BALANCE 2017 – Entre promesas y la estupidez, la realidad

San Fernando del Valle de Catamarca, Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Política Nacional.

Publicado el 28 de diciembre de 2017 –día del “inocente”- en: http://www.elesquiu.com/correoyopinion/2017/12/28/entre-promesas-estupidez-realidad-271433.html

ENTRE LAS PROMESAS Y LA ESTUPIDEZ, LA REALIDAD

ENTRE LAS PROMESAS Y LA ESTUPIDEZ, LA REALIDAD

Por Victor Leopoldo Martinez (*)

A 2 años de gestión, el “CAMBIO PRO”, hoy por hoy, es un hecho. Se  lo puede comprobar en el deterioro de esa economía que afecta a una porción importante de nuestra sociedad. Graciosamente los “tecnócratas PRO” la  presentan  como  “saneamiento de la economía nacional” ya que en sus diagnósticos aparece el “exceso de distribución” por parte del Estado de las riquezas que produce la parte activa de la sociedad como un mal símil cáncer. ¿Cómo lo solucionan?  Con  un brutal ajuste sobre los trabajadores y jubilados  y una simple articulación de resortes claves de la economía para conseguir mejores negocios para amigos y familiares con dinero ajeno –en este caso del Estado- en materia de Obras Públicas; endeudamiento interno y externo para introducir las “divisas”  en la timba financiera y luego sacar las ganancias del país colocándolas en paraísos fiscales, para por último transferir sus pasivos al Estado vía “estatización” para que sus deudas las paguemos todos. Pero no se conforman solo con eso.  También incluyen  la eliminación de sus pagos  por compromisos fiscales. ¿Las prometidas “inversiones externas”? Nada por aquí, mucha por allá. ¿Adónde? ¡En la misma timba financiera! No existe país en el mundo que ofrezca tasas de interés de entre el 25 y el 35 %. ¡Los capitales golondrinas… de parabienes! ¿Cómo se pagan esos intereses? Con recortes presupuestarios y más deuda externa. Una bola de nieve imparable.

¿Se benefician los argentinos con este saneamiento? ¡Claramente No!  Solo lo  hacen  los grupos que la operan. Pero además cuentan con un “plus” extra: Esto es vendido mediáticamente como esa entelequia construida con acertijos indescifrables disfrazados de un cientificismo matemático bastante burdo por lo absurdo y a todas luces engañoso pero que en lo concretó viene beneficiando desde hace 2 años  -¡y vaya como!- a los sectores  más privilegiados de nuestra sociedad; y  en un plazo record.

La supuesta eficiencia de una gestión gubernamental  basada en la enunciación permanente por parte tanto del Presidente Macri como de sus funcionarios y legisladores, en esa letanía  exasperante  de generalidades vacías  de contenidos pero llena de simples promesas y/o expresiones deseos, solo puede conformar a esa marcada ignorancia  que como producto social instalado tampoco es casual. Es muy evidente que esa ignorancia es   consecuencia de una mala educación –o mal formación- claramente impartida por los medios de comunicación en los últimos 40 años.

Gobernar políticamente un Estado bajo ningún punto de vista  se lo puede equiparar con   “administrar” una empresa. Estas últimas, y dentro del sistema capitalista nunca tuvieron como objetivo  distribuir  la riqueza producida por los que trabajan en ellas sino por el contrario, siempre buscaron la mayor rentabilidad posible para sus propietarios  al más bajo costo laboral y con la menor inversión que se pueda. En nuestra Argentina esto fue una constante desde hace 150 años. Un empresario argentino jamás abriría sus contabilidades; menos las haría públicas. Muchos de ellos, como formadores de precios suelen ser  generadores  de “crisis” para luego emitir “comunicados” sobre supuestas “perdidas”, que nunca terminan siendo tales ya que no se conocen –en nuestros país por lo menos- ex grandes empresarios que hoy sean mendigos de puertas de iglesias.

En un país serio y “normal”, el Estado tiene el DEBER POLITICO de administrar y distribuir todas las riquezas que la Nación tiene y  produce dentro de su territorio, de manera justa y equitativa, cubriendo las necesidades básicas de todos sus habitantes. Lo fija nuestra constitución.  Para eso el Estado debe recaudar y con ello financiar todo su funcionamiento,  el bienestar y el desarrollo material del país logrando así elevar la calidad de vida de TODA la sociedad.

El gobierno de Macri comenzó su gestión desfinanciando al Estado, favoreciendo a los sectores económicos concentrados. ¿Cómo? Devaluando  la moneda, eliminando retenciones al agro y a las mineras, suprimiendo impuestos a los ricos y a los grandes empresarios, facilitando la concentración de los medios de comunicación,  reabriendo la timba financiera con el festival de bonos y  lebac y volviendo a colocar al país a la cabeza de los que tienen  mayor endeudamiento externo en la región. Lógicamente ese desfinanciamiento debe ser cubierto de alguna forma para que todo no salte por el aire. Entonces con criterio empresarial Macri viene buscando y accionando para que ese déficit lo cubran no casualmente los que más tienen -que a diario se siguen enriqueciendo de manera descomunal-, sino que la “pongan” (palabra presidencial)  las provincias (menos Bs.As.) a riesgo de terminar desfinanciadas por extorsión, pretendiendo que los trabajadores y los jubilados acepten mansamente las reformas laborales y previsionales sino las balas y los palos de la Ministra Bullrrich serán el castigo por desacato. La “grieta” social que prometió cerrar, Macri la agrandó. Con estas políticas… ¿Quiénes pueden comprar el verso de “POBREZA CERO”? Solo los ignorantes. Entonces que los que nunca trabajaron y siempre vivieron del esfuerzo ajeno y la especulación le quieran fijar condiciones inhumanas a los que sí lo hicieron (hoy jubilados) y  leoninas a los que  hoy lo hacen (trabajadores), no solo presenta al gobierno PRO como perverso sino también impúdico.

Macri es el único de los 5 mandatarios a nivel mundial que sigue en el poder después del escándalo internacional de los “Panama Paper”. El gobierno Argentino de los últimos 2 años es  considerado por la prensa internacional como el más corrupto a nivel planetario junto al de Brasil. Los medios adeptos solo hablan de la corrupción “k” (que seguramente existió pero que no puede ser pretexto para encubrir la actual). La Justicia Argentina sufrió en estos 2 años el mayor envilecimiento que su historia haya conocido superando aquella de las 1ra y 2da “décadas infames”.  Los presos y las persecuciones políticas y raciales están a la orden del día. Casi 100  argentinos muertos por negligencias e inoperancia oficial  entre bomberos de Iron Mountain, gendarmes, marineros e integrantes y defensores de pueblos originarios encarcelados y muertos en represiones tiene en su triste haber el actual gobierno. El supuesto “asesinato” de Nisman montado de manera circense por el Juez más corrupto –Bonadio-  sirve para “entretener a la gilada” (lo aseguran los propios funcionarios en voz baja). Todo esto son algunas muestras de un modo de entender la política (con fuerte represión como la del 14 de este mes) y un estilo de hacer  política basado en falsas promesas, el engaño permanente, todo con un solo fin: encubrir los  grandes “negociados” con dineros ajenos llevados adelantes por los amigos CEOS y Ruralistas de este gobierno. Estoy describiendo ni más ni menos que a la vieja y tradicional oligarquía que inescrupulosos como Julio Bárbaro (hacedor del menemismo) y “Chiche” Duhalde niegan que hoy exista.

¿Alguien puede refutar estos datos y  hechos concretos sin acudir a esas harto conocidas letanías comparativas  con la corrupción “K”? No son  pocos los “k” que hoy están presos… pero no así algún corrupto “M”; incluido el propio Macri.

¡Claro que volvimos al mundo que ansiaba Lanata! ¡Y lo estamos haciendo en el triste papel de profilácticos  de intereses oligárquicos y buitres financieros internacionales!  ¡Claro que tanto el  balance como el saldo son positivos para el gobierno y sus defensores! ¡Sin ninguna duda! Lo grave está en la estupidez de los otros, esa parte de la sociedad –el “medio pelaje” de la  clase media- que desde una supina ignorancia repiten argumentos y relatos falaces. Lamentablemente todavía no se dan cuenta que están viviendo los últimos días de un final anunciado con entierro miserable incluido;  aunque mediáticamente esto sea escondido. Como en otras oportunidades repito: Evidentemente la naturaleza tiene límites; la estupidez humana NO.

(*) Escritor, cineasta, periodísta.

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