Valores y política en los tiempos que corren.

15 abril 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, de nuestra redacción

Por Victor Leopoldo Martinez

Para no pocos de mi generación resulta brutalmente impactante ver y comprobar día a día cómo ciertos valores humanos asociados fundamentalmente al quehacer político se fueron trastocando, envileciendo cuando no quedando de lado, dando paso a otros más individualistas y mezquinos; esto dicho en términos comparativos. Existen valores perennes que en algunos momentos rigieron las conductas humanas tanto sea para respetarlos como para transgredirlos. Para colmo de males los actuales –y para mi- deformados valores vigentes, o mejor dicho los “antivalores”, son acompañados por una pasividad social que ronda la resignación.

Cuando me refiero a esos valores que yo añoro, lo hago con la intensión de rescatar de entre ellos aquel asociado al concepto heroico de la vida que acompañó a esa naciente juventud nacional formada en la cultura de la resistencia político-social, que luchaba por la igualdad entre los hombres y la justicia social allá por los “60”, y que se extendió hasta mediados de los “70” del siglo pasado. Valores que fueron vilipendiados sistemáticamente por el metamorfoseado liberalismo –la también naciente cultura neoliberal- que a fuerza de dictadura y represión primero y luego operando culturalmente a través de los medios de comunicación en períodos de “pseo-democracia plena” lograron hacer confluir a la tradicional vanguardia lúcida de liberales de izquierda y sus siempre eurocéntricos análisis críticos de la historia política nacional con la teoría de los dos demonios esgrimida por los sectores más reaccionarios de nuestra sociedad, caldo de cultivo para la instalación de una cultura de desvalores que hizo pie y creció vigorosa en nuestra querida Patria. Me estoy refiriendo concretamente a ese contraste actitudinal entre dos sectores sociales claramente posicionados frente a lo político, algo que se dio en el período que abarca las 4 últimas décadas de ese siglos “20” que Discepolo sabiamente lo definió como “Cambalache, problemático y febril”.

Se pueden utilizar innumerables ejes y variables “académicas” para leer e interpretar este fenómeno psico-social analizándolo “sesudamente”; estoy seguro que, objetivamente, llegarán a una conclusión no muy distinta a la mía. Quizá en determinar los orígenes y las razones de su instalación como hecho político-cultural consumado aparezcan las diferencias. Lo lamentable es que en la actualidad las causas y razones de esos males siguen sin ser atacadas; por el contrario se las tapan y continua el uso de esos desvalores (“el que no llora, no mama”) para criticar al gobierno y al Estado no solo desde los poderes económicos sino también para correrlo por izquierda, (“Y el que no afana es un gil”), o para denostar la política de los “no transeros” y doblarles el brazo hasta que transen con esos poderes económicos que en general son los mayores “chorros” según la definición popular (el formador de precios no es un delincuente político sino un empresario que “ajusta” los mismos según lo que establezcan las variables económicas internacionales(¿?); esto por dar uno de la decenas de ejemplos que hay). El resto es pura consecuencia; que no se detendrá ni corregirá con mayor represión a “ladrones de gallina” o control violento de las reacciones populares. Es claro que lo que buscan los poderosos de siempre es más impunidad (liberación de los mercados) para la deshonesta y evasora actividad privada, menos control para los Bancos y jueces de tal forma que estos últimos sigan amparando “legalmente” a los grandes mercaderes.

Se habla de corrupción para enjuiciar a los políticos corruptos (que seguramente los hay y en no poca cantidad), pero nunca a los corruptores (que también los hay y en número más considerable aún). La matemática más elemental indica que para que la corrupción exista como ecuación necesita dos componentes en el primer miembro, único modo que el algoritmo funcione: corruptor + corrupto = corrupción. Juegue usted señor lector con los elementos cambiándolos de miembros y verá los asombrosos resultados que seguramente facilitarían la solución a la problemática de individualizar y meter en cana a los responsables e implicados en hechos de corrupción y/o para eliminar el flagelo de raíz:

a)Corruptor=Corrupción-corrupto

b)Corrupto=Corrupción-corruptor y

c) (Corruptor+corrupto)-corrupción=0; en esta última utilizo los paréntesis porque su sumatoria es el resultado de la ecuación original, resultado que luego se le resta para ver que no quedan ni vestigios del estilo tramposo.

Los empresarios más delincuentes (y a la vez los mayores corruptores) constituyen el “modelo triunfador” a seguir y recomendado para los nuevos y jóvenes políticos que optan por la “ley del menor esfuerzo”. En la esfera privada (individualismo + codicia en sus más puras expresiones) todo está permitido y “amparado por particulares interpretaciones de las leyes”; cuentan con cobertura total en materia de impunidad para sus operatorias, y encima dichas manipulaciones mercantilistas están eximidas de ser encasilladas como “acciones políticas” por estar internalizado en el colectivo que las acciones llevadas adelante desde la “esfera privada” no están motorizadas ni tienen intenciones políticas. Se ha instalado perversamente en el colectivo que las cuestiones y decisiones en materia económica no parten de intereses políticos sectoriales. Para Macri (como el símbolo de un modo de pensar la política) son los perfectos administradores. Macri lo llama “el circulo rojo” y en su gran mayoría concurrió a la cena PRO en la Rural hace unas semanas; por dar otro ejemplo); poco importa que sus decisiones afecten directamente y en términos de la calidad de vida del resto de la población. Se lo vende como decisiones “inevitablemente técnicas” que imponen la lógica de las reglas económicas cuando en la realidad se trata de cómo sacan mayores ventajas los poderosos; se lo ofrece de manera desinteresada(¿?) “envuelto y con moño incluido” como la solución a todas las consecuencias negativas generadas por ellos mismos y que sueltos de cuerpo se lo endilgan a  “errores en cuestiones técnico-matemáticas de la gestión anterior” que no respetó las reglas clásicas de la economía, muchas de ellas con supuesto rigor “científico”.

Y hablando de ciencia cabe aclarar algunas cuestiones que nos atañen y que sirven para entender ciertas valoraciones.

Hasta el día de hoy la ciencia nunca fue neutral y si un gran negocio para los poderosos, y muy lucrativa para ciertos científicos; la guerra entre los laboratorios medicinales por el control de la biodiversidad planetaria como fuente de materia prima para la investigación y futuro negocio de medicamentos es el más “escondido” ejemplo. En nuestro caso la hipocresía puede transfigurar los verdaderos intereses de los cerebros repatriados (científicos) por el programa “Raíces”; pero la fuga de esos mismos cerebros se dio por razones de “mala retribución” económica. Se fueron con los conocimientos adquiridos en nuestras universidades estatales gratuitas a venderlos en el extranjero (primó lo individual). El pueblo en general también era hambreado y/o recibía una miserable paga, y sin embargo porque amaba su patria no abandonó su terruño y se comió el garrón. Se bancó la malaria. ¿Qué no tenían recursos para hacerlo? Buen interrogante para discutirlo como argumento de lo que se entiende como Patria y en términos políticos. Hoy este gobierno se acordó de ambos, pero uno de ellos -y sin rencor alguno- recibe a los otros nuevamente en su seno y hasta un tanto alborozado. Creo que llegó la hora de hablar a calzón quitado para intentar ir sanando TODAS las heridas del pasado y evitar morir por un entripao.

La denostación a los políticos por hechos de corrupción hace posible su extensión a la política en general. Con la sobre valoración de la supuesta “eficiencia y honestidad privada” al frente del Estado el camino al control total del destino de una sociedad está asegurado: riqueza para unos pocos y miseria para el resto.

Los autores intelectuales del genocidio perpetrado por la última dictadura fueron civiles y se trató de una decisión netamente política. El sucio accionar de las fuerzas armadas actuando como ejercito de ocupación las colocó junto a políticos de partidos conservadores y otros tradicionales -de izquierda y derecha- que acompañaron a la dictadura como los corruptos de aquellas políticas; sus mandantes civiles (Sociedad Rural, Empresarios, Banqueros,) claramente fueron los corruptores. La ilegitima deuda externa que le crearon al país para favorecer intereses financieros internacionales y oligárquicos locales mientras se desindustrializaba el país, se empobrecía a nuestro pueblo y desparecían opositores (seres humanos) fue el hecho de corrupción más grande y criminal que haya conocido la historia argentina; solo superado en términos de daño económico-social y de soberanía política por la segunda década infame menemista.

 ¿Y pa’ mí cuanto hay?

Resulta doloroso tener que decirlo pero me quedo con los valores de mi compañeros de los “70”. Por lo menos yo no recuerdo ni uno solo de ellos que haya puesto su vida en juego dentro de la militancia política preguntando previamente ¿Y pa mi cuanto hay? Hoy no se habla de política sino se responde previamente a esa pregunta.

No pocos de aquellos desinteresados militantes ya no están. Tampoco serían modelos de conducta vendibles. El fin que nos llevaba y lleva a incursionar en política no es otro que ese noble ideal de tratar de conseguir una sociedad más justa a la hora de producir y que todos, sin distinción alguna, puedan disfrutar de una distribución más equitativa de lo conseguido con esfuerzo y trabajo; El fin pasaba por buscar el bienestar general formando seres más nobles y solidarios.

Que hubo traidores… ¡Vaya novedad! Desde Judas para tras y para adelante siempre los hubo, y hasta diría que son necesarios por ser el mejor modo de conocer lo que es la ruindad humana.

Lo cierto es que las actuales exhibiciones de conductas en “rosqueros políticos”, no solo opositores (que para ser una alternativa política dejan mucho que desear) sino también oficialista, son muy preocupantes. Es lamentable no escuchar debates de propuestas políticas que busquen mejorar aún más la vida de nuestros compatriotas; donde se debata en serio sobre cómo se consigue la verdadera independencia económica, cómo se enfrenta al poder oligárquico-financiero y cómo se discute la distribución de las ganancias que obtienen las empresas con el sudor de los laburantes; qué se entiende por soberanía política y el por qué la necesidad de una Justicia Social para evitar la violencia que genera la injusticia. Nadie tiene en claro que se entiende con el “ir por más” o “profundizar el modelo”. Hoy por hoy ya no se requiere de un modelo sino definir un proyecto político asentado sobre esos 3 pilares antes mencionados. Con ambigüedades, políticamente no se convence a nadie. Sin el acompañamiento de una clase trabajadora unida y consustanciadas con el proyecto para lograr el triunfo político es como querer hacer la revolución social sin pueblo, y el peronismo solo debe orientar su esfuerzo para garantizar la felicidad plena del pueblo que en su mayoría son trabajadores, su columna vertebral. En el seno de la oposición no hay nadie que entienda algo de esto para siquiera conversarlo lo cual nos genera como gobierno la necesidad de tener mayores gestos de responsabilidad política a la hora de actuar en defensa de la Patria. Para un peronista primero está la PATRIA; y en el seno del oficialismo se da por sabido algo que no fue discutido ideológicamente y viene siendo postergado en aras de un culto a la obsecuencia . Más lamentable aún es escuchar discutir a los opositores por prebendas donde los cargos no son para servir a la sociedad sino botines de donde piensan sacar la mayor ventaja personal posible sirviéndose de la función pública (Alianza PRO-UCR-Carrio).

Hay una juventud que a Dios Gracia volvió a creer en la política como un lugar de debate de ideas y propuestas; que cree que con trabajo se puede mejorar aún más. Sería muy triste que la desilusión de ver el lamentable espectáculo dado por los que dicen ser dirigentes políticos los lleve también a ellos a encolumnarse en lo peor del neoliberalismo, “la ley del menor esfuerzo”; viéndola como la salida más cómoda y fiable. En ese caso nuestro futuro es más que incierto y hasta lo veo lamentable. En mis sueños eso no figura.

Afiche de V.L.M - 1


JAURETCHE, ante todo un MAESTRO de lo NACIONAL

30 enero 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, de nuestra redacción.

En Prosa de hacha y tiza, bajo el título “los novios asépticos de la revolución”, citó una frase del Profesor Silvio Frondizi que dice: “Hasta la aparición del Partido Comunista, el Socialista fue le único partido de base científica”. Esto desencadenó mi siguiente comentario: “Dado el éxito del Partido Socialista habrá que convenir que en la Argentina la ciencia sirve para todo menos para hacer política, o que este es un país anti-científico”.

Arturo Jauretche-Manual de las zonceras argentinas -Pág. 104

Foto de V.L.M.Por Victor Leopoldo Martinez(*)

“FUI UN AFORTUNADO”

En materia pedagógica, las enseñanzas y el pensamiento de Arturo Jauretche están presentes en todos mis trabajos. Fue uno de los tres grandes maestros, hoy todos ellos ausentes, que tuve; los otros dos, Gustavo Francisco Cirigliano y Paulo Freire. Orgullosamente sostengo esto desde mi condición docente y humilde aprendiz de sus enseñanzas, además de ser un loco que intenta vanamente constituirse en otro de sus discípulos.

Voy a focalizar esta semblanza de don Arturo en la importancia que tuvo para él lo educativo, algo que a través de sus textos me trasmitió. Es un tema con el que siempre estuve vinculado de “oficio” (1) y comencé a conocer de manera medianamente seria, o mejor dicho a descubrir la seriedad del mismo, cuando él tuvo la osadía de mostrarlo íntimamente ligado a nuestra falta de independencia mental a la hora de pensar lo nacional.

Jauretche encontró en la educación el nudo gordiano de nuestros males culturales, algo que aún hoy nos sigue privando de tener una identidad definida. En homenaje a él -con poca modestia y mucha pedantería de mi parte al tratar de emularlo- titulé mi último trabajo sobre educación: “Guarda-Polvos, aorta pedagógica de la dependencia” (2).

Fui un afortunado al conocerlo personalmente. Desde el momento que escuche por primera y única vez una brillante “clase” suya sobre pensamiento nacional, mi visión del valor de la educación que hasta ese momento estaba asociada exclusivamente a lo “académico”, cambió radicalmente; dio un giro de 180º y se instaló en su lógico y correcto lugar, el político. Este fortuito encuentro ocurrió luego del triunfo del peronismo en aquel 11 de marzo de 1973 y previo a la asunción del “Tío” Cámpora, disertación que disfruté junto a mi inseparable ladero Pedro del Arrabal en un saloncito del sindicato de Luz y Fuerza de la calle Perú al 800 de esta Capital Federal.

Hasta ese momento y desde el año “70” del siglo pasado había sido un simple pero ferviente militante callejero de la JP en este Bs.As.(ni siquiera universitario que en ese momento lo era pero prefería militar en mi laburo y barrialmente). No tenía una clara conciencia de la disociación que existía entre universidad y sociedad-país; pero escuchar hablar a compañeros militantes que actuaban en mi facultad en contra de la “burocracia sindical” me pegaba como muy disonante, independientemente de que en algunos casos fuera cierto y en otros una simple infamia. La formación peronista recibida de mi abuela materna había internalizado en mi la idea de que la clase trabajadora argentina (todos sindicalizados) constituía la columna vertebral de movimiento justicialista; “Lo dice Perón” me aclaraba. En ese entonces yo era un simple laburante a lo que le sumaba mi condición universitaria, única forma de poderme mantener y estudiar al mismo tiempo. Escuchar a mis pares de facultad hablar en contra de los dirigentes sindicales era como hablar mal de los laburantes; yo lo era. Junto a mis compañeros de yugo, todos “cabecita negra” como yo, no lo sentíamos justo. Había una historia de resistencia peronista encabezada por trabajadores y dirigentes gremiales; muchos de ellos perseguidos, encarcelados, asesinados después del “55” y eso constituía parte de la historia que habiamos mamado en los estratos populares de donde proveníamos. Ese trato despectivo para con los laburantes generaba en mi desconfianza que hizo en primera instancia que me alejara de la militancia universitaria.

Fue aquella charla de Jauretche la que casualmente me impulsó a “parar la bocha”, ese el momento en que comencé a desandar el camino que me había llevado a ser un maestro zonzo (17 años iba a cumplir cuando me recibí de Maestro Normal Nacional en mi lejana y amada Catamarca donde había sido capacitado y profesionalizado para enseñar zonceras técnicas y falsedades históricas como verdades absolutas por el supuesto “rigor científico” que las avalabas).

Aquel día inicié mi transitar inverso -a contramano- por la senda recorrida con anterioridad a través de la educación formal. En ese regreso y gracias a los señalamientos puntuales que aparecían en los textos de don Arturo fui descubriendo todos y cada uno de los grandes baches que existían en la empedrada senda por donde se había deslizado la historia oficial y el conocimiento en general montados ambos en carros tirados por sirvientes fieles… fieles a los intereses imperiales de turno. Jauretche me “avispó” la mirada y gracias a eso pude encontrar la olla pedagógica donde se había cocinado el elixir hecho “pensamiento cipayo”,   con el cual nos inoculaban “desde nuestra más tierna infancia y en dosis para adultos” como socarronamente sostenía él.

Mirado a la distancia y con no poca nostalgia casualmente, uno lamenta que salvo esa honrosa excepción que constituye por si solo el querido Maestro, compañero y amigo Norberto Galasso, hoy por hoy y en nuestro medio no existan pensadores e intelectuales nacionales -con la excepción señalada- de la talla de un Jauretche. Solo un talentoso como él pudo superar en su época esa colonización pedagógica tan bien estructurada por “tatita Bartolo Mitre” y apadrinada por un ambivalente Dominguito Sarmiento (que con sus “chupa mortajas” aún hoy siguen jodiendo).

Leyendo y releyendo sus escritos no resulta difícil imaginar el perfil del joven político que fue. Acodao en una pulpería de pueblo o en un bar de Av. de Mayo y agudizando su mirada, solo un tipo curtido por el barro, a puro estaño y adoquín como Jauretche pudo ver lo que antes había visto José Hernandez; peribió algo muy distinto de esa Argentina acartonada que le habían presentado en los claustros de estudio. Desde esos lugares contempló el país real, su grandeza construida por hombres y mujeres cuyos nombres no figuraban en las guías sociales pero si en las telefónicas, necesario señalamiento hecho por él para “separar la paja del trigo” en materia de pretendidos hacedores de Patria. La figura utilizada no podía ser mejor aun sabiendo que la gran mayoría de los laburantes ni en esta última guía aparecían porque no tenían teléfono; se valió de ella para diferenciar a la parasita clase que se decía “patricia” del pueblo trabajador, constructor diario de la grandeza nacional y muy poco agraciado a la hora de distribuir sus riquezas. Jauretche vio y experimentó la miserable vida que padecía ese vulgo trabajador que habitaba zonas rurales y empobrecidos ejidos urbanos.

Arturo+Jauretche1

¡LA EDUCACIÓN…!

Gracias a él nos quedó claro por qué los egresados de nuestras universidades, la mayoría de las veces y en muchos casos aún hoy, siguen siendo fagocitados por un sistema estructurado por la clase dominante quien parió una educación en función de sus intereses, algo que según mi modesto punto de vista todavía no fue tocado en la profundidad que demanda la hora actual y el proyecto hoy en el gobierno.

La vigencia de aquellas observaciones realizadas en antaño por Jauretche lo muestran como el político patriota diferente que fue. En su obra “Los Profetas del Odio”, utilizando ejemplos concretos mostró claramente el apoderamiento de las cuestiones pedagógicas realizado por la clase dominante desde la génesis misma de la estructuración del sistema educativo nacional:

“La Reforma Universitaria (1918) creada por la primer presencia del pueblo en el Estado, se vuelve contra aquel una y otra vez. Así la reforma nació con Irigoyen, cuando el pasado, vencido por el país, se refugió en la universidad para aislarla como su reducto (Por eso la Reforma fue anti-católica en Córdoba y anti-liberal en Bs. As. y La Plata, correspondiendo a las características del sector dominante en cada caso que impedía la incorporación de la Universidad al país nuevo que empezaba). Por eso también fue uniformemente anti-Irigoyenista, volviéndose contra el movimiento nacional que la había generado; como después fue anti-peronista en la misma medida que perdía contacto con la realidad que se parteaba... …Así, el egresado universitario obtiene una “patente de corso”. Formado como profesional ninguna importancia tiene que se haya graduado en el país o en el extranjero; la técnica que maneja y domina es universal y su función en la vida es meramente aplicarla”.

Con esta sencillez explicaba Jauretche la falacia del valor universal de ciertos conocimientos y técnicas. El sentido común siempre le indicó la inutilidad de esa uniformidad de contenidos, simplemente porque las realidades político-sociales entre naciones y pueblos diferenciaban a estos notoriamente. En este mundo vienen convivíendo de manera forzada dominantes y dominados, cruel y lamentable realidad que la historia se encarga de mostrarnos a cada paso; quizá una consecuencia natural de ciertas debilidades humanas no superadas.

Los poderosos imperios nunca perdieron de vista la importancia del know how (conocimientos) y siempre lo valoraron adecuadamente. Invertían en investigación, o se apoderaban de él cuando no lo tenían; y si era necesario a través de la ocupación y la fuerza bruta. En algunos caso bajo el manto de una buena causa como fue la decisión de combatir al psicótico Hitler (“encanute” de científicos alemanes que estaban al servicio del Tercer Reich para apropiarse de sus conocimientos; y a ninguno de nuestros intelectuales se le ocurrió llamar a Roosevelt “pro-Nazi” como se lo calificó a Perón); o utilizaron el conocimiento como herramienta de dominación económico-comercial sobre los pueblos sojuzgados cuando lo poseían.

¡Y minga de compartirlo sin previo pago de royalty (regalías)!

Imperios… En sus planes jamás estuvo el no atentar contra la diversidad cultural y las diferentes idiosincrasias de los pueblos que caían bajo sus garras. Lo primero para ellos era apoderarse de bienes y riquezas naturales y lo segundo conseguir mano de obra barata para su explotación. El paso siguiente consistía en invadir culturalmente al dominado. Para eso solo se necesitaba buscar o generar “agentes cipayos”. ¡Que mejor que las casas de altos estudios para este cometido! En nuestro caso a ese conocimiento servicial se le llamó “Civilización”; todo lo que se oponía a esto fue calificado de “Barbarie”, y lógicamente la universidad con sus universitarios adentro siempre esquivaron la barbarie; de ahí la mentalidad cipaya de muchos de nuestros egresados.

La capacidad deductiva que poseía don Arturo le permitía concluir fácilmente que si lo universal no se adaptaba a lo nacional, lo correcto debía ser acudir a la creación original; “para eso tenían (y tienen) que estar las casas de altos estudios”, razonaba. En el fondo Jauretche siempre peleó con su pluma y militancia por un sueño: que nuestros universitarios miraran las necesidades de nuestro país y su pueblo y estuvieran dispuesto a poner los conocimientos adquiridos a su servicio; simplemente porque ese pueblo fue quien siempre solvento todos los estudios (primarios medios y “altos”). Creía en la lógica gratitud humana. Soñaba con un país que tuviera universitarios que por formación priorizaran el interés social y nacional por encima de lo rentable que pudiera resultar vender sus conocimientos técnicos y/o científicos poniéndolos al servicio de expoliadoras empresas extranjeras.

La educación y los conocimientos ¿eran bienes capitales, o sociales y nacionales? ¡Esa era la cuestión para Jauretche!

Otro de sus grandes hallazgos concretado gracias a esa aguda mirada que le permitía auscultar minuciosamente la cambiante realidad social argentina fue “el medio pelo”. Jauretche delineo a la perfección el perfil de dos nuevas creaciones locales surgidas de esa colonización cultural: El tilingo y el guarango, fieles exponentes de ese medio pelaje social argentino. Se trata de tristes híbridos culturales que siempre miraron con desprecio a nuestra “chicha” mientras convivían con la impotencia de no tener el pied de grue (pedriguee) necesario para saborear la “limonada”. Pueblan este sector desde intelectuales “progres” y liberales de izquierda que hacen cola para escribir en La Nación, hasta nuevos y mitómanos ricos que reniegan de su origen y se niegan a ver el origen y las razones de su ascenso social.

ABRIENDO SURCO CON AZADÓN NACIONAL

Fundador FORJA junto a Homero Manzi, Dellepiane, del Mazo, Dario Alessandro(Padre), Scalabrini Ortiz entre otros allá por el “35” del siglo pasado, Jauretche comienza allí a meter azadón abriendo surcos en las mentes argentinas con la esperanza que algún día florezca la Conciencia Nacional. Eran épocas donde el gobierno era para los “cultos”, y “bajo esa fachada se escondían los intereses antinacionales”, sostenía. Se refería nada más y nada menos que al cipayaje vernáculo enquistado en las clases pudientes a través del cual los intereses foráneos lograban mancillar, ultrajar no solo a bastos sectores sociales sino también los intereses nacionales. Corrían los años de la Primera Década Infame.

Su trabajo no fue en vano. Orgulloso por la tarea realizada y parado en la esquina de Perú y Av. de Mayo, el 17 octubre de 1945 contempló gustoso el paso de esa masa sudorosa que estaba pariendo un nuevo intento por hacer de este país una Nación Soberana. La “barbarie” comenzaba a olfatear la proximidad de la Justicia Social. Había aparecido un hijo de india llamado Juancito Sosa (Perón) que acaudillaba a los hijos de obreros de una Nación parturienta. Aquel 17 de octubre “la chusma” reclamaba la libertad del Gral. Perón. Ninguno de los manifestantes reconoció a don Arturo. Ese hecho lo ayudo a descubrir que todo estaba bien; esos que luego serían los “grasitas” de Evita, simplemente lo veían y sentían como uno más, “es otro de los nuestros” pensarían; para la grandeza de un Jauretche eso…, eso ya era suficiente.

Sin hacerse Peronista acompañó aquel movimiento de masas en la seguridad que no le pifiaba en todo lo relacionado con los intereses populares y nacionales. Aplaudió aquel intento del gobierno peronista -a pesar de su fracaso- por querer hacer de nuestras universidades las acompañantes del naciente movimiento nacional; redobló los aplausos cuando Perón creo la Universidad obrera, aquella que producía técnicos e ingenieros necesarios para el proyecto de país en marcha y cuyos títulos eran invalidados por los “académicos cipayos” que controlaban las universidades nacionales.

Con el cruel golpe militar del “55” se arrancaron las “flores de ceibos” que estaban en las universidades (así llamaba Jauretche a los docentes universitarios con conciencia nacional) para implantar las “Flores de Romero” (nombre que también le asignó Jauretche a todo ese profesorado cipayo que retornó a la universidad de la mano del “Socialista pro-libertadora” José Luis Romero a quien aquella sangrienta y cipaya revolución designo interventor en la UBA).

Sin embargo uno que otro profesor universitario -antiperonista desde ya- al poco tiempo de aquel golpe, sin reconocerlo y menos aún mencionarlo, terminó dándole la razón a don Arturo. Tal es el caso de Oscar Varsavky, aquel docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales que retornó a esa casa de estudios tras el golpe gorila y antipopular y a quien se le encomendó el control de los concursos docentes y los futuros nombramientos. Solo basta con transcribir fragmentos de una disertación de Varsavky en Caracas, allá por el año 1966 para corroborarlo:  “El resultado práctico de nuestros esfuerzos fue que “triunfamos”, digámoslo entre comillas (muchas personas siguen creyendo lo mismo; yo no). Lo que conseguimos fue estimular el cientificismo, lanzar a los jóvenes a esa olimpiada que es la ciencia según los criterios del hemisferio norte, donde hay que estar compitiendo constantemente contra los demás científicos, que más que colegas son rivales (“virtudes” del sistema capitalista señalaría yo) . Por eso no resulta extraño que ninguno de los muchos papers publicados por nuestros investigadores desde 1955 haya hecho adelantar notablemente ninguna rama de la ciencia. Si no se hubieran escrito, la diferencia no se notaría.” En lo personal no entiendo cómo una mente brillante como la de Varsavky pudo alguna vez creer que una simple publicación podía hacer adelantar a la ciencia. ¿Tan tarde se dio cuenta que en la valoración de los trabajos realizada por las editoriales que publican revistas científicas(¿?), estaba escondida otra “zoncera”? (3)

Anteriormente Jauretche ya había identificado a estos productos universitarios perfilados por Varsavky de la siguiente manera: “Trabajando en probetas o en laboratorios, en bibliotecas o archivos y oyendo clases magistrales, el egresado de nuestras universidades ingresa al mundo como el producto exclusivo de la probeta, el laboratorio, el libro o la lección magistral. Cuanto mas desvinculado de la realidad a la que pertenece esté, es más perfecto como técnico.”

Varsavky reconoce en la siguiente cita lo que Jauretche desde una postura más crítica respecto del inservible academicismo cientificista -básicamente por antinacional- ya sostenía: “Poco a poco la facultad se fue transformando en una sucursal de las universidades del hemisferio norte. En nuestros laboratorios trabajaba gente joven, muy capaz, becada al hemisferio norte apenas graduado. Recibían allí un tema de trabajo, y ahora de regreso en el país seguían con ese tema porque era lo único que sabían bien y lo único que les permitía seguir publicando.”

No puedo cerrar este paralelo sin volver a transcribir lo que el simple sentido común le indicaba a un brillante Jauretche: “Una universidad Argentina de esta naturaleza , solo será Argentina por su radicación geográfica y los lógicos productos de esa universidad serán contadores que manejan las cifras y los asientos falsos de las empresas, doctores en ciencias económicas que distribuyen las doctrinas de encargo que se importan, filósofos e historiadores que adecuan el pensamiento y la versión de la historia conveniente a esos mismos intereses, ingenieros que planifican y construyen sin vincular su obra con el destino nacional., médicos que curan a los enfermos sin buscar las raíces económicas y sociales de los males, y abogados y jueces que consolidan la estructura jurídica de la dependencia.”

En lo personal lamento mucho la ausencia de sus textos como lectura obligatoria en los claustro de estudio y en una necesaria asignatura que debería llamarse “formación de Argentinos”; lamento también la no utilización de su pensamiento como elemento disparador en talleres de reflexión, no solo en enseñanza media sino y básicamente en las universidades; exigible esto último en todas las carreras, aún sabiendo que a los integrantes de las Academias de Educación, Ciencias e Historia, esto les revolvería las tripas; con mayor razón lo debemos hacer por este motivo. En una de esas se les hace un favor y de esa manera se sacan del entripao los restos de pensamiento cipayo que les queda para así comenzar a sanar sus mentes empezando a ser más argentinos.

Arturo Jauretche fue y seguirá siendo otro gran patriota dentro de la memoria popular; no solo en términos nacionales sino Latinoamericano. El antinacional discurso dominante fijado por agenda desde los monopolios mediáticos, bajado por periodistas que impúdicamente dicen defender la libertad de prensa y expresión cuando son ellos los que trabajan en su contra actuando mercenariamente a favor de intereses económicos monopólicos y corporativos, es otra prueba del por qué para el “Jauretche periodista” era tan importante una educación que apunte esencialmente a formar más y mejores Argentinos por encima de formar periodistas premiables para un stablishmen, o brillantes científicos que de argentino solo tengan el rótulo asentado en el item “nacionalidad” en su pasaporte internacional.

Si como pueblo y con trabajo no logramos -porque no nos dejarán tan fácilmente- construir esa gran Nación a la que aspira la gran mayoría silenciosa, Nación liberada y con justicia social para su pueblo, al menos no renunciemos a dar hasta nuestra vida si es necesario en todos los intentos que sean necesarios para que alguna vez el habitante de esta tierra sea lo que siempre debió y quiso ser, ARGENTINO Y LATINOAMERICANO; en honor a San Martín, Irigoyen, Perón, don Arturo Jauretche y tantos otros patriotas.

Notas

(*) Director de EL EMILIO.

(1)Así denominó despectivamente a la tarea del maestro el ex ministro de Educación J.C. Tedesco de esta gestión “kirchnerista” argumentando que los maestros no eran profesionales y se dedicaban a “eso”(la docencia primaria) por ser “universitarios frustrados”.

(2)Obra en tres tomos publicada por Ediciones El Emilio en el 2012. Triunvirato 3971, Dto “C” C.A.B.A. Tel cel:111555134976; fijo: 03834426714.

(3)“Cualquier trivialidad puede hacerse publicar en alguna revista internacional con solo tener un conocido en el cuerpo editor”, manifestó Varsavky en esa misma disertación. A confesión de parte, relevo de pruebas.


LOS GOLPES DE ESTADO NEOLIBERALES (Parte III)

21 marzo 2009

¡¡¡ATENCIÓN!!! EL BLOG DE “EL EMILIO” SE MUDÓ

www.revistaelemilio.com.ar

DE AHORA EN MÁS DIRIGITE ALLÍ. Y CORRÉ LA VOZ.

ESTA MISMA NOTA LA ENCONTRARÁS EN LA NUEVA DIRECCIÓN

Por Walter Formento(*)

ANEXO I:

¿Dónde se asienta la Construcción de Poder Popular?

Esta pregunta surge a raíz del Hecho del 26 Junio de 2002, donde fueron muertos dos militantes y lideres del MTD-Aníbal Veron. Surge porque se ve la diferencia en la capacidad de fuego entre quienes tienen todos los “fierros”, Fuerzas represivas combinadas, y quienes sólo tienen palos, piedras y gomeras, MTD-AV.

¿Cuál es el arma del Pueblo? La principal arma es la Organización y Formación del Pueblo mismo, para la movilización y la lucha. En la Organización masiva del Pueblo, radica el poder del pueblo.

¿El régimen va a desarrollar acciones represivas tendientes a frenar la organización y formación del Pueblo? Si, porque ese es su objetivo frente al pueblo, impedir que se organice como fuerza social popular, fuerza con capacidad de lucha política.

Entonces, cómo se debe enfrentar las políticas represivas del régimen? Con Políticas que impulsen una mayor participación, organización, formación y lucha. Con Políticas que respondan a la represión del régimen con actividades que golpeen en la fuerza moral, y la legitimidad social.

¿Cómo se logra esa respuesta? Se logra apuntando a poner de manifiesto que el régimen reprime porque no soporta la participación, la organización y la movilización de pueblo. No soporta al pueblo organizado y, por lo tanto, conciente de sus intereses y de su misión. Sólo la democracia formal puede tolerar su intimo corazón monárquico financiero; sólo la existencia fragmentada y simbólica del Pueblo tolera el régimen capitalista financiero.

¿Dónde se debe golpear? Se debe golpear permanentemente a la Gran Banca Transnacional y a sus intelectuales funcionarios. Nunca al policía de la esquina.

El bastonazo o disparo de la fuerza policial nunca debe ser respondida diente-pordiente- ojo-por-ojo. El golpe que la fuerza represiva dado por orden del régimen debe ser respondido con actividades que golpeen sobre el régimen, los personeros de la Gran Banca Transnacional y sus Intelectuales-Funcionarios. Con actividades que pongan en evidencia para las fracciones sociales medias que el régimen no tolera la democracia real de movilización participativa.

Las Actividades apuntan a los personeros del régimen, no a sus empleados, y apunta a reducir a un mínimo la fuerza moral, legitimidad social, del régimen Financiero. Apunta a sumar, organizar, formar y movilizar a la totalidad de sectores que componen el Pueblo. Pueblo en oposición a régimen Financiero.

Apunta a desarrollar la máxima legitimidad social para el Pueblo que se manifiesta como Pueblo organizado y movilizado.

La Fuerza Moral del régimen financiero se debilita cuando las fracciones de burguesía y pequeña burguesía empiezan a Reconocer-No Aislar a las fracciones de trabajadores; esta misma acción es de crecimiento del reconocimiento social- Ruptura del aislamiento de la Clase trabajadora. Reconocimiento de fracciones de burguesía no implica que lucha junto al pueblo, el pueblo lucha socialmente sólo contra el régimen financiero, pero el reconocimiento del pueblo permite que el pueblo pueda empezar a organizarse-luchar.

El reconocimiento de fracciones de burguesía de derechos al pueblo conlleva perdida de legitimidad en el régimen para hacer uso de su fuerza instrumental y indica perdida de fuerza material, es decir grupos de burgueses dejan de estar organizados por la fracción financiera. La fuerza moral es una magnitud donde lo que una fracción gana lo pierde la otra. Por esto, es central, tener como campo fundamental la construcción de legitimidad-reconocimiento social.

Pero, qué hacer frente a la acción represiva directa? No caer en las provocaciones. Desarrollar las columnas masivas con capacidad de neutralizar la acción directa policial. Desarrollar la seguridad con cordones de militantes y palos para que no entre ni salga nadie. Que nadie pueda ser detenido es el objetivo inmediato. El objetivo estratégico es que las acciones se mantengan en el plano político de la lucha, y no sea arrastrado al plano jurídico de las detenciones.

La acción tiene por objetivo inmediato repeler e impedir que la represión alcance su objetivo estratégico de frenar el proceso de rearticulación del pueblo y formación de fuerza social de masas.

No es con el lanzamiento de piedras y revoleo de palos que se repele la acción represiva, al contrario se cae en el campo de la justificación de régimen: “Es cierto que hubo excesos en las fuerzas represivas pero también es cierto que hay violentos en el otro bando”. El régimen descalifica a sus fuerzas represivas, que son un instrumento accesorio, pero también descalifica a las organizaciones del pueblo movilizado, que es el cuerpo principal de la oposición al régimen. Cede debilitar la “imagen” de un aspecto accesorio, con el objetivo estratégico de debilitar la “imagen” del cuerpo principal de la estrategia popular.

¿Quién ha ganado? El régimen financiero. El pueblo ha perdido porque la perdida de legitimidad, imagen, frente a otras fracciones del pueblo, hace que estas no terminen de sumarse a la organización y movilización, y por lo tanto, se retraigan a grados de menor sensibilidad, reconocimiento y participación, debitando a la organización del pueblo. Como vemos, la perdida de legitimidad social produce la perdida de fracciones del pueblo por lo tanto, la organización se debilita en tanto la rearticulación que venía dándose se frena y retrasa.

El hecho que la propia lucha entre capitales no se vea, oscurece este proceso de freno al desarrollo de la organización del pueblo, no hace más que complicar su debate y solución.

Porque en el seno del pueblo se niega y hasta se considera que sucedió lo contrario, que se ha ganado, impidiendo corregir errores y diseñar las políticas correctas para la nueva situación.

El hecho que fracciones de capital necesiten resignificar lo sucedido, como el Grupo Clarín lo hizo en el ejemplo, sólo dice que no ha sido peor la perdida estratégica porque una fracción de capital nos necesita como base social de maniobra y tolerara nuestra organización solo en posición subordinada, con grados de organización-autonomía para luchas gremiales. Esta fracción de capital nos golpea hasta asegurarse

que nos subordina a luchas gremiales pero no permite nuestra desarticulación total, que es el objetivo de la otra fracción de capital.

Este mecanismo es el que queda oculto y no nos permite sacar todas las conclusiones posibles.

La condición de que las columnas de organización del pueblo sean seguras depende del conocimiento que se tiene de la participación, movilización y lucha de cada persona. El nudo básico de las columnas seguras depende de la política de movilización y participación total de las personas de cada frente social. Esto permite evitar la infiltración política de personas que no son del frente social. La infiltración ideológica

se evita desarrollando el debate de ideas donde se chequea la presencia de ideas del régimen en la organización.

Tirar piedras y revolear palos frente a escopetas itacas, revólveres y otros, es como ponerle el pecho frontal a las balas. Entonces, pongámosles el pecho frontal a las balas y que por cada bala del régimen crezca 100 veces nuestra fuerza moral. Es nuestra legitimidad social lo que el régimen teme, entonces llevemos adelante políticas que desarrollen nuestra fuerza moral.

Esta nota continúa con el título: “LOS GOLPES DE ESTADO NEOLIBERALES” (Parte IV -última) en días subsiguientes.

(*) Autor: Walter Formento. Director Centro de Investigación en Política y Economía (CIEPE). Buenos Aires, mayo de 2004.