EE.UU. SIENTA UN MUY MAL PRECEDENTE EN MATERIA DE DERECHOS HUMANOS.

20 abril 2009

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Por Victor L. Martinez(1)

La desclasificación de información autorizada por la gestión de Barack Obama, que permite conocer las actividades y los métodos usados por la C.I.A., entre ellos la aplicación de torturas a personas que fueron detenidas como presuntos terroristas, atrocidades cometidas con el solo fin de obtener información(¿?), todos hechos que se practicaron asiduamente durante la presidencia de George W. Bush; sumada a la negativa del propio y actual presidente de juzgar a sus autores intelectuales y practicante, sienta un muy mal precedente en materia de Derechos Humanos a nivel internacional.

Pedro del Arrabal, en una nota que se publicó el 26 de mayo del 2008 en este blog, titulada: “POR UN PUÑADO DE U$S” (ver nota) y en un subtítulo de la misma que dice “Licencia para torturar (¿hasta matar?)”, sostenía la inmoralidad de una acordada de la Corte Suprema de Justicia norteamericana que impedía a cualquier gobierno del mundo juzgar a los agentes de C.I.A. que operan encubiertamente en todo el planeta por los comprobados abusos que pudieran llegar a cometer en sus intervenciones por “Razones de Estado”.

CRIMENES DE LESA HUMANIDAD Y SEGURIDAD DE ESTADO

Son conocidas por muchos gobiernos del mundo –y la mayoría guardan un respetuoso silencio- las infames operaciones que hombres de la CIA realizan por todo el ORBE amparados en cuestiones de “Seguridad Nacional”.

Pero de ahí, a que se intente poner un manto de olvido a todas esas acciones que atentaron contra los derechos humanos más elementales en gran parte del planeta, liberándolos de culpa y cargo a sus autores, no hace otra cosa que colocar al Estado norteamericano, ya no como amparador de la práctica del “Terrorismo de Estado” de algunos gobiernos dictatoriales en distintas partes del planeta, sino como el propio “Estado Terrorista”.

Para despuntar este simple argumento uno podría plantearse preguntas (un tanto infantiles si se quiere ya que nos estamos transitando terrenos de política internacional), como por ejemplo:

¿Con que derecho el gobierno norteamericano puede hablar y cuestionar al gobierno cubano sobre políticas de derechos humanos, si en la misma base de Guantánamo (Cuba) los agentes de la CIA cometíeron las más atroces barbaridades en materia de tortura?

¿El fin justifica los medios cuando de “poderosos” se trata”?

¿El próximo Estado Mundial tendrá una legislación acorde a los intereses de los países poderosos tal como en la actualidad lo tienen los Estados Miembros del “Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”, que les permite intervenir en cualquier parte del mundo para salvaguardar la Paz(¿?), La Libertad(¿?) y en defensa de los Derechos Humanos(¿?) ?

El futuro “Estado Mundial” elaborado por el G.5, que ya se encuentra en plena ejecución en materia de “acciones previas” sobre áreas neurálgicas que afectan la convivencia pacifica entre los pueblos (crisis económica, ecoimperialismo, crisis energética, agotamiento de recursos naturales, crisis del agua, etc., etc.), que generan las condiciones para la “futura necesidad” de un “nuevo orden mundial”, ¿tendrá un Estado Gendarme –EE.UU.- con los hombres de su “nueva” C.I.A. gozando de total impunidad para ejercer la violencia indiscriminadamente en cualquier parte del mundo sintiéndose cubiertos por el manto de las “Razones del NUEVO ESTADO MUNDIAL?

Resoluciones de este tipo, a los actores de las diferentes y asesinas Dictaduras Militares que atropellaron a pueblos enteros en muchos países de nuestra región y del resto del mundo, que constantemente piden a gritos “olvidar el pasado”, ¿no les viene como “anillo al dedo”?

Con decisión como estas, ¿EE.UU. no perdió autoridad moral para dirigirse al mundo y hablar sobre derechos humanos?

Una equivocada decisión de un Presidente que sabe por la propia historia de sus hermanos de color que solo se puede construir un futuro sólido si este se asienta en la verdad y la justicia, en la no perdida de la memoria, y de tener siempre presente los aciertos y “errores” del pasado.

Un MUY MAL (para dejar de usar la palabra “Negro” como algo malo) precedente sentó el Presidente Obama con esta decisión.


CRISIS FINANCIERA Y ECONÓMICA GLOBAL

2 abril 2009

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CRISIS 2008 Y PROTECCIONISMO SALVAJE

Por Enrique Oliva

Empecemos por reconocer una verdad innegable: los salvatajes bancarios son una forma cruel de proteccionismo, pues significa privilegiar a los especuladores financistas en primer término, como si tales delincuentes a nivel planetario tuvieran algún escrúpulo generoso o justiciero. Mientras, no se para de hablar hasta por los codos de eliminar el proteccionismo. Sin embargo, la Unión Europea acaba de decir que los salvatajes norteamericanos “llevan al camino del infierno”.

La alemana Deutsche Welle del 12 del actual, transcribe una opinión editorial de Wremj Nowoste (ruso) diciendo: “Los 20 grandes no poseen ningún instrumento para asegurar la implementación de las metas propuestas. Recordemos que los participantes del primer encuentro de los 20 en noviembre 2008, en Washington, se comprometieron a no dictar ninguna medida proteccionista. Pero más tardaron en llegar a sus países que hacer justamente eso: introducir medidas proteccionistas de los mercados nacionales, incluido el de Rusia. Las decisiones del G20 se pasan por alto la realidad.”

“El camino del infierno”

Todo este enredo comenzó con el primer salvataje de George W. Bush, por 700.000 mil millones de dólares, aunque los doce dígitos no cabían en las computadoras. Luego Barack Obama, una vez en la Casa Blanca acordó otro salvataje mayor con el mismo fin, por más de 800.000 mil millones, al cual no deja de hacerle agregados, obligando a Europa a seguirlo. No obstante, esa sangría monetaria no parece suficiente. Tal derroche más las nacionalizaciones, se realizan a cielo abierto. Sin pudor.

El pasado lunes 23, anunció Obama un nuevo salvataje a los bancos, adquiriéndoles “pasivos tóxicos”, es decir, prácticamente imposibles de cobrar.

Por desgracia, en el G20 los suramericanos y el resto de “países emergentes” están en minoría y la mayoría continúa buscando más alianzas. Entre tanto, el MERCOSUR no concreta la puesta en marcha de su Banco Sur, con moneda propia para comerciar en el área, desligándose en lo posible del peligroso dólar.

Otro delicado paso proteccionista de EEUU

Barack Obama ha enviado al Congreso un proyecto de ley de difícil digestión, disponiendo la obligación de utilizar solo hierro y acero nacional en las obras de infraestructura para “frenar el desempleo”. Canadá y Francia han protestado por ser fuertes exportadores de esos elementos a los EEUU, por tener precios más bajos. Al respecto, Dan Ikelson, del conservador Instituto Cato dice: “Es una idea terrible que no sentará bien a nuestros socios comerciales, y solo conseguirá que ellos respondan de igual manera, presentando demandas contra EEUU ante la OMC (Organización Mundial del Comercio) y desatará una guerra comercial”.

Tony Clemen, ministro de industrias de Canadá, afirma: “Siempre nos preocupa cuando hay presiones proteccionistas en EEUU. La Comisión Europea, por medio de un vocero advierte que “no se quedará mirando”. México, otro socio del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, también se queja.

Hilary Clinton, la Secretaria de Estado de Obama, en medio del hervidero de contradicciones, sin nombrar el proyecto de ley, declaró: “EEUU no puede resolver solo los problemas más urgentes, pero el mundo tampoco puede hacerlo sin los Estados Unidos”. ¿Habrá que interpretar esas palabras como primero salvar a EEUU mediante el reconocimiento mundial de utilizar solo ellos el proteccionismo?

CRISIS 2008, MARX Y PERÓN

Vale la pena agregar algunas consideraciones más a la justa apreciación de Marx sobre las crisis del capitalismo tal como se evidenció en 1929 y en la actualidad. En mi nota del 22 de este mes de marzo, transcribía unas líneas por él escritas en 1867 en su obra El Capital. Al respecto es de recordar que Marx murió en 1883. Es decir, 46 años antes de la crisis de 1929.

Es sabido que Marx popularizó la expresión alemana “lumpen”, incorporada al diccionario de la Real Academia Española, definiéndola como “capa social más baja sin conciencia de clase”. El término lo usó contra México, al justificar la invasión y anexión a sangre y fuego de la mitad de su territorio a mediados del siglo XIX por parte de EEUU.

Es que Marx estaba convencido, e insistía vehementemente en ello, que la revolución de clases comenzaría en un país industrial avanzado, dando por probables a Inglaterra, Alemania o Estados Unidos. No creía en la capacidad revolucionaria de pueblos mayoritarios de lumpenproletarios. Por eso cuando unos socialistas le hablaron de intentarlo en Rusia, consideró la idea disparatada.

Creo necesario pensar que esta crisis actual puede llegar, como abundan las opiniones en esa dirección, a provocar el comienzo del fin del capitalismo salvaje. El desempleo y hambre genera, como lo vemos en la historia del siglo pasado, convulsiones caóticas que pueden llevar al poder a oportunistas con fuerzas políticas minoritarias pero con el dominio de las calles. Eso se dio con la revolución rusa y el nazismo germano, que sin contar ninguno de ellos con mayoría para llegar por vía eleccionaria al gobierno, tanto los bolcheviques como los nazis lo lograron.

El caso Juan Perón

Sin especulación política alguna, me atrevo a arriesgar el ridículo ante la tilinguería reinante, por recordar cómo y porqué el General Juan Perón fue plebiscitado por tercera vez presidente, hasta con votos de ex enemigos acérrimos: por ser el único político estimado con influencia real y capacidad de lograr un mínimo de orden para encaminar al país. Además, Perón poseía la autoría de las tres banderas que siguen significando toda una síntesis de política nacional expresada en seis palabras: soberanía política, independencia económica, justicia social. Desgraciadamente la muerte se lo impidió y volvimos a las desuniones. Pero sigue vivo su ejemplo, dejando la opción inevitable de que “el siglo XXI nos encontrará unidos o dominados”. ¡No queda tiempo para vacilaciones!

Interrogantes para un futuro cercano

¿A nadie se le ocurre que pueda repetirse en este siglo, o mañana o pasado, porque al punto determinante del inicio de las revoluciones no se les puede dar fecha precisa?

¿Es descabellado suponer la repetición de que, una situación caótica generada en un gran país industrializado desemboque en una crisis a nivel planetario?

¿Estamos los argentinos preparados para unirnos entre nosotros con un mínimo de políticas de estado para salir lo mejor librados posible de los males que afectarán al mundo, convenciéndonos que nuestra vía es la Patria Grande Suramericana que soñaron San Martín y Bolívar?

Esta posibilidad se hace más creíble por la carencia en estos momentos dramáticos de verdaderos estadistas a niveles internacionales, con el agravante de poseer cabezas nucleares.

La caída de un dólar sin respaldo por el exceso de emisión descontrolada, con masiva desocupación, carencia de techos familiares, saqueos de hambrientos y encima discriminaciones raciales ¿no crearían el momento sorpresa de una revolución surgida de las calles, o una alteración caótica en algún país altamente industrializado, como pensaba Marx?


DISCURSO DE BARACK OBAMA

25 enero 2009

obama

Compatriotas:

Me encuentro hoy aquí con humildad ante la tarea que enfrentamos, agradecido por la confianza que me ha sido otorgada, consciente de los sacrificios de nuestros antepasados. Agradezco al presidente Bush su servicio a nuestra nación, así como la generosidad y cooperación que ha demostrado a lo largo de esta transición.

Ya son cuarenta y cuatro los norteamericanos que han hecho el juramento presidencial. Estas palabras han sido pronunciadas durante mareas de prosperidad y aguas tranquilas de la paz. Y , sin embargo, a veces el juramento se hace en medio de nubarrones y furiosas tormentas. En estos momentos, Estados Unidos se ha mantenido no sólo por la pericia o visión de los altos cargos, sino porque nosotros, el pueblo, hemos permanecido fieles a los ideales de nuestros antecesores y a nuestros documentos fundacionales.

Así ha sido. Y así debe ser con esta generación de norteamericanos.

Que estamos en medio de una crisis es algo muy asumido. Nuestra nación está en guerra frente a una red de gran alcance de violencia y odio. Nuestra economía está gravemente debilitada, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por el fracaso colectivo a la hora de elegir opciones difíciles y de preparar a la nación para una nueva era.

Se han perdido casas y empleos y se han cerrado empresas. Nuestro sistema de salud es caro; nuestras escuelas han fallado a demasiados; y cada día aporta nuevas pruebas de que la manera en que utilizamos la energía refuerzan a nuestros adversarios y amenazan a nuestro planeta.

Estos son los indicadores de una crisis, según los datos y las estadísticas. Menos tangible pero no menos profunda es la pérdida de confianza en nuestro país – un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y de que la próxima generación debe reducir sus expectativas.

Hoy os digo que los desafíos a los que nos enfrentamos son reales. Son graves y son muchos. No los enfrentaremos fácilmente o en un corto periodo de tiempo. Pero Estados Unidos debe saber que les haremos frente.

Hoy nos reunimos porque hemos elegido la esperanza sobre el temor, la unidad de propósitos sobre el conflicto y la discordia. Hoy hemos venido a proclamar el fin de las quejas mezquinas y las falsas promesas, de las recriminaciones y los dogmas caducos que durante demasiado tiempo han estrangulado a nuestra política.

Seguimos siendo una nación joven, pero, según las palabras de las Escrituras, ha llegado el momento de dejar de lado los infantilismos. Ha llegado el momento de reafirmar nuestro espíritu de firmeza: de elegir nuestra mejor historia; de llevar hacia adelante ese valioso don, esa noble idea que ha pasado de generación en generación: la promesa divina de que todos son iguales, todos son libres y todos merecen la oportunidad de alcanzar la felicidad plena.

Al reafirmar la grandeza de nuestra nación, somos conscientes de que la grandeza nunca es un regalo. Debe ganarse. Nuestro camino nunca ha sido de atajos o de conformarse con menos. No ha sido un camino para los pusilánimes, para los que prefieren el ocio al trabajo o buscan sólo los placeres de la riqueza y la fama. Más bien, han sido los que han asumido riesgos, los que actúan, los que hacen cosas -algunos de ellos reconocidos, pero más a menudo hombres y mujeres desconocidos en su labor, los que nos han llevado hacia adelante por el largo, escarpado camino hacia la prosperidad y la libertad.

Por nosotros se llevaron sus pocas posesiones materiales y viajaron a través de los océanos en busca de una nueva vida.

Por nosotros trabajaron en condiciones infrahumanas y se establecieron en el oeste; soportaron el látigo y araron la dura tierra.

Por nosotros lucharon y murieron en lugares como Concord y Gettysburg, Normandía y Khe Sahn.

Una y otra vez estos hombres y mujeres lucharon y se sacrificaron y trabajaron hasta tener llagas en las manos para que pudiéramos tener una vida mejor. Veían a Estados Unidos más grande que la suma de nuestras ambiciones individuales, más grande que todas las diferencias de origen, riqueza o facción.

Este es el viaje que continuamos hoy. Seguimos siendo la nación más próspera y poderosa de la Tierra. Nuestros trabajadores no son menos productivos que cuando empezó esta crisis. Nuestras mentes no son menos inventivas, nuestros bienes y servicios no son menos necesarios que la semana pasada, el mes pasado o el año pasado. Nuestra capacidad no ha disminuido. Pero el tiempo del inmovilismo, de la protección de intereses limitados y de aplazar las decisiones desagradables, ese tiempo seguramente ha pasado. A partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y volver a empezar la tarea de rehacer Estados Unidos.

Porque allí donde miremos, hay trabajo que hacer. El estado de la economía requiere una acción audaz y rápida y actuaremos no sólo para crear nuevos empleos sino para levantar nuevos cimientos para el crecimiento. Construiremos carreteras y puentes, las redes eléctricas y las líneas digitales que alimentan nuestro comercio y nos mantienen unidos. Pondremos a la ciencia en el lugar donde se merece y aprovecharemos las maravillas de la tecnología para aumentar la calidad de la sanidad y reducir su coste. Utilizaremos el sol, el viento y la tierra para alimentar a nuestros automóviles y hacer funcionar nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y universidades para hacer frente a las necesidades de una nueva era.

Todo esto podemos hacerlo. Y todo esto lo haremos.

Algunos cuestionan la amplitud de nuestras ambiciones y sugieren que nuestro sistema no puede tolerar demasiados grandes planes. Sus memorias son cortas. Porque han olvidado lo que este país ya ha hecho; lo que hombres y mujeres libres pueden lograr cuando la imaginación se une al interés común y la necesidad a la valentía.

Lo que no entienden los cínicos es que el terreno que pisan ha cambiado y que los argumentos políticos estériles que nos han consumido durante demasiado tiempo ya no sirven.

La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno es demasiado grande o pequeño, sino si funciona -ya sea para ayudar a las familias a encontrar trabajos con un sueldo decente, cuidados que pueden pagar y una jubilación digna. Allí donde la respuesta es sí, seguiremos avanzando y allí donde la respuesta es no, pondremos fin a los programas. Y a los que manejamos el dinero público se nos pedirán cuentas para gastar con sabiduría, cambiar los malos hábitos y hacer nuestro trabajo a la luz del día, porque sólo entonces podremos restablecer la confianza vital entre un pueblo y su gobierno.

La cuestión para nosotros tampoco es si el mercado es una fuerza del bien o del mal. Su poder para generar riqueza y expandir la libertad no tiene rival, pero esta crisis nos ha recordado a todos que sin vigilancia, el mercado puede descontrolarse y que una nación no puede prosperar durante mucho tiempo si favorece sólo a los ricos. El éxito de nuestra economía siempre ha dependido no sólo del tamaño de nuestro Producto Nacional Bruto, sino del alcance de nuestra prosperidad, de nuestra habilidad de ofrecer oportunidades a todos los que lo deseen, no por caridad sino porque es la vía más segura hacia el bien común.

En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falsa la elección entre nuestra seguridad y nuestros ideales. Nuestros padres fundadores, enfrentados a peligros que apenas podemos imaginar, redactaron una carta para garantizar el imperio de la ley y los derechos humanos, una carta que se ha expandido con la sangre de generaciones. Esos ideales aún alumbran el mundo y no renunciaremos a ellos por conveniencia. Y a los otros pueblos y gobiernos que nos observan hoy, desde las grandes capitales al pequeño pueblo donde nació mi padre: sabed que América es la amiga de cada nación y cada hombre, mujer y niño que persigue un futuro de paz y dignidad y de que estamos listos a asumir el liderazgo una vez más.

Recordad que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y al comunismo no sólo con misiles y tanques, sino con sólidas alianzas y firmes convicciones. Comprendieron que nuestro poder solo no puede protegernos ni nos da derecho a hacer lo que nos place. Sabían por contra que nuestro poder crece a través de su uso prudente, de que la seguridad emana de la justicia de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo y las cualidades de la templanza, la humildad y la contención.

Somos los guardianes de este patrimonio. Guiados de nuevo por estos principios, podemos hacer frente a esas nuevas amenazas que exigen aún mayor esfuerzo – incluso mayor cooperación y entendimiento entre las naciones. Comenzaremos a dejar Irak, de manera responsable, a su pueblo, y forjar una paz ganada con dificultad en Afganistán.

Con viejos amigos y antiguos contrincantes, trabajaremos sin descanso para reducir la amenaza nuclear y hacer retroceder el fantasma de un planeta que se calienta. No vamos a pedir perdón por nuestro estilo de vida, ni vamos a vacilar en su defensa, y para aquellos que pretenden lograr su fines mediante el fomento del terror y de las matanzas de inocentes, les decimos desde ahora que nuestro espíritu es más fuerte y no se lo puede romper; no podéis perdurar más que nosotros, y os venceremos.

Porque sabemos que nuestra herencia multiétnica es una fortaleza, no una debilidad. Somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos y e hindúes – y de no creyentes. Estamos formados por todas las lenguas y culturas, procedentes de cada rincón de esta Tierra; debido a que hemos probado el mal trago de la guerra civil y la segregación, y resurgido más fuertes y más unidos de ese negro capítulo, no podemos evitar creer que los viejos odios se desvanecerán algún día, que las lineas divisorias entre tribus pronto se disolverán; que mientras el mundo se empequeñece, nuestra humanidad común se revelará; y América tiene que desempeñar su papel en el alumbramiento de una nueva era de paz.

Al mundo musulmán, buscamos un nuevo camino adelante, basado en el interés mutuo y el respeto mutuo. A aquellos líderes en distintas partes del mundo que pretenden sembrar el conflicto, o culpar a Occidente de los males de sus sociedades – sepáis que vuestros pueblos os juzgarán por lo que que podesis construir, no por lo que destruyais.

A aquellos que se aferran al poder mediante la corrupción y el engaño y la represión de la disidencia, teneis que saber que estáis en el lado equivocado de la Historia; pero os tenderemos la mano si estáis dispuestos a abrir el puño.

A los pueblos de las naciones más pobres, nos comprometemos a colaborar con vosotros para que vuestras granjas florezcan y dejar que fluyan aguas limpias; dar de comer a los cuerpos desnutridos y alimentar las mentes hambrientas. Y a aquellas naciones que, como la nuestra, gozan de relativa abundancia, les decimos que no nos podemos permitir más la indiferencia ante el sufrimiento fuera de nuestras fronteras, ni podemos consumir los recursos del mundo sin tomar en cuenta las consecuencias. Porque el mundo ha cambiado, y nosotros tenemos que cambiar con él.

Al contemplar la ruta que se despliega ante nosotros, recordamos con humilde agradecimiento aquellos estadounidenses valientes quienes, en este mismo momento, patrullan desiertos lejanos y montañas distantes. Tienen algo que decirnos, al igual que los héroes caídos que yacen en (el cementerio nacional de) Arlington susurran desde los tiempos lejanos. Les rendimos homenaje no sólo porque son los guardianes de nuestra libertad, sino también porque encarnan el espíritu de servicio; la voluntad de encontrar sentido en algo más grande que ellos mismos. Sin embargo, en este momento -un momento que definirá una generación- es precisamente este espíritu el que tiene que instalarse en todos nosotros.

Por mucho que el gobierno pueda y deba hacer, en última instancia esta nación depende de la fe y la decisión del pueblo estadounidense. Es la bondad de acoger a un extraño cuando se rompen los diques, la abnegación de los trabajadores que prefieren recortar sus horarios antes que ver a un amigo perder su puesto de trabajo, lo que nos hace superar nuestros momentos más oscuros. Es la valentía del bombero al subir una escalera llena de humo, pero también la voluntad del progenitor de cuidar a un niño, lo que al final decide nuestra suerte.

Nuestros desafíos podrían ser nuevos. Las herramientas con que los hacemos frente podrían ser nuevas. Pero esos valores sobre los que depende nuestro éxito – el trabajo duro y la honestidad, la valentía y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo – esas cosas son viejas. Esas cosas son verdaderas. Han sido la fuerza silenciosa detrás de nuestro progreso durante toda nuestra historia. Lo que se exige, por tanto, es el regreso a esas verdades. Lo que se nos pide ahora es una nueva era de responsabilidad – un reconocimiento, por parte de cada estadounidense, de que tenemos deberes para con nosotros, nuestra nación, y el mundo, deberes que no admitimos a regañadientes, sino que acogemos con alegría, firmes en el conocimiento de que no hay nada tan gratificante para el espíritu, tan representativo de nuestro carácter que entregarlo todo en una tarea difícil.

Este es el precio y la promesa de la ciudadanía.

Esta es la fuente de nuestra confianza – el saber que Dios nos llama a dar forma a un destino incierto.

Este es el significado de nuestra libertad y de nuestro credo – por lo que hombres y mujeres y niños de todas las razas y de todas las fes pueden unirse en una celebración a lo largo y ancho de esta magnífica explanada, por lo que un hombre cuyo padre, hace menos de 60 años, no habría sido servido en un restaurante ahora está ante vosotros para prestar el juramento más sagrado.

Así que, señalemos este día haciendo memoria de quiénes somos y de lo largo que ha sido el camino recorrido. En el año del nacimiento de América, en uno de los más fríos meses, una reducida banda de patriotas se juntaba ante las menguantes fogatas en las orillas de un río helado. La capital se había abandonado. El enemigo avanzaba. La nieve estaba manchada de sangre. En un momento en que el desenlace de nuestra revolución estaba más en duda, el padre de nuestra nación mandó que se leyeran al pueblo estas palabras:

-Que se cuente al mundo del futuro que en las profundidades del invierno, cuando nada salvo la esperanza y la virtud podían sobrevivir … la urbe y el país, alarmados ante un peligro común, salieron a su paso.

América. Ante nuestros peligros comunes, en este invierno de nuestras privaciones, recordemos esas palabras eternas. Con esperanza y virtud, sorteemos nuevamente las corrientes heladas, y aguantemos las tormentas que nos caigan encima. Que los hijos de nuestros hijos digan que cuando fuimos puestos a prueba nos negamos que permitir que este viaje terminase, no dimos la vuelta para retroceder, y con la vista puesta en el horizonte y la gracia de Dios encima de nosotros, llevamos aquel gran regalo de la libertad y lo entregamos a salvo a las generaciones venideras.

Gracias, que Dios os bendiga, que Dios bendiga a América.

BARACK OBAMA


CARTA DE COLOR… “NEGRO”

22 enero 2009

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Sobre la asunción del Sr. Barack Obama como Presidente de los EE.UU.

Por Victor L. Martinez

“Yo nací en el África por eso mi piel es negra.

Mis primeras impresiones sobre EE.UU.

fueron digitales. Me las tomaron con tinta blanca.

Te diré que no es cierto que todos los negros

son maltratados en este país; algunos negros

son maltratados en otros países.”

Les Luthiers

“Barack Obama, es el primer presidente de color en los EE.UU.” “Asumió Barack Obama, el primer presidente negro de los EE.UU.” “Un Afro-Americano de color…negro asumió por primera vez la presidencia del País más poderoso del planeta” “Está por prestar juramento como presidente de los EE.UU. por primera vez un negro”, “Un Afro-Americano de raza negra asume por primera vez la presidencia de los EE.UU.”, etc., etc., eran los anuncios que brotaban de todas las “cajas bobas” el 20 de enero del 2009.

Según se desprende del lenguaje utilizado por el 90% de los periodistas y comunicadores sociales que aparecen en los medios de comunicación –especialmente los televisivos-, parecería ser que en cuestiones relacionadas con la especie humana la palabra “color” solo está asociada al “negro”. O sea, para estos señores, en la naturaleza humana solo hay un color, el negro Esto ameritaría pensar que, o bien el resto de los mortales somos “incoloros”, o formamos parte únicamente del color “contraste”; o sea el blanco. Por lo visto, el disco de Newton gira a mil rpm en la cabeza de estos señores para colocar sus mentes y concepciones en blanco y eliminar cualquier posible y peligroso arco iris.

Bromas aparte, resultó muy doloroso ver y escuchar como todos estos “comunicadores” y no pocos “intelectuales” y “especialistas” que se ofrecieron muy gentilmente para realizar sus comentarios en los “15 segundos de fama que te brinda la tele” sobre tamaño acontecimiento, utilizaban la misma terminología para referirse a un ser humano que asumía la presidencia de un país.

Hablo de dolor porque otra vez más –y van…- vuelve a aparecer el racismo que de manera tan evidente tienen internalizado culturalmente amplios sectores de nuestra sociedad. Evidentemente ese racismo asociado al color de piel –especialemente el negro-sigue generando marcadas dudas en nuestra sociedad sobre el posible comportamiento de sus poseedores, además del grado de peligrosidad que potencialmente se “presupone” pueden tener sus posibles acciones. Más aún en situaciones de poder (sea este chico u grande). Los negros, por el solo hecho de ser negros, son peligrosos. Como los adolescentes, que son peligrosos por el solo hecho de portar edad de tal.

Mientras los periodista y comunicadores se explayaban en sus consideraciones sobre las imágenes que llegaban de la Casa Blanca –preocupados porque por primera vez era ocupada por un negro– y del Capitolio, los responsables de los servicios informativos de los canales de TV, especialmente los de TN y C5N, mandaban en la parte inferior de la pantalla y de manera constante, las primeras consecuencias de esta asunción: “la fuerte caída” de las cotizaciones de los principales “papeles” (¡Si, papeles!) en las principales bolsas del mundo, señalando en primer lugar desde ya a Wall Street.

Detalles; simples curiosidades de color blanco (o ausencia de color) dada por algunos de nuestros medios de comunicación sobre la asunción del Sr. Barack Obama como Presidente de los EE.UU.

¡Por qué tanta mediocridad humana cuando la naturaleza te regala el arco iris para que disfrutes de la belleza que hay en la variedad de colores y lo hermoso que resultan sus productos cuando estos se combinan y complementan!

Victor L. Martinez


EL PODER DETRÁS DEL PODER

8 noviembre 2008

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Por PEDRO DEL ARRABAL (Especial para EL EMILIO)

obama1

Resulta más que interesante analizar todos aquellos fenómenos que se generan, a partir de un hecho o acontecimiento puntual, en la historia de los pueblos. Lógicamente que esto se da en muy escasas ocasiones.

Está comprobado históricamente, pero más evidenciado en estos últimos tiempos, que la posible alteración de cierto “orden establecido” -en este momento del presente escrito, soslayaremos del análisis la condición de justo o injusto-, suele generar, según sea el afectado, euforia o desencanto, esperanza o pánico, tranquilidad o desasosiego. Pero más interesante aún resulta observar como operan estas sensaciones en las individualidades, cuáles las causas -que no son casuales- de cada una de las acciones o reacciones que esto genera, y cómo operan en el colectivo social.

LA RELIGIÓN Y EL PODER, SEGÚN EL COLOR (de piel)

Al día siguiente del triunfo de Obama, un alumno de mi grado me dice: -“Vio profe que en EE.UU. ganó el Anticristo. ¡Humm, la que se viene! -Y al decirlo, el nene ponía cara de circunstancia y preocupación

Sorprendido, yo le pregunto -¿De donde sacastes esos?

En su inocencia, y como protegiendo algo, me contesta -De internet.

Era obvio que con sus diez añitos y aún siendo poseedor de un talento especial para con el manejo (que no significa conocimiento) de las nuevas tecnologías, el niño no estaba en condiciones de acudir a esa herramienta preocupado por el resultado de las elecciones norteamericanas.

Los niños comunes, -lógicamente que me estoy refiriendo a los que pueden acceder económicamente a cierta tecnología- a esa edad solo juegan. Y para ellos internet, también es un juego. Algunos, los más “picaros”, suelen utilizar dicha herramienta para bajar la información que les suelen pedir algunos “profes hincha pelotas”; y lo hacen sin siquiera leerla. Les alcanza con “imprimirla”, pegarla en las hojas de carpeta y esperar que les aprueben “la tarea”. Los otros “picaros” acuden a internet en busca de todo lo que les es “prohibido” por el mundo de los adultos. Pero nada más.

Le pregunté a mi alumno: -¿Vos sabes quien es OBAMA?

Me contesta: -No… ¡Bah, sí!… Es el negro que salió presidente de EE.UU. -El nene tiene un color de piel similar al de Obama.

Continúo con el juego y le digo -¡Que suerte tener un alumno que se interese tanto por la política internacional! –Él me mira unos segundos con cara de satisfacción por lo que entendía como elogio, pero al mirar la cara de sus compañeros, inmediatamente se da cuenta de la broma y reacciona intentando aclarar la situación -en un gesto acorde a un C.I.1 normal para su edad: -¡Fue mi papá el que me dijo que fuera a una página de internet, y que allí se demostraba que Obama era el anticristo!

No quise seguir indagando al respecto, primero porque estaba hablando con una victima inocente, y segundo porque son harto conocidas las “bajadas de línea” que se hacen subliminalmente en muchas sectas religiosas “blancas” que se dicen cristianas.

Pero no deja de llamar la atención en la ¿cultura? occidental la insistencia con que se identifica de manera diferenciadora, lo bueno de lo malo, lo lindo de lo feo, lo justo de lo injusto y hasta las posibles y variadas identificaciones de los diferentes Cristos Redentores entre si, y de estos con los otros Dioses del olimpo celestial, asociado principalmente. al color de piel de los humanos. Es impensable en esta cultura un Cristo Negro (en este caso, y como bien lo decía el niño, sería la encarnación del opuesto; el anticristo). Lo “blanco” es justo, lindo, bueno y a nivel Dios, perfecto. Lo negro, es malo, feo e injusto y por ende totalmente imperfecto (muy parecido al diablo).

Lo mismo ocurre cuando se recurre a la lateralidad para idenficar lo “diestro”(heimlich) de lo “siniestro”( unheimlich2) en términos metafísicos y en relación al poder divino. “Derecha” es derecho a… en sus más variadas acepciones; y es la “verdad”. “Izquierda” es merecedor de la quita de todo derecho por su condición “siniestra”; y todo lo asociado a la izquierda es “falso”; imperfecto, y por ende perverso. «Y Jesús, cuando resucitó al tercer día, subió a los cielos y se sentó a la “derecha” de Dios Padre (il capo de tutti de capi.

En términos ideológicos uno puede suponer lo contrario, y que el flaco Jesús -por su condición revolucionaria-, de elegir adonde sentarse lo hubiese hecho a la izquierda; y seguramente a sus pies habría hecho sentar a los que se llevó como fundamentos de la revolución y documentos de la injusticia: negros, esclavos, explotados y marginados. Pero hacer esta elucubración teórica sería una clara señal de estar poseído por el demonio, o sea lo “siniestro”. Por eso los hombres blancos “interpretaron” que el padre celestial envió un claro mensaje a su rebaño terrenal al iluminar al “hacedor de oraciones” para que en una de ellas hiciera sentar a su hijo a su “derecha”.

Antojadizas lecturas e interpretaciones de la realidad terrenal para dar fundamento y forma a lo que simple y sabiamente se denominó ambición y codicia, pilares fundamentales en la construcción del poder para algunos humanos a expensa del resto de los humanos.

EL TRIUNFO DE OBAMA

Para muchos habitantes de este planeta (entre los cuales me incluyo), el triunfo del señor Obama fue una bocanada de aire fresco luego de estar respirando por mucho tiempo un aire viciado de humo y de muerte. En lo personal me resulta satisfactorio ver la reacción de los desclasados norteamericanos en franco desafío al poder blanco. Pero me volvió a asombrar el racismo existente en nuestra sociedad. Especialmente en nuestro medios de comunicación audiovisual.

Para los medios nacionales norteamericanos, y para la prensa internacional (incluida la lamentable de nuestro país) el presidente OBAMA no es el presidente Obama. Es “¡El Primer Negro que llega a la Casa BLANCA!” o “El primer presidente NEGRO de los EE.UU.”; o “El AFROamericano que va a gobernar el gigante del norte”. Obama no es una persona, no es humano; Obama es un negro.

La misma reacción que tuvieron para con EVO MORALES que carga sobre sus espalda su condición aborigen, que no lo hace persona, y menos humano. ¡Ni que hablar de CHAVEZ y su doble condición de mulato y sudaca.! Los medios de comunicación dejan aflorar por todos sus poros su condición de “medios BLANCOS”.

El matutino “La Nación” del día miércoles 5 de noviembre cerró la edición muy temprano, negándose a seguir conociendo los dolorosos resultados, guardando la esperanza de una posible reversión en el escrutinio final. Quizá sus responsables estaban a la espera de algún fraude como el que se dio en las Floridas, en las elecciones anteriores, que le dieron la posibilidad de reeleción a Bush. Así lo evidenciaron sus titulares.

Lo cierto es que las jugadas y operatorias mediáticas, ante lo inesperada aparición en la escena política internacional de un “negro”, no se hicieron esperar. ¡No sea cuestión que el negro se dispare para cualquier lado!

El Señor Obama no había abierto su boca y TN y el grupo Clarín ya sabían que entre sus principales acciones estaba la de armar un gobierno de coalición(¿?), (con los blancos republicanos desde ya). Porque los negros, en general son incapaces de manejar las crisis y catástrofes económicas generadas por los “brillantes blancos”. Para eso están los blancos.

Los negros nacieron para servir a los blancos. Condoleezza Rice, y en menor medida Collin Powel son muestras palpables.

CNN por su lado reiteraba en cuanto informe realizaba, que era un hecho que el Pentágono quedaría en manos de los Republicanos.

Semejantes supuestos que empezaron a barajar “al aire” las grandes cadenas de información televisiva horas después del triunfo del Sr. Obama, y “según fuentes bien informadas que tomaron los dichos de los allegados más cercanos a Barack”, no hacían otra cosas que presentarlo ante el ciudadano común del mundo que tuviera un mínimo de sentido común, y había recibido aliviado el triunfo del Senador, como un futuro presidente Títeres de los blancos.

Cualquier persona que estuvo en peligro en un asalto domiciliario y que logra dominar al grupo de asaltantes de su hogar, quitándoles las armas, para luego, y pasado el momento de terror y angustia, devolvérselas, no solo es un imbécil sino que es un reverendo pelotudo que merece volver a ser asaltado. Lanzar lo del Pentágono mediáticamente no tiene otro objetivo que presentarlo a Obama como el imbécil del asalto; o sea un Negro pelotudo.

EL PODER DETRÁS DEL PODER, con la complicidad de los grandes medios de comunicación, ha comenzado a actuar sin pérdida de tiempo.

¿Cuánto coraje y cuál será el grado de decisión política para realizar los necesarios cambios que ese país necesita, y que el resto del mundo espera(especialmente los países periféricos)? Es lo que está por verse.

¿Lo dejarán? Esa es la otra gran incógnita.

pedro-del-arrabal-y-el-pocho1


1 Cociente Intelectual

2 Se trata de dos términos alemanes. Heimlich (familiar, bueno, confiable) es presentado como antónimo de unheimlich(perverso, malo, poco confiable. Pero en términos psicológicos, varían -en cierta forma- las interpretaciones que hacen de estos términos Freud y Schelling