Otero Arán dijo que Catamarca “fue un oasis, un lugar de paz” en los ‘70

San Fernando del Valle de Catamarca, Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Derechos Humanos

Ayer se llevó a cabo la cuarta jornada del debate oral y público por crímenes de lesa humanidad en los que se juzgan cinco exrepresores en ámbitos del Tribunal Oral Federal en lo Criminal de la provincia. En la oportunidad, hicieron uso de la palabra Darío Otero Arán y Jorge Ripoll del Pino, quien decidió ampliar lo declarado ante los jueces.

Juicio de Catamarca

Si bien se esperaban los alegatos de las partes, como hizo mención este medio en su edición anterior, dos de los cinco imputados decidieron hacer uso de su derecho de defensa. Además, un testigo prestó declaración vía teleconferencia desde la provincia de Buenos Aires.

Lo más relevante fue la manifestación del imputado Darío Otero Arán, a cargo del denominado servicio de inteligencia de la época, “S2”, quien en las jornadas previas utilizó el derecho de abstención. En su razonamiento, el acusado manifestó que “Catamarca fue un oasis, un lugar de paz, un lugar de felicidad”, haciendo referencia a que durante su mandato no existió terrorismo de Estado alguno.

“Comunidad informativa”

Otero Arán desconoció que las fuerzas militares del Regimiento de Infantería Aerotransportada 17 de Catamarca tengan una denominada “Comunidad informativa”, la que supuestamente era integrada por altos mandos del ejército en la provincia y los jefes de las fuerzas de seguridad. Ésta supuestamente estaba destinada a reunir información para combatir la subversión en Catamarca.

“Oasis del terror”

Esto fue refutado por Guillermo Díaz Martínez (querellante), quien expresó a El Esquiú.com su total oposición a esta afirmación y agregó que “fue un oasis de terror” lo que se vivió en la época y que hasta el día de hoy se puede observar las consecuencias del daño provocado en las distintas esferas de la sociedad.

El representante de la querella de la familia Borda y de la secretaría de Derechos de Humanos de nación también aseguró que esto no hace más que confirmar las acusaciones sobre los exmilitares que fueron, a su entender, responsables por las desapariciones y posteriores asesinatos de las cuatro víctimas de la dictadura en nuestra provincia, para su posterior asesinato.

Ampliación

Por su parte, Jorge Ripoll del Pino decidió ampliar su declaración ante el tribunal una vez más.

Dedicó su alocución a resaltar las supuestas contradicciones emanadas desde las apelaciones y las resoluciones de la Corte de Justicia de Tucumán, donde se expidió por la absolución de otros imputados por no existir pruebas en su contra, al igual que él; pero que tiempo más tarde, dicha absolución fue revocada y las de sus colegas del Ejército no corrieron el mismo destino.

También evaluó los argumentos esgrimidos por la querella y el ministerio público fiscal a la hora de la casación que lo dejó en el banquillo de los acusados junto a otros cuatro integrantes de la plana mayor del Regimiento de Infantería Aerotransportada 17.

El exintegrante del “S2”, junto con Otero Arán del Regimiento, mencionó que su cargo fue asumido el 27 de diciembre del ‘76 en forma simbólica, porque tres días más tarde, el 30 del mismo mes, habría tomado vacaciones forzosas por un período de 30 días.

Esto pretende desvincular al imputado del hecho ocurrido en la ciudad de Belén, donde Nelly Yolanda Borda fue raptada de su casa por un grupo de más de 500 soldados y posteriormente desaparecida.

Homicidio

El debate, que se extendió hasta altas horas de la tarde, también estuvo cargado de momentos de tensión para los acusados de las desapariciones de Nelly Borda, Julio Genaro Burgos y Francisco y Griselda Ponce.

En este sentido, el fiscal Rafael Luis Vehils Ruiz decidió solicitar la ampliación de la acusación para Darío Otero Arán, Enrique Basso, Roberto Mujica, Jorge Ripoll Del Pino y Carlos Ruiz, en base a la prueba documental obrante en la causa sobre el “destino final” de las víctimas.

Dicha acusación se encuadraba en el delito de “homicidio doblemente agravado, en calidad de partícipes necesarios”, concursado idealmente con los delitos por los que ya venían incriminados los cinco acusados: “privación ilegítima de la libertad” y “asociación ilícita”. El fiscal entendió que es ineludible dicho pedido, ya que está probada cuál fue la suerte que
corrieron los desaparecidos por la última dictadura cívico-militar.

El tribunal resolvió hacer lugar al rechazo emanado desde la defensa y solicitó que a su entender, no había elementos que hayan surgido del debate que hagan presumir que los encausados fueran responsables por las muertes de las víctimas. A su vez, el ministerio público fiscal, al igual que la querella, solicitaron hacer uso de la reserva de casación.

Finalmente, el debate pasó a un cuarto intermedio para el próximo 6 de noviembre, cuando está previsto que las partes emitan sus conclusiones finales y si los tiempos materiales lo permiten, se podrá conocer la sentencia que pesa sobre los acusados de las desapariciones forzadas durante los años ‘76 y ’77, en pleno terrorismo de Estado.

Fuente: http://www.elesquiu.com/noticias/2015/10/24/223506-otero-aran-dijo-que-catamarca-fue-un-oasis-un-lugar-de-paz-en-los-70

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