HISTORIANDO EL “POR QUÉ PERÓN SIGUE SIENDO PERÓN”

30 agosto 2016

C.A.B.A.Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Historia Nacional

peron_2da

Continuando con la serie de notas que comenzó con  “Esencia de la economía peronista” publicada anteriormente va la siguiente.

 

Victor L Martinez 2

Por Victor Leopoldo Martinez

Que el Peronismo cambio el curso de la historia nacional ya nadie tiene ninguna duda; especialmente los trabajadores, los pobres y los humildes que fueron sus beneficiados; pero fundamentalmente la oligarquía local que fue quien más lo tomó como un padecimiento para su codicia. Jamás aceptó  ese reparto equitativo de la riqueza nacional que Perón decidió implementar concretamente desde su llegada a la Secretaría de Trabajo y Previsión y durante sus dos primeros gobiernos. Hasta 1943, la dirigencia partidocrática  socialista y comunista siempre terminó jugando para los intereses patronales y oligárquicos por identificación cultural con el pensamiento europeo.

Si uno se toma el trabajo de indagar sobre el porqué de la vigencia del peronismo como movimiento  político- social revolucionario y fenómeno cultural dentro de nuestra historia, se encuentra con hechos, datos, actitudes y modos de entender la política que no han variado en lo más mínimo a lo largo del tiempo (1824-1943) y que lógicamente hacen de este lo más confiable como ideario, y como doctrina Patriótica de vida. Quizá porque fue Perón un continuador del ideario Sanmartiniano y Rosista en cuanto a que lo primero es la Patria; quizá porque fue el que mejor entendió el sentido de la aparición del Irigoyenismo y todos los posteriores  Forjianos  que comenzaron a visualizar  la necesidad de construcción de un movimiento popular de masas, quizá porque fue el único que en situación de poder supo orientar la distribución de la riqueza  en beneficio del hombre trabajador.  Y esto es claro ya que 18 años de proscripción no pudieron con él. Persecuciones, secuestros, asesinatos  y desapariciones dictatoriales  para aplicar  las mismas y remanidas políticas económicas  de siempre tampoco pudieron. Menos aún lo lograron con infiltraciones  por derecha para  traicionar  y realizar entregas patrimoniales en nombre de él como las que hizo el menemismo.

Y… Es difícil extirpar del corazón un sentimiento.  Es demasiado evidente que el peronismo como sostenemos con Pedro, es ante todo un sentimiento.

Pero también refleja, entre otras cosas,  la pobreza mental y cultural  de la clase oligárquico-privilegiada vernácula que odia y combate al peronismo. De esto me ocuparé en el presente artículos. Esta caracterización de “clase social ignorante” que hago  se da en ellos por pura haraganería nomás; clase social siempre  carente hasta de  sentido propio, de originalidad para forjarse un perfil que le de identidad ante el mundo. ¡No! De tan haraganes que son sus miembro  prefirió  siempre tomar identidades ajenas para terminar siendo una simple clase oligárquica tilinga dentro del contexto oligárquico internacional. Según el decir popular  “simples burros con plata”. Para citar un ejemplo va el párrafo  siguiente:

ramos

Cuenta el gran  “Colorado” Ramos (Jorge Abelardo) en su “Historia de la Nación Latinoamericana” (pág. 347/48- Peña Lillo-Corregidor) y con el tono socarrón que siempre lo caracterizó que: “Hacia el año 1930, la oligarquía argentina rebosaba de satisfacción. Sus miembros viajaban a Europa todos los años con una comitiva asiática. Se dejaban esquilmar por los hoteleros franceses con una soberbia displicencia e importaban en cambio para su solaz, a los grandes  espíritus disponibles de la época. De este modo Ortega y Gasset conoció Buenos Aires y retribuyó atenciones adjudicándonos  como pueblo ‘una vocación imperial’ (¿?) Pero al pobre Ortega parece que se le escapó un gas y Ramos rápidamente lo olfateo: “El peso argentino equivalía a un dólar (¿Les suena esto? ¡Cavallo!) y las amerengadas damas de ‘Amigos del Arte’ lo sabían.  Ortega sobresaltó a este insignificante mundillo cuando pretendió, en su euforia, llamarlas ‘criollas’”. Entonces Ortega concluyó según Ramos con que: ‘No les era grato oírse llamar criollas, un vocablo que yo les lanzaba con todo entusiasmo, como si él solo fuese ya un madrigal. Entonces caí en la cuenta de que esa voz, como tantas otras, ha tenido mala suerte. Porque en ese cambio de sentido sobreviven luchas civiles que hubo en este país’. El “Colorado” remata diciendo:  “… por alguna misteriosa razón la palabra ‘criolla’ incomodaba a las elegantes de Buenos Aires”. En fin…

Pero por qué parto de 1824. Hoy el país, de la mano de Macri, retomó la senda del endeudamiento. Entonces vale recordar que el primer gran empréstito (endeudamiento externo) que adquirió el país se hizo de la mano de Rivadavia (o sea el sillón presidencial lleva el nombre del primer endeudador  grande que tuvo el país. ¡Todo un símbolo! Y esto para que el lector tenga en claro cómo la oligarquía cipaya operó en desmedro del país y en beneficio propio desde su nacimiento; solo le bastaba con tener el control del poder político, un constructor de la historia oficial –Mitre-  y darle tiempo al tiempo para retomar el control). Además resulta interesante ver de qué manera estos negociados financieros reportaban –y siguen reportando aún hoy-  beneficios inmediatos a sus “operadores”. De este modo uno puede descubrir que los actuales negociados externos (con Macri evasor fiscal compulsivo y Prat Gay a la cabeza) no son para nada nuevos ni originales ya que como en antaño, los “muchachos de los mejores equipos de Macri” fueron los anteriores operadores en el endeudamiento externo de casi 180.000 millones de dólares, deuda  total y absolutamente ilegítima contraída desde 1976 hasta el 2001 y hoy son los “eficientes operadores” para el pago de la misma  a los tenedores Buitres de bonos basura(emitidos durante la dictadura, el alfonsinismo y el menemato) sin que nadie se entere  cuanta “comisión” recibieron por los servicios prestados.

Bernardino_Rivadavia

Vayamos al inicio de aquel primer endeudamiento. El 1 de julio de 1824 se contrató con la Banca Baring el empréstito por 1 000 000 de libras esterlinas. El 15% de diferencia de colocación representó 150 000 libras, de ellas el consorcio en su conjunto se llevó 120 000 libras en carácter de “comisión”, y los 30 000 restantes fueron para Baring. Pero ¿quiénes integraban ese consorcio? Rivadavia fue el hacedor de ese consorcio que representó  al Gobierno de Buenos Aires para la colocación del empréstito al tipo de 70%. El consorcio estaba encabezado por los señores Braulio Costa, Félix Castro, Miguel Riglos, Juan Pablo Sáenz Valiente y los hermanos Parish Robertson, quienes en virtud del poder conferido celebraron el acuerdo en Londres con la banca  Baring Brothers.

Como la colocación en el mercado sería fácil, la Baring propuso al consorcio colocarlos al 85%, pagando 70% a Buenos Aires y repartiéndose el 15% de diferencia con el consorcio.

La operación con la Baring  inglesa (como buenas “corsaria” de la corona) tuvo sus ribetes leoninos. El Estado de Buenos Aires “empeñaba todos sus efectos, bienes, rentas y tierras, hipotecándolas al pago exacto y fiel a la suma de 1 000 000 de libras esterlinas y su interés“. Como no quedó especificado cómo llegaría el dinero a Argentina, el consorcio (ni lerdo ni perezoso) informa a la Casa Bering que la mejor manera era enviando letras giradas contra casas comerciales de prestigio que dieran garantías en Buenos Aires. No por casualidad, una de esas casas comerciales era la de Robertson y Costas, dos miembros del consorcio. Al final, del millón de libras que totalizaba el “préstamo”, sólo llegaron a Buenos Aires  85 mil libras esterlinas en moneda contante y sonante  y  570 000 en papeles (letras de cambio) que solo sirvieron para sumar intereses  al “palo” de libras esterlinas.  El Estado Argentino terminó de pagar aquel empréstito en 1912 (82 años después).

Traigo a colación esto para que el lector entienda qué significa endeudarse externamente,  para que sepa de qué se trata cuando escucha que “Macri compromete el futuro de los argentinos” endeudando al país;  para que se conozca quienes  salen  beneficiados en realidad con estas operaciones y  el tiempo que le lleva al Estado (el pueblo) saldarla a costa de padecer los conocidos  “ajustes saneadores de economía” que implementan los mismos personajes que nos endeudan.

Pegando un salto cronológico, el propio Enrique Silberstein, ese “no peronista”  de quien estamos  extrayendo partes de uno de sus trabajos con los cuales se puede historiar de manera gráfica y cronológica el modus operandi de nuestra oligarquía, nos cuenta: “El Ingeniero Luis Duhau, presidente de la Sociedad Rural en el período 1926-1928, lanza la frase que determinará el futuro del país por los próximos 20 años. Duhau dijo: ‘hay que comprar a quién nos compra’”. Luego lo complementa tomando de Smith[1]  lo siguiente:  ‘Impreso esto en el encabezamiento de toda la correspondencia de la S.R., pronto se convirtió en uno de los lemas oficiales de la institución. Sin embargo en la práctica el lema significaba que la Argentina debía ligar su economía a la de Gran Bretaña.  Inglaterra era, desde lejos, el principal importador de productos argentinos, en especial carne, y estaba entre las principales exportadoras de artículos manufacturados al Plata’.

prebisch

Silverstein continua: “… esta política tendía conscientemente a hacer de la Argentina una especie de colonia económica de Inglaterra. Se promovía pues, la dependencia en nombre de la independencia…”   “… si se tiene en cuenta que Luis Duhau era uno de los invernaderos más poderosos de la Pcia. de Bs. As., que siendo director del Banco de la Nación en 1928, aconsejó la creación de la Oficina de Investigaciones Económicas  del Banco, cuyo director fue Raúl Prebisch, (Hoy Aranguren, CEO de Shell, Ministro de Energía, Prat Gay operador  del JP Morgan, etc, etc, y hasta una inepta como Laura Alonso en la Oficina Anticorrupción) que Raúl Prebisch acompañó  a Julio A. Roca a Inglaterra  para intervenir en las tratativas del pacto Roca-Runciman, que Luis Duhau fue ministro de Agricultura  del gobierno de  Justo  que fue el principal destinatario del llamado ‘debate de las carnes” que Lisandro de la Torre protagonizó en el Senado de la Nación, revelando que los frigoríficos le pagaban a Duhau elevados precios  que no le pagaban a ningún otro invernadero, se tendrá una pequeña idea de la importancia de la frase del personaje. Redondeando el todo, recordando que Raúl Prebisch  fue el gerente general del Banco Central de la República Argentina, creado en 1935. Y que Perón lo rajó.”

Para terminar esta entrega solo basta recomendar la lectura del trabajo de Arturo Jauretche  “El Plan Prebisch, retorno al coloniaje” sobre la reaparición de este personaje (como reaparece Domingo Cavallo) luego del golpe de 1955 donde Jauretche sostenía: “La enorme masa de obreros y empleados tendrá que ajustar el cinturón a fin de salvar el país de una catástrofe que sólo existe en la inventiva de Prebisch”  (¿Le suena esto?) y está pequeña semblanza sobre cómo actúa nuestra oligarquía estará cerrada.

[1] Peter H Smith – “Los radicales argentinos y la defensa de los intereses ganaderos, 1916-1930, -Desarrollo Económico – Volumen 7- 1967- pág.795.


ESENCIA DE LA ECONOMÍA PERONISTA

26 agosto 2016

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO. Historia Nacional

“LO QUE HACE A LA ESENCIA DE LA ECONOMÍA PERONISTA ES EL AUMENTO DE SUELDO, LA CONSOLIDACIÓN DE LOS SINDICATOS, EL SURGIMIENTO DEL OBRERO COMO SER HUMANO”.

foto para nota

v-l-m-3Por Victor Leopoldo Martinez

Cualquier semejanza de lo que van a leer a continuación con la realidad político-económica de hoy hecha  “pintura diagnostico” (que incluye  la “pesada herencia”,  el “estado catastrófico de la economía nacional”, algo que aparece como reiterada (pero muy vieja) muletilla  en el relato Macrista-PRO (digo PRO para incluir a todos sus “acompañantes” a nivel CEOS empresarios y economistas cipayos ubicados en su gabinete que operan desde allí a diestra y siniestra para beneficiar al sector que representan), vera Ud. Señor lector, no es casualidad, ES UNA CONSTANTE HISTÓRICA.

Enrique Silberstein (1920-1973) fue un economista y periodista  muy particular y no casualmente por destacarse en la enunciación o defensa de las múltiples variantes tecnocráticas que por lo general aparecen en  la “cháchara” de los supuestos “eruditos en economías”. Muy por el contrario, Silberstein fue el desmitificador de los macaneos económicos con que se justificaban las decisiones políticas en materia económica para beneficiar a un sector en detrimento de otro. Él lo hacía desde un lenguaje sencillo, llano,  simple para la comprensión de cualquier argentino.

En su libro ¿POR QUÉ PERÓN SIGUE SIENDO PERÓN? (1969-Ediciones Corregidor) y refiriéndose a la base de la economía peronista en cuanto a medidas concretas para favorecer a los trabajadores y que él ubica como inicio y aplicación entre 1943-45, cuenta que los empresarios de la época y sus operadores políticos, frente a las políticas laborales puestas en acción por  Perón desde la Secretaria de Trabajo y Previsión: “Decían que la república se iba a los caños, que así no se podía seguir,  que los ingresos que se dirigían a quienes trabajaban iban hacia el consumo, (¿No escuchó esto en boca de Macri,  Javier González Fraga, Prat Gay, Michetti en estos últimos 7 meses sosteniendo que  los argentinos de clase media y media baja “vivieron en un sueño porque gozaban de algo que no les correspondía”?)  mientras  que los ingresos que se dirigían a los empresarios servían para capitalizar al país (hoy por hoy, Macri  “dixit”)  (Pero nadie dijo que las ganancias de los empresarios se iban a las cuentas numeradas de Suiza (hoy se sumaron  Panamá, Caimán, HSBC y Bancos Norteamericanos donde Macri, Melconian y tantos otros funcionarios y empresarios “decentes y transparentes”  tienen 400 mil millones de u$s). Más aun, por esa época Uruguay también implantó el sistema de cuentas bancarias secretas, a fin de satisfacer la demanda creciente  de los cada vez “más pobres” empresarios argentinos)… Y la culpa de todo la tenía la economía peronista de los años 1943/44/45 (Hoy “la pesada herencia” con las supuestas “bombas” dejadas por el kirchnerismo).  Y esta cantinela siguió por años. Los cálculos para obtener los porcentajes que mostraban ese desfasaje  eran tan complicados y se basaban  en tantas variables, que una modificación en cualquiera de ellas alteraba el total general. Por tal razón las cifras dadas por el Ministerio de Asuntos Económicos fueron modificadas por revisiones posteriores realizadas por el CONADE y recontra revisadas (los antecesores de Lanata) por la CEPAL, con lo que a la postre uno no sabía qué cifra usar, puesto que todas eran oficiales, todas habían sido realizadas por super técnicos y todas eran diferentes.” Nada nuevo bajo el sol en el mundo de la chantocracia de economistas al servicio empresarial y de intereses foráneos. Digo esto último porque en otra nota seguiremos trayendo “cuentos” de Silberstein sobre las operaciones Inglesas y Yanquis con fuerte apoyo local para que vean que el acompañamiento actual que tuvieron los “fondos  Buitres” viene con  padres putativos desde el siglo XIX.

Pero ¿Por qué el peronismo –según Silberstein-  siguió vigente y yo agregaría,  en el 2003 reaparece con formato kirchnerista  rescatando y tomando  detalles que a continuación vuelco y que forman parte de los fundamentos por él señalados como la base de la economía peronista? El porqué de la reacción Macrista en términos tan desalmados  ahora y con esto queda más claro aun. Se trata de una reacción visceral de la clase oligárquico-empresarial, despectiva del pueblo  que usa la mentira como lo hizo siempre para conseguir esconder sus perversos fines. Veamos:

“Lo que hace a la esencia de la economía peronista es el aumento de sueldo, la consolidación de los sindicatos, el surgimiento del obrero como ser humano.

Lo que hace a la esencia de la economía peronista es que, de 1943 a 1945, el consumo interno aumento en un 20%, que el obrero tenía plata para gastar, que el empleado tenía dinero para comprar cosas. Aumentaban los sueldos, aumentaban los precios, pero el obrero y el empleado seguían adquiriendo los bienes y servicios de su nueva escala de consumo. Y todo eso se consolidó con el decreto que obligaba al pago de un mes complementario en concepto de “aguinaldo”, a todos, fuesen obreros, empleados, jefes o gerentes.

¿Que el aguinaldo se dio con el fin de atraer votantes a favor de Perón en las elecciones siguientes de febrero de 1946? ¿Y quién lo niega? Pero ¿en algunas de las elecciones anteriores  se había tomado una medida de esa naturaleza en favor de la inmensa mayoría de la población, desde el norte al sur,  desde el oeste al este? Por otra parte, terminadas las elecciones y triunfante Perón y caído Perón, y triunfante Lonardi, Aramburu, Frondizi, Guido, Illia, Onganía Levingston, Lanusse, ¿no sigue subsistiendo  el sueldo  anual  complementario?

Aquella acción le dio contenido popular a la economía peronista, y esta continuidad le sigue dando vigencia política  a la figura de Perón.

Fíjense que no hemos dicho que la mayoría de los argentinos les interesa reducir el propio consumo con el fin que los costos no aumenten, con el objeto  que los empresarios ganen más e inviertan más en nuevos equipos. No hemos dicho que la mayoría de los argentinos prefieren ahorrar (esto es no consumir) a fin de que el país  se capitalice y se pueda industrializar para lograr un desarrollo sostenido y equilibrado. No hemos afirmado  que la mayoría de los argentinos desea que se produzca una transferencia significativa y masiva de ingresos a favor del empresario (sea agropecuaria, sea industrial), sino que hemos dicho que la mayoría de los argentinos desea una transferencia sustancial y masiva de ingresos a su favor; así son ellos… quienes ganan más y gastan más.

¿Por qué hemos dicho lo dicho?  Porque hemos decidido no macanear y no tener en cuenta los planteos económicos hipócritas (hoy Macri) que bregan por el incremento de los ingresos de los empresarios con el único y deliberado  fin de que aumenten los saldos de las cuentas numeradas (hoy Off Shore) en los bancos suizos (hoy Panamá y nuevos paraísos fiscales). Solo cambiaron las apariencias y nombres de las operatorias que facilitan las evasión impositiva y el saqueo de la parte que le corresponde a los trabajadores. Por eso la oligarquía y sus alumnos de medio pelaje odian tanto la equitativa distribución de la riqueza que el país y su pueblo producen, practicada por el peronismo. 

Siempre hemos creído que era necesario, fundamental, que el análisis de la economía  (y de la política) argentina se hiciese con parámetros argentinos, teniendo en cuenta nuestra realidad e idiosincrasia y no la mentida realidad de los países desarrollados (que, entre paréntesis,  tampoco es tal como se la pinta en los libros de economía). Esto lo sostengo en mi trabajo “Guarda-Polvos, aorta pedagógica de la dependencia” (Ediciones EL EMILIO- 2014), y viene al caso por que se trata de una vieja colonización cultural que nadie se animó a revertir y donde siguen abrevando hasta los docentes mitro-marxistas que aun hoy controlan los claustros de “altos estudios”. Es en este aspecto central donde yo difiero con el Kirchnerismo en cuanto a su política cultural y educativa. Pasaron 12 años donde no se metió mano en los contenidos educativos que hacen a las cuestiones de fondo de la realidad histórica nacional. 

Nadie podrá decir que Silberstein fue peronista.  Simplemente era un economista con mucho sentido común y del humor para desacartonar  esa economía dibujada y escrita allende los mares,  para el medio pelaje argentino que le fascina jugar al “economista entendido”.