EE.UU. SIENTA UN MUY MAL PRECEDENTE EN MATERIA DE DERECHOS HUMANOS.

20 abril 2009

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Por Victor L. Martinez(1)

La desclasificación de información autorizada por la gestión de Barack Obama, que permite conocer las actividades y los métodos usados por la C.I.A., entre ellos la aplicación de torturas a personas que fueron detenidas como presuntos terroristas, atrocidades cometidas con el solo fin de obtener información(¿?), todos hechos que se practicaron asiduamente durante la presidencia de George W. Bush; sumada a la negativa del propio y actual presidente de juzgar a sus autores intelectuales y practicante, sienta un muy mal precedente en materia de Derechos Humanos a nivel internacional.

Pedro del Arrabal, en una nota que se publicó el 26 de mayo del 2008 en este blog, titulada: “POR UN PUÑADO DE U$S” (ver nota) y en un subtítulo de la misma que dice “Licencia para torturar (¿hasta matar?)”, sostenía la inmoralidad de una acordada de la Corte Suprema de Justicia norteamericana que impedía a cualquier gobierno del mundo juzgar a los agentes de C.I.A. que operan encubiertamente en todo el planeta por los comprobados abusos que pudieran llegar a cometer en sus intervenciones por “Razones de Estado”.

CRIMENES DE LESA HUMANIDAD Y SEGURIDAD DE ESTADO

Son conocidas por muchos gobiernos del mundo –y la mayoría guardan un respetuoso silencio- las infames operaciones que hombres de la CIA realizan por todo el ORBE amparados en cuestiones de “Seguridad Nacional”.

Pero de ahí, a que se intente poner un manto de olvido a todas esas acciones que atentaron contra los derechos humanos más elementales en gran parte del planeta, liberándolos de culpa y cargo a sus autores, no hace otra cosa que colocar al Estado norteamericano, ya no como amparador de la práctica del “Terrorismo de Estado” de algunos gobiernos dictatoriales en distintas partes del planeta, sino como el propio “Estado Terrorista”.

Para despuntar este simple argumento uno podría plantearse preguntas (un tanto infantiles si se quiere ya que nos estamos transitando terrenos de política internacional), como por ejemplo:

¿Con que derecho el gobierno norteamericano puede hablar y cuestionar al gobierno cubano sobre políticas de derechos humanos, si en la misma base de Guantánamo (Cuba) los agentes de la CIA cometíeron las más atroces barbaridades en materia de tortura?

¿El fin justifica los medios cuando de “poderosos” se trata”?

¿El próximo Estado Mundial tendrá una legislación acorde a los intereses de los países poderosos tal como en la actualidad lo tienen los Estados Miembros del “Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”, que les permite intervenir en cualquier parte del mundo para salvaguardar la Paz(¿?), La Libertad(¿?) y en defensa de los Derechos Humanos(¿?) ?

El futuro “Estado Mundial” elaborado por el G.5, que ya se encuentra en plena ejecución en materia de “acciones previas” sobre áreas neurálgicas que afectan la convivencia pacifica entre los pueblos (crisis económica, ecoimperialismo, crisis energética, agotamiento de recursos naturales, crisis del agua, etc., etc.), que generan las condiciones para la “futura necesidad” de un “nuevo orden mundial”, ¿tendrá un Estado Gendarme –EE.UU.- con los hombres de su “nueva” C.I.A. gozando de total impunidad para ejercer la violencia indiscriminadamente en cualquier parte del mundo sintiéndose cubiertos por el manto de las “Razones del NUEVO ESTADO MUNDIAL?

Resoluciones de este tipo, a los actores de las diferentes y asesinas Dictaduras Militares que atropellaron a pueblos enteros en muchos países de nuestra región y del resto del mundo, que constantemente piden a gritos “olvidar el pasado”, ¿no les viene como “anillo al dedo”?

Con decisión como estas, ¿EE.UU. no perdió autoridad moral para dirigirse al mundo y hablar sobre derechos humanos?

Una equivocada decisión de un Presidente que sabe por la propia historia de sus hermanos de color que solo se puede construir un futuro sólido si este se asienta en la verdad y la justicia, en la no perdida de la memoria, y de tener siempre presente los aciertos y “errores” del pasado.

Un MUY MAL (para dejar de usar la palabra “Negro” como algo malo) precedente sentó el Presidente Obama con esta decisión.


POR UN PUÑADO DE U$S

26 mayo 2008

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LA GLOBALIZACIÓN Y LOS “DERECHOS” (de todo tipo)

Es muy común escuchar dentro del discurso oficial de la Casa Blanca, su “permanente preocupación” por el atropello a los derechos humanos, a la libertad de prensa y a otras libertades que, real -o “supuestamente”-, se realizan en diferentes países y/o regiones del mundo. Pero estas referencias vienen acompañadas generalmente de anuncios de su inmediata intervención, primero en términos políticos, y luego de posibles intervenciones futuras, ya sea en formato de “sanciones” económicas, o bien militares para el caso que ellos lo consideren necesario. Todo un despliegue de acciones “concretas” en resguardo de la “libertad”, y en defensa del “Mundo Libre”(¿?).

Lógicamente que estamos hablando de un discurso que no resiste, hoy en día, ningún tipo de análisis. Simplemente por incoherente, algo que transforma en absurdas cualquiera de las lecturas e interpretaciones supuestamente benéficas –incluidas las “sesudas” hechas por intelectuales bien pagos de famosos centros de “estudios científicos”- que se quieran hacer de la globalización. (Ver nota de Juan Carlos Guarnaschelli en EL EMILIO N° 5 en http://www.revistaelemilio.com.ar)

Con solo mirar –no digamos investigar- un poquito qué está pasando en realidad en el país o región que haya caído desgraciadamente en la mira del Águila Calva, y cuantos intereses norteamericanos están siendo afectados, directa o indirectamente, geoestratégica y/o geopolíticamente, todos ellos lógicamente de raíz económica, basta para darse cuenta del por qué de ese “arrebato libertario” que muy a menudo le está apareciendo al animal de rapiña que vuela “libremente” desde las Rocallosas hasta los Apalaches.

Estamos hablando de la mayor aspiración global norteamericana:

«Luchamos por un “mundo libre”; pero con “libertad sujeta”…a no joder ningún interés norteamericano.» ¿Cuáles son los límites de dichos intereses? Solo Dios y los monjes negros que manejan el verdadero poder norteamericano los determinan.

Se trata de la perenne condición que siempre protegió la matriz de cualquier proyecto imperial; ayer y hoy. Porque siempre funcionó así, a lo largo de la historia de la humanidad.

Parecería ser que hoy en día, los “derechos humanos”, el derecho a la “libre expresión”, el “derecho a la seguridad”, y el “derecho a una vida digna” son aplicables únicamente a los ciudadanos norteamericanos, según sean sus intereses. El resto de la humanidad carece de todo derecho. Su condición de cabeza Imperial así lo impone.

CUANDO UNA FANTASÍA CINEMATOGRÁFICA, O LITERARIA, PASA A SER UNA TRISTE REALIDAD

¿Cuáles son los actos y conductas practicadas por Norteamérica a nivel global y en relación con todos los derechos instituidos por la legislación internacional; incluídos los derechos soberanos de cada Estado Nacional? ¿Los suele respetar?

Daría la sensación que las historias que aparecían en los viejos western norteamericanos (vale la aclaración porque también los hubo “spaguettis” del cine italiano), y con las cuales Hollywood quiso brindar al “mercado norteamericano” un versión épica (a modo de grosero barniz) de la construcción de su propia historia, lograron calar muy hondo en el inconsciente colectivo de los “honorables ciudadanos” de aquel país.

Uno de los más recordados film llevaba el nombre de la presente nota.

Eran historias donde la vida de las personas tenía precio. La construcción de espacios de poder tenía precio. El fin justificaba los medios. La muerte era “moneda de cambio” cotidiano. Poco importaba una vida humana si eso traía tranquilidad al resto de los humanos habitantes de una comunidad. Extraños conjuros, innumerables traiciones, ambiciones desmedidas habilitaban “libremente” a cualquier individuo -sea este del “Lejano Oeste” o del “Cercano Este”- a matar, o asesinar; para poder robar desde luego, o saquear; por izquierda o por derecha, tranquilamente. También para hacer justicia por su propia cuenta, ¿por qué no?. O simplemente para garantizar “alguna tranquilidad”. Todo estaba justificado. La legalidad estaba dada por la tranquilidad del poderoso; o del aspirante a serlo. Las escenas se repetían en cualquier pueblo o región de aquel vasto país. La única solución para cualquier problema era la muerte del “molesto”; sea este Sherif o bandolero. Las reglas de convivencia poco importaban, y en todo caso vendrían luego. Pero para la aplicación de las mismas no había objetividad que valga. La lógica era la del poderoso.

Todo por un puñado de dólares.

¿Un estilo de vida? ¿O un estilo de muerte? ¿Ese es el estilo de vida Norteamericano tan envidiado por muchos extranjeros?

Un inmenso territorio conquistado y colonizado por anglosajones no es un dato menor. Hermann Hesse solía definir a los habitantes del suelo europeo como pueblos belicosos.

¿Cuantas guerras y cuanta muerte hubo en el “viejo” continente?

¡Cuánta razón tenía aquel lobo estepario tan próximo al zaratustra de Nietzsche!

¿Estará ahí la respuesta para una violencia que solo encuentra su marco de justificación en una desmedida ambición?

¿Todo por un puñado de dólares?

Se llora las muertes del atentado del 11S, pero eso poco importa porque los habilita para seguir matando a supuestos (nunca los verdaderos) asesinos – generalmente indefensos civiles- en cualquier parte del mundo. La ley del Talión (“Ojo por ojo y diente por diente”) en su máxima versión. Poco importó los nombres de las inocentes víctimas de aquel criminal atentado en el corazón financiero mundial. Los agentes de Wall Street estaban más preocupados por todos los documentos y “valores” que en las “gemelas” había. Sus muertos les sirven para volver a asesinar. El asesinato indiscriminado sirve como herramienta de terror y reaseguro para cualquier negocio. Poco importa quien inició la escalada de muerte; lo que importa es la habilitación para matar. Una cultura del terror esparcida por todo el mundo. Solo se requiere de una habilitación legal –o no- para que lo amoral se vuelva moral.

¿Todo por un puñado de dólares?

LICENCIA PARA TORTURAR (¿Hasta matar?)

Como en la fantasía urdida por Ian Fleming en la Madre Patria –James Bond, el agente secreto 007 al servicio de su majestad, que contaba con Licencia para Asesinar-, La Corte Norteamericana hace realidad aquella licencia otorgándosela a los muchachos de la C.I.A. para que puedan torturar (¿hasta matar?) si las “circunstancias” y/o “cuestiones de seguridad nacional” así lo demandan. ¿Quién le determinará las “circunstancias” y las “razones de seguridad nacional” a los agentes de la Central? Jamás nadie se enterará por pasar a constituir “Secreto de Estado”.

En concreto, los muchachos de la C.I.A. son los nuevos agentes secretos internacionales al servicio del Imperio, con licencia para torturar a cualquier ciudadano del mundo, incluso hasta matar; cualquiera sea la circunstancia, y con el solo hecho de mencionar que se lo hace por “Razones de Seguridad Nacional”. ¡Igual que antes; o como siempre! Con una sola diferencia. Antes corrían el riesgo de ser juzgados por sus crímenes en cualquier parte del mundo y según leyes internacionales y/o locales de cada Nación; y eso les podía ocurrir hasta en su propio país, algo que en pocas ocasiones se daba porque los salvaba la propia corruptela judicial estatal. Pero es la única justicia que debe regir. Y ésta, ahora, los habilitó

Porque la única justicia que vale y es legítima es la del Imperio.

Por otra acordada anterior, la Corte norteamericana decidió proteger a los asesinos norteamericanos que operan en cualquier territorio internacional. “Ningún criminal de guerra del glorioso ejército de los Estados Unidos de Norteamérica ni agente de la C.I.A. alguno podrá ser juzgado, aunque los cargos por crímenes estén plenamente comprobados, por ninguna justicia mundial. Solo lo podrá hacer la justicia norteamericana.”

De ahora en más el “mundo libre” tiene su “libertad condicionada”.

Pues entonces ¡QUE VIVA(¿?) ESA LIBERTAD!

¡Todo por un puñado de dólares!

pedro-del-arrabal-y-el-pocho