UN PASADO VUELTO PRESENTE.

5 enero 2019

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Política nacional e internacional

hector timerman.

Murió el ex canciller argentino del último gobierno peronista: Héctor Marcos Timerman.

V.L.M.

Crespon

Por Victor Leopoldo Martinez

Héctor Marcos Timerman. Un ARGENTINO que profesaba de manera práctica y por tradición familiar la religión judía.

Este último señalamiento es muy importante en relación a ese sín fin de estupideces que dicen aquellos  ignorantes y/o perversos que muy sueltos de cuerpo y tratando de mostrarse eruditos en la materia, mezclan cuestiones religiosas, con otras cuestiones institucionalmente políticas.

Timerman fue un argentino judío; pero primero argentino y como tal fue un verdadero criollo que cumplió con la patria.

Vale aclarar algunas cuestiones vinculadas a ese estúpido y acomodaticio intento de separar religión y política que es como querer separar la educación de la política.

La religión es política porque nació de una decisión humana. Las creencias y la fe en la humanidad no son decisiones metafísicas, son elecciones según maneras de entender la vida y vivir acorde a dicha elección; parten de decisiones  humanas y sociales que se asientan en cuestiones y necesidades existenciales hasta transformarse en fenómenos culturales.  Pero en tanto el hombre es un ser eminentemente social, cualquier decisión humana –aún la individual- tiene incidencia social y por ende política.

Sin  lugar a ninguna duda toda religión tiene un interés político como lo tiene la educación. Cuando se dice “hay que sacar la ideología de la escuela”, es porque los que lo pregonan son de  otra ideología que es la que ansia  quedarse con el nicho que pretenden desalojar.

Desde el momento en que se decide que una religión sea “oficial” para un Estado, quiera o no esa religión como institución está involucrada en política porque tendrá incidencia sobre las decisiones que tome ese Estado. Pero este no es el único ejemplo. Los evangélicos (de origen norteamericano y bancados por ese imperio) que “operan” con sus iglesias dentro de nuestro país trabajaron denodadamente en las últimas elecciones presidenciales (2015) para que los fieles que concurrían a sus templos votaran a Macri (Si hubo acuerdo económico entre las partes más grave aún).  

Ahora bien, lo que a una comunidad, a un país, le debe interesar como Estado es el comportamiento de sus ciudadanos en relación a los interese sociales, nacionales y el bien común, independientemente de la religión que cada individuo, familia o congregación profese y en esto sí valen las diferentes actitudes que las congregaciones religiosas pasan a tener frente a determinados hechos políticos.

CUANDO LA HISTORIA MUESTRA UN PASADO IRREBATIBLES.

La  acusación de “judío traidor” por un lado y de “traidor a la patria” por otro, hecha a Timerman (lo primero lo digo por esa DAIA de “derecha PRO Israelí” y por los sirvientes del imperio norteamericano), es aberrante. Si se pretende hablar de “traidores”, nuestra  historia como Nación está plagada de ejemplos  de “católicos” que contrariamente al fraudulento caso judicial del “judío” Timerman, sí fueron grandes traidores para con los intereses de nuestra Patria y de su pueblo y jamás fueron tildados como tales; empezando por Rivadavía y Mitre en el siglo XIX y Roca (h) en el siglo XX; católicos que permitieron el saqueo de nuestras riquezas y la explotación de nuestro pueblo. Me refiero a esos viejos y también a los nuevos perversos que humillaron y humillan la soberanía política y la independencia económica del país y que, en momentos como esos, hasta la propia iglesia católica miró para otro lado argumentando ridículamente que su misión no era “mundana” y estar solo abocada a cuestiones del “reino celestial”. Esa iglesia “institucional” sabía que como parte del Estado podía parar esos saqueos, aquellas explotaciones de “hombres por otros hombres”, en muchos casos acompañada de prisión tortura y muerte; y no lo hizo.

Me estoy refiriendo a esa misma iglesia que permitió a cobardes católicos masacrar a población civil inocente bombardeando la ciudad de Bs.As. el 16 de junio de 1955, asesinando a ciento de compatriotas desde sus aviones que llevaban pintado en sus alas una cruz y la consigna “Cristo Vence”. ¿Se conoce los nombres y las sentencias sobre esos asesinos? No; porque nunca estos hechos existieron por decisión política de los “libertadores”; y la iglesia católica acompañó. Me refiero a esa “institución iglesia” que avaló y acompaño a la última dictadura en sus vejamenes y hasta justificó asesinatos de curas y monjas y hasta obispos como en el caso Angelelli.     

A Timernan se lo acusó injustificadamente de “traición a la Patria”. Esto no debe llamar la atención ya que es una constante histórica practicada por la oligarquía vernácula. Pero a fuerza de ser fiel a los hechos, en el caso de Timerman ni siquiera eso, ya que la acusación fue parte de una estrategia instrumentada de manera mediático-judicial  con mucho tufo a operación política distractiva y a simple venganza contra un gobierno popular. Fue diseñada por el tilingaje “PRO” bastante perverso y odiador, ese medio pelaje aspirante a grandes burgueses que para desgracia de ellos se quedaron en “guarangos y torpes funcionarios”, por falta de garlopa dijera Jauretche. Se los puede identificar claramente, de mayor a menor según sea el nivel de ignorancia y perversión: Macri, Peña, Bullrich, Alonso, Garavano, Bonadio,  Magnetto y los Saguier.

LOS HECHOS

Caída la operación “Nisman fue asesinado por el kirchnerismo” que sirvió para que Macri sea hoy presidente (hasta la delirante ex jueza Arroyo Salgado, y ex consorte de ese oscuro personaje que fue el ex fiscal Nisman , ahora se retiró como querellante; es loca pero no come vidrios), la segunda parte de aquel lamentable y hasta quizá inducido suicidio consistió en mantener mientras se pudo el argumento del asesinato para traer de los pelos la figura de “traición a la Patria” y encajársela a los funcionarios del gobierno anterior (Cristina y Timerman). Todo fue una burda fabulación mediatico-judicial sin sustento legal alguno y menos pruebas; a tal punto que tuvieron que inventar de manera torpemente ridícula (Patricia Bullrich y sus peritos gendarmes) pruebas para transformar un suicidio en crimen y  seguir con la causa “Irani” colocando a funcionarios de ese país como los responsables del atentado a la AMIA y así incluir  la supuesta complicidad del gobierno peronista de Cristina  interfiriendo la investigación. La verdadera historia sobre el tema AMIA, según canta el expediente, cuenta que el propio Bonadio fue apartado de la causa por ser él el que interfería y desviaba la investigación que se venía realizando. Lo hacía por pedido  norteamericanos-israeli.

Los dos atentados (embajada y AMIA) se produjeron en la década de los “90”, gobierno de Menen y Bonadio hombre de la “servilleta de Corach”. No hace falta ser muy astuto para descubrir las razones de la aparición del “Juez Bonadio” en la causa AMIA  como tampoco se requiere de esa misma astucia para darse cuenta de la “no casualidad”  que el “Juez Bonadio recibiera” la causa Nismán y calificará a Timerman (y Cristina) dentro del delito de “Traición a la Patria”. Pero la torpe acusación tuvo dos vertientes: a) La mediática (Clarín) que fogoneaba las supuestas pruebas que Nisman tenía e iba presentar, que no eran otras que las que el Juez Rafecca anteriormente ya había desestimado por insustanciales y pueriles. Y b) la judicial de Bonadio que la hizo basado en un memorándum que fue votado por el Congreso Nacional (sin que ningún legislador haya sido citado a declarar por este Juez) y en un supuesto levante de las “alertas rojas” que solo Interpol lo puede hacer y cuyo máximo responsable (jamás citado por Bonadio a declarar) negó rotundamente que el gobierno argentino de Cristina (con Timerman de canciller) haya solicitado se levanten. Toda esta perversión le costó la vida a un gran argentino.

Timerman murió por decisión no solo de la enfermedad terminal que lo aquejaba sino y fundamentalmente por la decisión de un perverso gobierno PRO y de un Juez que decidió sin ninguna prueba juzgarlo injustamente como un “Traidor a la Patria”; en otras palabras y con las reiteradas negativas de que saliera del país para tener un tratamiento adecuado para su enfermedad, Bonadio asesinó a Timerman. Y por qué digo esto? A Timerman, Bonadio lo torturó hasta el colmo de hacerlo ir a declarar en un estado de enfermedad desastroso; a Franco Macri (papá del delincuente que tenemos como presidente) y quien argumentó no poder ir a declarar por estar enfermo, todo aceptado, todo permitido.

La prensa adicta a los grandes negociados y cómplice en esta ocasión de la operatoria “macrista-judicial”, volverá, como lo hace de manera reiterada, a cumplir con la misión de esconder todo para que nadie jamás se entere de la verdad de otro crimen PRO. Maldonado, Nahuel y tantas otras tantas víctimas del gatillo fácil, –y ahora Timerman- son muestras acabadas de la perversión conjunta Clarín-PRO-Justicia complaciente. Esto en algún momento deberá pasar por una justicia más ecuánime; más tarde que temprano pero tendrán que rendir cuenta; especialmente el monopolio Clarín.

QUIÉN ES QUIÉN   

En nuestra historia solo dos personas lo anteceden a Timerman en tamaña acusación: Liniers y Perón. Como Timerman tanto el patriota Liniers como el Gral Perón fueron casualmente hombres con honor a la hora de defender los intereses de la Patria.

¿Quién acusó a Timerman? El gobierno más corrupto que recuerde la historia de nuestro país; y quizás el más antipatria que haya existido. Pero no solo eso; acusó a Timerman el gobierno que mayores traiciones a la patria cometió (superándolo al ideólogo en la materia, Bartolo Mitre) con descarados renunciamiento a nuestros derechos soberanos en no pocos intereses estratégicos; y los cometió en tiempo récord:

a) Permitir la instalación de bases norteamericanas en territorio nacional sin pasar por el  Congreso.

b) Acordar su servilismo sin condicionamiento alguno al imperio norteamericano e Israel.

c) Eliminación de toda limitación para la adquisición de tierras por parte de cualquier extranjero – poderoso económicamente desde ya-.

d) Entrega del manejo de nuestra economía al FMI.

e) Eliminación de todo impedimento legal para operar “lavado de dinero y fuga de capitales al Extranjeros”

f) Renunciamiento de nuestros derechos soberanos sobre las Islas Malvinas.

Entonces que un traidor acuse a alguien de “traidor a la patria” urdiendo una patraña con eje en el atentado terrorista contra la AMIA, en una causa que tiene a los principales responsables de la DAIA en aquel momento – junto al MOSAD y la CIA- como los más “sospechosos” por la decidida participación de todos ellos en el entorpecimiento de las investigaciones y de la causa misma; repito acusar a un Argentino judío por el solo hecho de haber participado de un gobierno Nacional, Popular, Peronista y anti oligárquico no puede sorprender a nadie más allá de las burradas argumentales utilizadas para justificar dicha acusación.   

El gobierno de Mauricio Macri -con él como máximo responsable-, en 3 años, se cargó asesinatos, prisiones y torturas de argentinos con el cuento de su lucha contra la “corrupción pasada”. Desde Milagros Salas en adelante todo fue de una perversión inusitada ya que se utilizó una técnica muy parecida a la usada por el nazismo alemán (“miente, miente, que algo quedará”). Jorge Lanata fue el más importante operador PRO-Nazi  ¿Se los llevará a la  justicia a estos criminales, respetándoles todos los derechos constitucionales que ellos no supieron respetar por odio de clase cuando fueron gobierno? 

Lonardi (integrante de “La Libertadora del 55”) cometió el error de manifestar una frase que a la oligarquía siempre le produjo  alergia, pero a la cual siempre acudió cuando vio que las “papas quemaban” y sus “personajes” podían ir a la cárcel: “Ni vencedores ni vencidos”. La oligarquía con Aramburu y Rojas decidieron que Lonardi estaba loco, lo rajaron y comenzó el “nazismo libertador” contra todo lo que fuera “peronismo”.

Luciano Benjamín  Menéndez, comandante del 3er cuerpo de aquel  ejército antinacional de ocupación que fue la última dictadura militar manifestó: “Para que este país pueda funcionar hay que matar a por lo menos 500 mil peronistas”. La última dictadura desapareció a 30 mil argentinos. Solo fueron y son enjuiciados los autores materiales de aquel genocidio pero no así los responsables civiles e ideológicos, la oligarquía agro ganadera-financiera que endeudó al país y se forró los bolsillos con esfuerzo ajenos gracias a la precarización laboral y a todo tipo de corrupción.

¿En qué se diferencia el gobierno de Macri de los antecedentes señalados?

Un pasado vuelto presente hoy  azota a nuestro país y a su pueblo de la mano de un mentiroso “chico bien” llamado Mauricio que aún y con todo el daño hecho descaradamente pretende ser reelecto  para seguir jodiéndole la vida a los argentinos.


Publicado por la compañera Presidenta de la Nación Argentina (en su facebook)

22 enero 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC.

Captura de pantalla 2015-01-22 a la(s) 11.56.26

AMIA y la denuncia del fiscal Nisman

Los espías que no eran espías. Los interrogantes que se convierten en certeza. El suicidio (que estoy convencida) no fue suicidio.

CRISTINA

Ayer, los argentinos tomamos conocimiento de la denuncia completa del fiscal Nisman. Siempre se ha dicho que el idioma inglés, a diferencia del español, no tiene tanta diversidad de palabras para definir objetos, situaciones, adjetivos, etc. Y es cierto. Pero debo reconocer que en esta oportunidad, al ver y leer en el día de la fecha la tapa del diario porteño Buenos Aires Herald, la economía de vocabulario tiene también sus ventajas.

En efecto, el referido matutino expresa su opinión sobre la denuncia del fiscal Nisman y lo hace con precisión quirúrgica, o tal vez lingüística. Sobre un facsímil del dictamen, dos palabras inapelables: “Nothing new”. En español: “Nada nuevo”.

Buenos Aires Herald

Por si no bastaba, agrega como subtítulo: “El reporte de Nisman fracasa en avivar las llamas de conspiración”. Fracaso y conspiración, dos palabras que si hubiera utilizado esta Presidenta sería objeto de las peores críticas. Creo que nadie podrá acusar al periódico de habla inglesa de ser un medio afín o cooptado por el gobierno.

Podría mencionar también el análisis de Horacio Verbitsky: ¨Alerta roja¨, publicado en Página 12 también en el día de la fecha, o el de Raúl Kollmann, en el mismo diario, páginas 2 y 3… pero ya se sabe, no faltarían quienes los impugnaran pese a ser ambos periodistas quienes han analizado y seguido el caso AMIA desde sus orígenes. Inclusive Horacio Verbitsky preside el CELS, que representa a familiares de víctimas del atentado, que integran el colectivo Memoria Activa.

Bueno Aires Herald, Página 12 y otros medios (no quiero ser injusta con nadie), derribaron como un castillo de naipes lo que fue presentado como “la denuncia del siglo”, que demostraría nada más ni nada menos que la complicidad de la Presidenta de la República, de su Canciller, y del Secretario General de La Cámpora, en el encubrimiento de los iraníes acusados de haber participado en el atentado a la AMIA hace 21 años.

Por mi parte, debo confesar que una rápida lectura de la denuncia publicada en el CIJ, sitio informático de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, no hizo más que confirmar mis peores sospechas, y encontrar respuesta a muchos de los interrogantes que planteé el día 19 del corriente en la ÚNICA carta que escribí y compartí con el Pueblo argentino: “AMIA. Otra vez: tragedia, confusión, mentira e interrogantes”.

ÚNICA en mayúsculas se debe a que se publicó y habló de “una nueva carta de Cristina” (sic). NO. La carta fue una sola, difundida por distintos sistemas de la red. Basta con leer el texto, pero en la Argentina, tal como siempre lo afirmo, todos los días hay que volver a explicar lo obvio y simple.

Esta es la segunda, y con motivo, precisamente, de haber conocido finalmente el texto de la denuncia, al igual que el resto de los argentinos. Saludable signo democrático: la Presidenta denunciada se entera al mismo tiempo que el resto de los 40 millones a los que tiene la responsabilidad de representar.

Decía que la lectura de la misma no hizo más que confirmar mis peores sospechas. Tenía razón el Buenos Aires Herald: Nada nuevo. Pero también por otras razones: al informe de Nisman le “plantaron” información falsa. Casi una réplica de lo que me tocó ver en la comisión que seguía la investigación de la causa principal. Los presuntos agentes de Inteligencia que Nisman identificaba como miembros de una “SIDE paralela” en conexión “directa” con la Presidenta, Ramón Allan Héctor Bogado y Héctor Yrimia, NUNCA habían pertenecido a la Secretaría de Inteligencia, bajo ningún carácter. Es más, con fecha 12 de noviembre de 2014, la Secretaría de Inteligencia denunció criminalmente al Sr. Bogado por la posible comisión del delito de “tráfico de influencias”, ya que se presentaba ante funcionarios de Aduana como personal de Inteligencia. La causa se tramita en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 9.

Por si fuera poco, el 7 de agosto de 2013 se recibió en la Secretaría de Inteligencia un oficio librado por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 en una causa por el delito de “extorsión” en el cual se solicitaba saber si Ramón Allan Bogado prestaba servicios en dicha dependencia, y en caso afirmativo, debía concurrir al Tribunal a declarar. Todo lo precedentemente detallado fue informado al juez Lijo a requerimiento del mismo, por haber quedado radicada la denuncia de Nisman en el juzgado a su cargo.

Dichas actuaciones tuvieron lugar antes de que asumieran las actuales autoridades de la Secretaría y quien puso en conocimiento de las mismas a sus superiores fue precisamente el entonces Director General de Operaciones, Ing. Antonio Horacio Stiusso, el día 10 de noviembre de 2014. La denuncia fue presentada al día siguiente.

Aquí es bueno recordar declaraciones del fiscal Nisman realizadas el 14 de enero de 2015 en el programa “A dos voces” del canal de cable TN (ya saben de quiénes se trata). Allí, ante una pregunta sobre el Ing. Stiusso de Alfano: -“¿Y que hizo Stiusso?”, Nisman contesta: -“Absolutamente todo lo que yo le pedía. Con quien coincidía muchas veces y tenía muchísimas discrepancias. Stiusso en un excelente profesional, no tengo dudas, pero a veces Stiusso como todo hombre de Inteligencia venía y me decía “tengo ésta prueba, en tal hecho participó fulano” y la explicación que me daba cuando me hablaba era coherente, la prueba la daba un informante de la triple frontera, “pero escúcheme, para Inteligencia es bárbara ésta prueba, yo tengo que ir ante un tribunal, me sacan corriendo, qué digo, ¿me lo dijo el señor Stiusso?” y se generaban discusiones. Yo solamente validaba jurídicamente a lo que le podía dar validez judicial”. Textual.

Si Stiusso era el que le daba toda la información que Nisman pedía y tenía, es más que evidente que fue el propio Stiusso el que le dijo (¿o le escribió?) que Bogado e Yrimia eran agentes de Inteligencia. ¿Es posible que se haya olvidado que él mismo lo había denunciado en noviembre del año pasado y se había iniciado causa judicial? Y si se había olvidado un hombre tan memorioso ¿no consultó con la oficina de Recursos Humanos?

Aquí cobran especial importancia las declaraciones del juez de la causa, Dr. Rodolfo Canicoba Corral, quien se ha referido críticamente a la participación del Ing. Stiusso, manifestando que en lugar de colaborar, terminó dirigiendo la investigación. Personalmente creo que hacía algo más que dirigirla. Los hechos hablan por sí solos.

Si entonces todo es falso; si los agentes no son agentes; si Interpol, en la persona de su ex jefe Ronald Noble, demolió la acusación sobre las alertas rojas afirmando que lo que decía Nisman era falso; si el comercio con Irán decrece en vez de aumentar luego del Memorándum; si los que venden granos no son ni la Presidenta, ni el Canciller, ni el Secretario General de La Cámpora, sino en forma privada y sin intervención del Estado, entre otras, las firmas: Bunge, Cargill, Nidera, Oleaginosa Moreno de la firma suiza Glencore, Aceitera General Deheza, Molinos Rio de La Plata, Vicentin, e inclusive el Sr. Jorge Aranda, directivo de Clarín, quién triangula operaciones de venta de arroz a Irán a través de la firma Molinos Libres S.A. Como se verá, empresas y empresarios que no son precisamente “amigos” del Gobierno, como gusta adjetivar Clarín a algunos que no responden a sus directivas o invitaciones.

Si además el Gobierno nunca compró petróleo a Irán; si además el supuesto agente iraní Jorge Alejandro Khalil aparece asociado comercialmente a su hermano Alberto Amado Edgardo Khalil, quién se desempeñó como Director General de Asuntos Jurídicos de la Legislatura porteña, designado por el entonces Vicepresidente de la Legislatura Santiago de Estrada y el entonces Secretario Administrativo Oscar Moscariello (hoy Vicepresidente de Boca Jrs. y dirigente del PRO). Luego, por Decreto, se le otorgó Poder General Judicial para representar al Gobierno de la Ciudad, y renuncia a la Dirección General de Asuntos Jurídicos 8 días después del procesamiento y dictado de prisión efectiva al ex Jefe de la Policía Metropolitana Jorge “el fino” Palacios por espionaje telefónico, entre otras personas, a familiares de víctimas de la causa AMIA.

Resulta extraño que quien profesa con tanto fervor la fe islámica, lo cual merece mi mayor respeto, y es un incondicional defensor de la República Islámica de Irán, algo completamente legal en Argentina, se asocie con dirigentes de un partido manifiestamente anti-iraní. Porque si bien los parientes no se eligen, los socios comerciales sí.

Asimismo, llama la atención que el fiscal Nisman, o quienes lo asesoraban en la investigación, se hayan interesado únicamente en escuchar telefónicamente a Khalil cuando hablaba con determinadas personas. En cualquier parte del mundo una investigación antiterrorista seria, lo primero que hace es determinar vínculos comerciales, de financiamiento, etc.

Es más, si algún juez o jueza profundiza la investigación sobre este ciudadano, además de escuchar su teléfono, tal vez se encuentre con información que nada tiene que ver con la religión, con Irán y con todas las cosas que parecen ser. Porque en la Argentina, como en todos lados, no todo lo que parece es, y viceversa.

En síntesis, la acusación de Nisman no sólo se derrumba, sino que constituye un verdadero escándalo político y jurídico. Y ahí está una de las claves. El fiscal Nisman no sabía que los agentes de Inteligencia que él denunciaba como tales, no lo eran. Mucho menos que uno de ellos había sido denunciado por el propio Stiusso. Tampoco investigó, fuera de las escuchas que le suministraba Stiusso, al ciudadano Jorge Alejandro Khalil.

A esta altura, los interrogantes que me planteaba el 19, se van convirtiendo en certezas, igual que cuando se avanzaba en la investigación de la causa AMIA.

La denuncia del fiscal Nisman nunca fue en sí misma la verdadera operación contra el Gobierno. Se derrumbaba a poco de andar. Nisman no lo sabía y probablemente no lo supo nunca. La verdadera operación contra el gobierno era la muerte del fiscal después de acusar a la Presidenta, a su Canciller y al Secretario General de La Cámpora de ser encubridores de los iraníes acusados por el atentado terrorista a la AMIA.

El estrépito de la denuncia, sumado al marco internacional por lo sucedido en Francia, que aún sin pruebas ni sustento, plagada de información “plantada”, quedaba sepultada por la muerte del fiscal. Eso sí, bajo la forma de aparente suicidio. Recurso que ya ha sido utilizado en muchos casos tristemente célebres. Quiero recordar uno en especial para retomarlo más adelante, el de Lourdes Di Natale quién se “suicidara” tirándose por un balcón.

Al fiscal Nisman no lo hacen volver sólo para denunciar algo que sabían no tenía sustento y que no podía perdurar. Cuando la periodista Sandra Russo analiza el caso en Página 12 bajo el título “El truco de la confusión” y afirma que “quisieron usar vivo a Nisman y ahora lo usarán muerto”, se equivoca. Lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto. Así de triste y terrible.

Porque surgen nuevos interrogantes a medida que se hacen públicas muchas cosas. ¿Por qué habría de suicidarse alguien que escribe un mensaje en su chat como el que escribe el fiscal Nisman cuando explica a un grupo cerrado de amigos su regreso intempestivo al país? En un tono casi épico, reflejando que venía a cumplir una tarea “para la que se había preparado pero no se la imaginaba tan pronto”.

CHAT DE NISMAN

¿Por qué se iba a suicidar alguien que en su chat explica que la tenía pensada hace tiempo pero que la había tenido que adelantar? ¿Tal vez lo hicieron venir por lo ocurrido en Francia? ¿O estaba pensada para la campaña presidencial? ¿O tal vez se adelantó por los cambios efectuados en la Secretaría de Inteligencia?

¿Por qué se iba a suicidar alguien que el sábado a las 18:27 le envió una foto a Wolff, miembro de la DAIA, de una imagen de su escritorio donde se ven papeles y resaltadores, y le aseguraba que se estaba preparando para la reunión del día lunes en Diputados? El propio Wolff expresa textualmente: “Le escribí para consultarle sobre quién debía levantar el secreto de sumario sobre los miembros de los servicios de Inteligencia. El me respondió que quien lo tenía que hacer era el Secretario de Inteligencia, Oscar Parrilli, y me envió una foto del escritorio en el que estaba trabajando”.

Escritorio de Nisman ¿Por qué se iba a suicidar si no sabía que era falsa la información que estaba en el informe? Estas respuestas seguramente las podrán dar quienes lo convencieron de que tenía en sus manos “la denuncia del siglo” proporcionándole datos falsos.

Pero además, si hubiera tenido sospechas de falsedad de información o de falta de sustento en el supuesto de que se lo habían escrito “otros” ¿Por qué se iba a suicidar alguien que ya había sido acusado por numerosos familiares de las víctimas del atentado en la AMIA o directamente lo habían recusado? ¿En qué hubiera cambiado su vida si el informe no tenía sustento y el juez a cargo, como es común, corriente y sucede a diario, le dicta un “téngase presente y resérvese hasta que se adjunte más prueba”?

¿Por qué se iba a suicidar alguien que siendo fiscal gozaba, él y su familia, de una excelente calidad de vida? Pero además, ¿por qué iba a pedir prestada un arma para suicidarse cuando el fiscal tiene registradas dos armas a su nombre en el RENAR? Una pistola semiautomática marca Bersa calibre 22 plg largo rifle (similar a la que fue hallada junto a su cuerpo) y un revólver acción doble marca Rossi calibre 38.

Resulta imposible no observar que en cualquier lugar del mundo, si alguien aparece muerto por un arma que está registrada a nombre de otra persona y esa misma persona resulta ser la última que estuvo con él en vida, le entregó el arma en el mismo lugar del hecho, su casa, y es un íntimo colaborador suyo especialista en informática que trabaja también en la causa AMIA desde el año 2007, resulta cuanto menos raro. Muy raro. Por eso es más que conveniente que se le otorgue mucha protección al Sr. Diego Ángel Lagomarsino.

Como también resulta muy conveniente que se ordenen sumarios e investigaciones lo más rápidamente posible sobre la propia custodia del fiscal Nisman. Esto es: los 10 policías federales. ¿Si informaron inmediatamente de descubierto el hecho al 911 o a sus superiores? ¿Cómo se permitió el ingreso al lugar donde estaba el cuerpo del fiscal Nisman a un médico privado de una obra social antes de dar cuenta al juez, a sus superiores, a los forenses?

Interrogantes estos y otros que deberán ser investigados por la jueza y la fiscal de la causa. Sí, ya sé. Llegaron a mí la publicaciones en Twitter y Facebook de la jueza interviniente. Manifestaciones no solamente de neto corte opositor hacia el gobierno nacional, sino que diría hasta ofensivas hacia la figura presidencial que revisten mayor gravedad proviniendo de una funcionaria pública de otro Poder. Dicho sea de paso, también tuvo expresiones hacia su propia institución, cuanto menos, poco felices.

Pero lo que más me inquieta es que es la misma Jueza que trató la causa del “suicidio” de Lourdes Di Natale, ex secretaria de Emir Yoma, quien lo denunció por pago de coimas y fue una figura clave en la venta ilegal de armas. La causa se cerró y Lourdes sigue “suicidada”.

No fue casual que en la única nota que publiqué el 19 de enero, antes de conocer la denuncia de Nisman, en el segundo párrafo, y refiriéndome concretamente a la muerte del Fiscal Nisman, escribí con signo de interrogación “¿suicidio?”.

Hoy no tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas. Había que traerlo urgente al país para aprovechar el estrépito internacional provocado por los actos terroristas ocurridos en Francia. Nisman mismo lo expresa en su chat cuando dice que no lo imaginaba tan pronto refiriéndose a lo que venía a hacer en su retorno imprevisto. Lo que nunca pudo imaginar es que el tiempo no solamente había comenzado a correr para la “denuncia del siglo”, sino también para su propia vida.

En varios medios de comunicación se recordaron, en estos días, casos de “suicidios” que nunca se esclarecieron: el Brigadier Etchegoyen que investigaba en la Aduana un caso de narcotráfico, mientras la aeronáutica era conducida por su camarada José Antonió Juliá (padre de los dos condenados en España por narcotráfico); el Capitán de Navío Horacio Pedro Estrada que estaba imputado en la causa por venta ilegal de armas; Marcelo Cataneo, acusado de pagar coimas en el caso de Banco Nación-IBM; el caso de la propia Lourdes Di Natale que mencioné en párrafos anteriores.

Sin embargo, el caso del fiscal Nisman es diferente. Todos los casos mencionados remiten a cuestiones de corrupción y dinero. El caso AMIA es otra cosa. Es el mayor atentado terrorista que sufrió nuestro país y cobró la vida de 85 argentinos. Las víctimas y sus familiares esperan justicia hace 21 años y es precisamente desde allí, desde el Poder Judicial, único encargado de investigar, acusar, juzgar y condenar a los responsables de tanta tragedia, desde donde se puede cumplir esa demanda permanente de Verdad y Justicia.

Dra. Cristina Fernández de Kirchner
Presidenta de la Nación Argentina