CLOACAS INTITUCIONALIZADAS

30 marzo 2019

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, de nuestra redacción.

V.L.M.

Por Victor Leopoldo Martinez

El D’alessiogate está funcionando como esas viejas bisagras que en algún momento dejan su letargo, comienzan a moverse  ensordeciendo con su rechinar. El  crujido que produce todo lo antiguo, en esta ocasión muestra  que la corrupción,  además de tener una data un tanto veterana,  incluye a impensados  actores que la sociedad los tenía como “medios periodísticos serios y confiables”.

Para esa sociedad que ahora mira con perplejidad ciertos hechos,  estos pueden resultarle novedosos, no así para aquellos que venimos trabajando en el periodismo desde hace largo tiempo.

Esta vez, esos hechos muestran un eje  alrededor del cual giran actores. La  velocidad que tomaron los acontecimientos en las últimas semanas, generó ese natural y  fenomenal movimiento centrífugo que  desnudó y puso en evidencia la poca moral y nada de ética presente en esos actores. La utilización de la difamación mediática  a través de sicarios del periodismo (Daniel Santoro-J.Lanata-Clarín) como método extorsivo para  conseguir   beneficios económicos personales, o espurios beneficios para la empresa periodística a la que “sirven” además de facilitar la obtención de  rédito político a la corrupta gestión oficialista, fue la herramienta usada. Nada nuevo.

El tema a futuro para nuestra profesión en tanto el descreimiento sobre la tarea periodística crece por  la mala actuación de una cloaca como Clarín  pasa por las siguientes preguntas: ¿Pueden seguir gozando de impunidad aquellos periodistas y  empresas periodísticas que vienen tergiversando el rol de nuestra profesión escudados en la inmunidad que supuestamente otorga la “libertad de prensa”? ¿Continuará sin enjuiciamiento  el mentiroso,  desleal y sórdido accionar que estos “Sres.” practican? Los “soldados” de Clarín que continúan practicando “periodismo de guerra” y “blindan” el perverso accionar del actual ejecutivo nacional, caído en desgracia el “rey” Macri, ¿gritarán “Viva el nuevo rey” y acá no pasó nada? 

Lo cierto es que un abogado “trucho” que dice “ser agente de la DEA” y opera como espía de las embajadas norteamericana e israelí en el país, un sistema periodístico que viene operando de manera mafiosa desde la última dictadura militar -hecho  hasta ahora  desconocido por el gran público-, y lo peor del sistema judicial imperante,  vienen operando  de manera  conjunta poniendo en riesgo no solo el sistema democrático -y con ellos las instituciones republicanas y el estado de derecho-, sino a la sociedad toda. Hoy, cualquier “hijo de vecino” que no le “caiga bien” al gobierno nacional PRO, puede ser la próxima víctima de este nefasto accionar. Nadie está exento. Basta un escrache mediático para que la sociedad idiotizada por los medios  vuelva a utilizar aquel funesto recurso que se instaló durante la última dictadura militar -“por algo será”- con el que se justificaba secuestros, encarcelamientos y asesinatos de ciudadanos inocentes.  

CLOACAS INSTITUIONALIZADAS

La causa que lleva adelante el Juzgado Federal  con asiento en Dolores –Pcia. de Bs. As.-, a cargo del Juez Alejo Ramos Padilla iniciada por la denuncia de un empresario que venía siendo extorsionado,   está dejando al descubierto  esos métodos mafiosos  que tenían y  tienen a los medios del grupo  del “Gran diario argentino  -Clarín-”, a un sector mafioso de la justicia Federal con asiento en Comodoro Py (Bonadio y Stornelli como estrellas rutilantes), a los servicios de inteligencia del Estado –Afi- y a no pocos políticos (funcionarios y legisladores oficialistas entre los cuales aparecen la ministra Bullrich, Alonso, Carrio, Oliveto y hasta el propio Macri) como los principales ejecutores.  Estos últimos  vinieron presentándose desde hace una década como paladines de la lucha contra la corrupción focalizada en el gobierno anterior. Hoy son los principales protagonistas de actuales y gravísimos hechos de corrupción.

De lo poco que se sabe hasta el día de hoy (lo indica apenas el 25 % de lo secuestrado y en poder del Juez Ramos Padilla hasta ahora analizado), el modus operandi  utilizado y corroborado con evidencias reales, palpables y contundentes consistía en:

  1. a) Práctica de espionaje clandestino y por ende ilegal llevada adelante por operadores de “inteligencia paraestatal” y del Estado (Afi-Arribas) luego facilitada a parlamentarios para la posterior fabricación de relatos surgidos de la frondosa y perversa imaginación de Carrio (absolutamente indemostrables por carencia de pruebas).
  2. b) Apoyatura mediática –con enjuiciamiento, sentencia y escrache social incluido- llevada adelante a través de todos los medios del mencionado grupo periodístico hoy hegemónico.
  3. c) Intervención judicial vía jueces y fiscales corruptos que ya venían funcionando de manera extorsiva dentro del poder judicial.
  4. d) Filtración de escuchas ilegales avaladas por su órgano contralor –La Corte Suprema- y utilizadas para operaciones políticas desplegadas por denunciadoras seriales como Carrio, Bullrich y Laura Alonso.

Hoy  Argentina tiene varias cloacas despidiendo efluvios nauseabundos: Una con respiradero en Comodoro Py,  otra con varios respiraderos en los medios del grupo Clarín y una tercera con 2 respiraderos: Uno en algunas oficinas del gobierno nacional y otro en algunas oficinas de parlamentarios PRO-Cambiemos. ¡Ojo! Pueden seguir apareciendo nuevos “respiraderos” PRO.

Así planteados los hechos  hoy tenemos, causas judiciales fraguadas (“cuadernos”) con escraches mediáticos como parte del “show”,  avasallamiento por parte de jueces corruptos de todos los pasos de un proceso judicial ajustado a derecho, persecuciones políticas,  presos políticos entre los cuales no solo están funcionarios del gobierno anterior sino también empresarios transformados en botines para extorsionar.

Nada de esto es nuevo. Nació con la dictadura. Tanto Clarín como La Nación hoy son propietarios de Papel Prensa y con ello condicionan de manera  extorsiva a  otros medios necesitados de ese insumo. Consiguieron apropiarse de la empresa  gracias a la difamación mediática que realizaron sobre su dueño -David Graiver-  a quien previamente asociaron con los  “subversivos” para así justificar su “asesinato” (lo hicieron pasar como un “accidente” del mismo modo que el inducido suicidio de Nisman lo transformaron en asesinato kirchnerista) para luego y en mesa de tortura conseguir de su mujer (la Sra. Papaleo) la firma de  entrega de la empresa.

Hoy, un sector de la justicia –junto a la propia Corte Suprema- apesta a toda la sociedad con su repugnante accionar; apestan tanto como los chorros de tinta y las mentiras verbales  hechas retorcidos  relatos mediáticos volcados diariamente por mercenarios  periodistas que desarrollan sus tareas en los medios de la cloaca Clarín. Hoy, el diario  La Nación los acompaña  en  tan inmundo caño que arrastra las peores de las miserias humanas de “argentinos” que se vinieron presentando como luchadores contra la corrupción y defensores de la “libertad de prensa y expresión” mientras a diario blindan mediáticamente al gobierno más corrupto que recuerde la historia nacional.  Tampoco nada nuevo.