Venezuela Bolivariana: Te llaman “Dictadura”

8 agosto 2017

Chile, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Internacionales

Te llaman “Dictadura”, esos que nunca vivieron en una dictadura.

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Nikolas Stolpkin

Por: Níkolas Stolpkin (Especial para EL EMILIO)

Te llaman “Dictadura”, esos que no tienen idea lo que es sufrir una dictadura. Esos que no vivieron las injusticias de Franco, Somoza, Trujillo, Batista, Pinochet… Esos que nunca vivieron lo que eran las torturas sistemáticas, las desapariciones sistemáticas, las violaciones sistemáticas, las ejecuciones sistemáticas… Esos que no saben lo que es salir a la calle y no saber si volverán vivos a sus casas. Esos que no saben lo que es vivir con el miedo a perder un hijo, un padre, una madre, por querer luchar contra las injusticias de una dictadura…

Me niego a entender a aquellos que te llaman “Dictadura”. Que no saben lo que es ser ignorados por los Medios de Comunicación. Que no saben lo que es hablar con sumo cuidado para no ser una nueva víctima de una dictadura. Que no saben lo que es que te cierren las puertas por tus ideas políticas.

Y es que no entiendo a aquellos que te llaman “Dictadura” y pueden viajar tan libremente por el mundo denunciándote… Aquellos que pueden dar entrevistas sin ningún tipo de censura… Aquellos que nunca les falta la comida, pero que te denuncian por falta de alimentos… Aquellos que nunca les falta medicamentos, pero que te denuncian por falta de medicinas… Aquellos que nunca les falta espacio para denunciarte en los Medios, pero que te denuncian por falta de libertad de expresión.

Sí, mi querida Venezuela, juro que no entiendo a aquellos gobiernos que te llaman “Dictadura”, aquellos países autodenominados “democráticos”, pero que en casa algunos están llenos de fosas comunes, asesinatos extrajudiciales, desapariciones, paramilitares, desplazados, periodistas muertos…

INTENTO GOLPISTA

Juro que no entiendo a aquellos gobiernos que te llaman “Dictadura”, pero que bombardean Vietnam, Yugoslavia, Afganistán, Libia, Siria, Irak… Que hablan de “democracia”, pero que la abstención suele ser la verdadera triunfadora cada vez que hay elecciones presidenciales o municipales… Que hablan de “Derechos Humanos” y en casa viven aplicando lo mismo que no querrían en otros países (pena de muerte, abuso policial, etc)… Que hablan de “Libertad de expresión” y sacan una “Ley Mordaza”… Que hablan de “participación ciudadana” y sólo les permiten a sus ciudadanos participar para cada elección presidencial o municipal… Que hablan de “no injerencia” y son los primeros que meten sus narices… Que hablan de “intolerancia”, pero que en casa el racismo, la xenofobia siguen siendo pan de cada día… Que te acusan de “Narco-Estado”, pero que no sufres los horrores de los cárteles de la droga como en ciertas “sólidas democracias” y que no eres ni competencia en producción ni en transporte de drogas.

La OEA te llama “Dictadura”. Amnistía Internacional te llama “Dictadura”. Human Rights Watch te llama “Dictadura”. La Unión Europea te llama “Dictadura”. Todos ellos, curiosamente, financiados por el Gran Capital.

¿Qué tienes Venezuela que tanto te odian? ¿Qué tienes Venezuela que tanto se “preocupan” por ti? Sí, Venezuela, tienes hoy a un pueblo de vuelta en casa (Asamblea Nacional Constituyente); tienes las mayores reservas de petróleo en el mundo; tienes a un pueblo bravío con conciencia política y en pie dando la lucha; tienes a un pueblo que participa activamente y que no es apático; tienes a unas fuerzas armadas nacidas del pueblo y sin castas militares. Ya quisieran algunos tener a tu pueblo sumido en la ignorancia y bajo las garras del cruel neoliberalismo.

Es que no entiendo a aquellos artistas y famositos que te llaman “Dictadura” y no sospechan que lo que les sale por sus bocas es una triste copia sacada de los Grandes Medios, de otras figuras, de estructuras afines al Gran Capital o, quién sabe, de algún billetito.

Y es que puedes ver hoy los rostros de la Asamblea Nacional Constituyente, tan distintas a los rostros que acostumbramos a ver año tras año, década tras década dentro de nuestro Poder Legislativo. Y si no son ellos, son sus hijos. La gran diferencia radica en que los primeros representan, claramente, los intereses del pueblo, y los segundos representan los intereses de la Gran Empresa y se pelean entre ellos para recibir la “atención” de los Grandes Intereses. No por nada estos últimos reciben sus buenas mesadas, aparte de sus jugosos sueldos, para que dicten leyes a la medida de sus intereses.

No. No me creeré ese cuento de que eres una “Dictadura” y de que tienes a un “dictador”. Te odian porque no estás de rodilla frente al Gran Capital. Te odian porque eres un país con independencia. Te odian porque tienes riquezas que no están bajo el control del Gran Capital. Te odian porque tienes a un presidente como Nicolás Maduro que prosigue el legado del comandante Hugo Chávez. Te odian porque le entregas voz a tu pueblo. Te odian por llenar de valores a tu pueblo. Te odian por abrirle los ojos a tu pueblo. Te odian porque has acostumbrado a participar a tu pueblo. Por todo eso y más te odian, y por eso tratan de mostrar a sus propios pueblos que eres una “Dictadura”, para que tu ejemplo no pueda contagiar por ningún modo a sus propios pueblos. Por eso tu hija Delcy Rodríguez, y con mucha razón, dijo a los pueblos del mundo: “Pueblo levanta la cara y ve que en Venezuela sí se puede gobernar desde el pueblo; pueblo levanta la cara y toma el poder político; pueblo levanta la cara y derrota a esa oligarquía que te oprime, que te irrespeta.”


OÍD MORTALES: LA RETÓRICA AL GOBIERNO, ELLOS AL PODER

8 agosto 2017

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Huellas Suburbanas

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“Cuando la marea los quiere tapar en el corazón de la noche,

pagan con promesas los nenes de oro…”    

Indio Solari, “Nuotatori Professionisti”.

Por Sebastián Jiménez  

Simulando la fuerza determinante de un fin, la campaña parece justificarlo todo. Doctores, notables, futres elementales y opinadores profesionales munidos de la impunidad que les da haber sido ungidos en formadores oficiales del llamado sentido común, se suceden unos a otros en los parlantes del sistema vaciando conceptos, negando identidades, apostando al marketing, las poses y así, mientras la tierra y sus hijos interpelan urgentes a una realidad que solamente les devuelve cachetazos, millones de argentinos asisten a una las campañas políticas más antipolíticas que se recuerden.

En medio de la necesidad sistemática de vender poses zen y ondas de amor y paz que genera el caos real en el que la economía oligárquica sumió a la mayor parte de la población, el vacío conceptual se expresa de modo más marcado en las diferentes expresiones del campo nacional. La adaptación supuestamente inteligente de los modos discursivos de la escuela Durán Barba por parte los candidatos de Unidad Ciudadana, por tomar un ejemplo, prescinde de definiciones programáticas concretas sobre políticas que fortalezcan la soberanía y la independencia necesarias para sostener en el tiempo avances en el plano de la justicia social. Todo es nostalgia, evocación retórica de un pasado al que se quiere volver sin explicar para qué, ni porqué se lo abandonó. Situación análoga se evidencia con mayor profundidad en el espacio Cumplir que encabeza Florencio Randazzo, no hay programa, se critica a ese mismo pasado del que también formó parte sin proponer nada a cambio. No hay salida más allá del asistencialismo. Usar el lenguaje del enemigo sin dotarlo del contenido teórico y práctico que exprese los propios intereses, cómo decía Martín Fierro, es jugar a la suerte con una taba culera.

En manos de los políticos profesionales, la palabra se prostituye funcional a la construcción de una realidad virtual que legitima el status de las élites y en épocas cómo esta dónde la presión imperialista sobre el capitalismo periférico y las estructuras semicoloniales es cada vez más sofocante, es interesante observar los señuelos dialécticos que utilizan los personeros de las corporaciones a la hora de trasvestir sus ansias de expoliación con el ropaje impoluto de la moral y las buenas costumbres.

Los sectores dominantes levantan las banderas de la lucha contra la pobreza, la pauperización y la soberanía justamente para hacer todo lo contrario. Banderas ajenas. Que, en todo caso, fueron abandonadas por el campo contrario pero de cuyo significado se sirven para ahuecarlo y usarlo cómo una herramienta a su favor.

El manual de estilo predominante en esta campaña, remite a aquella reflexión de Marx a Engels con respecto a los neo hegelianos (cito de memoria); “sólo combaten contra frases, a éstas frases por ellos combatidas sólo oponen otras frases y así, al combatir sólo las frases de este mundo, no combaten en el mundo real existente…”.

Afortunadamente en las bases el escenario es otro. Hay mar de fondo. La expulsión constante del sistema de miles de personas genera miles de chispas y energía que, organizada y formada de la mejor manera posible, pueden transformarse en el fuego que haga arder la llama desde abajo.

En los momentos álgidos frente al peligro o la decisión, aflora de manera unívoca la verdadera naturaleza del hombre. El temple y el valor o la inseguridad y el miedo escénico. La sapiencia y el raciocinio o la turbulencia y el atolondramiento. Las diferentes clases sociales cuando se ponen en juego los intereses que sustentan su existencia, se transforman en la encarnación de sus propias necesidades y dedican enteros su cuerpo y su verba, su talento y su ciencia en defensa propia. Y desnudan, unos y otros, no sólo sus preciados brillos, sino también sus bellas miserabilidades y sus prejuicios, sus taras intelectuales y su brutalidad  se manifiestan de modo exagerado.

Más allá de una elección, más allá de una campaña, no son épocas de complacencia ni comodidades. Atravesamos bosques espinosos pero mientras haya una identidad que reconquistar y defender y la creatividad necesaria para adaptarse al cambio constante de escenario, habrá lucha y si hay lucha, hoy, el futuro está asegurado.

 Fuente: http://huellas-suburbanas.info/oid-mortales-la-retorica-al-gobierno-al-poder/


Venezuela, el país donde la óptica de los Medios se pone patas arriba

1 agosto 2017

Chile, Latinoamerica, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Política internacional y Medios

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Nikolas Stolpkin

Por: Níkolas Stolpkin

Especial para EL EMILIO

Venezuela, un país muy especial

Para todo aquel que le fascina estudiar los Medios de Comunicación, Venezuela es el país ideal para estudiar el funcionamiento de los mismos. Como todos sabrán, Venezuela ha estado permanentemente en la óptica de los Medios desde que la revolución bolivariana irrumpiera junto al comandante Hugo Chávez Frías.

Nos atreveríamos a afirmar que, el tema de Venezuela es el tema que ha estado por más tiempo en los noticiarios internacionales de Latinoamérica. Y, si somos inteligentes, nos daremos cuenta que todo lo divulgado por los Grandes Medios respecto a Venezuela, por lo general todo suele ser negativo. Pues bien, eso se llama Guerra Mediática o Campaña Mediática contra el gobierno bolivariano de Venezuela. (Nota: Recordar siempre que los Medios son la voz de las élites económicas.)

Una cosa que siempre debemos tener en cuenta es que cada cosa que los Grandes Medios divulgan no están por nada. Todo tiene un fin. Pero cuando se trata de Venezuela, no se trata de informar, sino más bien de manipular a la opinión pública para que ésta tenga una opinión negativa respecto al gobierno bolivariano de Venezuela. Por tanto, no es de extrañar que, ignorantes que difícilmente se dan el trabajo de pensar, traguen todo lo que emiten los Grandes Medios de Comunicación y repitan todo lo que estos difunden. Y para qué hablar de la hipocresía en la cual suelen estar sumergidos los “periodistas”, que no son más que mercenarios de la información.

La óptica de los Medios cuando se trata de Venezuela suele estar patas arriba. Es interesante, porque vemos cosas que en otros países suele tener otro significado o porque vemos de manera distinta lo que hemos entendido de otra manera.

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Si enfocamos bien con respecto a lo que nos muestran de Venezuela, nos daremos cuenta de muchas cosas que chocan con nuestro entender.

Para empezar, nos vienen diciendo desde hace un buen rato que Venezuela es una “dictadura” o que “ahora sí es una dictadura”. Y la palabra dictadura irremediablemente nos transporta a las dictaduras que vivieron Latinoamérica en el siglo pasado (Nicaragua, República Dominicana, Cuba, Chile, Argentina, etc). Todos sabemos de los horrores que los pueblos en América Latina vivieron. Pero como llamar “dictadura” a Venezuela nos suena ya un poco extraño, entonces lo que han inventado, después del fallecimiento de Fidel Castro, es que hay dictaduras de izquierdas y dictaduras de derechas, y que ambas son “malas”. Es así entonces como han logrado meter a Cuba y Venezuela dentro del concepto de “dictaduras de izquierdas”. No hay fosas comunes, asesinatos extrajudiciales, detenidos desaparecidos, torturas hasta la muerte, amenazas de muerte, con las cuales vivió Latinoamérica, pero, según la nueva retórica burgués, son “dictaduras de izquierda”.

Pero, aun así, vaya “dictaduras” que hay. En Cuba su pueblo tiene garantizada la educación y la salud, pero le tienen que llamar “dictadura” porque no hay “libre empresa” y porque no hay partidos políticos como están acostumbrados dentro del sistema capitalista. Se les olvida aquí que en Cuba rige el modo de producción socialista, muy distinto al modo de producción capitalista. Pero como la URSS se derrumbó e instalaron que el socialismo había fracasado, al darse cuenta que no fracasó en Cuba se encargaron de hacerle la “guerra” o censurarlos para que sus éxitos sociales no se propagasen para los demás países.

Por otro lado, el caso de Venezuela es distinto. Si bien el modo de producción sigue siendo capitalista, existe un proceso socialista en curso. Pero como las élites económicas venezolanas y extranjeras han perdido terreno por dicho proceso, entonces lo natural es que quieran hacerle la “guerra” a ese proceso.

A las élites económicas les duele no tener el control del mayor recurso natural de Venezuela: el petróleo. Y más aún, cuando ya está probado que en Venezuela están las mayores reservas de petróleo en el mundo. Y todos sabemos el valor que se le da a la energía en el mundo, y más aún cuando es el recurso más apetecido por las grandes potencias. Entonces para nada es extraño que Estados Unidos, como gran potencia, tenga especial interés en Venezuela. No olvidemos que estamos dentro de su “patio trasero”. “América para los americanos”, ¿les suena? ¿Doctrina Monroe?…

Por lo que, para nada es de sorprender que Estados Unidos junto con sus aliados opositores venezolanos estén trabajando juntos, llámese guerra económica-política-social. En otras palabras, hacerle lo más difícil la vida al pueblo venezolano y al proceso bolivariano. Es así entonces que nos encontramos con acaparamientos de productos para poder generar disgusto dentro de la población hacia el gobierno bolivariano. La oposición, por supuesto, ha de negar su participación, y le ha de echar la culpa al gobierno. No hay acaparamiento de productos para la oposición, para ellos hay un “mal gobierno”. Fue así entonces que la oposición venezolana terminó convirtiéndose experta en hacer “magia” y con la gran ayuda de los Grandes Medios de Comunicación.

Si se dan cuenta, todo dirigente que es apresado por “x” motivo, inmediatamente es convertido en “preso político”. Tienen el don de convertir a los victimarios en víctimas.

Y es que Venezuela es muy especial, si aún no se han dado cuenta. Los “defensores de los DDHH” (opositores como Lilian Tintori) defienden a terroristas; la oposición anti-chavista es amante de la Constitución Bolivariana… ¿los han visto con el librito en la mano? Y ahora cuando hay elecciones por la Constituyente, nadie vota; los chavistas se queman solos y les disparan de la nada; las bombas explotan solas, casualmente cuando pasa alguna comitiva de la Guardia Nacional Bolivariana; los manifestantes son “pacíficos”, pero les gusta trancar las calles, tirar piedras, linchar y quemar gente; la oposición venezolana denuncia ante el mundo una “dictadura”, pero resulta que pueden viajar libremente por el mundo, salir a la calle a expresarse, dar entrevistas, etc.

Y lo más gracioso de esta Venezuela especial, es que la oposición anti-chavista tiene una pareja que se autodenomina “chavista” y que se agrupa en una cosa llamada “Chavismo crítico”. Un matrimonio, al fin y al cabo, pero que duermen en camas separadas. Uno es el proveedor y la otra se abre de piernas, porque es la antigua ex­-pareja despechada del oficialismo. Despechada que jura que la está haciendo de oro, pero que se hace daño a ella misma; despechada que no es más que un instrumento para fortalecer el discurso opositor y burgués del imperialismo.

Y es que las sensibilidades han cambiado demasiado, gracias al “buen” trabajo de los Grandes Medios. Quizá por ello los Medios suelen “escandalizarse” al mínimo detalle, así como ahora nos “escandalizamos” junto a los Medios por un perrito maltratado (“maltrato animal”), un niño corregido (“maltrato infantil), un niño acosado física y sicológicamente (“bullying”), un chiste que se ríe de la mujer (“machismo”), un chiste que se ríe del homosexual (“homofobia”), una crítica hacia Israel (“anti-semita”), etc

GNB

Los Medios y Venezuela

La famosa y archi-mencionada “preocupación” por Venezuela siempre ha sido una farsa. Los Grandes Medios nunca han estado “preocupados” por lo que pasa en Venezuela. El juego de los Medios con respecto a Venezuela, siempre ha sido la manipulación. Han creado una realidad que no es tal.

Si en verdad estuvieran preocupados, los Grandes Medios estarían más enfocados con lo que pasa en México y los innumerables asesinatos, desaparecidos, amenazas, fosas comunes, etc. Si en verdad estuvieran preocupados, los Grandes Medios estarían más enfocados con lo que pasa en Colombia y los paramilitares, los millones de desplazados, los dirigentes asesinados, etc. O lo que sucede en El Salvador y las pandillas.

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Sin embargo, los Grandes Medios están “preocupados” por lo que pasa en Venezuela, donde la “Dictadura” no persigue a periodistas, ni los asesina; no asesina a dirigentes; no se habla de fosas comunes, desaparecidos, torturas; los medios de comunicación privados son libres de publicar lo que les apetezca, etc. Y, más encima, una “Dictadura” que le permite a su pueblo participar periódicamente en elecciones o algún referéndum. ¿Qué países autodenominados “democráticos” permite los niveles de participación popular que hay en Venezuela? ¿México? ¿Perú? ¿Colombia? ¿Chile? ¿Estados Unidos? ¿España?

Pero dicha “preocupación”, para que entendamos, no es más que manipulación para que una gran potencia como los Estados Unidos pueda meter mano en el petróleo venezolano. Venden un producto al mundo (violencia-muerte-mentiras-ridiculeces = manipulación) para favorecer los intereses de un imperio. ¿Acaso creen que esa “preocupación” por Venezuela existiría si no existiera toda esa riqueza petrolera? Algunos dirán que la OEA, ONU, Human Rights Watch, Amnistía Internacional, la Iglesia… ¿qué hay de sus “preocupaciones”? Mentiras. Todos ellos son instrumentos del Gran Capital Occidental, de las clases dominantes, cuya “preocupación” suele ser amplificada por los Grandes Medios cuando mejor les conviene. ¿Cuál ha sido el comportamiento de los Grandes Medios cuando la ONU vota en su mayoría contra el bloqueo hacia Cuba o contra cualquier medida que vaya en contra de los intereses del imperio estadounidense? Lo pueden mencionar, claro, pero, por lo general, suele ser el “anécdota” del día, y nada más.

Ahora ¿cuál es el producto que hoy nos han vendido los Grandes Medios, después de celebradas las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela? Todos dan a entender que ha habido “fraude”. Y los “inocentes” periodistas se quejan de que no haya organismos independientes en Venezuela que puedan confirmar quién dice la verdad. “No se puede verificar ni lo uno ni lo otro”, declararía el periodista Carlos Zárate de canal 13, Chile. O sea que no se pueden verificar los resultados de la oposición ni los resultados oficiales. Cosa más extraña, porque cuando hay elecciones en sus propios países los periodistas, por lo general, se ajustan a la voz oficial y todo lo demás suelen no darle tanta voz o importancia. Inclusive los periodistas suelen tener opinión. Pero ahora los “periodistas”, curiosamente, quedan sin opinión cuando pasan las imágenes descaradamente de la explosión al pasar una caravana motorizada de la Guardia Nacional Bolivariana, siendo que la misma escena la suelen titular como “atentado”. ¿Creen que, si esa escena de la explosión ocurriera en los Estados Unidos o Europa, los “periodistas” sólo se limitarían a ignorar gravedad de lo sucedido y decir “violentas manifestaciones”? Claro que no, incluso estaríamos una semana con el título “atentado terrorista”, con el cual la voz oficial suele declarar. Pero como dicha explosión ocurre en Venezuela, entonces para ellos es parte del “descontento” de la población o de la “resistencia”.

Por eso aquí es bueno siempre recordar las palabras de Malcom X: «Si no estás prevenido ante los medios de comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido»