A ESTA PELÍCULA YA LA VI…, EN “VOLVER”

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Cultura y elecciones presidenciales 2015

VOLVER

Foto de V.L.M.

Por Victor Leopoldo Martinez

¿Se viene un estreno? ¿Estreno?

La “peli” está siendo presentada como “lo nuevo” en cine, el “CAMBIO” novedoso en materia de proyecto… cinematográfico. ¿Sera pura ficción o un pre anuncio de lo que vendrá?  En realidad para ser estreno y casualmente en “VOLVER” suena a película vieja; o si no vieja, por lo menos con “argumento” muy trillado.

Hay algo que en el llamado séptimo arte se viene dando desde hace unos 60 años en  todo el mundo, impuesto lógicamente por Hollywood.  Me refiero a las “formulas –también en formato televisivo- exitosas” (más conocidas como  “sagas”) ¿Ejemplos? La guerra de las galaxias, Rambo, Volver al Futuro, Alien,  Parque Jurásico, Indiana Jones, entre tantas otras (dejo para el final “El Padrino”). En nuestro caso, y en formato televisivo, tenemos el “bailando” de Tinelli. Luego de torturarnos durante 10 años (90-2000) con Show Mach, continúa desde hace  15 años y hasta hoy con el “Bailando”.

“Es una fórmula exitosa y a la gente le gusta” dicen algunos. Sus productores manifiestan “Es un producto vendible y de mucha aceptación; la gente lo compra”. “Compra”, “venta”, “producto”, “consumo”; o sea una cuestión de  “mercado” y  en este caso con  consumidores que consideran ciertos productos imprescindibles, y productores que trabajan en esos nichos sacando películas, programas televisivos de todo tipo especialmente de periodismo político (donde hasta opinan neófitos comentarista deportivos vueltos ¿gracias a la magia de la televisión? en analistas políticos) como si fueran chorizos. Lo cinematográfico trasladado a TV se transformó en un bombardeo constante dentro de una vorágine de vida infernal regida por el consumo; sin tiempo de análisis alguno del material que se consume. Estoy hablando de la nueva cultura mediático-tecnológica.  Nadie propuso, tampoco a ningún medio le interesa plantear un debate serio sobre estos temas y entre los cuales estaría analizar si esa imprescindibilidad es por convencimiento sobre la bondad y calidad de los productos  o manejada e inducida para que no haya tiempo para eso y así poder meter cualquier basura, “pescado podrido” con valor de verdad y/o de seriedad. Sin ir muy lejos fue el propio y alto consumo el que generó la urgencia del “reciclaje”. En política esto se hizo harto evidente. En cuanto a la necesidad de “consumo” para justificar existencia, me inclino más por el consumo inducido sabiendo que el hombre nunca dejó de ser un animal de costumbre.

Lógicamente cuando aparece la palabra mercado, aparece el dinero, la guita, los morlacos, la tarasca. Y si es mucha la que está en juego todos se vuelven futbolistas y patean cualquier discusión sobre la validez y el daño del consumo superfluo para adelante.

Si en nuestro caso y como país, esto lo trasladamos a la política -que fue transformada en un producto más de mercado por los medios hegemonicos-,  las palabras “compra”, “venta”, “mercado,”, “consumo”, “reciclado” son las que más rigen sus conductas empresarias non santas. Estamos hablando de los grandes empresarios  a quienes  sí les cabe eso de “¿Yo? ¡Argentinos!” (Según mi modesta opinión, ideario comercial bajado de los barcos y creador de la “Viveza criolla urbano-portuaria” El “contra-bando” aparece con las invasiones inglesas entongada con la burguesía porteña)

Pero veamos de qué se trata esta “nueva oferta cinematográfica”.

Título del film: “CAMBIEMOS”

En este anunciado estreno hay aspectos que también por reiterados hasta resultan torpes. Uno está asociado a las imágenes de los actores y los textos que recitan –o no; o los “cambian” constantemente para dar mayor credibilidad al título-, algo que claramente se puede ver en los avances (Tráiler) que los canales de TV muestran tratando de generar expectativas “benefactoras” sobre el futuro por venir, todo asociado al título del film; como en el “El día después de mañana” (mezcla de promesa e incertidumbre). Otro aspecto está vinculado a los anuncios previos realizados con tanta antelación sobre el valor del film como anunciador de un destino final –bastante trágico pero “necesario”- para “recuperar” una grandeza nacional lejos del populismo; una grandeza tan particular que algunos no se percatan que será disfrutada por unos pocos. Por último la trama, el guión, que insisto, lógicamente es previsible  intuir, por un lado con solo ver y conocer a sus actores, personajes encasillados en papeles determinados que como actores no sirven para otras películas; y por el otro el conocido recurso de utilizar héroes y villanos para justificar los seguros daños colaterales que irán apareciendo a lo largo del film.

No resulta muy difícil predeterminar hasta los textos que dirán los actores si se llegará a estrenar y desgraciadamente tuviéramos que padecer el film. Tampoco costará imaginar qué se escuchará en boca de los actores: “Nos vemos obligados a realizar (“tomar estas medidas duras”= Patricia Bullrich) estos ajustes económicos ya que la mala administración realizada por el gobierno anterior y que nosotros veníamos anunciando desde hace largo tiempo a través de los medios “libres” nos invitan a actuar responsablemente (¿?)”. “Después de doce años de estar aislados del mundo debemos abrirnos a él para acceder al mercado de capitales y así integrarnos a esta nueva (¿?) economía globalizada”. “Los beneficios llegarán con el tiempo y una vez que el mercado termine de “sanear” los errores cometidos por la demagogica gestión anterior”. “Nos vemos obligados a privatizar algunas empresas del Estado para evitar la sangría  de recursos que consume la tremenda burocratización que hemos encontrados”.

Como en todas las sagas, en esta nueva entrega no encontraremos nada distinto en materia de historia y más allá de uno u otro personaje de reciente aparición (La actriz Vidal, y la pobre actriz secundaria Michetti (1) por dar 2 ejemplos), ya que hasta el “Padrino” (el perverso personaje que maneja los hilos de la trama desde las sombras y que sin querer queriendo -ya se vio en el tráiler- viene haciendo el papel del dueño del periódico donde trabaja Spider man casualmente, pero más jodido) es una copia más que conocida del personaje creado por Copolla.  La secuencia de actos y acciones en el film son altamente predecible. El argumento es el mismo que se utilizó en 1930, 1955, 1976, 1990, 1999.

Un dato para nada inútil. Los consumidores de estas películas  también siempre fueron los mismos, “gente” (Según Mirta Legrand) clase media, que generalmente terminaron decepcionados y pidiendo por favor que acabe la película. Evidentemente están afectados por algún síndrome que para el genial Dr. Nelson Castro debe tratarse de un síndrome menor ya que no se toma el trabajo de analizarlo.

Yo a esta película ya la vi. Me quedo con las de acción con el pueblo como protagonista; como las que muestran las historias del 43  al 55 y del 2003 hasta hoy. Socialmente son películas gratificantes, que llenan  el alma y colman los espíritus que aman lo  solidario.

Pero no deja de asombrarme lo hondo que caló en nuestra clase media el otro espíritu, el  masoquista.

Lo triste de todo esto es que ni se trata del séptimo arte, ni de una ficción sino del destino futuro de toda una Nación y su pueblo, y que se juega en un cuarto oscuro el próximo 22 de noviembre. En mi caso, es muy triste para mi seguir comprobando que el error para que esta instancia de nuestra historia llegara y sea crucial, estuvo en el descuido sobre las cuestiones de fondo de  nuestro sistema educativo por parte de un gobierno que equivocamente confió la cuestión en una “progresía intelectualoide” de liberales de izquierda. No les pido a los soberbios que la conforman que realicen un mea culpa porque se que no lo harán. Alcanza para enmendar las macanas que hicieron con que sumen su voto  a Scioli; nada más. Y que por favor los de Carta Abierta con Forster a la cabeza cierren sus bocotas (si quieren aportar algo y no terminar siendo cómplices de una derrota popular) por 15 días; nada más.

Nota

(1) El caso Michetti no está tomado ni en términos discriminatorios, ni peyorativo menos aún de género sino como un caso paradigmático en términos político si lo comparamos con el del Diputado Jorge Rivas cuyo estado de cuadriplejia lo pone muy por debajo de las condiciones físicas de Gabriela Michetti pero con una actuación política muy por encima de esta en cuanto a la forma de concebir el funcionamiento de una sociedad. A Michetti no se le escuchó decir una idea de lo que ella como candidata a Vicepresidente tiene pensado hacer, menos aún una frase con cierta lógica y coherencia como respuesta ante cualquier requisitoria periodística. Es evidente que sus tartamudeos son producto del esfuerzo que realiza para no salirse del libreto.

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