembros y hasta contra los cuerpos mismos de los otros tres poderes insti-constitucionales de nuestro Estado República. Esto se presenta como de una gravedad institucional inusitada para la sociedad argentina toda: Poder Ejecutivo (elegido popular y democráticamente), Poder Legislativo (Elegido popular y democráticamente) e incluido el Poder Judicial (estructurado por el viejo poder oligárquico cuyos integrantes actúan como “La Nobleza de toga” –dijera J. Abelardo Ramos- a su servicio), todos ellos jaqueados por la extorsión del “Cuarto Poder” mediático. Una situación límite sin precedentes en nuestra historia.

Max Headroom

Una serie televisiva norteamericana de los “80” anticipaba este riesgo. Se llamaba Max Headroom y la sacaron rápidamente de circulación. En esencia mostraba el control social a través de seguimientos vía satélite, cámaras activadas a control remoto, redes cibernéticas, publicidades subliminales para control mental, todo operando desde medios masivos de comunicación monopolizados. La Argentina pretendida por Magnetto no dista mucho de lo que aquella serie mostraba.

ClarínSi focalizamos la observación en el mayor grupo monopólico de “deformación periodística” –Clarín-, esto no nace de un día para otro. Es producto de un trabajo que se originó en la última dictadura militar, allá por 1976, y las primeras acciones fueron brindar sus servicios de “desinformación” a aquella dictadura y al poder económico que jugaba desde atrás y del cual formaba parte. Luego le sumó la criminal apropiación de “Papel Prensa” con lo cual se controló  al resto de la prensa nacional. La auto calificación de “paladines de la libertad de prensa” le sirvió para controlar ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas) el sindicato patronal local, y ser uno de los socios importantes en la región  del sindicato patronal regional que aglutina a los DUEÑOS  de medios periodísticos (no a los trabajadores) llamado SIP (Sociedad Interamericana de Prensa).

En el caso de La Nación la situación solo se diferencia en antigüedad. Su fundador –Bartolomé Mitre- creó un medioLA NACION periodístico que dejó como “Guardaespalda de su Tribuna de Doctrina” (Según el decir de un gran historiador nuestro, Norberto Galasso; y con una palabra clave: “doctrina”). Hasta hoy nadie sabe en términos de definiciones teóricas ya que fue muy cuidadoso en envolverla con un aló de pureza, a qué doctrina se refería el mencionado Bartolo. Lo cierto es que la misma, disfrazada de “liberalismo” (que nunca fue político sino económico) fue sentida por el conjunto social –con pocos beneficiados y muchos perjudicados, incluidos los intereses nacionales-, llevada adelante bajo la égida de sus cultores cuando tuvieron el control político del Estado desde 1880 hasta 1916, desde 1922 hasta 1943 y desde 1955 hasta el 2005; en algún momento solo cambiaron de amo pasando de ser “la perla más preciada de la corona británica” (1933) a ser los pasivos de glúteos abiertos en las relaciones carnales con Norteamérica (1990). Hoy, ambos –Clarin y La Nación- trabajan concatenadamente.

Lo cierto es que hoy por hoy Clarín, La Nación, Perfil (por nombrar los de mayor penetración en la clase media más alfabetizada y más reaccionaria a la vez) no tienen un contrapeso periodístico que balancee la situación. Los medios que se dicen “progres” y  operan  por “izquierda” son tan o más torpes que  los mencionados anteriormente a la hora de operar y argumentar, fundamentalmente porque en su mayoría son antiperonistas lo cual los une en sentimiento  a los monopólicos adversarios de la actual gestión nacional, e indirectamente terminan siendo funcionales a los nefastos intereses de aquellos, generalmente antinacionales y antipopulares. En concreto y por lo que indica la lógica histórica, no hay periodismo objetivos porque los intereses y la subjetividad ideológica de los actores simplemente lo hace imposible. Como buenos colonizados, hasta en el periodismo, se actúa ideológicamente por izquierda y derecha con el manual eurocéntrico del conquistador.

Este modus operandi nació en 1930 (Golpe a Irigoyen) con La Nación  y La Prensa como los operadores mediáticos, se repite en 1955 (Golpe a Perón) donde a los anteriores  se le suma Clarín; recibe su confirmación el 24 de marzo de 1976 donde Clarín y La Nación “aúnan fuerzas por intereses comunes” en su apoyo de esconder la tarea sucia de la dictadura militar y llenar de elogios las políticas económicas ejecutadas por los títeres de los grupos económicos encaramados en el manejo del Estado. La operatoria consistía en denigrar la política hasta reducirla a  politiquería. Su sustento ideológico se asentaba en que la verdadera política requería de actores y operadores “calificados” a cargo del manejo de un Estado insignificante que debía entregar al control  privado las empresas y cuestiones públicas saqueando las arcas del Estado y llenándolo de deuda externa con una sola y clara intención: el beneficio sectorial.

Pero… ¿Cómo se logró esto? Con la instalación de la duda en la sociedad sobre el accionar de cualquier político Para eso se construyó un discurso sobre la “decencia, honestidad y eficiencia del accionar y la gestión privada”, algo que fue comprado como verdad revelada por la clase media Argentina. Hoy sigue rindiendo sus frutos. En primera instancia resulta muy claro que la influencia mediática resulta mucho más eficaz y redituable en términos políticos –y por el absurdo- que la tarea formativa desarrollada en establecimientos educativos. No existe ningún elemento que indique lo contrario. La gente repite los que los medios pregonan como si fueran verdades reveladas con mayor firmeza y seguridad que todo aquello que le pudo inculcar un docente a fuerza de ejercicios repetitivos en una escuela, colegio o universidad

Vuelta la democracia primero fue controlar y condicionar el gobierno de Alfonsín. Luego jugaron todas las fichas (con órdenes incluidas) a un Menem quien desguazó las empresas del Estado Nacional con sus privatizaciones para beneplácito del stablishment económico nacional e internacional. Pero este último  no solo contó con cobertura mediática para su impúdico accionar, también armó una Corte de Justicia a medida de los interés mediáticos y oligárquicos. Cuando  Menem ya no les sirvió lo lanzaron a las fieras populares.

Lo que ciertos hombres de la justicia no sabían era la peligrosidad de sus socios mediáticos (especialmente de uno: Magnetto). Equivocadamente los políticos de la oposición tampoco midieron esto hasta que lo padecieron. Pero parece que en sus sucesores  la codicia, como debilidad humano está volviendo a hacer de las suyas

Este “cuarto poder” y luego de facilitar el desfalco “legal” del Estado de la Mano de Menem, induce y produce el desastre económico en el gobierno de De La Rua que desemboca en el diciembre negro del 2001 con 32 personas muertas por la represión sin que hasta ahora haya un solo responsable preso; y la fuga de las divisas que los bancos robaron a los ahorristas.

En el 2003 y en acuerdo con Néstor Kirchner (había llegado a la primera magistratura con el 22% de los votos, totalmente condicionado) Magnetto transitoriamente controla  sus apetencias. La presidenta Cristina Fernández decide cambiar las reglas de juego en materia comunicacional y allí comienza una guerra que llega hasta nuestros días.

Desde operaciones mediáticas para corridas bancarias; cautelares contra la ley de medios, extorsiones a Lorenzetti (presidente de la Corte Suprema) ventilando algunas de sus cuitas;  fabricación de delitos a funcionarios del gobierno kirchnerista –sin prueba alguna- a través del hiper chequeador Lanata  quien con total impunidad descarga su resentimiento con constantes insultos a la Presidenta y diatribas volcada sobre cualquier hombre del gobierno Nacional; la incitación a la violencia callejera o escolar contra hijos de funcionarios; el uso de la muerte del fiscal Nisman;  desde el 2005 el grupo Clarín no paró en sus operaciones extorsivas. Con batallas políticas ganadas gracias a sus operaciones  en el 2008, 2009 y 2013, operando con Cobos en el conflicto del Campo del 2008,  con candidatos opositores –De Narvaéz en el 2009 y Massa en el 2011-  se envalentonó y avanzó; pero de pronto descubre la transitoriedad de los triunfos ante la ineptitud de la oposición (“Toda la oposición no junta un balde de bosta” Lanata) y comienza a mirar aquellas elecciones de medio término como lo que realmente fueron, sucesivos fracaso de todas ellas en términos de “operatorias” por inoperancia  de los  políticos opositores que mal manejó como títeres.

Magnetto jamás se resignará. Junto  a algunos “personajes” del Poder Judicial, no pocos de ellos cómplices de sus andanzas y el resto  bajo amenaza de ser víctimas de sus habituales “embarres”, esta vez va por todo. Ante el Ajustado triunfo de Larreta en la Ciudad y el fracaso de Macri-Del Sel en Santa Fé, ¿Que busca el CEO de Clarín? Invalidar el sistema democrático ya que este no se “ajusta” a sus intereses ni le garantiza nada a futuro. Tucumán fue el lugar de ensayo; Castillo en Catamarca está preparando el terreno para dar continuidad a esta operatoria (¿Lo acompañara el resto del FCS?). En Chaco ni la ciudadanía, ni la oposición se prestó  al juego pese al intenso trabajo realizado por Lanata y todo el equipo de TN, canal 13, Clarín y Radio Mitre. Para colmo de males su candidato -Macri-, por soberbia, ineptitud por sus marcadas limitaciones  y por creer que con la protección mediática del “Gran diario Argentino” alcanzaba, actuó  torpemente y al primer soplido –Niembro- su mentiroso castillo de “honestidad”, comenzó a derrumbarse y el nodo de la vendida mediáticamente gestión “honesta y eficiente” es desnudada en sus más variados y burdos niveles corrupción.

Es claro que Magnetto  no renunciará a ninguna batalla con tal de instalar su dictadura mediática. El control social por esta vía para la instalación de cierto totalitarismo político a la medida de sus intereses y el de sus socios –el poder económico concentrado-  es su objetivo. Es responsabilidad de la sociedad toda llegar al 25 de octubre sin entrar en provocaciones y con la firme decisión política de defender este sistema político que tanto costo recuperar y que tanto está costando afianzar por culpa de la miopía de una oposición que no logra entender el valor político de tener Patria para Todos y como dice un colega: “Mas a la corta que a la larga ellos también serán las próximas víctimas de este “Cuarto Poder” mediático.

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