LA URGENCIA DE LO ESENCIAL

C.A.B.A. Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, De nuestra redacción.

“Es necesario reintroducir al ser humano como medio, fin, objeto y sujeto de la política”

Edgard Morin

Victor L Martinez 4

Por Victor Leopoldo Martinez(*)

En los artículos anteriores donde volqué los ANTI PRECEPTOS para la destrucción de la patria y el hombre argentino de la mano del gobierno Macrista, y los PRECEPTOS para su necesaria reconstrucción futura, dejados por Cirigliano, quedó claro que aquel sabio pensador puso al hombre y a la mujer argentina en el centro de la escena; pero no cualquier hombre o mujer como pretende cierto pensamiento económico (neoliberal globalizado) hoy vigente en nuestro país desde el 10 de diciembre pasado donde hasta su existencia es cuantificable en tanto productor explotable generador de renta a bajo costo, caso contrario inservible, sino el hombre como constructor y productor de un presente y un futuro comunitario donde la beneficiada no sea otra que la sociedad que lo contiene y por ende él mismo. En función de esto no es difícil inferir que Morín (1999) coincide diez años después con Cirigliano (1989)en cuanto a la necesaria valoración del hombre como sujeto de la política en todas sus dimensiones y la inclusión de esas dimensiones como partes de un pensar político.

El francés sostiene: “Las necesidades humanas no son solamente económicas y técnicas, sino también afectivas y mitológicas. La voluntad de Nación obedece a necesidades mitológicas, religiosas, comunitarias (valores culturales)que exceden los intereses materiales, y a menudo las contradicen.” Con esto, y en uno de sus análisis, el europeo no solo se refiere a la ceguera de los racionalizadores que les impide tener en cuenta las pasiones humanas desencadenadoras, entre otras cosas, de tragedias como las dos guerras mundiales, el nazismo o el stalinismo que se dieron en aquellas tierras, señaladas por él como ejemplos, sino también la negación que tienen de incorporar en cualquier análisis el cada vez más alto grado de complejidad que van adquiriendo las relaciones humanas y comunitarias en este mundo globalizado e interdependiente a fuerza de la insaciable codicia financiero-capitalista.

Morín señala hasta sus consecuencias cuando hace hincapié en: “…la despolitización de la política, que se auto disuelve en la administración, la técnica (de los expertos), la economía, el pensamiento cuantificante (sondeos, estadísticas). La política en migajas pierde la comprehensión de la vida, de los sufrimientos, de las depresiones, de las soledades, de las necesidades no cuantificables. Todo ello contribuye a una gigantesca regresión democrática, los ciudadanos devienen en despojados o desposeídos de los problemas fundamentales de la comunidad”; o sea, la perdida del valor de la política como herramienta para la solución de las problemáticas humanas que cada vez se complejizan más incrementando los niveles de incertidumbre.

Hasta aquí coincidencias no tan llamativas entre las visiones de dos críticos volcadas al papel en el siglo pasado (“Preceptos y Anti preceptos”-Gustavo F.J. Cirigliano-1989; “Manifiesto del siglo XXI”- Edgard Morín-1999)

Como bien reflexiona el franchute, estamos transitando tiempos donde los niveles de incertidumbre sobre el devenir de nuestra especie a los que me refiero más arriba, “se acrecientan día a día generando una impotencia que a su vez potencia la desesperación por vivir el día a día”, tornándose la vida misma en un círculo vicioso; pero aun, asentado esto en la persistente creencia generalizada –inducida mediáticamente- que las soluciones solo son económicas y por si solas resolverán todos los problemas(el empresariado en el manejo de la cosa pública: Macri, Trump, o un sirviente del empresariado como Michel Temer). Evidentemente las cuestiones humanas no funcionan así; pero nadie para la pelota; las grietas sociales se agigantan y los enfrentamientos entre partes se tornan exasperantes. Los coletazos de lo que se juega en el primer mundo como criterio anti político llegan a nuestras costas. La colonización cultural en términos de una desvalorización de la política hace el resto.

Lo cierto es que los argentinos vivimos un presente al que llegamos como consecuencia de un trabajo sistematizado mediáticamente durante 40 años. Hoy tenemos un “4to poder”, que prácticamente domina a los otros tres. No solo ejerce de facto el poder ejecutivo marcándole al presidente agenda, sino que se arroga hasta el derecho de legislar -gracias al temor infundido y/o “compra” de una caterva de legisladores politiqueros- a favor de sus intereses empresarios. Los multimedios a nivel internacional y nacional son hoy los grandes pulpos; con sus tentáculos toman todo. Ni los otros empresarios, obnubilados por la codicia, adquieren conciencia que también pueden ser sus víctimas. Recordar en nuestro caso la criminal apropiación por parte de Magnetto de los bienes de Graiver-Papel Prensa que la justicia viene “cajoneando”.

¡La justicia! El poder judicial tampoco se salva; con presiones mediáticas sobre no pocos de sus miembros y a modo de disciplinamiento del resto, el 4to. poder logra decisiones judiciales que afectan directamente a todos aquellos que intentan interponerse en sus apetencias de poder, algo que desea conseguir sin arriesgar capital alguno -de ningún tipo-, al más bajo precio y con el menor costo laboral posible. Así dada las cosas, el destino inmediato y mediato del argentino medio y el de los más desprotegidos en su esencia, como seres humanos, como trabajadores, como seres merecedores de dignidad hoy está en perversas manos, manipulado con relatos plagados de falacias.

Tal como Cirigliano escribió en el prólogo de mi trabajo Guarda-Polvos… “Perón definió con rigor que «la esencia del hombre argentino es la justicia social» de donde podemos concluir que no habiendo justicia social no existe el hombre argentino. Dramática comprobación: carecemos de esencia.”

Sin trabajo el hombre argentino pasa de ser sujeto digno a ser un simple objeto a la deriva dentro de una miserable realidad que se extiende como mancha de aceite por toda la sociedad; sin Justicia Social no hay dignidad posible para el argentino; pierde su esencia.

Macri y su “equipo de lujo” conforman la plana mayor ejecutora de la reimplantación de la Injusticia Social “modelo nuevo milenio”. De ahí la urgencia del recupero de lo esencial por parte del pueblo argentino para volver a ser sujeto constructor de la grandeza social y nacional.

(*) Publicado en Revista EL EMILIO

http://www.revistaelemilio.wordpress.com

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