LA HISTORIA VUELVE A REPETIRSE…; EL MISMO LOCO AFAN. (Cadícamo)

9 agosto 2016

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Politica Nacional

“Todo es igual,

Nada es mejor.

Lo mismo un burro

que un gran profesor”.

(E. S. Discepolo)

Foto de V.L.M.

Por Victor Leopoldo Martinez

Ya lo dijimos en otra oportunidad pero se hace necesario reiterarlo en razón del riesgo social;  por contagio, este fenómeno parecería estar instalándose  en una parte importante del colectivo.

Una de las características que sobresale en Macri y su “equipo de mejores” es esa rara mezcla de mitomanía y esquizofrenia, algo esto último que ya señalé anteriormente. De no ser así estaríamos frente a un alto nivel de  hipocresía hecha gestión gubernamental.

Hablando de gestión, a Macri y a su “equipo” les  resulta muy sencillo mentir, porque les ha dado resultados. Al argentino medio dotado de un mínimo grado de racionalidad se le hace difícil descifrar si son productos de mitomanía o hipocresía en estado puro los relatos y las conductas del gobierno nacional. Presidente y funcionarios intentan hacer creer –por ejemplo- que están sucediendo una serie de cosas que realmente no están ocurriendo. Macri cuenta con un séquito de colaboradores en sus fabulaciones. Hablan del daño que sufrieron los empresarios con el gobierno anterior pero ninguno de ellos “pedirá” jamás  lo que podría poner en riesgo sus lamentables afirmaciones. Cuando se refieren a la “baja rentabilidad empresarial”, no se les ocurriría solicitar que las empresas abran sus contabilidades para verificar “perdidas y/o falta de recursos para realizar inversiones”; ni las empresas las abrirían. Obviamente y de ser esto posible todo el plan “CAMBIEMOS”  se desplomaría. Entonces… ¿Cómo se sostiene lo insostenible? Haciendo de la mitomanía una cultura que sea fácilmente consumida por el medio pelaje argentino sobre el que se trabajó por  más de 40 años de manera continua como consumidor de “basura periodística”. La alianza gobierno-ciertos jueces-grupo multimedio hegemónico ya nadie puede decir que no existe.

Se visualiza, en razón de ciertos enunciados lanzados por conspicuos funcionarios de la actual gestión nacional, un horizonte con consecuencias más graves de lo que uno podía imaginar para la población en general y los trabajadores en particular.

legrand.peña

El jefe de gabinete –Marcos Peña– sostuvo sin inmutarse en la mesa de Mirta Legrand: “Los 7 primeros meses de gestión gubernamental fueron muy exitosos en general, en términos de la política, economía, vínculos con el mundo y en cuanto a la posibilidad de cambiar la cultura del país y a cómo se maneja el poder después de 12 años de mucha mentira, mucho enfrentamiento y mucha corrupción.” El dato: “Cambiar la cultura”. Lo del manejo discrecional del poder hasta el más neófito lo percibe; pero que en materia de “mentiras” se mire pajas en ojos ajenos y no vigas en el propio resulta más que tragicómico

EMILIO APUD

Si lo comparamos con lo que sostiene Emilio J. Apud (Ingeniero, integrante del Centro “Libertad y Progreso”; ex ministro de Energía de la Alianza de De La Rua, actualmente director en representación del Estado por las acciones Clase A de la compañía YPF) en el diario La Nación del miércoles 03 de agosto de 2016: “Todos acuerdan que hay que sincerar tarifas…,(pero todos) tratarán de que lo haga el prójimo colectivo. Y para el imaginario popular devenido en populista, ese prójimo es el Estado. Esa falacia ha calado hondo en nuestra sociedad luego de más de setenta años de populismo creciente (dándole fecha de nacimiento y paternidad al peronismo), con récords durante el kirchnerismo. Entonces, estamos ante un problema ya de característica crónica que, aplicado a la sociedad, se transforma en cultural.”, vemos que existe una coherencia ideológica y una decisión clara del gobierno de Macri de trabajar para concretar ese “Cambio Cultural”.

Que el diario La Nación le “baja” línea a Macri sobre la orientación que debe tener cada una de las medidas que se tomen en materia económica y demás yerbas tampoco se tienen dudas. La “tribuna de doctrina” de Mitre, hoy manejada por los De Vedia es la voz del stablischment oligárquico nacional, espacio social al que Macri sueña ingresar y que por ahora lo tiene vedado ya que su condición de “tanito empresario” no alcanza. Por eso Macri es tan obediente de los dictados del matutino y va a La Rural a rendir cuentas y pedir bendiciones.

CAVALLO

Cavallo (¡Si! ¡El del “corralito”! ¡El de “1 $= 1 u$s! El que se quedó anteriormente con los ahorros de los hoy votantes de Macri) mientras tanto ayuda desde su columna en la agencia oficial TELAM y agrega que la inflación va a bajar: “si el gobierno produce ajustes adicionales de las tarifas públicas todavía retrasadas, la tasa de inflación que refleja también esos aumentos, será algo mayor. Pero esa inflación adicional, que se trata del sinceramiento inevitable de la inflación reprimida artificialmente por los controles de precios y tarifas, tenderá a desaparecer tan pronto como las tarifas hayan alcanzado el nivel que cubra los costos de prestación y deje una rentabilidad razonable a las empresas. ¿Y como se logra esto según Cavallo?: “Una estrategia de aliento a la oferta basada en la eliminación o reducción de impuestos distorsivos podría ayudar a una recuperación más rápida del nivel de actividad económica, sobre todo ahora que el tipo de cambio se aproxima a 16 pesos por dólar. Los impuestos distorsivos que deberían eliminarse (o, al menos, reducir) son: el impuesto a las transferencias financieras; el impuesto a los ingresos brutos en las etapas intermedias de producción; el impuesto a las ganancias ficticias de las empresas que genera la falta de ajustes por inflación…”EL REJUNTE

Dictadura, Menem, De la Rua, Macri, nada nuevo. “Estamos mal pero vamos bien” se decía en los “90” de Menem-Cavallo. En esos 10 años el país continuó transitando la ruta de la desindustrialización que se había iniciado con la dictadura; con un mismo y reiterado actor: Domingo Felipe Cavallo (responsable de la estatización de las deudas contraída por los “honestos privados” desde su cargo en el Banco Central en aquella dictadura; donde los “opositores” eran desaparecidos, torturados y asesinados, incluidos empresarios como los Graiver). Cavallo –el nuevo Alsogaray- logró con su mentiroso “plan de convertibilidad” llevar la deuda externa a 120 mil millones hasta 1999. Este personaje, en el camino,  preparó  a sus hijos (el actual ministro Prat Gay es uno de ellos) en épocas de la Alianza. Como ayer, hoy, con las extorsiones y operaciones mediático-judiciales reinantes, ¿cuál es la seguridad jurídica que podrían encontrar posibles inversores extranjeros?

Ahora bien, ¿que hay de cierto y nuevo en todas esas archiconocidas formulas económicas que vuelven a aparecer? Nada. Si uno coteja las afirmaciones del mismo Peña con otras de él de no hace mucho tiempo: “Estamos aprendiendo sobre la marcha”, y Macri que sin sonrojarse lo apoya disparatadamente diciendo: “Uno cuando más hace, más se equivoca”, las cosas se aclaran y entiende lo que es improvisación. Peña  acompaña a Macri desde que este se hizo cargo del gobierno de la C.A.B.A. Macri le mintió al porteño en el 2007 prometiéndole 10 km de subte por año –entre otras tantas promesas- y nunca cumplió ni esa ni ninguna otra. Los 7 primeros meses de gestión PRO al frente de la Nación fueron los más desastrosos de la historia nacional, incluso por encima del espantoso gobierno de la Alianza. Entonces, todo es muy distinto en cuanto a los Item exitosos que Peña le señaló a la “diva almorzadora”.

Todo es igual, nada es mejor. Cavallo elogia a Macri. Macri admira a Cavallo. Cavallo habla del “muy buen equipo de Macri”. En ese equipo está Prat Gay. Macri pone a los hijos putativos de aquel, el “buen PP (Pater Putativus)” Cavallo, en lugares claves.

MACRI GRANDILOCUENTE

Entonces todo se conjuga. Conductas y anuncios  extravagante producto de ideas delirantes nunca tuvieron una finalidad concreta porque nunca existió consistencia técnica ni ética profesional;  jamás buscaron mejorar la calidad de vida de la gente. Macri puede prometer el “plan Belgrano” sin tener la más remota idea de lo que está hablando, como Peña anunciar 100 mil puestos de trabajo para el 2017. A Macri se le mezclan con otros anuncios mentirosos producto de un pensamiento desorganizado. Los “sojeros” del NOA sí saben para qué puede servir un tendido ferroviario de carga abaratador de costos. Macri no es capaz de ordenar y exponer su pensamiento de forma organizada, y esto se manifiesta en su lenguaje inconexo y sus mensajes erráticos.

Ese es el cambio cultural que busca el gobierno del PRO; una sociedad mitómana y esquizofrénicamente enferma que es lo que se requiere para poder concretar el plan oligárquico empresarial con fuerte apoyo de intereses foráneos. La Patria? Celebró sus 200 años de independencia con un papelón soberano donde nuestro presidente y uno de sus ministros pidieron disculpas a un mediocre monarca y a vaciadores empresarios españoles.

Y la oposición? Junto al oficialismo. “Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, Ignorante sabio o chorro, generoso o estafador”, diría Discepolo. Y? La historia vuelve a repetirse. Remataría Cadicamo.


Tentación totalitaria y dictatorial

3 octubre 2015

San Fernándo del Valle de Catamarca, Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Medios de comunicación

Fuente: http://www.elesquiu.com/noticias/2015/10/03/221623-tentacion-totalitaria-y-dictatorial

NOTA DEL ESQUIU

Magnetto

Por Víctor Leopoldo Martínez

Quien suponga que la tarea periodística nunca estuvo contaminada por la política se equivoca. Mucho más cuando pasó a manos empresarias. Existen escasas pero honrosas excepciones, claro está. Pero en la mayoría de los casos la codicia, el afán de lucro y poder pudieron y pueden más. Es aquí donde aparece el primer síntoma de corrupción: los medios no están exentos de corromper y/o ser corrompidos.

Cuando el periodismo se transforma en una herramienta de extorsión política todo cambia para una sociedad. Ingresa al estado de riesgo. Es el momento en que los propietarios de los medios descubren el valor superlativo de la herramienta comunicacional como formadora de opinión y se autoentronizan como “Cuarto Poder”.

Después están los periodistas. El “trabajo sucio de manipulación de la información” tentó a más de uno. En nuestra Argentina, el caso Lanata es paradigmático.

El fenómeno es mundial. Pudo haber nacido con buenas intenciones de Gutembert en 1440 (o quizá antes, con el chino Bi Sheng, en 1041) y fue plasmado en forma de periódico por Michael Van Isselt con aquel “Mercurius Gallo Belgicus” (el primer diario), pero que con el tiempo naufragó en su sana finalidad. Todo se fue trastrocando hasta ser lo que es hoy: una maquinaría de extorsión.

Los grandes medios, y las grandes cadenas de TV dan sobradas muestras de esto. Existe bibliografía al respecto: “Los Amos de la Prensa”, de George Selder, o “El poder y los grupos de presión”, de Douglas Catter.

En nuestro caso, la realidad indica que sobre esto se enancaron, de un tiempo a esta parte, los empresarios dispuestos a operaciones contra cualquiera de los miembros de los tres poderes insti-constitucionales del Estado República.

El tema es de gravedad institucional inusitada: Poder Ejecutivo (elegido popular y democráticamente), Poder Legislativo (elegido popular y democráticamente) e incluido el Poder Judicial (estructurado por el viejo poder oligárquico), todos jaqueados por la extorsión mediática.

Una serie televisiva norteamericana de los “80” anticipaba este riesgo. Se llamaba Max Headroom y la sacaron rápidamente de circulación. En esencia mostraba el control social a través de seguimientos vía satélite, cámaras activadas a control remoto, redes cibernéticas, publicidades subliminales para control mental, todo operando desde medios masivos monopolizados. La Argentina pretendida por Magnetto no dista mucho de aquella serie.

Si focalizamos la observación en el mayor grupo de “deformación periodística” –Clarín-, hay que afirmar que no nace de un día para otro. Es producto de un trabajo que se originó en la última dictadura, allá por 1976, y las primeras acciones fueron brindar sus servicios de “desinformación” al régimen y al poder económico que jugaba desde atrás y del cual formaba parte. Luego le sumó la criminal apropiación de “Papel Prensa”, con lo cual se controló al resto de la prensa. La autocalificación de “paladines de la libertad de prensa” le sirvió para controlar Adepa, el sindicato patronal, y ser uno de los socios importantes en la región del sindicato regional que aglutina a los dueños de medios (no a los trabajadores) llamado Sociedad Interamericana de Prensa.

En el caso de La Nación, la situación sólo se diferencia en antigüedad. Su fundador –Bartolomé Mitre- creó un medio y dejó como guardaespaldas a su “Tribuna de doctrina”, conforme el slogan que aparece debajo de la nota editorial diaria. Palabra clave: “doctrina”. Hasta hoy nadie sabe en términos de qué definiciones teóricas la alude, porque fue muy cuidadoso en envolverla con un halo de pureza.

Lo cierto es que la doctrina fue sentida por el conjunto social –con pocos beneficiados y muchos perjudicados, incluidos los intereses nacionales- y llevada adelante bajo la égida de sus cultores cuando tuvieron el control político del Estado desde 1880 hasta 1916; desde 1922 hasta 1943 y desde 1955 hasta el 2003. Sólo cambiaron de amo, pasando de ser “la perla más preciada de la corona británica” (1933) a los pasivos de glúteos abiertos en las relaciones carnales con Norteamérica (1990). Hoy, ambos –Clarín y La Nación- trabajan concatenadamente.

Este modus operandi nace en 1930 (Golpe de Estado contra Yrigoyen). Se repite en 1955 (Golpe de Estado a Perón) y recibe su confirmación en marzo 1976. La operatoria consistía en denigrar la política hasta reducirla a politiquería. Su sustento ideológico se asentaba en que la verdadera política requería de actores y operadores “calificados” a cargo de un Estado insignificante que debía entregar al manejo privado las empresas y cuestiones públicas con una sola y clara intención: el beneficio sectorial. ¿Cómo se logró esto? Con la instalación de la duda en la sociedad sobre el accionar de cualquier político. Para eso se construyó un discurso sobre la “decencia, honestidad y eficiencia del accionar y la gestión privada”, algo que fue comprado como verdad revelada por la clase media.

Vuelta la democracia, primero fue controlar y condicionar a Alfonsín. Luego jugaron todas las fichas (con órdenes incluidas) a un Menem que desguazó las empresas del Estado con sus privatizaciones para beneplácito del establishment económico nacional e internacional. Pero no sólo contó con cobertura mediática para su impúdico accionar. También armó una Corte de Justicia a medida de los intereses oligárquicos. Cuando Menem ya no les sirvió, lo lanzaron a las fieras.

Lo que ciertos hombres de la justicia no sabían era la peligrosidad de sus socios mediáticos (especialmente de uno: Magnetto). Equivocadamente los políticos de la oposición tampoco midieron esto. Hasta que lo padecieron.

Este “cuarto poder”, luego de facilitar el desfalco “legal” del Estado de la mano de Menem, induce y produce el desastre económico en el gobierno de De La Rúa, que desemboca en el diciembre negro del 2001 con la fuga de las divisas que los bancos robaron a los ahorristas.

En el 2003, y en acuerdo con Kirchner (había llegado condicionado a la primera magistratura con el 22% de los votos), Magnetto controla sus apetencias. La presidenta Cristina Fernández decide cambiar las reglas de juego en materia comunicacional y allí comienza una guerra que llega hasta hoy.

Desde operaciones mediáticas para corridas bancarias, cautelares contra la ley de medios, extorsiones a Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema, ventilando sus cuitas; fabricación de delitos –varios de ellos sin pruebas- a través de Lanata; constante insulto a la Presidenta; incitación a la violencia callejera y el uso de la muerte del fiscal Nisman, desde 2008 Clarín no paró en extorsiones. Con batallas ganadas, en 2009 y 2013, se envalentona y avanza, pero de pronto descubre la transitoriedad de los triunfos ante la ineptitud de la oposición que, según Lanata, “no junta un balde de bosta”.

Magnetto jamás se resignará. Junto a “personajes” del Poder Judicial, a quienes controla bajo amenazas de represalia, esta vez va por todo. ¿Que busca? Invalidar el sistema democrático ya que no se “ajusta” a sus intereses. Tucumán fue el ensayo. Castillo, en Catamarca, siguió con la operativa, aunque no sabemos si lo acompañará el FCS.

En Chaco, ni la ciudadanía ni la oposición se prestaron al juego. Para colmo su candidato -Macri-, por soberbia y limitaciones, actuó torpemente y al primer soplido –Fernando Niembro- su mentiroso castillo de “honestidad” comenzó a derrumbarse y el nodo de la mediáticamente gestión “honesta y eficiente” fue desnudada en burdos niveles de corrupción.

Es claro que Magnetto no renunciará a ninguna batalla con tal de instalar su dictadura propia. El control para la instalación de cierto totalitarismo, a medida de sus intereses, y el de sus socios –el poder económico concentrado- son sus objetivos. Es responsabilidad de la sociedad llegar al 25 de octubre sin entrar en provocaciones y con la firme decisión de defender este sistema que tanto costó recuperar y que tanto está costando afianzar por culpa de la miopía de una oposición que no logra entender el valor político de tener Patria.