EVENTOS Y FENÓMENOS NATURALES; PREVENCIÓN.

1 marzo 2009

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Estoy convencido de que nos hallamos tan solo al principio en la profundización de nuestros conocimientos sobre la naturaleza que nos rodea, y esto me parece de una importancia capital para la inserción de la vida en la materia y del hombre en la vida.

ILYA PRIGOGINE


 

Por Víctor L. Martinez (1)

 

APROXIMACIÓN

En esta primera aproximación para con nuestros lectores sobre la cuestión “volcanes”, creo que sería muy interesante comenzar a redefinir algunos conceptos y vocablos asociados a todo aquello que por mi cuenta pasé a denominar “eventos y fenómenos naturales”, más comúnmente conocidos como “desastres naturales” y entre los cuales aparecen la actividad volcánica, temblores, terremotos, maremotos (Tsunamis) etc, etc. No solo para una mejor comprensión y conocimiento por parte del ciudadano (habitante) común de este planeta del por qué de los mismos, cumpliendo a la vez con el deber de socializar responsablemente los pocos –pero útiles- conocimientos que uno posee al respecto, sino también para evitar equivocaciones y evasión de responsabilidades de autoridades o funcionarios, sean estos nacionales, provinciales o municipales, a la hora de tomar decisiones políticas asociadas a la prevención y/o mitigación de las posibles consecuencias para la vida humana y el medio ambiente que estos eventos traen consigo.

COMENCEMOS POR ENTENDER DE QUÉ ESTAMOS HABLANDO

Lo que generalmente se denominan “desastres naturales” (actividad sísmica, volcánica, huracanes, intensas tormentas pluviométricas; en nuestro país tenemos sobrados ejemplos; El volcán Hudson, el Chitén; el evento más reciente: Tartagal; Santa Fé y Chaco con las inundaciones; la sequía de los últimos tiempos, etc., etc.) en realidad no son tales. La palabra “desastre” está mal usada; simplemente porque la naturaleza no produce por si sola desastre alguno, ni tampoco se encuentra dentro de sus intenciones hacerlos. Por el contrario, y por sentido común, pasaremos a denominarlos “resultados lógicos de procesos naturales”. En realidad no son otra cosa que diferentes manifestaciones dadas en determinadas “singularidades(2) donde se producen estos eventos. Estamos hablando de fenómenos naturales, algunos de los cuales, y en relación a sus posibles consecuencias, no serían tan nefastos si se les prestara la debida y adecuada atención en materia de prevención. Muchas veces las que deberían ser políticas prioritarias de Estado, el cuidado de la salud y el bienestar de la población por ejemplo, terminan siendo desplazadas violenta y sistemáticamente por intereses económicos que priorizan la codicia individual y/o el lucro empresarial por encima de los intereses de una comunidad, de una Nación o simplemente por encima de los bienes comunes a todos los hombres.

Sin ir más lejos y para demostrar la ausencia de prevención en otras áreas y aspectos, solo debemos dirigir nuestra mirada a ciertas actitudes que perversos intereses humanos tienen en relación al manejo de los recursos naturales y el medio ambiente. Esto se puede ejemplificar tomando como referencia el modelo de “uso y abuso” del que ”ciertos” hombres hicieron “gala” para aprovecharse, apropiarse y explotar desmesurada e indiscriminadamente las diferentes formas de vida y recursos que existían –algunos ya desaparecieron y se los recuerda emotivamente en los documentales de Discovery; o en la Natio- y existen en la superficie del planeta. Las negativas consecuencias que todos estamos padeciendo a nivel planetario por estas irresponsables actitudes sirven de claras evidencias de la ausencia mencionada. La falta de racionalidad y de marcos legales regulatorios que tengan incorporado el criterio preventivos y que a la vez ajusten y controlen la correcta utilización del desarrollo tecnológico por un lado, y por el otro el “progreso” indiscriminado que esto trajo consigo y que “elevó” lo que se dio en llamar “calidad de vida” de algunas sociedades –países centrales-, son padecidas -en sus consecuencias- por toda la humanidad. Ejemplos para demostrar esta afirmación sobran: Calentamiento Global, desaparición de las masas gélidas polares, cambios climáticos y las consecuentes alteraciones de ecosistemas altamente complejos, o lisa y llanamente la desaparición de los mismos, etc., etc.

Pero volvamos a los eventos naturales.

Hoy en día se sabe claramente que pueden incidir negativamente en la salud y el bienestar de cualquier población que se encuentra en áreas próximas o en el radio de influencia de un evento. Por esta simple razón se me ocurre afirmar –no por ser original y sí por redundante-que el camino correcto para evitar males mayores, también es la prevención.

 

La especie humana deberá aprender y entender que de acá en más tendrá que convivir con estos fenómenos, con estos lógicos eventos naturales. Y tendrá que acordar con la naturaleza la forma de hacerlo acudiendo a su ingenio. Pero ¿Cómo? es la pregunta que surge inmediatamente.

A esta altura de la evolución humana contamos con los conocimientos generados en muy diferentes pero inter-actuantes disciplinas y áreas de las ciencias. Muchos de esos conocimientos se corporizaron en herramientas tecnológicas de mucha utilidad. En este sentido y en el tema que estamos tratando, el aporte que puede realizar la tecnología de punta, producto de los avances científicos, podría ser valiosísimo (equipamiento de alta tecnología en general y sensores para diferentes tipos de monitoreos en particular). Por razones harto conocidas, a esa tecnología no siempre -ni todos- pueden recurrir para echarle mano; la mayoría de las veces por cuestiones económicas, en otros casos por el magro desarrollo científico y tecnológico alcanzado a nivel “local”, y por último como consecuencia de ¿equivocadas? decisiones políticas de los funcionarios responsables de Áreas. Por lo general los dos últimos impedimentos señalados también son interdependientes porque el desarrollo tecnológico de un país está supeditado a decisiones políticas.

Pero seguramente que allí, en el conocimiento y en una tecnología adecuada, estaría parte de la solución en materia preventiva. El resto quedaría supeditado a una correcta capacitación profesional, y a una acertada política comunicacional.

Que la prevención para conseguir una mejor calidad de vida y por ende una salud pública en óptimas condiciones debe ser una prioritaria política de Estado lo indica el sentido común. No solo por una cuestión de responsabilidad social sino también desde el punto de vista económico.

“La mejor política en materia de salud, y la más económica, es no tener enfermos” (3)

Que para muchos de nuestros funcionarios el sentido común sea el menos común de los sentidos es una lamentable y trágica realidad con la cuál también debemos convivir.

EVENTOS Y CONSECUENCIA DE “PROCESOS NATURALES”.

Pero para el caso del volcanismos y otros eventos asociados a cuestiones geológicas ¿por qué mi atrevimiento de denominarlos “procesos naturales”? Porque a mi entender, se tratan de diferentes fenómenos propios de procesos evolutivos; y hasta “lógicos” en su carácter de “irreversibles”. Pero en estas cuestiones también debemos saber diferenciar entre lo “artificial” y lo “natural”.

Muchos de los fenómenos que se vienen dando en estos últimos decenios “tildados” de “desastres naturales”, cuyas consecuencias comenzamos a padecer, se encuadran perfectamente en lo artificial porque son el resultado de la intensa actividad humana que se desarrolló –y lamentablemente todavía no se reorienta- en lo que se dio en llamar “Biosfera” (esa fuerte ingerencia alteradora del hombre en el último siglo es lo que le da el carácter “artificial”). (4)

El resto se encuadrarían en lo segundo; la natural actividad “metabólica” (5) que se lleva a cabo en las entrañas mismas de nuestro maltratado planeta, cuya manifestaciones en superficie pueden adquirir diferentes características, a saber: temblores, terremotos, erupciones volcánicas, desplazamiento y/o nuevas formaciones geológicas. (6)

Nuestro planeta, La Tierra, está viva. Su proceso evolutivo da cuenta de esto. Y como cualquier formación material conocida, sufre -o está sujeta- a transformaciones en su estructura íntima (Lavoisier). Estas pueden ser producto de ciertas acciones con origen en factores exógenos, y/o endógenos, tal como operan en cualquier sistema material. Nuestro planeta en su conjunto no es la excepción. Estamos subidos a un sistema material altamente complejo, expuesto a factores exógenos por su condición de pequeña parte de un sistema mayor y más universal, cuya complejidad limita al hombre a realizar formulaciones genéricas para explicar algunos de los mecanismos de su funcionamiento, más allá de las atrevidas y audaces hipótesis con que se realizan los estudios en dicho campo. (7) Los otros factores son endógenos, propios de los que daremos en llamar “procesos metabólicos internos”, todos ellos asociados a transformaciones físico-químico-estructurales que en la composición interna de nuestro planeta se producen. Indudablemente que en sus entrañas se manifiesta macroscópicamente esa inestabilidad caótica que seguramente generará nuevos órdenes según el pensar de Ilya Prigogine. Lo concreto es que las consecuencias de dicha actividad, en algunos casos y ocasiones suelen manifestarse como ya dijimos, de diferentes maneras y con distintos grados de violencia, en la superficie de nuestro planeta.

PREVENCIÓN

Prevenir las consecuencias de algunos de estos eventos, producto de esta actividad “metabólica” interna (actividad volcánica por ejemplo), sobre la salud y el bienestar de una población, resulta altamente complejo. Pero es sabido también que ninguna complejidad inhabilita por si sola cualquier incursión que intente abordarla. La ciencia y los estudios científicos así lo demuestran.

Para el caso de los volcanes, la complejidad de la que hablamos está dada por diferentes factores que operan entre sí, entre los cuales se destacan, por ejemplo, la inestabilidad de los sistemas actuantes y la de los elementos que los componen. Por estas razones, eventos de estas características son impredecibles en el tiempo e imprevisibles en sus formas en cuanto a sus manifestaciones; por consiguiente establecer a ciencia cierta el momento en que va a ocurrir el evento y sus características es prácticamente imposible. No así la detección de zonas (y con ellas la posible actividad volcánica) más propensas a ser afectadas por los resultados de ese metabolismo que se registra en sus entrañas.

 

ESTO ÚLTIMO AMERITA ASEGURAR QUE SON, NO SOLO POSIBLES, SINO SUMAMENTE NECESARIAS CIERTAS POLÍTICAS Y MEDIDAS PREVENTIVAS. ESTAS PODRÍAN EVITAR MALES MAYORES TANTO SEA EN LA SALUD DE LA POBLACIÓN DE LAS ZONAS AFECTADAS COMO EN CUESTIONES AMBIENTALES, ECONÓMICAS Y SOCIALES REGIONALES.

FRENTE A EVENTOS Y FENÓMENOS NATURALES DE ESTAS CARACTERÍSTICA Y/O SIMILARES, EL GEVAS ORIENTÓ SU ACCIONAR EN ESA DIRECCIÓN, BUSCANDO LA PREVENCIÓN ANTE QUE LA REMEDIACIÓN.

 

 

(1) El Prof. Victor L. Martinez fue invitado a incorporarse al GEVAS en octubre del 2008.

 

(2)-Lugar que también recibe el nombre de “horizonte de sucesos” dentro de la teoría de Hawking sobre los agujeros negros. O sea, una región donde se manifiesta el poder y la energía de masa de un cuerpo

 

(3)-Criterio sustentado por el Dr. Ramón Carrillo, Ministro de salud del gobierno del Gral. Perón.  

 

(4)-“Efectivamente, todas las definiciones teóricas tienen un elemento común: marcan ciertos límites a nuestra manipulación de la naturaleza” ¿Tan solo una ilusión?. Una exploración del caos al orden. (Ilya Prigogine)  

 

(5)- Decidí utilizar el término “metabolismo” para identificar ciertas actividades internas que se registran en nuestro planeta por ser éstas muy similares en características a los metabolismos orgánicos de las especies vivas: ambas transforman mucha energía; en el caso de nuestro planeta entropicamente.

 

(6)-“Lo artificial es determinista y reversible. Lo natural contiene elementos esenciales de azar e irreversibilidad. Esto llama a una nueva visión de la materia en la que ésta ya no sea pasiva como la descrita en el mundo del concepto mecánico, sino asociada a actividad espontánea. Este cambio es tan profundo que creo que podemos hablar con justicia, de un nuevo diálogo del hombre con la naturaleza.” (I. Prigogine; Obra citada)

(7)-. “Es cierto que, independientemente de nuestra apreciación final de estos complejos problemas, el universo en que vivimos posee un carácter plural y también complejo. Desaparecen estructuras, como en los procesos de difusión, pero aparecen otras estructuras, como en biología y, con mayor claridad aún, en los fenómenos sociales. Por lo que sabemos, algunos fenómenos están adecuadamente descritos por ecuaciones deterministas, como sucede con los movimientos planetarios, pero otros como la evolución biológica, implican procesos estocásticos. Incluso un científico convencido de la validez de las descripciones deterministas dudaría seguramente en inferir que, desde el momento primigenio de la supuesta Gran Explosión Cósmica, esta conferencia estaba ya escrita en las leyes de la naturaleza.” (I. Prigogine; obra citada)

Ilya Prigogine, Premio Nobel de Física 1977

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Página de GEVAS: www.geovolcan.es.tl

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Para mayor información sobre cuestiones preventivas dirigirse a:

http://www.dur.ac.uk/claire.horwell/ivhhn/guidelines/health/span_ash_health.html