CUANDO EL 17 DE OCTUBRE TOMA EL COLOR DE LA TIERRA

18 octubre 2018

Argentina, UNASUR-CELAC- EL EMILIO, Historia nacional

Evita y Perón

Victor L Martinez 2

Por Victor Leopoldo Martinez

En un día como hoy poco importan las tontas comparaciones que en formato de elucubraciones intelectuales e históricas se suelen realizar sobre el 17 de octubre, día un tanto sagrado para el pueblo humilde de mi patria, que se acerca a los multitudinarios actos convocados por dirigentes que ponen todo su aparato para mostrar convocatoria. Es el pueblo peronista; es mi pueblo que le basta con compartir “el chori y esa gaseosa o tetra”; porque lo importante es compartir. Sabe que su rostro será uno de los miles que aparecen en tomas fotográficas panorámicas para indicar “número”; y poco le importa que por unas horas lo transformen en un “número” carente de identidad; simplemente ese pueblo se movilizó por gratitud. Es consciente que siempre estará muy lejos de la otra foto “careta”, esa de los dirigentes convocantes que sí aparecerá registrada al día siguiente en los medios de comunicación. Por gratitud a Perón que dignificó a sus abuelos o padres están ahí; escuchan con paciencia los trillados discursos armados con citas, nombres, slogans y promesas y el nombre de Perón y Evita a cada instante. Y serán esos los instantes; cuando suenan esos nombres donde sus rostros cobrizos se iluminarán; y saltan, gritan, y por unos instantes serán felices.

eva-peron

Pueden estar allí, o en otros actos de pueblo chico, apenas numeroso, llevando su vela o simplemente acompañando con un silencio que resuena fuertemente como un interminable ¡Gracias mi Gral… Gracias Evita por acordarse de nosotros!!!

manifestación

En uno y otro lugar encontraremos pintado el color de nuestra tierra, de mi tierra, reflejado en esas pieles curtidas por el sol, los vientos, el hambre y la miseria. Rostros que mantienen vivo ese color cobrizo que tiene mi gente y lucen altivos por ser el color de la dignidad; dignidad desconocida por ellos hasta aquel 1943, momento que alguien llamado Juan Domingo Perón desde la Secretaria de Trabajo y Previsión les mostró de qué se trataba esa dignidad; y se las entregó en forma de leyes para que la disfrutaran como un derecho inalienable que todo humano debió y debe tener; derecho que hasta ese momento siempre les fue negado.

Y el color cobre se hizo peronista. Es el color de la dignidad de mi pueblo que por no brillar como otro metal ni como “las luces del centro”, generó un raro fenómeno que en forma de sentimiento nació producto de un parto cultural maligno llamado odio. Y los odiadores se dicen cristianos, pero odian a sus semejantes de color cobre; y no los creen merecedores de ningún derecho humano.

Pero mi pueblo no odia, AMA y hasta soporta la imbecilidad de los odiadores. Por eso se hizo peronista; porque Perón creo el JUSTICIALISMO que en sus simientes es profundamente Humanista y Cristiano.

Alguna vez los odiadores golpearan la puerta del cielo pidiéndole a San Pedro, con la soberbia de tilingos que los caracterizó desde siempre, ese “pase libre” que los humildes y maltratados en este valle de lagrimas tienen para entrar en ese reino de la verdad y la justicia. Porque hasta de eso se sienten con derecho. Y le volverán a mentir hasta el mismo San Pedro -y a Dios mismos si es necesario- en sus habituales “pedidos de disculpas” por el egoísmo y la codicia que les hizo negar un mínima de dignidad a sus congéneres compatriotas en esta vida. Pero como poseedores de ese egoísmo interminable no dudan que si el “barba mayor”, el padre de todas las cosas, los resucita como al resto de los mortales buenos el día prometido, ellos sin dudarlo volverán a practicar su desleal egoísmo con el mismo cinismo con que prometieron no volver hacerlo.   

Estoy describiendo ese sentir de un pueblo –mi pueblo- y su razón de ser peronista y estoy anticipando futuras conductas de los egoístas que hoy, a ojos vista, y de la mano de Macri volvieron a practicar. Mi pueblo nunca pidió más de lo que necesitaba para vivir dignamente y hasta eso, los odiadores, desde 1955 se lo vienen negando. Desde diciembre del 2015 volvieron a sus nefasta fuentes.

¿Cómo explicar un sentimiento tan noble y puro como es la gratitud de un pueblo para con aquellos que supieron ser tan humano como ellos a la hora de gobernar; que realizaron y dignificaron la vida humana sin prometer nada, que hicieron sin decir nada? ¡Para que me puede servir intelectualizar… racionalizar la sincera expresión de amor y gratitud de un pueblo!

Simplemente, y junto a mi cobrizo pueblo digo con orgullo y pasión:

¡VIVA PERÓN Y VIVA EVITA CARAJO!!!

¡GRACIAS POR TANTA BONDAD!!!  

Captura de pantalla 2018-10-18 a la(s) 13.51.19  


17 DE OCTUBRE, PERÓN, Y ESE NECESARIO VOLVER A LAS RAÍCES.

15 octubre 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Historia política

dia-de-la-lealtad

PEDRO-DEL-ARRABAL-3

Por Pedro del Arrabal

¡Era hora!!!

Ayer -1945- día de una gesta heroica y gloriosa. Hoy -2015- se puede recuperar el “17 de octubre” como el día de “San Perón”.

¿Tiene que volver la “grasitud” de Perón y Evita?

¡Por qué no!!! ¡Nos aguantamos las caceroleadas y tantas otras cosas!!!

Por ejemplo: ¡Cuánto esfuerzo hicieron en estos últimos 12 años los “acompañadores” de la ayer “Unión Democrática”, luego de la “Libertadora” y por último de “ Videla, el Gral. Democrático”, hoy vueltos en fervientes defensores de aquel “populismo fascistoide” con que ayer identificaban al peronismo y que don Laclau  se los hizo digerible  (pero que “por las dudas” lo llaman “Kirchnerismo. Tampoco es cuestión de andar mezclando la hacienda),  por hacer olvidar esa maravillosa fecha  de gesta popular, ese hito que cambió nuestra historia!

Hasta Feinmann se regodeó en algún reportaje hecho por La Nación (si mal no recuerdo) manifestando esperanzado que ya “el kirchnerismo está dejando de lado, por suerte, los iconos peronistas; ya no se canta la marchita y se elude poner fotos de Perón”. Lectura de nuestra realidad realizada por el saicobolchismo mitro-marxista.

¡Muchachxs!!! La Justicia Social nació con Perón, no en el 2003. En todo caso –aunque les duela hasta el upite por comérsela doblada- con Néstor y Cristina el pueblo peronista volvió al poder porque ambos fueron y son PERONISTAS. La compañera Cristina –como lo fue Néstor- son dos ejemplos  de conducta  PERONISTA, nada más que con formato de nuevo siglo y milenio. Algunos muchachxs insisten y prefieren esconder bajo la alfombra su pasado, cómplice de proyectos cipayos, para así poder “operar” políticamente hoy; como si antes no hubieran acompañado a la antipatria misma; hoy  pretenden ser “confiables”.

¡Muchachxs! Algunas intensiones son harto conocidas. En el “73”, los “apresurados” nos quisieron copar el rancho y encima ser los “conductores de Perón”. ¡Mierda con la soberbia!!! Hasta pensaron que  la “Resistencia Peronista” había nacido a fines de los “60” y con ellos.

peron_0

“Algunos muchachos se enamoran de los cartelitos y sus nombres. Eso a mi no me molesta. Lo importante es que sean buenos peronista.” –Sostenía sabiamente nuestro querido “Viejo” allá por el “73”. ¡Y bue…!!! Hoy, si se quieren llamar “Kirchnerista”, ¿Cuál es el problema? Lo que importa es que sean buenos peronistas.

Néstor y Cristina recuperaron y volvieron a levantar las tres banderas del peronismo: Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social (no como alguna vez escribió Firmenich: “libertad económica” que parece fue un fallido consecuente con sus conductas posteriores).

En Materia de Soberanía Política se ganaron grandes batallas gracias al enorme talento y dotes de gran pedagoga en materia histórica de nuestra Presidenta Cristina Fernández. En cuanto a la Independencia Económica no pocas fueron exitosas (manejo de la deuda externa  y la recuperación eficiente de “las joyas de la abuela” –las empresa del Estado saqueadas en los “90” por la “eficiencia privada”- pueden ser 2 ejemplos).  En relación a la Justicia Social, se lograron avances, con batallas ganadas en diversos frentes (la distribución del ingreso de muchas maneras es quizá el hecho más significativo), mostraron a esta nueva juventud, con realidades concretas inundando de felicidad a sectores por década postergados, qué es en esencia ese “mito” llamado PERONISMO. Cristina priorizó las necesidades de los más humildes y desprotegidos (a quienes, y aprovechando la volteada, se le sumaron no pocos “caceroleros”  acudiendo sin vergüenza alguna al “Ahora, 12” hasta para viajar- Cristina los incluyó dentro de los 40 millones de argentinos. Ellos le devolvieron la gauchada calificándola de “yegua”). Antes ¡Viva el Cáncer! Hoy ¡Muerte a la yegua! Perdón ¿Dónde estuvo siempre el odio?

Se ganaron batallas,  no la guerra. ¡A no engrupirse muchachxs!!! El enemigo sigue siendo hoy muy poderoso. Encima sumaron jueces y poder mediático jugando a su favor.

pocho-1

“Solo la organización vence al tiempo”, recomendaba nuestro líder indiscutido.

Volver a PERÓN es volver a las raíces que se encuentran profundamente arraigadas en el pueblo argentino. Con el pueblo peronista se ganan elecciones y luego las otras batallas. Si algunos todavía no  entendieron esto entonces siguen sin conocer la esencia del ser Argentino. A leer más pensadores Nacionales  (Hernández Arregui, Jauretche, Galasso, por caso) y menos Laclau, Pigna o Feinmann. Con estos últimos  seguro van a ir a  buscar leña en monte equivocao’.

A Cristina le sobran dotes de conductora y ha demostrado ser una gran PERONISTA. Néstor alguna vez manifestó: «Nosotros somos PERONISTAS; nos dicen “Kirchnerista” pa´bajarnos el precio». Sabia reflexión de un verdadero y humilde peronista»

A los peronistas no les van a enseñar qué es peronismo ni los que se acercaron ahora en “Encuentros Nuevos”, ni  ex dirigentes de fobal, eternos y oportunistas banqueros cooperativistas; menos aún intelectuales saicobolch-progres-laclausistas que se la pasan “abriendo cartas” sin entender jamás lo que el pueblo argentino escribió y escribe con su propia tinta.

El Peronismo, de la mano de Perón y Evita, eligió inteligentemente ser un movimiento político ante que ser otro partido político más de una sociedad partida. Por principio físico, todo movimiento es dinámico, nunca estático; aglutina, incluye, no es sectario ni excluyente, salvo los soberbios que por lo general se van sin que los echen y como son testarudos vuelven sin que los llamen. Lamentablemente les cuesta mucho ser y pensar en argentino. A nosotros no. Y aquí estamos los que confiamos en Perón y Evita,  padres eternos de la Justicia Social Argentina. Seguiremos acompañando todo proceso que se acerque al ideario Peronista; confiamos en Scioli y junto a él estaremos en las próximas elecciones. A futuro, el pueblo argentino –peronista y no peronista- espera de Cristina una conducción férreamente peronista para bien de la patria, ya que la gran mayoría entendió que PATRIA y GESTIÓN PERONISTA son sinónimos.

Entre las tareas pendientes que los gobiernos peronistas tienen de cara a ese futuro está el  “enderezar” las vértebras  dirigenciales de la columna vertebral del Movimiento Peronista, los representantes de los obreros. La clase trabajadora tiene más que claro por donde pasa el futuro de la PATRIA, que es su propio futuro. Si los dirigentes sindicales no dejan de lado su individualismo y desmedidas apetencias personales producto de ciertas simpatías por algunas ventajas neoliberales compradas en los “90”, si no vuelven a las fuentes del peronismo poniéndose al frente en las demandas y en defensa de los intereses de los trabajadores argentinos como garantía de futuro asegurado para el conjunto del pueblo, seguramente los trabajadores irán al frente, pero por la cabeza de sus dirigentes.

Guay de los que quieran sacar los pies del plato.

Por eso este 17 de octubre del 2015 a REVENTAR NUESTRA PLAZA, para que la cipaya oposición sienta el olor y la pasión del subsuelo de la patria sublevada.

Festejemos con alegría y gratitud hacia Cristina, recuperando para siempre nuestro día. Porque este 17 de octubre será de fiesta ya que volverá a ser.

¡SAN PERÓN CARAJO!!!


La demolición de los mitos

30 mayo 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Cultura y Educación.

Peronismo y Universidad

Por Iciar Recalde * Ensayista

45_tapa_libro_dercoliSupo cantar Don Arturo Jauretche promediando la década infame en proféticas estrofas: “Y en el recuerdo que pasa / me pregunto si mi raza / como ese fuego agoniza / ¡o si está ardiendo la brasa/ y hay que soplar la ceniza!”. La política universitaria del primer peronismo, de Julián Dércoli, forma parte de la producción intelectual de las jóvenes generaciones que durante los últimos diez años en la Argentina demostraron que aún era posible pensar en nacional. Posible, y además, imperioso y urgente. Porque, indudablemente, bajo la ceniza, en el subsuelo de la patria, tras décadas y décadas de aplazamientos, permaneció encendida la brasa, ya que no hizo falta sino soplarla para sublevar el fuego del revisionismo histórico y de la posibilidad de volver a diseñar una política nacional. Dércoli emprende la tarea con rigurosidad y espíritu crítico.

La historia de la universidad argentina corrió la misma desventura que la del país en su conjunto. El relato mitromarxista se impuso a sangre y fuego primero, y a través de las usinas de producción y reproducción del neocolonialismo, después. El golpe de Estado de 1955, respuesta brutal al ingreso de las masas populares a la política nacional tras el 17 de octubre de 1945, intervino violentamente las universidades, expulsando autoridades y docentes y dando por tierra con la legislación del período peronista. No obstante, gran parte de los estudios clásicos sobre la etapa retomaron la visión de los libertadores, falsificando la historia a través de una reivindicación solapada de la intervención cívico militar presentada como parte de un supuesto proceso de democratización cultural y política del país. Para el relato oficial existieron tres etapas fundacionales de la Universidad: el surgimiento del reformismo y de la izquierda universitaria a partir de 1918, la oposición de la FUA y de los docentes reunidos en la Unión Democrática al proceso que se inició con la revolución de 1943 y la “etapa de Oro” iniciada en 1955 con el proyecto “modernizador”. Por fuera de éstos, y en particular en referencia al período 1945-1955, se señala un enorme agujero negro sellado por el vacío cultural, el oscurantismo y la persecución política. Dércoli explica que el debate acerca de las vinculaciones entre la universidad pública estatal y la política forma parte de una discusión mucho más amplia que la meramente académica o de puro carácter científico. Estas instituciones y las prácticas de sus actores se vinculan de manera orgánica con las relaciones de poder del proceso histórico del cual forman parte. En síntesis: no existen instituciones ni sujetos por fuera de la batalla por la construcción de la nacionalidad. Es por esta razón que el autor propone el estudio de la historia de la universidad en vinculación al conjunto de fenómenos y procesos acecidos en el país, atendiendo especialmente al análisis de la legislación y de los debates parlamentarios del período peronista, demostrando así, de manera lúcida y metódica, que el peronismo tuvo un proyecto universitario definido, que en varios aspectos resultó de la fusión entre la tradición reformista y el nacionalismo popular revolucionario. Los postulados de la Reforma del 18 –extensión universitaria, becas, agremiación estudiantil, residencias estudiantiles, comedores, asistencia médica gratuita, universidad abierta al pueblo, equivalencia de títulos para los estudiantes latinoamericanos– fueron todas conquistas de la época de Perón. El proyecto académico y científico abierto en 1946 tuvo importantes desarrollos en el universo de las ciencias aplicadas y la tecnología, y el desenvolvimiento de las ciencias sociales y humanas coadyuvó a la formación de la sociología y de diversas disciplinas. Asimismo, la universidad se democratizó socialmente con la sanción de la gratuidad y con la eliminación de las restricciones al acceso que fueron aplicadas en el año 1949, lo que favoreció renovados vínculos entre los trabajadores y los sectores medios, cuestión anticipatoria del proceso político acaecido en décadas posteriores.
Fundamentalmente, el modelo universitario legado por el peronismo abogó por una mayor articulación entre los intelectuales, la producción de conocimiento y los problemas nacionales. Gran parte de los interrogantes abiertos en este volumen poseen enorme vigencia para la etapa de avances que experimenta la universidad y el sistema de ciencia y técnica en la actualidad. Sin lugar a dudas, para Dércoli, el fervor por el pasado no es entelequia ni abalorio, sino compromiso con el presente y por eso, la universidad argentina deberá contribuir a la consolidación de la soberanía cultural y científico tecnológica, basamento de la industrialización,  pieza clave de la independencia económica que transita nuestro país en el camino de la conquista de la segunda y definitiva independencia nacional que es nuestro desarrollo integral.

Título
La política universitaria del primer peronismo

Autor

Julián Andrés Dércoli

Editorial
Punto de Encuentro

* Autora de Intelectuales y país en la antesala neoliberal: Morir con Rodolfo Walsh para resurgir desandando caminos y del volumen en co-autoría con Aritz Recalde, Universidad y Liberación Nacional. Un estudio de la UBA durante las tres gestiones de gobierno peronista.

Publicado en Miradas al Sur