11 de octubre, o el último día de libertad.

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Historia; de nuestra redacción.

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Victor L Martinez 4

Por Victor Leopoldo Martinez

Otro 12 de octubre; una fecha muy significativa porque en ese día, en aquella América de 1492 recién descubierta por una Europa convulsionada por la codicia de aquellos años, aparece el punto de inflexión en su historia, esa historia que a partir de aquel día de ese año, el viejo-nuevo continente y los pueblos que lo habitaban comienzan a padecer producto de esa codicia recién llegada a estos lares. Con su hediondez a cuesta, comunes delincuentes fueron sacados de las cárceles para que acompañaran a don “Paloma Portadora de Cristo” (Cristoforo Columbus) en su aventura demostrativa de la redondez de la tierra (algo que ya se sabía desde hacia miles de años antes -el profeta Ezequiel da cuenta de ello en la bíblia; que se crea o no en los dichos de los santos evangelios, no es harina de este costal ni tema de esta reflexión-, o las matemáticas de “Hipatia de Alejandría” que con sus extraordinarios y complejos formuleos que luego sirvieron a muchos matemáticos posteriores entre ellos Kepler,  daba cuenta de un Universo que rompía los esquemas cristianos -y sus testículos- razón por la cual terminaron asesinándola en nombre de Dios).

Todos los estúpidos cambios de nombres con la intensión de atenuar aquella bárbara conquista que hasta no hace mucho se celebraba como el “Día de la Raza” (luego reemplazado por “encuentro de dos culturas”, hoy “día de la diversidad cultural”) poco y nada sirven a los fines culturales e históricos. Menos aún ese ridículo paralelismo “civilizador-bárbaro” impuesto por los “civilizadores” de manera conservadora, simples delincuentes pro monárquicos (primero españoles, luego ingleses) que intentaron presentar algunos hechos propios de creencias ancestrales que formaban parte de la cultura de cada uno de nuestros pueblos originarios donde en no pocos de ellos aparecía el sacrificio humano (Aztecas por caso), como muestra de lo “bárbaro”. Y lo hicieron sin mirar la viga en el propio ojo ( las masacres producidas por la “inquisición” contra cátaros y albigenses en los territorios del sur de la hoy Francia a finales del siglo XII; la misma que las monarquías Aragonesas y Castellanas unidas implantaron en Europa a partir de 1478 y luego la trasladaron con su conquista a América junto a la esclavitud de negros africanos como el gran negocio de esos años –Mercado de Sevilla- practicada por Lucitanos)

Acá no hubo un “encuentro de dos culturas”; en todo caso hubo un aprovechamiento –la del “Paloma Cólon”- de la confusión reinante que produjo aquel encuentro en los pueblos americanos para pasarles por encima.

El actual rey de España, que como cachorro ignorante debería recibir la reprimenda paterna (tan bestia como el hijo; bah! como todo integrante de cualquier monarquía) con un “Por favor, porqué no te callas hijo y dejas de decir tantas pelotudeces, huevon”, se le ocurre reclamar ahora un pedido de perdón a los americanos por los muertos españoles que cayeron en aquella conquista. En 100 años (1500-1600), Europa (no fue solamente España) masacró con asesinatos y las pestes que trajeron a 90 millones de seres humanos en este continente que tenía una población desde Alaska hasta Tierra del Fuego cercana a los 120 millones de habitantes. El mayor genocidio en la historia de la humanidad.

Ahora bien, ¿se pueden trazar paralelos en base a estupideces? ¡Claro que sí!!! La solicitud del joven y estúpido monarca español resulta muy parecida a ciertos reclamos que hoy  hace Macri y sus secuases. En oportunidad del acto del 9 de julio de este año el presidente le pidió perdón al “tata” del actual rey, invitado  para la recordación del bicentenario de nuestra Independencia, en nombres de aquellos “angustiados”(¿?) diputados reunidos en Tucumán para independizarnos. Ahora Macri -igual que ignorante monarca-  le solicita  a los trabajadores y pueblo argentino mas humilde le pida perdón a nuestra oligarquía por haber pretendido vivir dignamente durante los 12 últimos años que finalizaron el 15 de diciembre de 2015. Prat Gay ya les pidió perdón al empresariado delincuente de península ibérica por haber osado el gobierno anterior recuperar las empresas que ellos nos habían robado. Colonización cultural de la más mediocre que le dicen.

Volviendo al 12 de octubre, tampoco se puede hablar de “Día de la Diversidad Cultural” cuando hoy, codiciosos empresario globalizados, a diario siguen despojando de sus tierras a pobladores descendientes de aquellos pueblos originarios, sumiéndolos en una espantosa pobreza en nombre del desarrollo y el progreso, dos aspiraciones que jamás contemplaron ni la inclusión de los verdaderos dueños de estas tierras –en materia de propiedad acá no hay discusión que valga para reconocer –o no- lo que fue y es un claro “choreo”- ni existe el más mínimo respeto por sus creencias y valores culturales. Todo fue –y es- avasallado y reemplazado por la cultura del individualismo, la codicia y el progreso llamada “civilización” donde el humo tapa nuestro futuro y la muerte nos espera a la vuelta de una esquina cualquier.

Nadie discute los aportes que pensamientos y formas culturales de otros lares hicieron a nuestra cultura para enriquecerla y producir eso que hoy somos; tan locos y genios como hipócritas. Pero también debemos ser conscientes que el pensar de nuestros hombres pocas veces fue valorado en su originalidad en esos otros lares por no coincidir con sus manuales; solo fueron aceptados aquellos que fueron respetuosos de sus dogmas lingüísticos y civilizadores.

En mi tarea educativa siempre traté de ser lo más ecuánime posible pero nunca censuré ni ahogue al indio que llevó adentro. Tuvimos entre nuestros antepasados grande héroes enterrados -a propósito- en el olvido, Chelemin por dar un nombre. Por eso creo, como lo hacia un gran amigo -Guillermo Magrassi-, que América todavía esta cubierta, encubierta, oculta, ocultada… si nos miramos hacia dentro, si nos miramos para y por dentro, recién ahí comenzaremos a descubrir América.

Somos libres cuando valoramos nuestra manera de ser, de estar, de sentir, de pensar, sin condicionamiento alguno. Por eso subtitulé mi primer trabajo bibliográfico publicado 1994 por Corregidor “11 de octubre o el último día de libertad”. José Iñe – un hermano Mocoví- me enseño que el ser y sentirse libre es propiedad de cada uno. Por eso hago y digo lo que pienso y siento.  

palabras-de-guillermo-magrassi

 

 

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