“PERIODISMO DE GUERRA”, AMORALIDAD PROFESIONAL Y DUDOSA ÉTICA

8 septiembre 2016

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Periodismo y Medios de Comunicación.

Foto de V.L.M.

Por Victor Leopoldo Martinez

Julio Blanck, editor y columnista del matutino Clarín fue entrevistado por Fernando Rosso para la publicación “La Izquierda Diario”. Explayándose y tocando todos los temas que Rosso le fue planteando, Blanck dejó algunas perlas que merecen un análisis más detenido, profundo y muy puntual. Se trató de un claro sinceramiento de perversas “acciones” por él realizadas donde se mezclan altos niveles de hipocresía con “fallidos” freudianos, todo bajo el manto de impunidad que otorga el poder del dinero; fue un “blanqueo” de la no imposible a futuro dictadura del “cuarto poder” donde la sociedad toda entrará en estado de sospecha y riesgo. Situación altamente peligrosa si las hay no solo para los “políticos” que entraron en el perverso juego y no reaccionan, sino para la vida política e institucional del país.

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Refiriéndose al trabajo que él y sus colegas desplegaron tanto en Clarín como en Radio Mitre y TN hasta el 10 de diciembre del 2015, Blanck reconoce sin titubear: “A ver: ¿hicimos periodismo de guerra? Sí. Eso es mal periodismo. Fuimos buenos haciendo guerra, estamos vivos, llegamos vivos al final, al último día. Periodismo eso no es como yo lo entiendo, no es el que me gusta hacer. Y yo lo hice, no le echo la culpa a nadie, yo lo hice. Eran las circunstancias e hice cosas que en circunstancias normales por ahí no hubiese hecho, en términos de qué posición tomar o de cierta cosa terminante.

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La frialdad y el cinismo que encierra el reconocimiento que practicaron un mal periodismo excede cualquier valoración moral y sobrepasa toda ética profesional abriendo una peligrosa senda en nuestra profesión para que los jóvenes periodistas sientan que para hacer periodismo todo vale.

Transformar a nuestra profesión en un arma de guerra es reconocer que se puede herir y matar con palabras, se puede destruir con un texto, con una fabulación en forma de relato acompañada de imágenes por una pantalla de TV y que poco importe sin fueron truchadas (el hollywoodense circo de topadoras buscando bóvedas en desiertos patagónicos por ejemplo); desvirtúa profundamente el fin de la tarea periodística. Blanck confiesa la finalidad de sus acciones: “…la corrupción kirchnerista explica, compensa o amortigua el costo social de las correcciones de la economía(los negocio en disputa), que es muy alto. Así que por ahí el circo está alcanzando. Digo: al “circo judicial”, ¿lo promueve el Gobierno? No, pero se beneficia de él.”

En las guerras siempre hay muertes y muchos heridos. Si un periodista piensa que tiene un arma mortal y la usa para hacer daño, no es periodista, es un simple sicario. Leopoldo Lugones, un raro personaje de nuestras letras que coqueteo con todas las ideologías existente en nombre del libre pensamiento pero que desde ya lejos está en mi intensión trazar un paralelo de calidad con Blanck, manifestó alguna vez en un acto de “contrición” y refiriéndose al diario de los Mitre (La Nación) “Compraron mi pluma…”. Jactarse que: “Fuimos buenos haciendo guerra, estamos vivos, llegamos vivos al final, al último día.” sin dar una mínima señal de arrepentimiento ni tampoco explicar sensatamente las razones de su participación en ese “conflicto bélico” lo desnuda en su veta “Lugoniana”. Resulta obvio quienes eran los “enemigos” de Clarín y Magnetto; descaradamente lo señala posteriormente: “El Gobierno de Kirchner y sobre todo de Cristina, le dieron a Clarín una gravitación loca, suicida. Se demostró suicida para ellos, ¿no?”. Seguramente se trató de uno de los crasos errores del gobierno kirchnerista, pero manifestar esto es de un nivel de perversión nunca antes escuchado. Evidentemente no se trató de defender la libre expresión en favor de la sociedad sino de la defensa de “simples y multimillonarios negocios” que el CEO de Clarín sentía estaban en riesgo. Se percibe en sus palabras amoralidad manifiesta que sienta un precedente extremadamente peligroso para la profesión. Hacer gala de esto porque se goza de total impunidad para decirlo por contar con la protección de los poderosos lo degrada más aún: “Periodismo eso no es como yo lo entiendo, no es el que me gusta hacer. Y yo lo hice, no le echo la culpa a nadie, yo lo hice.”

Ahora bien, ¿cómo cree Blanck que puede eludir su responsabilidad de sicario? Muy sencillo, socializando esa responsabilidad. Cuando Blanck sostiene “todos somos responsables” y en ese “todos” mete a la sociedad en su conjunto, es lo mismo que decir “nadie es responsable” porque un TODO no es enjuiciable en término judicial-penal : “…cuando la corrupción estaba pero era menos visible, los modos, el estilo y cierta bonanza económica (del gobierno Kirchnerista se entiende) permitían a la sociedad, a las capas medias de la sociedad, hacerse los distraídos como nos hemos hecho los distraídos siempre. Digo siempre en los últimos cuarenta o cincuenta años. La sociedad no es inocente de las cosas que le pasan, no es inocente de Macri, no fue inocente de Cristina [Fernández], ni de [Carlos] Menem, ni de [Jorge Rafael] Videla.” Esta perversa generalización viniendo de un hombre que se dice periodista no deja de sumar nefastas características al papel que él jugó en esta profesión. No se puede hablar de ignorancia sobre nuestra historia por parte de Blanck; ¿O sí? Partamos de la base que por principio toda sociedad es inocente; pero desde la aparición de la prensa fue víctima de manipulación. Y vaya si es inocente al creer en estos últimos 8 años que lo importante en su vida es lo que le marcaba la agenda impuesta mediáticamente por tipos como Blanck confiando erróneamente en la “honestidad” de la información cuando en realidad toda era cuestiones “armadas. Blanck, fabricó, mintió en la construcción de sus relatos para engañar a nuestra sociedad estando al servicio de su AMO (Magnetto). Ahora Blanck, como Lanata  y tantos otros, dejaron de ser libre. Son esclavos con pre$cio alto, pero esclavos al fin. Cuando ya no sirvan, el AMO (o sus hijos) los eliminarán cual desperdicios, como es  el final de todo periodismo basura.  

Decir que la sociedad toda es responsable del Terrorismo de Estado (Videla) es endilgarle a ella un apego por el modo Nazi-fascista de construcción político-social que indudablemente nunca tuvo; por el contrario, fue su víctima política, social y de esquilmación económica. La perversión es manifiesta. Con estos dichos lo que busca Blanck en realidad es esconder los verdaderos motivos que internaron a la Argentina en aquella noche negra para que personajes nefastos como su AMO (Magnetto) sea hoy el dueño de Papel Prensa. Menem hizo lo que hizo porque le cedió a Magnetto Canal 13, Radio Mitre y le permitió la creación de TN, pantalla desde la cual él pudo -y puede- “operar”. Cuando Menem no les sirvió más lo destruyeron como se destruyen los desperdicios. Cavallo “zafó” y sigue intacto; continua sirviendo para nuevos “negocios”.

La opinión pública es manejable y esa es la llave más usada por los sicarios del periodismo: “…hoy en la tapa de los diarios parece que el triunfo de la lucha popular es que te aumenten 400 % el gas. Esto es Argentina ¿no? Y lo dice con total desparpajo y sin inmutarse.

Pero ¿por qué digo que es la sociedad toda y sus instituciones las que están en peligro? La Justicia es la que más corre peligro de desaparecer. Blanck blanquea que “armaron” causas y con ellas operaron sobre el poder judicial con ayuda de jueces “adictos” al solo efecto de manipular a la opinión pública: “… los jueces ven que o corren para el lado de ponerse al día con las causas que están armadas o la van a pasar mal. (blanqueo con amenaza) Una cosa es que la sociedad demande Justicia independiente, otra cosa es que esta Justicia sea independiente. (Blanqueo de cómo Clarín y los poderes económicos condicionan a los jueces. De ahí que los ladrones de gallina lo pasen mal y los poderosos sigan evadiendo al fisco y esquilmando la economía nacional con total impunidad) Esta Justicia es la que es: es la misma de antes acomodándose a la circunstancia política.” Reconocimiento explícito, abierto sobre el nivel de corrupción que en no pocos sectores de la Justicia (incluida la Suprema Corte de la Nación) existe.

Un señalamiento final de Blanck que despeja alguna duda si es que quedaba: “Si vos me decís: ¿hoy tenemos que hacer el mismo periodismo que hicimos hasta el 10 de diciembre? No, no. ¿Estamos haciendo un periodismo distinto? No siempre.”

Nada más que agregar. La sociedad, el lector sabrá qué hacer con esta situación; de su decisión dependerá su futuro y el de las nuevas generaciones.

 Dibujo: Mariano José Utin (colaborador de revista EL EMILIO).

Fuentehttp://www.elesquiu.com/editorial/2016/9/7/periodismo-guerra-amoralidad-profesional-dudosa-etica-225695.html


La tentación totalitaria y dictatorial del “Cuarto Poder”

28 septiembre 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, de nuestra redacción.

Cuando la actividad periodística se transforma en una herramienta de extorsión política es la sociedad la que está en estado de riesgo.

Foto de V.L.M.

Por Victor Leopoldo Martinez

Quien suponga que la tarea periodística nunca estuvo contaminada por la politiquería se equivoca, o conserva una sana inocencia; contaminación que se acrecentó  cuando el control de  esta pasó a manos empresarias. Se hace necesario, una vez más, diferenciar POLÍTICA de politiquería. Hacer política es poner por encima de los intereses individuales y/o sectoriales los intereses sociales en su conjunto;  politiquería es todo lo contrario a esto, a lo que hay que sumarle la mendacidad.  Sobre esta premisa y en materia de objetividad y honestidad se hace necesario destacar que en nuestra profesión existen escasas pero honrosas excepciones; lamentablemente en la mayoría de los casos, la codicia, el afán de lucro y  PODER  pudo y puede más. Es aquí donde aparece el primer síntoma de corrupción (los medios no están exentos de corromper y/o ser corrompidos). De esta manera entramos en el corazón de la presente reflexión.

Cuando la actividad periodística se transforma en una herramienta de extorsión política la cosa cambia; todo cambia para una sociedad porque significa entrar en estado de riesgo político-social ya que el derecho a réplica quedó  limitado a minúsculos espacios cuando se tiene suerte de que se publique y/o reconozca.

Desde el preciso momento que los propietarios de  medios periodísticos descubren el valor superlativo de la herramienta comunicacional como formadora de opinión, estos señores se auto entronizan como “Cuarto Poder”. La posterior corrupción de algunos  periodistas surgió por necesidad y añadidura  ya que la demanda “patronal” de realizar un  “trabajo sucio de manipulación de información” a cambio de una buena paga, tentó a más de uno. La picardía popular llamó a esto: “Por la plata baila el mono”. En nuestro medio el caso Lanata es el ejemplo más reciente, lamentable y patético; y con toda una artillería que nunca dejó de lado la posibilidad de corromper (actores y mentes) entró en acción. Esto en cuanto a los medios opositores al actual gobierno nacional ¿Hay algo de esto en los medios oficialista? ¡Sin ninguna duda que sí! Con una diferencia, muchos de los segundo lo hacen torpemente dejando feas huellas de obsecuencia ya que es la única herramienta que tiene para sustituir su falta de originalidad y en no pocos casos la mediocridad.

Pero esto no es un invento argentino; es un fenómeno mundial que pudo haber nacido con las buenas intenciones de un Gutembert en 1440 (o quizá, antes con el chino Bi Sheng en 1041) y que plasmó en forma de periódico Michael Van Isselt con aquel “Mercurius Gallo Belgicus” (nombre del primer diario allá por 1592). Con el tiempo y los intereses políticos-económicos presionando Los medios masivos de comunicación comenzaron su largo y lento naufragio en cuanto a su primaria y sana  finalidad: informar.  Todo se fue trastocando hasta ser lo que es hoy, una maquinaría de extorsión. Los grandes medios de prensa, y las grandes cadenas de TV dan sobradas muestras de esto. Existe bibliografía al respecto: “Los Amos de la Prensa” de George Selder y “El poder y los grupos de presión” de Douglass Cater.

En nuestro caso la realidad indica que sobre esto se enancaron  de un tiempo a esta parte los empresarios nacionales monopolizadores de medios periodísticos para utilizarlos en operaciones extorsivas contra cualquiera de los miembros y hasta contra los cuerpos mismos de los otros tres poderes insti-constitucionales de nuestro Estado República. Esto se presenta como de una gravedad institucional inusitada para la sociedad argentina toda: Poder Ejecutivo (elegido popular y democráticamente), Poder Legislativo (Elegido popular y democráticamente) e incluido el Poder Judicial (estructurado por el viejo poder oligárquico cuyos integrantes actúan como “La Nobleza de toga” –dijera J. Abelardo Ramos- a su servicio), todos ellos jaqueados por la extorsión del “Cuarto Poder” mediático. Una situación límite sin precedentes en nuestra historia.

Max Headroom

Una serie televisiva norteamericana de los “80” anticipaba este riesgo. Se llamaba Max Headroom y la sacaron rápidamente de circulación. En esencia mostraba el control social a través de seguimientos vía satélite, cámaras activadas a control remoto, redes cibernéticas, publicidades subliminales para control mental, todo operando desde medios masivos de comunicación monopolizados. La Argentina pretendida por Magnetto no dista mucho de lo que aquella serie mostraba.

ClarínSi focalizamos la observación en el mayor grupo monopólico de “deformación periodística” –Clarín-, esto no nace de un día para otro. Es producto de un trabajo que se originó en la última dictadura militar, allá por 1976, y las primeras acciones fueron brindar sus servicios de “desinformación” a aquella dictadura y al poder económico que jugaba desde atrás y del cual formaba parte. Luego le sumó la criminal apropiación de “Papel Prensa” con lo cual se controló  al resto de la prensa nacional. La auto calificación de “paladines de la libertad de prensa” le sirvió para controlar ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas) el sindicato patronal local, y ser uno de los socios importantes en la región  del sindicato patronal regional que aglutina a los DUEÑOS  de medios periodísticos (no a los trabajadores) llamado SIP (Sociedad Interamericana de Prensa).

En el caso de La Nación la situación solo se diferencia en antigüedad. Su fundador –Bartolomé Mitre- creó un medioLA NACION periodístico que dejó como “Guardaespalda de su Tribuna de Doctrina” (Según el decir de un gran historiador nuestro, Norberto Galasso; y con una palabra clave: “doctrina”). Hasta hoy nadie sabe en términos de definiciones teóricas ya que fue muy cuidadoso en envolverla con un aló de pureza, a qué doctrina se refería el mencionado Bartolo. Lo cierto es que la misma, disfrazada de “liberalismo” (que nunca fue político sino económico) fue sentida por el conjunto social –con pocos beneficiados y muchos perjudicados, incluidos los intereses nacionales-, llevada adelante bajo la égida de sus cultores cuando tuvieron el control político del Estado desde 1880 hasta 1916, desde 1922 hasta 1943 y desde 1955 hasta el 2005; en algún momento solo cambiaron de amo pasando de ser “la perla más preciada de la corona británica” (1933) a ser los pasivos de glúteos abiertos en las relaciones carnales con Norteamérica (1990). Hoy, ambos –Clarin y La Nación- trabajan concatenadamente.

Lo cierto es que hoy por hoy Clarín, La Nación, Perfil (por nombrar los de mayor penetración en la clase media más alfabetizada y más reaccionaria a la vez) no tienen un contrapeso periodístico que balancee la situación. Los medios que se dicen “progres” y  operan  por “izquierda” son tan o más torpes que  los mencionados anteriormente a la hora de operar y argumentar, fundamentalmente porque en su mayoría son antiperonistas lo cual los une en sentimiento  a los monopólicos adversarios de la actual gestión nacional, e indirectamente terminan siendo funcionales a los nefastos intereses de aquellos, generalmente antinacionales y antipopulares. En concreto y por lo que indica la lógica histórica, no hay periodismo objetivos porque los intereses y la subjetividad ideológica de los actores simplemente lo hace imposible. Como buenos colonizados, hasta en el periodismo, se actúa ideológicamente por izquierda y derecha con el manual eurocéntrico del conquistador.

Este modus operandi nació en 1930 (Golpe a Irigoyen) con La Nación  y La Prensa como los operadores mediáticos, se repite en 1955 (Golpe a Perón) donde a los anteriores  se le suma Clarín; recibe su confirmación el 24 de marzo de 1976 donde Clarín y La Nación “aúnan fuerzas por intereses comunes” en su apoyo de esconder la tarea sucia de la dictadura militar y llenar de elogios las políticas económicas ejecutadas por los títeres de los grupos económicos encaramados en el manejo del Estado. La operatoria consistía en denigrar la política hasta reducirla a  politiquería. Su sustento ideológico se asentaba en que la verdadera política requería de actores y operadores “calificados” a cargo del manejo de un Estado insignificante que debía entregar al control  privado las empresas y cuestiones públicas saqueando las arcas del Estado y llenándolo de deuda externa con una sola y clara intención: el beneficio sectorial.

Pero… ¿Cómo se logró esto? Con la instalación de la duda en la sociedad sobre el accionar de cualquier político Para eso se construyó un discurso sobre la “decencia, honestidad y eficiencia del accionar y la gestión privada”, algo que fue comprado como verdad revelada por la clase media Argentina. Hoy sigue rindiendo sus frutos. En primera instancia resulta muy claro que la influencia mediática resulta mucho más eficaz y redituable en términos políticos –y por el absurdo- que la tarea formativa desarrollada en establecimientos educativos. No existe ningún elemento que indique lo contrario. La gente repite los que los medios pregonan como si fueran verdades reveladas con mayor firmeza y seguridad que todo aquello que le pudo inculcar un docente a fuerza de ejercicios repetitivos en una escuela, colegio o universidad

Vuelta la democracia primero fue controlar y condicionar el gobierno de Alfonsín. Luego jugaron todas las fichas (con órdenes incluidas) a un Menem quien desguazó las empresas del Estado Nacional con sus privatizaciones para beneplácito del stablishment económico nacional e internacional. Pero este último  no solo contó con cobertura mediática para su impúdico accionar, también armó una Corte de Justicia a medida de los interés mediáticos y oligárquicos. Cuando  Menem ya no les sirvió lo lanzaron a las fieras populares.

Lo que ciertos hombres de la justicia no sabían era la peligrosidad de sus socios mediáticos (especialmente de uno: Magnetto). Equivocadamente los políticos de la oposición tampoco midieron esto hasta que lo padecieron. Pero parece que en sus sucesores  la codicia, como debilidad humano está volviendo a hacer de las suyas

Este “cuarto poder” y luego de facilitar el desfalco “legal” del Estado de la Mano de Menem, induce y produce el desastre económico en el gobierno de De La Rua que desemboca en el diciembre negro del 2001 con 32 personas muertas por la represión sin que hasta ahora haya un solo responsable preso; y la fuga de las divisas que los bancos robaron a los ahorristas.

En el 2003 y en acuerdo con Néstor Kirchner (había llegado a la primera magistratura con el 22% de los votos, totalmente condicionado) Magnetto transitoriamente controla  sus apetencias. La presidenta Cristina Fernández decide cambiar las reglas de juego en materia comunicacional y allí comienza una guerra que llega hasta nuestros días.

Desde operaciones mediáticas para corridas bancarias; cautelares contra la ley de medios, extorsiones a Lorenzetti (presidente de la Corte Suprema) ventilando algunas de sus cuitas;  fabricación de delitos a funcionarios del gobierno kirchnerista –sin prueba alguna- a través del hiper chequeador Lanata  quien con total impunidad descarga su resentimiento con constantes insultos a la Presidenta y diatribas volcada sobre cualquier hombre del gobierno Nacional; la incitación a la violencia callejera o escolar contra hijos de funcionarios; el uso de la muerte del fiscal Nisman;  desde el 2005 el grupo Clarín no paró en sus operaciones extorsivas. Con batallas políticas ganadas gracias a sus operaciones  en el 2008, 2009 y 2013, operando con Cobos en el conflicto del Campo del 2008,  con candidatos opositores –De Narvaéz en el 2009 y Massa en el 2011-  se envalentonó y avanzó; pero de pronto descubre la transitoriedad de los triunfos ante la ineptitud de la oposición (“Toda la oposición no junta un balde de bosta” Lanata) y comienza a mirar aquellas elecciones de medio término como lo que realmente fueron, sucesivos fracaso de todas ellas en términos de “operatorias” por inoperancia  de los  políticos opositores que mal manejó como títeres.

Magnetto jamás se resignará. Junto  a algunos “personajes” del Poder Judicial, no pocos de ellos cómplices de sus andanzas y el resto  bajo amenaza de ser víctimas de sus habituales “embarres”, esta vez va por todo. Ante el Ajustado triunfo de Larreta en la Ciudad y el fracaso de Macri-Del Sel en Santa Fé, ¿Que busca el CEO de Clarín? Invalidar el sistema democrático ya que este no se “ajusta” a sus intereses ni le garantiza nada a futuro. Tucumán fue el lugar de ensayo; Castillo en Catamarca está preparando el terreno para dar continuidad a esta operatoria (¿Lo acompañara el resto del FCS?). En Chaco ni la ciudadanía, ni la oposición se prestó  al juego pese al intenso trabajo realizado por Lanata y todo el equipo de TN, canal 13, Clarín y Radio Mitre. Para colmo de males su candidato -Macri-, por soberbia, ineptitud por sus marcadas limitaciones  y por creer que con la protección mediática del “Gran diario Argentino” alcanzaba, actuó  torpemente y al primer soplido –Niembro- su mentiroso castillo de “honestidad”, comenzó a derrumbarse y el nodo de la vendida mediáticamente gestión “honesta y eficiente” es desnudada en sus más variados y burdos niveles corrupción.

Es claro que Magnetto  no renunciará a ninguna batalla con tal de instalar su dictadura mediática. El control social por esta vía para la instalación de cierto totalitarismo político a la medida de sus intereses y el de sus socios –el poder económico concentrado-  es su objetivo. Es responsabilidad de la sociedad toda llegar al 25 de octubre sin entrar en provocaciones y con la firme decisión política de defender este sistema político que tanto costo recuperar y que tanto está costando afianzar por culpa de la miopía de una oposición que no logra entender el valor político de tener Patria para Todos y como dice un colega: “Mas a la corta que a la larga ellos también serán las próximas víctimas de este “Cuarto Poder” mediático.


LOS ALIADOS POSIBLES Y EL ENEMIGO PRINCIPAL

5 febrero 2009

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Gentileza de Aldo Battisacco

Por Norberto Galasso *

Días atrás, se publicaron en este diario[i] notas de opinión de Hugo Barcia y Alcira Argumedo referidas a declaraciones de Pino Solanas donde responsabilizaba por la mortalidad infantil no sólo al Gobierno, sino también a “cómplices, mentores intelectuales, etc.”, entre los cuales se hallaría el grupo Carta Abierta. Alcira no refutó las apreciaciones correctas de Barcia sobre la mortalidad infantil, sino que fundamentó el furibundo antikirchnerismo de Proyecto Sur en siete puntos, entre los cuales los puntos 2, 3, 4 y 6 corresponden a uno solo: la política del Gobierno respecto a los recursos naturales; el punto 1 se refiere al Tren Bala, proyecto que puede considerarse frustrado, el 4 al blanqueo de capitales y el 7 a la prórroga de las licencias a los medios de comunicación. Además, ratificó las críticas de Pino a Carta Abierta. Estas posiciones no son nuevas en Proyecto Sur: en La Nación, Pino ha señalado que “Kirchner es un traidor a la patria e hipotecó el futuro” (29/9/2007), en Perfil sostuvo que “Kirchner continúa a Menem” (20/5/2007) y últimamente calificó a este gobierno de “antinacional y antipopular”. Si esto lo pregonasen Altamira, Ripoll o Alderete, no escribiría estas líneas pues la izquierda abstracta, liberal o antinacional, como se la quiera llamar, se ha especializado, desde Yrigoyen hasta hoy, en ser funcional a la reacción, en nombre del socialismo y sólo la izquierda nacional ha sabido comprender a los movimientos nacionales cabalgando a su lado mientras intentaba mantener su independencia política, ideológica y organizativa, aunque también allí hubo claudicaciones como la de Ramos (Jorge Abelardo) frente al menemismo. Pero como estas críticas (confundiendo al posible aliado con el enemigo principal) provienen de compañeros con los cuales hemos transitado caminos de lucha, como en el frustrado Proyecto Sur de 2002/03, alguien que pertenece a las bases de Carta Abierta, orienta la Corriente Política E. S. Discépolo y dirige el periódico Señales Populares, se ve obligado, con el dolor que provoca criticar a antiguos compañeros, a intervenir en la polémica.

A las críticas de Alcira, podemos oponer:

1) La avanzada política de derechos humanos del kirchnerismo.

2) La avanzada política latinoamericana que contribuyó a hundir el proyecto del ALCA, que desde el Unasur contribuyó a evitar el golpe de Estado en Bolivia y que ha logrado la simpatía y apoyo de Chávez y Fidel, quienes, según parece, saben algo de imperialismo y cuestión nacional.

3) La depuración de la Corte Suprema de Justicia con la incorporación de figuras de capacidad y conducta incontrovertible.

4) El recupero de los aportes previsionales al tomar las AFJP, dando un fuerte golpe al poder financiero.

5) La reconversión de una economía de especulación por un modelo productivo que permitió una importante disminución de la desocupación y la pobreza.

6) El intento de redistribuir el ingreso a través de la Resolución 125, afectando la renta agraria diferencial, en el mismo sentido que lo hizo Perón en el ’46 a través de los tipos de cambio selectivos. (En este caso, no vale el argumento de Alcira acerca de la votación de Lozano, pues la AFIP (resolución 1898/2008) inició acción contra las grandes exportadoras por los 1700 millones de pesos evadidos (El Cronista, 22/1/2009). Y aun cuando no lo hubiera hecho, esto obligaba, por lo menos a la abstención y no a ser cobertura de izquierda de la nueva Unidad Democrática que están conformando Carrió, Morales, López Murphy y otros.)

7) El recupero del rol del Estado: en Correos, Aguas, transporte aéreo, astilleros, algunos ramales ferroviarios, proyecto de tomar la fábrica de aviones de Córdoba y el canal Encuentro.

El kirchnerismo es pues todo esto y es también buena parte de lo que dice Alcira, como ocurre normalmente con los movimientos nacionales en gestación, policlasistas, contradictorios, clientelistas, pragmáticos, conciliadores, con “amigos del poder” que hacen negocios. ¿Se lo tenemos que decir nosotros, desde la izquierda nacional, justamente a los peronistas? Diría Jauretche, ¿dónde se ha visto que los hijos enseñen a los padres cómo se hacen los hijos? ¿Qué hubiera hecho Pino cuando Perón se negó a expropiar a la corrupta y recorrupta CADE? ¿Hubiera dicho que era “un gobierno antinacional y antipopular”? Claro, desde la izquierda abstracta es fácil decir, ¿por qué Perón no desarrolló fuertemente la minería?, ¿por qué apenas dio el puntapié inicial con Somisa cuya primera colada es de la época de Frondizi? ¿Y el contrato petrolero con la California? ¿Habría dicho acaso: “¡Qué antinacional y antipopular es este Perón!”? Pino dice en otro artículo: “Perón no estaría hoy en el PJ”. Yo pregunto: ¿era mucho mejor el PJ del ’54? ¿No había entonces “amigos del poder” que hacían negocios? ¿Quiénes eran Jorge Antonio y Silvio Tricerri? ¿O entonces resulta que Codovilla tenía razón siendo funcional al imperialismo para que sanease a la Argentina emporcada por los “negros peronistas” del ’45?

Por otra parte, somos ya lechuzas demasiado cascoteadas para entrar en la moralina boba de la Carrió: la corrupción es intrínseca al capitalismo y cuando está la reacción en el poder disimula sus negocios con leyes a su conveniencia; cuando estamos los del pueblo algunos violan esas leyes y hacen sus negocitos. Pregúntenle a Chávez, que sabe de esto, como también de la clase media de Caracas escandalizada moralmente, aunque, igual que la nuestra, evade impuestos con toda naturalidad.

Por momentos me asombro, porque parece que hay que enseñarles peronismo a los peronistas. Ningún gobierno, decía Perón, cumple el 100 por ciento de los objetivos nacionales y populares, porque está el enemigo que también es fuerte. Cuando cumple el 50 por ciento o más ya el balance es favorable. Jauretche le decía a Jorge Del Río cuando se deslizaba a la oposición porque Perón no expropiaba la CADE: “Es importante, sí, pero usted no puede ver la historia por el agujerito de la cerradura de la CADE”.

El balance general es el que interesa. Escuchen esto mis viejos y queridos amigos: “Hay muchos actos, y no de los menos trascendentales por cierto, de la política interna y externa del general Perón que no serían aprobados por el tribunal de las ideas matrices que animaron a mi generación. Pero de allí no tenemos derecho a deducir que la intención fuese menos pura y generosa. En el dinamómetro de la política, esas transigencias miden los grados de coacción de todo orden con que actúan las fuerzas extranjeras en el amparo de sus intereses y de su conveniencia. No debemos olvidar en ningún momento -cualesquiera sean las diferencias de apreciación- que las opciones que nos ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de optar entre el general Perón y el arcángel San Miguel. Se trata de optar entre el general Perón y Federico Pinedo. Todo lo que socava a Perón, fortalece a Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político y económico de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento del país” (1947). No hace falta que te diga a vos, Pino, que hiciste recientemente una película sobre “los hombres que están solos y esperan”, que el autor es Raúl Scalabrini Ortiz. Por eso, como decía Jacques Prevert, es muy peligroso dejar que los intelectuales jueguen con fósforos porque, retomando a Jauretche, combatir lo bueno (“desgastando” , creando “clima destituyente” ) puede significar que en vez de lograr lo mejor, sirvamos para que vuelva lo malo.

En esta Argentina de hoy hay que luchar para profundizar este proceso, cabalgándole al lado, marcando críticas, proponiendo soluciones superadoras, empujando, pero no atacando desde enfrente, presionando para que fracase, porque la única opción que hay hoy la conocemos y viene de lejos: Bullrich Luro Pueyrredón, Pinedo, Estensoro, López Murphy, Grondona, Anchorena, los grandes pulpos mediáticos… y el Tío Sam.

Por esta razón, Proyecto Sur debería sumarse a Carta Abierta en vez de arrojarle críticas y trabajar desde allí, para incorporar a la lucha a los sectores populares, para movilizar, exigiendo al Gobierno que profundice lo realizado, porque -y vuelvo a decir, me da vergüenza explicarlo a compañeros de larga militancia- aquí hay una cuestión nacional argentina y latinoamericana por resolver. Y estamos frente a una oportunidad como nunca tuvimos antes. Lo saben Fidel, Chávez, Evo, Correa y muchos otros y lo intuyen los pueblos. Quienes socaven este proceso -con planteos que desconocen la correlación de fuerzas existente- asumen una grave responsabilidad si se frustra esta gran oportunidad para ir dando pasos hacia una América latina unida y soberana, marchando en el camino del socialismo del siglo XXI.

* Historiador y ensayista.


[i] “Gurkas. testimoniales. voceros del Medio Pelo” Nota publicada por el matutino Pág./12 el martes 27 de enero del 2009, firmada por Alcira Argumedo, integrante de Proyecto Sur.