LECCIÓN POLITICA DADA POR “OVARIOS”

Catamarca, Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Política, cultura y sociedad.

8M

Victor L Martinez 2

Por Victor Leopoldo Martinez

Coraje, criterio, ideas claras, lucidez,  reivindicaciones justas y concreta,  reclamo por derechos largamente postergados; una lucha visceral con fuerte y multitudinaria presencia en las calles de ciento de miles de ovarios acompañadas por no pocos huevos dignos, decididos a dar otra  batalla más por la vida de las gestadoras de vida.

Las risas mezcladas con el lógico llanto liberador de tensiones y miles de gritos afloraron al momento de conocer el resultado de la votación  en la Cámara de Diputados de la Nación. El estruendo emergió de todas y todos los que estuvieron estoicamente haciendo vigilia durante casi 24 horas en las inmediaciones del Congreso. Esto, seguido por radio a la distancia,  no hizo otra cosa que despertar la emoción que uno mantenía contenida y no pude evitar sentir a las saladas lágrimas llegar a la comisura de mis labios; y se me nublo la vista, como seguro le paso a cualquier  humano que agradece esos nobles gestos de congéneres. Y fueron lágrimas compartidas con mi compañera a través del teléfono, ella en nuestra casa, yo trabajando con casi 0° a 1200 km de aquel centro de emociones.  

Una lección de  AMOR POR LA VIDA DE LXS QUE TIENEN VIDA Y TODAVÍA CAMINAN POR ESTE MUNDO Y EN ESTAS, NUESTRAS TIERRAS.

UNA MUY BUENA SEÑAL; SEÑAL ALENTADORA DADA OTRA VEZ MÁS POR AQUELLAS QUE NO SOLO APORTAN TRABAJO (fuera y dentro de casa), DIGNIDAD, GESTACIÓN DE VIDA Y CRIANZA DE HIJOS SINO UN PROFUNDO AMOR POR LA DIGNIDAD HUMANA SIEMPRE SOJUZGADA POR LA CULTURA MACHISTA.

Hoy la patria está en peligro. Esta lección de lucha que están dando  ovarios argentinos no  debería ser desaprovechada por el resto de la sociedad que ve perder su dignidad, que día a día pierde y ve perder a sus compatriotas la posibilidad de seguir honrando la vida  a través del trabajo. Los ovarios ganaron la calle y no descansaron hasta lograr ganar otra batalla más, solo una batalla porque la disputa por conseguir derechos que no diferencien cuestiones de género, será larga.

Nuestra historia tiene sobrados ejemplos de ovarios combativos en el ámbito de la Patria Grande y en nuestra patria chica. Micaela Bastidas esposa de Túpac Amaru, Juana Azurduy, María Remedios del Valle Rosas, Macacha Güemes, Manuela Sáenz, Encarnación Ezcurra, María Eva Duarte de Perón  son algunos nombres de heroínas entre tantas otras  y con quienes no quiero ser injusto. Pero quiero recordar un ejemplo de ovarios valerosos extraído de una historia novelada escrita por un catamarqueño (Joselín Cerda Rodríguez) titulada “Chelemin y su época”; historia muy similar a la gesta de aquella cacica indígena colombiana  a quien llamaban “La Gaitana”.

Esta historia cuenta lo ocurrido en “el Tucumán de 1580 gobernada por Gonzalo de Abreu a quien se catalogaba con total justicia “como la misma piel del diablo”; por su crueldad. Cuando el primer Juan  (hubo dos: el primero fue Juan Calchaque; a él le siguió Juan Chelemín) puso sitio a Córdoba de Calchaquí, 4 soldados españoles eluden el cerco para ir en busca de ayuda. Al pasar por Amaicha que ya había sido incendiada y destruida por Abreu, los indios atemorizados  se niegan a perseguirlos. Eran solo 4 españoles que pasaban a pie sin que nadie les molestara. Esta actitud pasiva indignó a las mujeres ante la cobardía de los hombres. En esas circunstancias tres indias jóvenes increpándoles la cobardía arremetieron furiosas garrote en mano  contra los extranjeros. Airadas, furiosas, con vivos insultos los golpearon. Los soldados tomaron a risa esta actitud agresiva, pero cambiaron de parecer cuando vieron que la cosa iba en serio. Ante el ataque imprevisto desenvainaron sus espadas  y con furiosos mandobles  desgarraron el vientre de las pobres mujeres. Aun así siguieron a garrotazos limpios sosteniendo las tripas con la mano desocupada, hasta quedar exhaustas. Increparon, insultaron: “HUAÑUI PAJ PIÑAJ CUNA (muera el enemigo); MACANACUI” (guerra); y con tres alaridos salvajes se lanzaron al precipicio. Las tres heroínas calchaquíes prefirieron morir así antes de ver su tierra sojuzgada.”  

La vida sin dignidad no es vida; no por casualidad y en ocasiones muy puntuales dentro de la historia de la humanidad son los ovarios gestadores de vida los que nos dan las mejores lecciones humanas de defensa de la vida.

Gracias ovarios argentinos por esta lección de lucha que culminó con un triunfo de la sensatez en ciertos representantes del pueblo en el parlamento nacional en estos históricos 13/14 de junio de 2018. Gracias a ustedes esos legisladores pensaron y sintieron como ustedes. Ustedes en la calle fueron y son ese ejemplo de lucha. A los derechos no los regalan, se los conquista con lucha. Ahora a defenderlos.

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