ALGUNAS REFLEXIONES (después de la derrota)

Rosario, Pcia. de Santa Fé, Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Política Nacional.

El siguiente texto no tiene pretensión de ser una verdad revelada ni intenta ser una bajada de línea que se arrogue toda la razón. Tampoco es un texto cerrado. Sólo son líneas que toman el riesgo de ser una reflexión “en voz alta” para compartir con los compañeros. Con los que bancamos éste proyecto con el cuerpo y las ideas, y con aquellos que nos inscribimos en éste amplio espacio que es la tradición nacional y popular que durante más de 200 años viene peleando contra el proyecto liberal y entreguista de la antipatria.

UTIM

 

 

 

Por MARIANO JOSE UTIN•Domingo, 27 de diciembre de 2015

ANÁLISIS DE SITUACIÓN:

En el CONTEXTO INTERNACIONAL tenemos una crisis fenomenal del capitalismo en su etapa de capitalización financiera globalizada. Esto se denota en el deterioro de las condiciones de vida de las grandes masas a nivel mundial, tanto en los “centros” desarrollados como asi también en la “periferia” del Tercer mundo. Todo a causa, principalmente, de una crisis de sobreproducción que no encuentra mercados por una lógica de acumulación piramidal que hace concentrar la riqueza en pocas manos dejando a las mayorías a la vera del camino, condenadas a vivir paulatinamente bajo la línea de pobreza.

El mundo del trabajo está cambiando profundamente, en un momento en que la economía mundial no está creando un número suficiente de puestos de trabajo. La OIT ha estimado que el desempleo mundial en 2014 se elevó a 201 millones de personas, cifra que rebasó en 30 millones el volumen de desempleo que había antes del inicio de la crisis global en 2008. Asimismo, se está demostrando que dar trabajo a los más de 40 millones de personas que se incorporan al mercado laboral cada año es un desafío de enormes proporciones. Además, a la falta generalizada de empleos se suman los nuevos retos derivados de la transformación radical que está experimentando la relación de empleo. (Perspectivas sociales y del empleo en el mundo, OIT, 2015). Es decir, se crea una gran producción de bienes al tiempo que se destruye empleo generando una destrucción de la demanda. Porque se sabe que si no hay empleo, no hay poder adquisitivo y sin éste no hay demanda, y sin demanda no hay consumo.

En la actualidad, el empleo asalariado solo representa alrededor de la mitad del empleo mundial, proporción que incluso se reduce a cerca del 20 por ciento de la fuerza de trabajo en regiones como África subsahariana y Asia meridional. En varias economías avanzadas se ha registrado una tendencia hacia la disminución de la proporción del empleo asalariado, que se aparta de la evolución histórica. Es decir, hay un evidente retroceso del sector trabajo con respecto al capital lo que evidencia la transformación de éste sistema económico en un dispositivo de mayor explotación y generador de deterioro en las condiciones laborales y de vida en general.

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Pero para la replicación de las condiciones materiales de privilegio de una pequeña porción de la humanidad (modelo que ya no es sustentable para el resto del mundo) se necesita energía barata. Ésta es la razón por la cual el Imperio hace ya más de dos décadas le declaró la guerra a los países ricos en petróleo y rebeldes a los dictados del capitalismo globalizado, y asi, vía invasiones armadas les está expoliando el oro negro, razón por la cual estamos viendo el desplome de su precio a nivel internacional. Ya no necesitan pagarlo, ahora lo tienen casi gratis. Esto ha impactado negativamente en los principales países exportadores de crudo como son Rusia y Venezuela, generando una baja de su saldo exportador, deteriorando su ingreso de divisas y sus políticas económicas internas. El caso de Venezuela además está jaqueada por una burguesía cipaya proimperialista que recurre a todo tipo de métodos para destruir la revolución bolivariana intentando ahogar la experiencia faro de éste subcontinente, para que sirva de escarmiento al resto de naciones hermanas.

La crisis del Brasil también es una señal negativa. La otrora locomotora de Sudamérica está decreciendo a un 4% anual impactando de lleno en nuestra economía argenta. El grueso de ventas por exportación de materia con valor agregado hacia el país hermano se desploma y se hace sentir en los balances de las principales empresas nacionales.

Agregamos a esto la ralentización del crecimiento chino, y la caída de los precios de los commodities (principal exportación nacional y proveedora de divisas extranjera) por una reconfiguración de los mercados especulativos internacionales.

El Departamento del Tesoro a través de la Reserva Federal mueve hacia arriba un par de puntos porcentuales de interés y logra el efecto de succionar la impresionante masa de dólares que existe en la plaza mundial logrando hacer migrar a los especuladores desde los commodities y las materias primas hacia los Títulos del Tesoro, fortaleciendo el dólar y con esto la economía norteamericana, que por primera vez desde la crisis de Lehmann Bros. del 2008, consigue una ligera recuperación y a la vez el debilitamiento del resto de las economías atadas al mismo.

Por último, en el frente externo tenemos también la política extorsiva de los Fondos Buitres que acecha a las naciones endeudadas y que en nuestro caso tiró por la borda el intento de “normalización” de relaciones con el mercado financiero mundial, realizada por el último equipo económico kirchnerista.

Todo lo anteriormente descripto de manera somera nos planteó, y aún nos plantea, un panorama externo complicado.

En el CONTEXTO NACIONAL después de la crisis terminal del 2001, los gobiernos de Néstor y Cristina, sucesivamente, comenzaron una recuperación económica de la mano de un modelo neodesarrollista de sustitución de importaciones. Siempre dentro del marco que permitía una economía capitalista dependiente y destruída después de 30 años de neoliberalismo duro.

Se negoció exitosamente la deuda externa elefantiásica heredada y se logró una quita histórica del 75%. Se logró bajar la relación deuda PBI de 160% al 40%. La política de des-endeudamiento tuvo otro hito en el 2005 cuando Néstor en coordinación con Lula, cancela la deuda de 11.000 millones de dólares con el FMI quitandose de encima el tutelaje colonial que significaba ésta institución internacional para el país. Estas medidas conjuntamente, y con anterioridad, con la salida de la convertibilidad y la pesificación asimétrica y su consiguiente megadevaluación hecha por el gobierno interino del Senador Duhalde, significó el despegue económico del país. Hecho que recayó en los hombros de los asalariados, una vez más.

Argentina se convertía en un paria para el mercado de créditos con lo cual quedó aislada del mismo por años, hecho que le permitió, inicialmente, sortear con cierto éxito, los primeros coletazos de la crisis económica mundial iniciada en el 2008 con la caída de Lehmann Bros. y las bancas de inversión y las subprimes.

Pero éste modelo de sustitución de importaciones parcial, que sirvió “para salir del infierno”, como dijo Néstor, demostraría sus limitaciones al poco de andar. Las medidas que sirvieron para la emergencia resultarían insuficientes para consolidar un modelo independiente.

 Como nos explica el economista Claudio Scaletta, “A grandes rasgos la economía creció en el período 2003-2011 y se frenó desde entonces. Como en el camino la estructura productiva no se transformó, las importaciones crecieron más rápido que las exportaciones y reapareció la escasez relativa de dólares y el déficit comercial. Por más que se tomaron medidas para sostener la demanda, las que evitaron que se caiga en una recesión frente al cambio del escenario internacional, el crecimiento no pudo reanudarse. En consecuencia, el período deja dos conclusiones potentes. La experiencia de crecimiento 2003-2011 enseña que por más que se crezca de manera sostenida, el crecimiento por sí sólo no garantiza la transformación de la estructura productiva. Y el período 2011-2015 enseña que sostener la demanda no alcanza para asegurar el crecimiento. Dicho de otra manera, por más que sea una condición necesaria, crecimiento no es desarrollo e impulso de la demanda no siempre es crecimiento. Por ello la necesidad de avanzar a una etapa superior.” (el subrayado es nuestro)

Sobre las causas del freno de la economía existe un consenso extendido entre los economistas. Fueron dos: el cambio de escenario internacional y la reaparición de la restricción externa. El primero de éstos factores escapa a nuestro poder como país de modificarlo, pero el segundo no. Como bien señala Scaletta: ” la heterodoxia acuerda en la existencia de una estructura económica local desequilibrada, con mayor productividad de los sectores primarios, que requiere de la acción de las instituciones económicas estatales para desarrollar un sector industrial más complejo y articulado. A ello se suma el carácter deficitario de la producción manufacturera, importadora de insumos y bienes de capital. El punto crítico llega con el crecimiento. Al alcanzar un determinado punto, la generación de divisas de los sectores exportadores, de base mayoritariamente primaria, no alcanza para abastecer los requerimientos de insumos del sector manufacturero, lo que da origen a la llamada “restricción externa” que se manifiesta en escasez de divisas.” Es decir, somos un país que descansa sobre la primarización y no logra despegar en su desarrollo industrial.

Nuestras industrias manufactureras, sacando las relacionadas con las materias primas y el agro, son basicamente ensambladoras y por esa razón dependientes de partes e insumos que no se producen en el país y que necesitan adquirirse en el exterior via dólares. Éstas industrias, a su vez, son grandes empresas y firmas multinacionales que solo desarrollan algunos eslabones de su cadena de producción en el país, por lo que representan varios problemas, a saber: son de capital extranjero, son de capital concentrado y no son dependientes de la demanda interna.

Además, para el crecimiento y el desarrollo se presenta el problema energético. Sin previsión del mismo, sólo en el año 2011 ,el déficit energético representó la friolera de 10.000 millones de dolares anuales por la necesidad de importar combustible dado el vaciamiento y la falta de abastecimiento que se arrastraba por tener el crudo y sus drivados enajenado y en manos de REPSOL y por la falta de desición de haber nacionalizado YPF con anterioridad. No existe modelo de desarrollo autónomo sin energía propia.

Sinteticamente nos lo explica el economista Carlos Andujar: ” El crecimiento de la economía que trae empleo y reducción de la pobreza al mismo tiempo genera una necesidad de divisas superior a las que se obtienen por las exportaciones. Esto sucede fundamentalmente debido a que la estructura productiva del país está fuertemente condicionada por su histórica matriz agroexportadora. Esta nunca fue reemplazada, golpes de Estado mediante, por una industrial, a pesar del claro proyecto industrialista de mediados del siglo pasado (del peronismo). De este modo, la producción nacional depende de los insumos importados para funcionar. Según datos de la Cepal, para el período 2010-2011 por cada punto de crecimiento de la economía las importaciones crecieron 3,7 veces, destacándose el aumento de vehículos, combustibles y piezas y accesorios de bienes de capital. Para el 2015 se sumará a la restricción externa vencimientos de deuda exigible en divisas. Deuda externa que en el largo plazo no representa los problemas financieros que sí genera en el corto”.

“En la solución al problema de la restricción externa no hay grandes divergencias para los economistas en el largo plazo: autoabastecimiento energético, sustitución de importaciones, desendeudamiento y construcción de una matriz tecnológica e industrial.”

Entonces, bien. Tenemos una economía primarizada, concentrada, deficitaria, extranjerizada, dependiente de divisas que encuentra su límite siempre en la restricción externa, como cuello de botella, en el marco de una crisis internacional bestial, solo comparada con la del año 30 del siglo pasado.

Eso nos encuentra con la dependencia de la liquidación de las cosechas de nuestros productores agrícolas que se niegan a realizarla si no se les da las condiciones ventajosas y abusivas del caso, esto es: cero retenciones y devaluación de la moneda. A esto nos dice Andujar: ” ¿Cómo es posible que un grupo de empresas exportadoras decida no liquidar divisas cuando el país, es decir, todos los argentinos, necesita que lo haga? Es necesario tomar el control de esa actividad estratégica a través de la creación de una institución que tiene dignos antecedentes en el IAPI y la Junta Nacional de Granos. ” y sigue, “Urge la necesidad de una reforma de la Ley de Entidades Financieras que otorgue al Banco Central, a través de sencillos mecanismos de encajes, el direccionamiento del ahorro público para el crédito público, que financie la lenta pero imprescindible tarea de sustituir importaciones. Gravar la renta financiera y la renta minera permitirá al Estado obtener fondos para apuntalar el crecimiento, el empleo y sostener las políticas sociales. El ingreso de capitales y la inversión extranjera, de modo subsidiario, debe condicionarse a los criterios de generación de empleo, transferencia de tecnología y la restricción de remisión de utilidades.”

Creemos y acordamos que son necesarias éstas medidas, pero vamos más allá de las mismas. Creemos que falta un debate, una verdadera discusión acerca de la matriz productiva y distributiva de éste país. Y no vemos que se discuta ésto en ningún ámbito político. Tenemos que discutir qué queremos producir, para qué lo queremos producir y cómo distribuir la riqueza de su producto y quién es el dueño de todo éste proceso, si la casta económica dominante proextranjera o el Pueblo.

La causa de la persistente derrota del campo popular se da porque no se le quita la base de sustentación material a la casta dominante.

La simple disputa en el campo político-cultural, no es suficiente si no rompemos con un modelo de educación neocolonial y si no le destruimos su plataforma económica. Para eso hace falta una capital político-simbólico, una masa crítica extensa, que dispute el Estado y a través de éste, forzar los cambios necesarios.

A esto nos parecen ilustrativos los conceptos de Jorge Beinstein al respecto: “el kirchnerismo no produjo transformaciones estructurales decisivas del sistema, introdujo reformas que incluyeron a vastos sectores de las clases bajas, reclamos populares insatisfechos (como el juzgamiento de protagonistas de la última dictadura militar), implementó una política internacional que distanció al país del sometimiento integral a los Estados Unidos y otras medidas que se superpusieron a estructuras y grupos de poder preexistentes. Pero no generó una avalancha plebeya capaz de neutralizar a las bases sociales de la derecha quebrando los pilares del sistema (sus aparatos judiciales , mediáticos, financieros, transnacionales, etc.) desarticulando la arremetida reaccionaria. La alternativa transformadora radicalizada estaba completamente fuera del libreto progresista, la astucia, el juego hábil y sus buenos resultados en el corto y hasta en el mediano plazo maravilló al kirchnerismo, lo llevó por un camino sinuoso, acumulando contradicciones marchando así hacia la derrota final. Nunca se propuso transgredir los límites del sistema, saltar por encima de la institucionalidad elitista-mafiosa de las camarillas judiciales apuntaladas por el partido mediático componentes de una lumpenburguesía que aprovechó el restablecimiento de la gobernabilidad post 2001-2002 para curar sus heridas, recuperar fuerzas y renovar su apetito.

Como era previsible las clases medias, grandes beneficiarias de la prosperidad económica de los años del auge progresista, no se volcaron de manera agradecida hacia el kirchnerismo sino todo lo contrario, azuzadas por el poder mediático retomaron viejos prejuicios reaccionarios, su ascenso social reprodujo formas culturales latentes provenientes del viejo gorilismo, del desprecio a “la negrada” enlazando con la ola regional y occidental en curso de aproximaciones clasemedieras al neofascismo. No se trató entonces de una simple manipulación mediática manejada por un aparato comunicacional bien aceitado sino del aprovechamiento derechista de irracionalidades ancladas en los más profundo del alma del país burgués” (implantados por el dispositivo pedagógico colonial). “Si bien es cierto que el proceso de manipulación electoral se inscribe en el marco del declive del progresismo latinoamericano y que fue realizado de manera impecable por especialistas de primer nivel seguramente monitoreados por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos, no deberíamos olvidar que antes de la llegada del peronismo en 1945 la sociedad argentina había sido moldeada por cerca de un siglo de república oligárquica (que no fue abolida durante el período de gobiernos radicales entre 1916 y 1930) dejando huellas culturales e institucionales muy profundas atravesando las sucesivas transformaciones de las elites dominantes como una suerte de referencia mítica de una época donde supuestamente los de arriba mandaban mediante estructuras autoritarias estable.”

Y aqui ya nos metemos de lleno en el CAMPO POLÍTICO

Creemos que el punto de clivaje de la situación se da en el año 2012. A finales del 2011 CFK gana las elecciones con el 55% de los votos generando una representación política comparable solo a la de Perón. Fué un gran plebiscito en el que por abrumadora mayoría fué refrendado su liderazgo y en el cual se depositaron las múltiples esperanzas de cambio, principalmente la de los sectores más humildes que aspiraban a un cambio radical de sus condiciones materiales y espirituales de vida y veían en ella la posibilidad cierta de realizar esas aspiraciones.

Pero éste año 2012 coincide con la fase de “amesetamiento” en cuanto a crecimiento de la actividad económica y mejoramiento de las condiciones de vida de los sectores medios y sectores bajos. El déficit energético obliga a tomar la decisión de nacionalizar YPF y a intentar normalizar las relaciones con el sector financiero externo. Se pagan los juicios del CIADI (organismo juridico extranacional creado por la banca mundial para resolver pleitos entre grupos económicos y estados que generalmente falla a favor de éstos últimos), se abre la normalización con los acreedores que no habían entrado en la primera fase y se normaliza (y se paga) las relaciones con el Club de París, quedando sólo el escollo de los Fondos Buitres que terminan por complicar, como ya dijimos, la normalización con éste sector y en definitiva la táctica para acceder a créditos internacionales para mitigar la famosa restricción externa.

A partir de ahí, la Conducción estratégica pasa a la defensiva. Parece como si encontrara su límite para poder continuar y decide no seguir avanzando sobre las reformas necesarias. No sabemos si es por falta de proyecto estratégico o por encontrar los límites que se fija a si mismo todo proyecto desarrollista dentro de la lógica de una economía subdesarrollada inserta en un capitalismo globalizado.

El General decía que “la economía siempre es dirigida, o la dirige el Estado en beneficio del pueblo o la dirigen los monopolios en beneficio de éstos”

En éste punto, La Conducción renuncia a la profundización del proyecto (si es que lo había, en el sentido de conformar la construcción de un sistema político-económico para la Liberación )y decide “cuidar lo que hay” argumentando, y creyendo seguramente, que no dan las correlaciones de fuerzas para seguir avanzando.

Se renuncia a avanzar sobre la necesidad de Reforma Constitucional, fundamental para la constitución y el fortalecimiento de un modelo productivo basado en las necesidades del pueblo.

No se crean y recrean las alianzas políticas necesarias para la conformación de un bloque hegemónico desechando la afinidad natural con la clase trabajadora y sus organizaciones. Es más, se genera un divorcio entre la clase obrera y la conducción política, quedando ésta recostada solo sobre las organizaciones sociales y juveniles sin incidencia real en el sistema productivo como colectivo orgánico.

La conducción se termina cerrando sobre si misma sin participación de las otras organizaciones fuera de La Cámpora. Se clausura la discusión y se adopta la lógica de “la fortaleza asediada” donde los disensos, por más leales que sean, se toman como traición. Y a ésto se le suma las maniobras del oportunismo político encarnadas por Sergio Massa.

A todo esto, la casta político-económica, la lumpenburguesía, ligada al capital transnacional, refuerza su estrategia destituyente a través de una maniobra a cuatro puntas: desestabilización mediática, intromisión del Poder Judicial, accionar de desgaste por parte de la oposición política y destrucción de los derechos económicos-sociales adquiridos a través de la licuación de los mismos por parte de la inflación generada por los actores económicos dominantes.

La falta de progreso material de las clases populares y las clases medias, como resultado de lo anteriormente descripto, nos lleva a la DERROTA CULTURAL y ésta se traduce en las urnas en la DERROTA ELECTORAL del último diciembre.

Ante éste panorama, ¿QUÉ HACER?

 Sin pretender tener las soluciones mágicas ni la bola de cristal, creemos que tenemos, entre otras cosas, que volver al General Perón.

1-  Hay que identificar al enemigo y a los potenciales aliados. El enemigo es el bloque conformado por la casta económica-política aliada al capital transnacional proimperialista, la antipatria. Nuestro enemigo se nos revela con tres poderes a los cuales tenemos que neutralizar de facto. El Poder mediático que plantea de manera asimétrica y desigual dado su poder de fuego, “La Batalla Cultural”. El Poder Judicial que funciona como “blindaje legal del saqueo” al pueblo y el Poder político de la derecha encarnada hoy en un Presidente que gobierna de facto demostrando que la derecha recurre a la defensa de “las instituciones” cuando es oposición pero que reniega de ellas a la hora de “normalizar el país” bajo el orden burgués de la Dependencia. Y por último deberíamos mencionar el Poder Militar que en ocasiones anteriores funcionó como el brazo armado del “Regimen burgués de la Dependencia” y que no habría que subestimar dado su matriz reaccionaria implantada por las minorías del privilegio portuario y su historia. Los aliados son todas las organizaciones libres del pueblo y todos aquellos que luchan por la liberación, asi como nuestros pueblos hermanos que luchan por los mismos fines

2-  Tener en claro nuestro objetivo estratégico, “La Felicidad del Pueblo y la Grandeza de La Nación” argentina y latinoamericana. Y esto se dará con la construcción de una sociedad basada en el sentir y el pensar propio. Le podemos llamar “Comunidad Organizada” o Socialismo Nacional”, o “Socialismo del Siglo XXI”, PERO TENDRÁ QUE SER UNA CREACIÓN PROPIA, nunca copia ni extrapolación mecánica de ningún sistema teórico importado

3- Para llevar a cabo semejante construcción deberemos ser un sujeto colectivo, ser EL  PUEBLO, energía fundamental para alimentar cualquier proyecto de liberación. Y esto lo haremos yendo al encuentro entre todas las organizaciones del ámbito social, económico, laboral y político.

4- De ahí es que sea fundamental la UNIDAD de las organizaciones políticas y el Movimiento Obrero Organizado para lograr y reconstruir una nueva mayoría de cara a los próximos desafíos.

5- Fortalecer nuestra Conducción Estratégica que no es otra que CFK, yendo al encuentro fraternal con ella para fortalecerla en el ámbito de la crítica.

6- Dar la Batalla Cultura y política para ganar las mayorías. Para ello será necesario la formación y el fortalecimiento de los existentes y de los nuevos cuadros políticos, de los nuevos referentes y militantes, para que puedan zambullirse en el seno del pueblo a dar la disputa por el sentido. También requerirá del fortalecimiento de las herramientas mediáticas existentes y de la creación de nuevas herramientas mediáticas para hacer circular la información. Es de capital importancia la generación de contenidos culturales-educativos basados en nuestras necesidades y nuestra idiosincrasia como pueblo. Esto implica romper con la hegemonía cultural eurocéntrica de la dependencia de las clases dominantes, y plantear la necesidad de la generación de una matriz cultural propia, basadas en las tradiciones y en los valores populares y americanos para ponerlos al servicio de la Liberación. Volver a nuestros pensadores: Kusch, Dussel, Perón, Hernandez Arrregui, Jauretche, Sampay, Cirigliano, Mariátegui, Ugarte, Martí, Galasso y tantos otros que consagraron su vida a pensar la Patria.

7- Fortalecimiento y extensión del trabajo en el territorio y en los ámbitos laborales.

8- No a la “canibalización” y al sectarismo.

9- Generar PODER POPULAR y luchar en todos los ámbitos donde se pueda incidir en favor del pueblo.

Armando Labassé

18-12-2015

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