“CUANDO UN SUEÑO BAJÓ DEL CIELO” (o el regreso del Gral. Perón a la PATRIA)

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Historia Nacional y Popular

17 DE NOVIEMBRE DE 1972

Fuimos a la parada del bondi “86”, ¡Sí, ese que va para Ezeiza! Desde  San Pedrito y Directorio –donde vivía el “Ruso”- caminamos cuatro cuadras hasta Rivadavia y Nazca para poder abordarlo.

El ambiente estaba cargado no solo de humedad por la persistente llovizna que en esa mañana plomiza caía, sino también de tensión. Me temblaban las rodillas, pero al Ruso no le decía nada. El “Colorado” se había quedado dormido producto del pedo que se había agarrado la noche anterior. Habíamos comenzado a la tarde  el festejo.

¡Regresaba el “Viejo”! Yo no lo podía creer. Millones de imágenes cruzaban  por mi mente  allí acurrucado en el asiento del colectivo, mientras por la ventanilla veía pasar por la General Paz más de un camión y no pocos tanques del ejército que evidentemente patrullaban todos los accesos al famoso aeropuerto internacional.

Días después del golpe del “55”, desde la habitación de mi abuela, y un tanto asustado, presenciaba el primer hecho que marcaría mi vida. Dos, o tres uniformados con “escopetas” (así llamábamos los pibes de mi pago a las armas largas) sacaban a culatazos  limpios de aquella casa a mi tío, un dirigente gremial del SOEME “rotulado” de Peronista; y lo era. Entre los llantos de su madre, y los gritos de algunas vecinas quienes puteaban a los militares del “operativo”. Yo corrí hasta la ventana para ver que pasaba afuera. Curiosidad de niño.  Lo  que vi decidió mi destino político para siempre. Un hombre de unos 25 años, pintaba en esa blanca pared de los vecinos que vivían al frente, lo que luego sería una consigna de lucha y militancia para dos generaciones. Pintaba y gritaba:

 ¡AGUANTE COMPAÑERO,  AGUANTE!

V-P ¡VIVA PERÓN CARAJO!

Luego salía corriendo, como disparado por el viento, mientras atrás, lo seguían varios milicos. En aquella calle de tierra quedaban manchas de la pinturas que había caído del balde mientras huía. Con el tiempo descubrí que pasaban a ser las primeras marcas testimoniales de lo que luego sería una larga y dura resistencia,  la histórica lucha popular para que Perón volviera.

Muchos habían gritado en los actos de aquella época gloriosa ¡LA VIDA POR PERÓN!  Y en aquella resistencia no pocos la dejaron. Una historia cargada de heroísmo que jamás aparecerá en texto escolar alguno.

17 de Noviembre de 1972- PERON VUELVEEl tránsito vehicular había sido cortado y mi “colectivo” desviado por otra ruta. De pronto tomo conciencia que todos los que íbamos en aquel “bondi” se bajaban con nosotros. – Estos también van para Ezeiza – me dijo el Ruso. Y partimos; caminando bajo la lluvia, todo aquel grupo humano conformado por personas que no conocía peroque los sentia en emociones y decisión, seres con las cuales me sentía seguro.

Cuando no había “milicos” a la vista, meta entonar el eterno canto de batalla: “Los muchachos peronistas…” Y cuando estos aparecían, ¡a correr carajo!

Había que llegar a ese aeropuerto de cualquier forma. ¡Que diría el viejo, si no estaba su pueblo esperándolo! Y seguíamos caminando bajo aquella lluvia que hacía que la ropa pesara cada vez más.

De pronto apareció el río. ¡Cagamos! Dije yo. El  “Ruso” me contesta –No boludo, a este río lo cruzamos fácilmente. El tema son las compañeras. Hay que hacer como aquellos – me dijo mientras señalaba a otros grupos que no muy lejos de ahí, a poca distancia, fabricaban cadenas humanas para que las mujeres pudieran cruzar el Río Matanza.  Empezamos a sentir ciertos chasquidos en el agua. El “Ruso” me dice –Nos están tirando con balas de goma. Y como hermoso loco que era, empezó a cantar la marchita de vuelta. Pero los balazos no paraban. Nosotros tampoco. Hasta que nos dimos con un fuerte dispositivo militar sobre un costado de la Richieri, y hasta ahí llegó nuestra hazaña. Miré al cielo y le pedí a Dios que no truncara mi sueño.

Eran las dos de la tarde de aquel 17 de noviembre de 1972 y seguíamos cantando. En “La Perla” del Once estábamos compartiendo una cerveza y planeando que hacer para verlo al viejo y sacarlo del aeropuerto donde lo tenían secuestrado. Canal Once, en ese entonces en manos del actual dueño de “Crónica TV” era el único que repetía una y otra vez la escena del descenso del “Viejo” del Avión, y el compañero Rucci que a su lado trataba de protegerlo con un paraguas.

regreso_de_peron

Mis ojos no se apartaban ni por un segundo de la pantalla de televisión. El “Barba” de arriba, una vez más,  no me había fallado. Mi sueño había bajado del cielo. Perón estaba nuevamente en nuestra casa.

Pedro del Arrabal y Victor Leopoldo Martinez

17 de noviembre de 2008

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