EL JUEGO DE LAS PALABRAS

9 mayo 2018

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Situación de crisis nacional.

MARQUITOS PEÑA

Victor L Martinez 2

Por Victor Leopoldo Martinez

El modo de entender la política “contemporánea” por parte de la fuerza de reciente creación en nuestro país llamada PRO… o CAMBIEMOS va metiendo a presión las bases que permitirán reconstruir esa cultura tan particular  ya instalada en el inconsciente colectivo que deja en  claro que “prometer” no necesariamente implica cumplir a futuro  con lo prometido. La mentira, como medio justifica todo fin.

La palabra engañosamente manipulada fue. CAMBIO.

La frase “Si queremos que todo siga como está (en relación a quién maneja el poder), es necesario que todo cambie” adquiere un valor superlativo  en los tiempos que corren. Creada  y escrita en su obra “El Gatopardo” por Giuseppe Tomasi di Lampedusa describe un círculo en la trama narrativa que vuelve a colocar las cosas en su punto de partida. Llevado a nuestra realidad política y frente a  gobiernos populares que intentaron realizar una distribución más equitativa de la riqueza producida por la clase trabajadora en periodos históricos claramente identificados (1916-1922; 1945-1955; 1973-1976 y 2003-2015) tratando de  cambiar  las relaciones de poder implantadas por los diferentes representantes oligárquicos por casi una centuria, lo que intentan nuevamente estos últimos es recuperar el terreno perdido en los períodos señalados. Lo primero que vienen utilizando como mecanismo reiterado es jugar con palabras ya instaladas subliminalmente en  ciertos sectores sociales para que sus integrantes asocien popular con  “populismo”, término previamente demonizado, luego  este con demagogia y esto última con funesto, nefasto para cualquier aspiración individual. Dicha demonización parte en realidad de una imperiosa necesidad que tiene la clase social privilegiada de pensar en forma permanente en el aniquilamiento de toda tentativa política que resulte atentatoria al deseo superviviente en ellos que la riqueza siga concentrada en pocas manos. Voy a ejemplos concretos:

Macri promete pre electoralmente y hasta el 10 de diciembre del 2015  “Pobreza Cero” –CERO-. El día 11 se olvida de ella  y comienza con su accionar para incrementarla concentrando la riqueza en pocas manos a través  una feroz devaluación, eliminación de retenciones y de impuestos a la riqueza etc, etc.

Seis meses después, 7 de junio del 2016, su jefe de gabinete Marcos Peña sostuvo: “La Pobreza Cero es una meta inalcanzable. Pero lo más importante es que quede claro que es la primera prioridad para el Gobierno”. O sea Peña insiste con el falaz artilugio del juego de palabras: “Ustedes deben seguir creyendo que eso es posible aunque para eso deban sufrir”. Década del 90 del siglo pasado: “Estamos mal pero vamos bien”. Terminamos con el país en default en el 2001.

La expresión “Pobreza Cero” fue solo una expresión cínica. ¿Y por qué digo esto? Peña luego se encargó de  blanquear el grado de engaño transfiriendo a través de la socialización la responsabilidad de una posible eliminación de la pobreza a toda la comunidad: “Pobreza Cero tiene que ver con una meta como sociedad”. O sea “si quieren pobreza cero, arremánguense ustedes y lógrenlo; nosotros vinimos a hacer nuestros negocios”. Pero no solo blanquea el engaño sino que además sincera que como objetivo real nunca estuvo en el plan del gobierno macrista: “Es una meta desde ya inalcanzable como definición de largo plazo”; o sea “Es una utopía y nosotros no somos  “populistas”  para andar corriendo detrás de ellas”.  

Ahora queda claro que la palabra “CAMBIO” en el lenguaje PRO solo  revela una pérfida enemistad con el cambio verdadero y sincero, ese que podría beneficiar al conjunto de la sociedad. Simplemente fue una simulación, una puesta en escena, una manipulación terminológica para engañar a una sociedad domesticada mediáticamente y así recuperar los excesos de ganancias (porque nunca perdieron como tampoco invirtieron) que le habían recortado en los últimos 12 años ese maldito gobierno populista.

LOS TRES JUNTOS

Macri: “Eliminaremos el impuesto a las ganancias para los trabajadores”

María Eugenía Vidal: “Cambiamos Futuro por Pasado” (la noche del triunfo del 2015 luego del ballotage)

Prat Gay: “La eliminación del impuesto a las ganancias jamás estuvo entre las medidas económicas que íbamos a tomar”.

Marcos Peña: “Durante años estuvimos alejados del mundo por gente que veía la realidad de hace 30 o 40 años y encima con “recetas que fracasaron”.

“Alejados del mundo” y “recetas que fracasaron” son los términos claves en el enunciado de Peña. “Alejados del mundo”, en boca del jefe de gabinete, no hizo otra cosa que vender de manera disfrazadas el futuro económico de un brutal endeudamiento externo –hoy concretado y con el F.M.I. instalado en “casa” y su fuerte pedido de ajuste en marcha- y un monitoreo de la timba financiera local por parte de los centros financieros internacionales. “Fracasaron” como término amerita algunas preguntas: ¿Por qué fracasaron las recetas? ¿A qué intereses afectaron esas recetas  para que recibieran el categórico juicio de “decepcionantes (fracasaron)”. Para el conjunto de la sociedad las recetas aplicadas por el gobierno popular en los últimos 12 años, fueron aliviadoras de las  casi 2 décadas y medias anteriores vividas entre crímenes,  pobreza y angustia a partir de marzo de 1976. Los años de la dictadura y el menemato fueron los gobiernos que para este sector social de privilegiados resultaron exitosos. La conclusión no es muy difícil de extraer: Todas “receta” que no garantice ganancias exorbitantes para ellos son recetas destinadas al “fracaso”; a ellos no les alcanza con ganancias “chicas… mínimas”. Ahora todos sabemos para qué el macrismo quería “volver al mundo” y quienes son los que salen a utilizar –con fuerte apoyo del monopolio mediático, socio en los negocios- el término “fracaso” para demonizar las medidas económicas de gobiernos populares.

Pero… jugar con las palabras, en ocasiones y en nuestro país, también es jugar con fuego.

UN MINISTRO DE ECONOMÍA EN CONTRADICIÓN