BALOTAJE: ¿ELEGIR, OPTAR U OPTAR ELIGIENDO?

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Elecciones presidenciales 2015

UN JUEGO DESCONTRACTURANTE Y ESTRUCTURANTE

SCIOLI -MACRI 1

PEDRO-DEL-ARRABAL-3Por Pedro del Arrabal

Elegir y optar; dos términos que se presentan como sinónimos resulta como muy interesante ver qué significante se le puede asignar a cada uno de ellos,  en nuestro caso en el balotaje del 22 de noviembre, para descubrir por qué un argentino se decide por uno u otro de los candidatos en el cuarto oscuro; qué significante pesará más a la hora de levantar la boleta para introducirla en el sobre.

Podríamos decir por ejemplo que si a “Elegir” le asignamos el significado de: “Seleccionar a una persona para un fin”“Designar por votación a una persona para un cargo”; y por otro lado a “Optar” el de: Escoger una propuesta entre dos o más ofrecimientos.”, va quedando muy claro que la cuestión de la decisión pasará por inclinarse por uno u otro de los términos en relación a la carga valorativa del significante que el votante le ponga.

Entonces y en el próximo balotaje podríamos decir que se  elegirá candidato y que en esa elección se optará por la propuesta política que representa el elegido.

En este segundo aspecto… ¿Los dos  la tienen? Veamos.

Es claro que la población tiene frente sí a un candidato que tiene un proyecto político bien definido –Scioli– con el que se puede estar o no de acuerdo pero que nadie puede negar que tiene que ver con una continuidad de prioridades económico-sociales que los gobiernos peronistas de los últimos 12 años vienen llevando adelante, basado  en un principio que defiende a raja tabla algo concreto: Es la política la que define el rumbo económico de un país. Sintéticamente “política maneja economía”; o si quiere “Estado regula mercado”. Uno puede predecir el futuro en esta propuesta ya que en principio continuaría un estado de seguridad social y laboral extendida en el tiempo y que en un país al que acostumbraron a la fuerza -o por la fuerza- a vivir ciclos cortos de bonanzas alternados con largos ciclos de desesperanza, no es poca cosa.

Por el otro lado está el candidato –Macri- con propuestas etéreas como el aire que contienen los globos de su campaña; sin especificación de tiempos y modos de concreción de alguna de ellas; con un discurso lleno de  expresiones de buenos deseos “amorosamente demagógicos  y circunstanciales” apostando a la “alegría ¿?” en un constante cambio de discurso y valoraciones  como parte de una estrategia de su jefe de campaña, y que no se sabe si tienden más a desconcertar e introducir la duda en  ciertos votante que dicen estar cansado de algunos aspectos del Kirchnerismo, o simplemente “no hacer olas” con discursos llenos de “nada”, expresando ambigüedades,  y de ese modo capitalizar cierto y manipulado malestar social en la “gente” (dijera Mirta) que quiere “cambiar“ no  sabe qué, tampoco dicen el por qué y menos aún el para qué quieren “cambiar”. Mirando por el retrovisor de la historia uno podría concluir: “algo medio suicida”.   Ahora bien,  con solo escuchar y realizar una  “rascada” en el pedigrí de sus futuros acompañantes e integrantes de un posible gabinete, se puede inferir si temor a equívoco alguno que son partidarios de “economía maneja política” o si se prefiere “mercado regula economía sin intervención del Estado”; ergo “agarrate Catalina con tu futuro”; o el saludable “pedí que te tiren las cartas” antes de votar.

Uno puede estar –o no- de acuerdo con este delirio semántico y hasta tildarlo de tendencioso pero…,  todo lo que se hace hoy por hoy  mediáticamente y en tiempos de balotaje está teñido de subjetividad gobernada por pasiones e identificaciones ideológicas. ¿Está mal  esto? En lo personal creo que no. Esto es POLÍTICA, el arte de lo posible. Es un modo de saber con que bueyes ara el otro. Lo importante es el respeto por la decisión final de la mayoría.

O sea, a la hora que el votante ingrese al cuarto “iluminado”, primero debe  transportarse imaginariamente hacía un futuro posible. Solo así podrá inclinarse por elegir conductor u optar por el medio para hacerlo. También podrá concluir que son importante las dos cosas ya que conductor y medio (proyecto) no son incompatibles para un viaje ya sea al cielo o al infierno; y no le estará  faltando racionalidad. De lo que no debe tener dudas es que el medio (proyecto)  puede verse alterado si elige un mal conductor, alguien que no tiene idea de cómo se opera una caja de “cambio” para marchar hacia adelante, con el riesgo de que ame la reversa y adore manejar hacia atrás, hacia el mundo de su felicidad y la de sus amigos, el único mundo que papá le hizo conocer y le enseñó para actuar en consecuencia; aunque en su retroceso se lleve todo “puesto”.

Quien suponga que administrar una país es muy parecido a hacerlo con una ciudad, debe poner sus cabales en remojo.

Por eso y a la hora de votar sería interesante que el ciudadano elija un buen conductor ya que cuenta con un medio (proyecto) inclusivo y probado durante 12 años  que dio sobradas muestra de su “aguante” a cualquier tipo de embate, frente a otro conductor que “chapea” con un cúmulo de expresiones de buenos deseos  pero que nadie sabe hacia donde puede conducir al país (o sí, viendo su gestión de gobierno porteña). Entonces…

SCIOLI V

Ese conductor debe ser Daniel Scioli, y el medio(proyecto), el del FPV.     

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