EDUCACIÓN: los datos que no aparecen en los contenidos curriculares (II)

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, de nuestra redacción

SEGUNDA ENTREGA

Foto de V.L.M.

Por Victor Leopoldo Martinez

Como dije en la primera entrega (1), siento necesario seguir explicitando lo que entiendo son contenidos sumamente necesarios, contenidos que no pueden quedar afuera de las curriculas de Ciencias Sociales de los llamados “ciclos de estudios formales”; fundamentalmente para ir poniendo un poco de luz en la conciencia de nuestros educandos sobre  hechos históricos.

Para eso lo mejor es acudir a distintas fuentes,  rescatar de ellas ciertos datos que, en algunos casos  corroborarían dichos y hechos que en la  realidad existieron y solo fueron preservados, consolidados y conservados en un cuidadosos  anonimato desde y por la memoria popular (fuente tratada peyorativamente por “academicista” y “cientificistas”) y de esa forma confirmar su grado de verdad o falsedad;  en otros aportando los claro-oscuros de la vida y  pensamiento de no pocos protagonistas de la historia nacional que estuvieron haciendo PATRIA en algunos casos, en otros  trabajando contra de ella sin querer queriendo; seres humanos como todos, con virtudes y defectos, con aciertos y errores pero considerados y medidos en dichos y acciones con la vara que permite saber si los mismos fueron para defender el interés Nacional y Popular o en su contra.

En ocasiones “ciertos pícaros”  toman algunos dichos y hechos de no pocos protagonistas de nuestra historia, los presentan como cuestiones virtuosas que luego exaltan hasta el paroxismo pero que en la realidad se tratan de semi verdades en tanto cuidadosamente esconden ciertos aspectos para nada menores que, lógicamente, sacarían sustento a la exaltación. Entonces dichos y  hechos  suelen ser no solo sacados de contexto sino también traídos de los pelos  con cierto grado de oportunismo político para avalar  hipótesis y teorías político-económicas con serias consecuencias sociales para las grandes mayorías pero presentadas como necesarias y patrióticas hasta en textos de estudios  con el solo fin de  reafirmar una  línea de pensamiento destinadas a dar sustento teórico a la descarada defensa de  determinados intereses sectoriales vendiéndolas como verdades irrefutables.

MITRE

Extraer de los hechos lo que conviene y enterrar el resto al construir el discurso histórico tuvo  un claro padre y se llamó Bartolomé Mitre. Sin lugar a dudas  un hombre brillante en tanto creador y vendedor de  héroes y villanos que en esa  realidad de la que hablo,  y cuando se trató de cuestiones relacionadas a  la defensa de intereses nacionales, tuvieron roles invertidos, los héroes fueron en honor a la verdad  grandes villanos y viceversa. Seguramente no faltará el que cuestiones esta observación argumentando que “todo depende desde donde se lo mire”; y no estará faltando a la verdad; con una salvedad: Los intereses sectoriales no son los de la Nación toda, ni la Nación fue  instituida y pensaba según los  intereses y valores oligárquicos (sector) presentados estos últimos como  “patricios”. El sentido común y la historia popular claramente indican –como bien lo decía don Arturo Jauretche- que es más fácil encontrar hacedores de patria en las guías telefónicas que en las guías “sociales” (señaladoras de linaje). Pero para la historia oficial las que tienen valor son la “sociales”.

Bartolo sembró escuela en materia de sustraer datos del marco histórico donde se produjeron los hechos y realizar interpretaciones funcionales a las clases privilegiadas. . Sin embargo hay algo peor aún; los seguidores y defensores del ideario mitrista, sin explicación alguna juzgan lapidariamente los posibles cambios de posturas políticas o ideológicas que en no pocos  protagonistas pudo haberse dado con el paso del tiempo, algo natural que lleva a cada hombre a reencontrarse con cuestiones esenciales a la condición humana en relación a lo comunitario. “Ningún hombre se puede realizar en una sociedad que no se realiza” (J.D.P)

Pero en estos menesteres las cosechas en materia intelectual de don Bartolo fueron extraordinarias. No solo consiguió “plumas” que escribieran según su visión y preceptos “liberales” (en materia económica, no política. En el “liberalismo económico” -según él- estaba el “progreso y la civilización”) para admiración de esos Patricios locales para quienes Mitre trabajó denodadamente;  también cautivó a “intelectuales progresista de izquierda” que hasta  hoy los chupa mortajas de aquellos pululan en las academias y en cuanto pasillo universitario exista dando cátedra desde su colonizada visión de la historia Argentina. El propio Arturo Jauretche lo definió como “mitro-marxismo” y un conspicuo hombre del Partido Socialista como lo Juan B. Justo es uno de los más claros ejemplos de esto: cronista parlamentario de la Prensa y  pluma puesta al servicio de  La Nación.  O sea tanto los “diestros” como los “siniestros” terminaron siendo funcionales a las apetencias  universales del imperio de turno,  cuando para liberar la patria el camino a recorrer siempre será el inverso: pensar en argentino.

DE  1840  A 1870   

Basta tomar de nuestra historia un ejemplo al voleo de los muchos que existen  para explicitar lo anterior.

ALBERDI

Juan Bautista Alberdi fue un personaje si se quiere un tanto controvertido. Comienza siendo un anti Rosista declarado como lo fue Sarmiento. Sin embargo Alberdi, opositor   a la “primera Tiranía” como tantos unitarios, termina dándose cuenta la clase de “tipejo” que era el otro (Sarmiento). Esto quedó asentado y se lo puede encontrar en el intercambio epistolar entre Sarmiento y Alberdi más conocido como “Cartas Quillotanas”.

Un detalle no menor: Las “Quillotanas” no figuran en ningún texto de historia argentina de nivel medio (secundario). ¿Por qué? Los adolescentes y jóvenes… ¿son todos tan idiotas e incapaces de trabajar críticamente los textos de esta polémica, fundamentales para entender una parte clave de la historia nacional? O había que preservar la imagen y el culto al sanjuanino “maestro de maestros (cipayos)”, defensor de la “civilización” y no exponerlo al ridículo. Algo más grave aún ¿Cuántos profesores de historia formados en los últimos 60 años conocen  el tema? Si la respuesta fuera  “Todos”, entonces cualquier argentino que haya cursado el secundario las conocería. Si estaba en conocimiento de los educadores, los profesores ¿estaban impedidos de hablar del tema? ¿En que textos de lectura obligatoria del secundario aparecía esto? ¿Por qué en los mismos textos si aparecían “lecciones sobre la “tiranía Rosista” y Peñaloza y Varela como “bandidos”?  En fin…

Volviendo a  Alberdi, en una de aquellas cartas planteaba que la cuestión belicosa que anidaba en el espíritu del  sanjuanino rondaba lo patológico. Señalaba que después de Caseros y desaparecido Rosas como tema de sus relatos literarios  o periodísticos el hombre se puso como loco y se la agarro con Urquiza. Alberdi consideraba  que a Sarmiento le resultaba difícil escribir en momentos de paz ya que se había pasado 10 años haciendo la guerra con la pluma detrás de un escritorio (lucha¿? rescatada hasta en su himno: “Por ver grande (¿?) a la patria tu luchaste con la espada, con la pluma y la palabra).

Sarmiento

Alberdi decía al respecto de Sarmiento: «Los que han peleado durante 10 o 15 años, no saben hacer otra cosa más que pelear… La guerra militar de  exterminio contra el modo de ser de nuestra poblaciones pastoras y sus representantes naturales (se refería a los caudillos) tuvo su fórmula y su código en el “Pampero” y en el “Granizo”, imitaciones periodísticas de la prensa francesa del tiempo de Marat y Danton, inspirada por un ardor patriótico, sincero si se quiere, pero inexperto, ciego, pueril, impaciente, de los que pensaban que un par de escuadrones de lanceros de Lavalle bastarían para traer en las puntas de sus lanzas el desierto y el caudillaje, que es el resultado, en la desierta República Argentina.»

De la participación de Sarmiento en el ejército grande de Urquiza donde el sanjuanino escribía  sus propias lecturas llenas de críticas hacia el Entrerriano Jefe de Ejercito, Alberdi le espetaba en aquellas cartas: «Si San Martín y Bolívar hubiesen llevado a su lado redactores que al tiempo de escribir  el boletín de sus jornadas llevaren diarios secretos para desmentir más tarde al boletín oficial, la gloria americana sería hoy la mitad de lo que es, y el conde Toreno se habría ahorrado el trabajo realista de achicar nuestros triunfos… Usted no es soldado; no conoce la estrategia, que no ha estudiado ni es ciencia infusa. Su grado de teniente coronel es gracia que usted debió al Gral. Urquiza, antes de dar principio a la campaña, no después de la batalla. Su saber militar sólo prueba la generalidad de sus  lecturas y conocimientos teóricos que le permitirían disertar con igual gracia sobre medicina…. (“traslados teóricos mecanografiados de un país a otro”, calificaría a las fuentes de “ilustración” del sanjuanino  Hernández Arregui)   ¿Y cuál es la base de su criterio militar? El clasicismo más rudimental y más rancio de la estrategia europea, cuya aplicación ha producido siempre la derrota de sus importadores en esta América desierta. Usted leía por la noche “manuales de estrategia francesa y cuando a la mañana siguiente veía usted gauchos y no soldados europeos a su alrededor,  exclamaba usted: “barbarie, atraso, rudeza. Y repetía y repetía las murmuraciones de nuestros oficiales clásicos. ¿Y qué es la ciencia militar para nuestros oficiales clásicos? El producto de lecturas francesas sobre arte militar, como es la ciencia de nuestros publicistas el resultado de algunas lecturas de libros europeos.»

HERNANDEZPor su parte Hernández (José, autor del Martín Fierro) dará un paso más y mostrará en su folleto la figura de Sarmiento como la de un caudillo hecho y derecho, “bárbaro”, violento y salvaje asesino.

La noticia de la muerte de Peñaloza conmueve  las fibras más íntimas de Hernández quien desde «E1 Argentino» hace la apología del «Chacho» al tiempo que anatematiza a sus enemigos políticos: «ASESINATO ATROZ. El general de la Nación Don. Ángel Vicente Peñaloza ha sido cosido a puñaladas en su lecho, degollado y llevada su cabeza de regalo al asesino de Benavídez, de los Virasoro, Ayes, Rolta, Giménez y demás mártires, en Olta, la noche del 12 del actual. »

En otra de ellas, titulada «La política del puñal» decía Hernández, entre otras cosas: «Los salvajes unitarios están de fiesta. Celebran en estos momentos la muerte de uno de los caudillos más prestigiosos, más generosos y valientes que ha tenido la República Argentina. El partido Federal tiene un nuevo mártir. El partido Unitario tiene un crimen más que escribir en la página de sus horrendos crímenes. El general Peñaloza ha sido degollado. El hombre ennoblecido por su inagotable patriotismo, fuerte por la santidad de su causa, el Viriato (2) Argentino, ante cuyo prestigio se estrellaban Las huestes conquistadoras, acaba de ser cosido a puñaladas en su propio lecho, degollado y su cabeza ha sido conducida como prueba del buen desempeño del asesino, al bárbaro Sarmiento.»

Ni que hablar de ciertos historiadores y/o filósofos contemporáneos que aparecieron con el nuevo siglo de este segundo milenio de manera mediática. Con  “extrañas intensiones” disfrazadas de objetividad, estos señores se detienen “ex profesamente” en las debilidades de no pocos de nuestros personajes históricos mostrándolas como defectos. Luego  acá cabría también eso de: “depende de dónde se lo mire” para asegurar si los defectos son tales.

Lo importante es poder discutir los  hechos y las ideas de hombres y mujeres  del  pasado lejano y reciente en relación a un solo objetivo: rescatar cuales fueron las virtudes y los aciertos que permitieron forjar nuestra argentinidad, y cuales los errores que jugaron en contra de los intereses sociales, nacionales y populares.

Pero de esto  escribiré en mi próxima entrega.

Nota

(1) https://revistaelemilio.wordpress.com/2015/09/27/educacion-los-datos-que-no-aparecen-en-los-contenidos-curriculares/)

(2) – Caudillo lusitano (m.139 a. C.) cabecilla de los  sublevados contra la tiranía del Pretor romano Galba, que durante mucho tiempo tuvo en jaque a los ejércitos romanos. Fue asesinado en su tienda por sus propios amigos.

2 respuestas a EDUCACIÓN: los datos que no aparecen en los contenidos curriculares (II)

  1. María dice:

    CON SU CLARIDAD ACOSTUMBRADA, DON VÍCTOR SIEMPRE NOS DEJA CON LA BOCA ABIERTA Y CON LAS DUDAS PERTINENTES A CADA ESCALAFÓN DE LA HISTORIA ARGENTINA Y SUDAMERICANA. UN GRANDE DE LA EDUCACIÓN, ASÍ COMO ANTES HACÍA PENSAR A SUS ALUMNOS, SIGUE HACIÉNDOLO DESDE ESTAS PÁGINAS¡¡ BIEN AHÍ, MARÍA FERNÁNDES.

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