CUANDO UN “CIVILIZAO EUROCENTRISTA” QUIERE DAR LECCIONES DE CÓMO SER PERONISTA A LOS “BÁRBAROS PERONISTA”. (1º parte)

6 abril 2009

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Por Pedro delArrabal

Corrían los últimos días del mes de junio del 2008 –plena crisis desatada por los “hombres del campo”, más conocidos como “agrogarcas”-, y alguien me comentó de un blog reciencito salido del cascarón. Su nombre: “Los Anteojos del Tata” (:http://elmensajerodelotrolado.wordpress.com/). Entré en el mismo por el comentario que me habían hecho sobre una nota que aparecía allí, y me entero que el autor se llama Enrico Udenio y su nota se titulaba “LA CRISIS DEL CAMPO, UNA CONSECUENCIA INEVITABLE DE LA MACROCEFALIA ARGENTINA. En aquella oportunidad y viendo que el “Tata” tenía serios problemas de “visión”, intenté mostrarle desde este blog que: “CUANDO A LA HISTORIA SE LA RECONTRUYE CON SEMIVERDADES, CUALQUIER ANÁLISIS POSTERIOR TERMINA SIENDO FALSO”. (Ver nota en este blog de fecha 25 de junio de 2008)

Pero en esta oportunidad, y en su blog, el mencionado “Don Enrico” asumió el papel tutelar para con el “lumpenaje” peronista (no utiliza el término pero queda implícito a lo largo del texto) he intenta darnos lecciones de cómo deberíamos pensar los peronistas de Perón y el Peronismo. La nota se titula “SI YO FUERA PERONISTA”

Le prometí en el “comentario” que hice en su blog, que le contestaría desde este, nuestro blog, y así lo estoy haciendo. Obviamente que voy a trabajar sobre fragmentos del contenido del mismo que son los lugares del texto donde se encuentran las cuestiones medulares de su “lección escrita”.

Por empezar le diría a don Enrico que, por lo menos a mí, me resultaría muy difícil imaginarlo peronista. Es más, pienso que para el peronismo, que usted lo fuera, sería más que una desgracia (como lo expresé en el comentario en su blog) una pesada carga de sobrellevar aunque significara un necesario voto en las próximas elecciones pensándolo en términos especulativos como usted lo quiere presentar a Perón (¡Por algo somos peronistas!).

“INTRODUCCIÓN NECESARIA”

Pero antes de entrar en los pormenores de su “articulo” me voy a tomar el trabajo de hacer una introducción sobre las cuestiones que le impiden a usted pensar el peronismo como un fenómeno singular de un espacio cultural que le es propio, su espacio de pertenencia, Suramérica.

Así como la ciencia es una cosa –y seria- y el cientificismo otra, existen formas y formas de hacer intelectualismo. Más aún en cuestiones históricas, disciplina propicia para jugar con las palabras en el campo de la lógica formal armando conceptos con proposiciones verdaderas para sacar conclusiones falsas.

En ese sentido la linealidad utilizada para realizar sus análisis y la animosidad puesta de manifiesto en cada una de las temerarias definiciones, terminan resultando un tanto exasperante. Especialmente por la cobertura de “mente abierta” con que Ud. intenta presentarse. En su escrito tira datos sin argumentos consistentes dentro de un fárrago de conceptos donde mezcla bíblias con calefones, datos históricos con datos técnicos, citas ajenas con pensamientos propios, todo “cocido” con un hílo conductor antojadizo. Y como usted bien lo declara en la nota, lo viene haciendo desde hace 8 meses: «“El Mito Peronista” (Marzo); “Sindicalistas Ricos, Obreros Pobres” (Diciembre); “No hay peor ciego que el que no quiere ver -2da Parte” y “El Péndulo Peronista” (ambas publicadas en Septiembre); y “El Otro Yo de Cristina” (Agosto 2008)».

Las preguntas que surgen automáticamente son las siguientes: ¿Con qué fin escribe esto? ¿Qué busca con estas “disertaciones”? ¿Quién se las pidió? Si Borges (¿sabe quién és?) nos definió como “incorregibles”, ¿a que se debe tanto esfuerzo por de demostrar que el peronismo es la encarnación del mismísimo demonio en la tierra? Podrá argumentar que está en su derecho de pensar y hacer público sus pensamientos; pero ese derecho no ampara el engaño; ¡estamos hablando de cuestiones políticas y de decisiones políticas, dentro de un Estado que somos todos (no una porción “calificada” de la sociedad)! ¡Además en cuestiones políticas no hay inocencia! ¡¿O no lo sabía don Enrico?!

Ahora bien, y amparado en el mismo derecho, le podría decir que todos los que piensan como usted son unos ignorantes y usted es un (le íba a poner “un pelotudo” pero voy a ser más académico) samborotudo. ¿Es menester recalcarle que nacimos para romperles bien las pelotas a gente como usted? Hasta me animaría a decir que para usted somos un mal insoportable porque lo obligamos a pensar.

Por todo lo anterior, sigo insistiendo en que deberá levantar mucho la puntería en términos formativos e informativos si quiere que sus lectores lo sigan tomando en serio. Porque en cuanto a formación interdisciplinaria, deja mucho que desear. ¡Ha! ¡Por favor, no se meta a hacer psicologismo barato! ¡Le sale muy mal!

Quizá, y en esta ocasión, atenúen sus “dislates intelectualoides” y perdonen sus altaneros aires de sabiondo (¿o suicida?), la posibilidad de enterarse por este medio que los modelos y parámetros de investigación en las ciencias sociales están siendo revisados aceleradamente dado los pocos buenos resultados que se lograron con las anteriores, tradicionales y acotadas variables que se utilizaban. Muestra de esto son las constantes contradicciones en la que están entrando hasta los propios antropólogos por reconocerse torpes al haber estado estudiando durante tanto tiempo a las etnias americanas colonizadas con el manual de colonizador europeo, por tomar un solo ejemplo. ¡Ni que hablar de otras áreas! En estos tiempo las verdades absolutas se fueron transformando en relativas, y la cuántica terminó de enquilombar más la cuestión

Sin embargo, y en su caso -para tomarlos como ejemplo de lo que no se debe hacer-, esto es una constante en sus “pseudos-análisis”. Las comparaciones descontextualizadas del marco y momento histórico que usted realiza con personajes relevantes de la historia mundial que trae a colación en varias partes de su texto (aunque intenta disfrazarlos de los contrario con comentarios insulsos de ubicación espacio-temporal) y que solo le sirven para sacar conclusiones antojadizamente perversas, son exacerbantes. Analizar la figura y trayectoria de Condorcanqui (Tupaq Amaru iskay ñiqin) con los mismos parámetros y valores con los que se puede analizar a Espartaco, estaría dentro de las barbaridades que usted puede llegar a cometer, sin siquiera ponerse a pensar que los parámetros que utilizaría en realidad fueron introducidos por la conquista y colonización con valor de verdad universal. ¿O usted se siente un descolonizado?

Se me ocurre sugerirle que revea sus criterios analíticos ya que están siendo puesto en tela de juicio por los últimos encuadres científicos dentro de la sociología y la antropología en el marco de los Estudios Sociales ; y por lo que se ve, usted está un tanto desactualizado.

Le tiro una punta, porque como peronista que soy no cultivo el egoísmo; pero fundamentalmente para que entienda a qué se debe lo anteriormente expuesto en cuanto a los valores impuestos por la Europa conquistadora y colonizadora y de qué manera condicionan cualquier análisis.

No estaría de más que usted se informe -antes de seguir tozudamente con la historia que le “deformó” su criterio analítico alejándolo del sentido común-, que la Europa de la cuál usted rescata pensadores y pensamientos, parámetros y valores que aumentaron a lo largo de su lamentable “deformación”, todos los “pre-juicios” con que sostiene sus argumentos “civilizadores”, esa Europa Moderna, no es la misma Europa de las nacientes culturas Greco-Romana. ¡Estábamos convencidos de eso! Es más ¡enseñábamos eso en nuestras escuelas y colegios por nuestra condición de colonizados! Por el contrario, la “Europa moderna” es de origen bárbaro (¿Sinónimos? Europa “inculta”, “incivilizada”, “salvaje”)

Como bien lo sostiene Enrique Duseel (1) «La mitológica Europa es hija de fenicios, de un semita…A Grecia no hay que confundirla con la “futura Europa”(la Europa moderna, actual)… Asia y Africa(Egipto) fueron las culturas más desarrolladas, y los griegos clásicos tenían clara conciencia de ello…la diacronía unilineal Grecia-Roma-Europa, es un invento ideológico de fines del siglo XVIII romántico alemán; es entonces un manejo posterior conceptual del “modelo ario”, racista.»

¡Mire usted don Enrico la buena punta que le estoy tirando. Ya tiene tema para estudiar ¿Cómo evolucionó el pensamiento “bárbaro” hasta volverse civilizado en la Europa moderna?

Como verá don Enrico, la historia siempre se la transmitirá según el entendimiento del que la vivió y luego la contó o la escribió; dependerá del ojo que utilizó para mirarla, el ”derecho” o el “izquierdo”; o los dos ¿por qué no? En la especie humana, y en relación a la lectura que cada uno de ellos haga de cualquier realidad, no existe la asepsia mental y sí la subjetividad producto de una formación cultural.

Le pongo como ejemplo la diferencia valorativa que adquiere el concepto de “Padre de la Patria” para los diferentes “constructores” de modelos sociales según sea la condición social –tal lo que fija la teoría “clasista” clásica europea- del que lo proponga y su grado de colonización cultural. Tomemos como ejemplo algo de nuestro país: Para los miembros del Instituto Nacional Sanmartiniano y los “Generales Mitrista” que la componen: “San Martín seguirá siendo el Padre de la Patria, siempre y cuando jamás se acepte que es hijo de una India. Semejante infundio solo puede provenir de grupos indigenistas”.(2) Para los criollos, los de abajo, los mortales comunes de este suelo Patrio, San Martín es el “Padre de esta Patria” porque tenía unos huevos inmenso y objetivos libertarios; luchaba por las negadas libertades que afectaban directamente la condición humana de los habitantes de estos suelo. Y si era hijo de una india (Doña Rosa Guarú), ¿para ellos? ¡Mejor, carajo!

Entonces “Si la historia la escribieron los que ganaron, eso quiere decir que hay otra historia, la de los que perdieron; que seguramente no será la misma” Si la historia fue “deformada” siempre habra quien la quiera “reformar”

Ahora bien ¿Don Enrico Udenio tiene la potestad para decidir el grado de verdad y falsedad de una y otra? ¡La mierda!

¡SI YO FUERA PERONISTA!

Ahora sí, entremos de lleno en su artículo.

¡Don Enrico! ¡En el comienzo de su lección de cómo ser peronista, ya empieza con chicaneos baratos, de baja estofa! Está bien que su target de lectores tenga determinadas características, ¡pero no los trate como imbéciles!

Por empezar, cuando usted dice muy suelto de cuerpo: «Una de las características que más me llamaron la atención de esos comentarios (se refiere a los comentarios que sobre sus notas antiperonistas hacen sus lectores) fue la imposibilidad de muchos en adentrarse en un planteo teórico de dudas o cuestionamientos hacia Perón y/o Evita. Incluso, alguno llegó a pedir directamente por favor, no hables más mal de Perón”», debe saber que el que le “pidió la escupidera” por sus “lanzadas antiperonistas”, o bien es un invento suyo, o no es peronista. Y sostengo esto porque básicamente, los peronistas no somos minusválidos mentales como intenta presentarnos, incapacitados resolver “planteos teóricos” y dudas respecto de nosotros mismos. Lo que nosotros no aceptamos es que un “aséptico intelectual” de bajo vuelo nos induzca a cómo debemos realizar dichos “análisis críticos”. Los peronista tenemos un vuelo similar al de los Cóndores, por eso nuestra mirada es más amplia y abarcativa, vuelo que facilita nuestros análisis. En todo caso no solemos perder mucho tiempo discutiendo pelotudeces, ni haciendo elucubraciones idiotas con cualquier.

¿A quien le quiere vender “objetividad” y “candidez analítica impoluta” cuanto sostiene: «Lo curioso es que, en realidad, el “hablar mal de Perón” en mis artículos se limitaba a transcribir, en la mayoría de las veces, textuales expresiones del mismo Perón, o a puntualizar sucesos muy bien documentados históricamente. Si bien, se pueden realizar varias interpretaciones de un mismo acontecer histórico, todas son pasibles de análisis cuyas diferencias permiten un enriquecimiento intelectual sin tener necesidad de caer en calificativos burdos como son los habituales casos de “gorila”, “reaccionario”, entre varios.»?

Por empezar su observación no resulta nada “curiosa” porque la misma carecen de originalidad. En infinidad de texto liberales y hasta en los textos “Psico-bolches” aparecen esas curiosidades. ¡Don Enrico, no se crea pionero en materia de desacreditación del peronismo! Vuelvo a insistir, la descontextualización de citas es un recurso, dentro de la contemporaneidad, bastante añejo. Y en cuanto a la documentación que “avalen los sucesos” le puedo recomendar varios falsificadores: mucho de los historiadores Mitrista con Mitre a la cabeza por ejemplo; ¡y sus continuadores por derecha, y también por izquierda sin ir más lejos! ¿Quiere falsificadores chabacanos y recientes? Lo tiene en sus propias filas. ¿No lo reconoce, o no lo quiere recordar? Le refresco la memoria ¡Ese, el que inventó el ataque de un “bárbaro Kirchnerista” que supuestamente había agredido con una navaja a un “inocente concurrente de la carpa verde de los agrogarcas” colocada en la Plaza Congreso! ¡Es muy parecida a las “persecuciones de opositores que realizaba el régimen peronista”!

¿Quiere que sigamos con los sucesos “muy bien” documentados? ¿O prefiere que sigamos con sus chicaneadas?

Más adelante, Don Enrico –y sin querer queriendo- comienza a desnudarse traicionado por su subconsciente: «¿Qué sucede en un liberal, un radical, un conservador, por ejemplo, cuando se encuentran con documentaciones que muestran visiones negativas del accionar de Kennedy, Churchill, Hipólito Yrigoyen, Arturo Frondizi, Raúl Alfonsín, etc.?” Don Enrico ¿Nunca un Lenín, un “Tito”, un Nazert, un Butto, un Chavez, un Castro, Un Torrijo, un Velazco Alvarado?

Pero él continua: “En la mayoría de los casos, más allá del lógico malestar, hay un interés genuino por conocer y analizar esas opiniones. Siempre se puede aprender algo nuevo que ayude a reafirmar o a cuestionar las propias creencias.

¿Por qué esto mismo no sucede con Perón o con la mayoría de los denominados políticos populistas? No interesa, incluso, el alto valor documental o la irreprochabilidad del que lo dice.»

Le pregunto ¿Por qué trae como ejemplo a personajes liberales de derecha y lo mezcla a Irigoyen con ellos? Debería estar enterado que los radicales Irigoyenistas -FORJA- luego se hicieron todos peronistas (Scalabrini Ortiz, Jauretche, Manzi, Discepolo, Orsi, etc,etc) ¿De que absurda parte de su cerebro puede salir la ilusión de que a un liberal de derecha, a un radical Alvearista, y a un conservador le aparezca de vez en cuando las ganas de un “mea culpa”, cuestione su accionar y trate de enmendarlo? ¡Para ellos -y para eso- está la iglesia que les perdona los pecados, los libera de culpa y cargo para que vuelvan tranquilos y sin cargo de conciencia a seguir jodiendo gente. ¿Cuál es valor de reconocer las cagadas y luego seguir haciéndolas? ¡Explíquemelo porque no lo entiendo don Enrico!

Luego y “torpemente” lo menciona a Perón dentro de los políticos “populista” y de paso en la volteada caemos los peronistas que no sabemos reconocer los errores del General. ¿Pero cómo hacemos esos, teniendo a la vista (¿?) el alto valor documental (¿?) que nos brinda un irreprochable pensador como don Enrico Udenio? Sabe que pasa don Enrico, es que a los peronistas, nos ponen de muy mal humor los “gorilas disfrazados”(aunque a usted le moleste el calificativo, pero uno no se puede engañar y a los gorilas no se los puede denominar de otra manera); por deformación cultural europea (no se olvide que las dos tragedias bélicas más grandes de la humanidad se dieron en el continente belicoso, 1º y 2º Guerra mundial) somos un tanto intolerante con aquellos que logran juntar ignorancia e imbecilidad en un solo “frasco”.

Aunque, y por suerte, no soy ni siquiera parecido a “Tio Berni”, por hoy lo voy a dejar aquí. Fundamentalmente para no cansar a los lectores. Pero mañana se la sigo porque hay mucho “tela por cortar”.

pocho-11

(1)Enrique Dussel “La Colonialidad del saber”- Europa, modernidad y eurocentrismo – Deslizamiento semántico del concepto de “Europa” – pág 41

(2) Norberto Falasso. “San Martín ¿padre de la Patria? O Mitre ¿padre de la historia? – Pág 27


EL REGRESO DE LAS POLEMICAS JAURETCHANAS

3 marzo 2009

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Afortunadamente hoy vemos como se ha  instalado un debate que hace años se vio postergado por dirigencias cómplices o carente de idoneidad para el desarrollo del mismo, cuando no, con ausencia de autoridad moral. Y no solo con respecto a medidas puntuales sobre un tópico tan urticante como lo es el conflicto con el campo, sino, que proyecto o modelo de país expresan los sectores en pugna y cuál es la cosmovisión del hombre y de la historia que subyacen en las posiciones asumidas, más allá de errores de coyuntura que pudimos advertir como espectadores o activistas en uno u otro sentido. Arturo Jauretche protagonista de las famosas polémicas, nos alcanza hoy; y plumas relevantes asumen opiniones encontradas, como si en el seno del campo nacional estuviera el verdadero debate de la significancia e importancia de lo que nos concierne a todos. Desde otros lugares la cosa parece muy clara, nada se discute. Y también esto despierta suspicacia.

Con Uds. Luis Brunati y Norberto Galasso

Aldo Battisacco

OPINION

El enemigo principal

Por Luis Brunati *

Saludamos el tono del artículo de Norberto Galasso (en Página/12, el 2 de febrero pasado), aunque no la tendencia a eludir los temas de debate. En efecto, Galasso enumera los temas, pero lo que interesa no es saber cuántos son, sino qué opina sobre cada uno de ellos. También se dice que el artículo de Alcira Argumedo (en Página/12, el 27 de enero) no refutó “las apreciaciones correctas de Barcia sobre la mortalidad infantil”. Al respecto, creo conveniente señalar que el hambre es un crimen siempre, e independientemente de la variación de uno o dos puntos en los guarismos. Sin embargo, en el caso particular de la Argentina, el hambre es un crimen calificado, consentido y evitable. ¿Cómo se puede justificar que en un país que produce 134 millones de toneladas de alimentos y una renta inmensa discutamos el tema en base a cifras del Indec, cuyo contraste con la realidad es para todos inquietante? Aquí, es un tema de prioridades y voluntad política. ¿Qué es prioritario, pagar deuda externa o salvar vidas? Tanto Menem, como De la Rúa y la gestión K han privilegiado el pago de los servicios de la deuda externa, además de aceptar que los recursos petroleros y mineros se extraigan sin control público y se exporten dejando las divisas en el exterior. El ciento por ciento para el caso de las mineras y el 70 para las petroleras, tema denunciado reiteradamente por Pino Solanas y Proyecto Sur.

No obstante, la clave del artículo de Galasso está en la definición del “enemigo principal”. Al respecto, ya nadie discute que, utilizando el terrorismo de Estado, la dictadura militar contribuyó a consolidar un nuevo bloque de poder hegemónico en el país, conformado por grupos económico-financieros locales y externos –incluyendo a los grandes propietarios de tierras, cada vez más concentradas y extranjerizadas– con el apoyo de Estados Unidos, países europeos, el FMI y el Banco Mundial. Estos fueron los beneficiarios del saqueo de recursos públicos y sociales durante los treinta años siguientes, comenzando por el carácter fraudulento de la deuda externa y la estatización de la deuda privada, realizada por Domingo Cavallo desde el Banco Central, durante la dictadura. Con el retorno de la democracia, la fortaleza alcanzada por ese bloque de poder, sumada a la escasa voluntad política, permitió desarticular el Estado de Bienestar y el Estado Empresario y la potestad soberana del Estado Nacional, facilitando un descomunal traslado de recursos públicos y sociales en favor de los nuevos dueños de la Argentina.

Así, el saqueo articulado al amparo del terror durante la dictadura se consolidó en democracia a través de verdaderas estructuras de corrupción, conformadas por los grupos económico-financieros, parte de la dirigencia gremial y los dos partidos mayoritarios.

La alternancia bipartidista –incluyendo la cooptación de sectores como el Frepaso– permitió la continuidad de los mecanismos de despojo: subsidios a la descentralización industrial y a las exportaciones; especulación financiera; pago de la deuda sin evaluar su legitimidad; privatizaciones leoninas; altas tarifas en dólares sobre mercados cautivos; prebendas a los “amigos del poder”; complicidades espurias; intercambio de expertos económicos o referentes políticos; “empresarios nacionales” súbitamente enriquecidos y similares; lo cual no está exento de conflictos de intereses y tensiones en su interior. Dadas las dramáticas consecuencia de esta estructura de corrupción, preocupa que se banalice el tema de la corrupción económica. En todo caso, ese bloque de poder y sus cómplices son el enemigo principal. Son ellos los que se benefician con el sacrificio y dolor de nuestro pueblo.

Precisamente, en Venezuela, Bolivia y Ecuador, las fuerzas populares lograron quebrar la trampa de ese tipo de bipartidismo. Por ello, la nacionalización de los recursos estratégicos y empresas clave para esas economías y el repudio a la deuda externa ilegítima no constituyen una “casualidad permanente”, sino movimientos clave para garantizar la redistribución de la riqueza y el bienestar del pueblo. Si se considera que solamente la derecha política, junto a la “nueva derecha” y la oligarquía rural, conforman el “enemigo principal”, por carácter transitivo parecieran pertenecer al campo del pueblo Techint, Monsanto, British Petroleum, Repsol, Pan American Energy, Shell, Esso, Ford, Barrick Gold, Minera La Alumbrera, Grobocopatel, Bunge y Born, Cargill o la Aceitera General Deheza del senador oficialista Urquía, entre otros tantos “amigos del poder”, y entonces se comprende por qué razón muchas de estas corporaciones han recibido subsidios o prebendas del orden de los 10 mil millones de dólares anuales.

En cuanto al tema de la Resolución 125, sistemáticamente se omiten varias claves. Son el diputado Lozano, los diputados del SI y el ex diputado Mario Cafiero quienes denuncian que el proyecto oficial encubre una maniobra que perjudica al Estado, en una suma superior a los 1700 millones de dólares (no pesos) y presentan un proyecto propio a favor de las retenciones móviles segmentadas, que incluye la investigación del ilícito denunciado. Este proyecto no fue llevado a votación, porque en Diputados ganó el proyecto oficial. Para colmo de males, gracias a la maniobra, el Estado nunca llegó a cobrar las alícuotas fijadas en “la 125” y que sí las agroexportadoras descontaron a los productores. Otro dato interesante es que antes del voto no positivo de Cobos, catorce diputados del Frente para la Victoria votaron en contra del proyecto oficial. Por todo ello, no es bueno que se pretenda comparar el sentido de nuestro voto con el voto de la derecha. Nosotros nos negamos a acompañar al Gobierno en el fraude, no en las retenciones. Galasso reconoce el negociado, al hablar de las acciones judiciales iniciadas por AFIP, pero soslaya que son posteriores a nuestra denuncia, cuando la maniobra entre los funcionarios del Gobierno y las agroexportadoras había tomado estado público. Pero la cosa no queda allí, la posterior ley de blanqueo exime a las agroexportadoras también de esa responsabilidad. Por todo ello, nos parece en extremo injusto que el compañero Galasso pretenda adjudicarnos “una grave responsabilidad si se frustra esta gran oportunidad”. En todo caso, si se frustrara esta gran oportunidad, no sería a causa de nuestras humildes críticas, sino a consecuencia de los propios errores políticos del Gobierno y su definición del “enemigo principal”.

Finalmente, en relación con las apreciaciones que el compañero Galasso realiza sobre la obra de Perón y, más allá de que sin duda hubo errores que no intentaré justificar, sus extraordinarias realizaciones en el campo social, los derechos del trabajador, la ancianidad, la niñez, la educación, la salud, energía, infraestructura industrial, obra pública, desarrollo tecnológico e incluso su concepción ambientalista expresada hace casi 40 años en el “Proyecto Nacional” tornan injusta cualquier comparación con gestiones posteriores.

* Docente, integrante de la mesa nacional de Proyecto Sur.

Respuesta de Norberto Galasso

OPINION

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-120467-2009-02-24.html

El enemigo principal (polémica)

Por Norberto Galasso *

En Página/12, el 17 de febrero último, el compañero Luis Brunati se suma a la polémica que venimos desarrollando acerca de si Proyecto Sur debe atacar frontalmente y con todo furor al Gobierno, considerándolo el enemigo principal, como lo está haciendo (Pino dice: “Kirchner es perverso”, “traidor”, “el Gobierno es antinacional y antipopular”, “Scalabrini Ortiz y Jauretche habrían visto con simpatía esta protesta rural”, “Scalabrini no estaría en Carta Abierta”, etc.) o si, en cambio, corresponde una crítica lateral, reconociendo aciertos –empujando, para profundizarlos– y señalando errores. Aquí reside el aspecto central de la discusión: quién es el enemigo principal, que ahora retoma Brunati.

Le contesto: lea el compañero Luis el diario La Nación, mire los noticiosos de TN, observe la perversidad de la casi totalidad del periodismo televisivo y la opinión de la casi totalidad de la dirigencia que aparece en “los medios” –ferozmente opositora al Gobierno– y se convencerá de que no puede coincidir con ellos. López Murphy, Carrió, Escribano, Grondona, la Mesa de Enlace agropecuaria, Longobardi y tantos otros saben bien quién es “el enemigo principal de ellos” y en este momento le apuntan agresivamente, con burlas y saña, al kirchnerismo. Por tanto, Luis, éste no puede ser, al mismo tiempo, el enemigo principal de Proyecto Sur.

Esta gente antinacional y antipopular pretendió “desgastar” al Gobierno, quiso voltearlo con un cacerolazo, logró debilitarlo con sus cortes de ruta, se apropió del cerebro de gran parte de los sectores medios reverdeciendo el gorilismo, apelando al racismo “anticabecita”, al machismo –incluso al “machismo de las mujeres”– ensañándose con Cristina y ahora intenta organizar algo parecido a la Unión Democrática, aunque en dos alas. Una, la liberal-oligárquica de Carrió –UCR en declinación conservadora, traidores como Cobos y hombres de paja del imperio como “el Bulldog”, con el aporte de la hija de Pepe Estensoro y la prepotencia aristocrática de una Bullrich Luro Pueyrredón, renegada de sus osadías juveniles. La otra, la monstruosa degeneración de un sector del peronismo, que retoma la línea menemista-duhaldista, con millonarios como De Narváez, oportunistas como Solá y el fantasma del viejo Pinedo resurrecto en su nieto. Todos ellos, juntos o separados, se esmeran por bajar el telón sobre la experiencia de Néstor y Cristina. A su vez, Fidel, Chávez, Lula, Evo y Correa no quieren que esto ocurra porque consideran a la pareja como compañeros del hundimiento del ALCA y de la necesaria reunificación de América latina con Banco del Sur, moneda latinoamericana y comité de defensa ante cualquier prepotencia imperialista.

De esto no hay duda alguna. Vos me decís en tu artículo que también son enemigos Bunge y Born, Urquía, la Aceitera General Deheza, Monsanto, etc., ¡qué duda cabe! Sólo que el diputado de Proyecto Sur votó a favor de esos intereses sojeros contra la Resolución 125 con el alborozo de La Nación, Clarín, Perfil y otros (lo menos que cabía era abstenerse). También mencionás a otros que, esos sí, hacen buenos negocios como las grandes empresas mineras y petroleras. No eludí este tema –como me criticás por mi nota anterior– ni lo eludo ahora. Digo que hay “amigos del poder”, efectivamente, como también los hay en todos los movimientos que algunos catedráticos llaman despectivamente “populistas”, incluso en el peronismo del ’45. Pero esos negocios no alcanzan para confundir los campos. Son suficientes sí, para señalar compromisos, contradicciones, concesiones del Gobierno. Por eso hay que empujarlo, movilizando al pueblo, para que profundice su política y adopte medidas audaces en esas áreas hoy sujetas al saqueo. Pero no podés caracterizar al Gobierno solamente por esta cuestión, como ocurría con radicales y nacionalistas que conspiraban contra Perón diciendo que entregaba el petróleo o no había nacionalizado la CADE. También te puedo recordar que Perón, seguramente a disgusto, llevó al balcón de la Rosada al asesino de Sandino. ¿Esta actitud tan criticable invalidaba las nacionalizaciones, el no ingreso al FMI, el más del 50 por ciento de la participación de los trabajadores en el ingreso y tantas otras cosas positivas? Evidentemente, no. Había que hacerse el distraído si se estaba dentro del peronismo o criticarlo lateralmente, sin dejar de reconocer el carácter nacional y popular del gobierno, si se estaba en la izquierda nacional (porque de la otra izquierda mejor no hablar). Fue también una concesión cuando el General encarceló a los exilados guatemaltecos del gobierno de Arbenz derrocado por los yanquis. De esta desgraciada medida algunos sacaron la conclusión de que el gobierno era proimperialista, lo recuerdo. Así actuó gente honesta, con grandes ilusiones y quimeras. Lenin también los soportó y los calificó como “el izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo”. Como vos sabés, colaboraron para que llegaran los Rojas y Aramburu, quienes liberaron a los guatemaltecos, pero fusilaron a los trabajadores peronistas y dictaron el 4161 y todo lo demás.

En mi anterior artículo decía que me sorprende que compañeros de larga lucha en el peronismo no comprendan las vacilaciones de los gobiernos policlasistas, que también las tuvo el peronismo, aun en sus mejores momentos (Actas de Chapultepec, ¿te acordás?). También me sorprende que omitan los avances de este gobierno y algo tan caro al peronismo como son los derechos de los trabajadores. Porque ahora no sólo hubo disminución de la desocupación y recupero de las paritarias, sino que desde la Comisión parlamentaria de Legislación Laboral presidida por Héctor Recalde se recuperaron conquistas que el menemismo había destruido (sextuplicación del salario mínimo, vital y móvil, suspensión de despidos sin causa, derogación de la ley Banelco, prohibición de uso de banderas extranjeras en los buques para eludir la legislación laboral argentina, limitación a ocho horas de la jornada para peones rurales, modificación de la ley de pasantías, el “dubio pro operario” en juicios laborales, jueces laborales en materia de quiebras, etc.). Y esto no lo promueve “el enemigo principal”, sino el Frente para la Victoria.

Es correcto que Proyecto Sur critique, pero, por favor, no desde el campo del enemigo, no desde La Nación y Perfil, ni en los programas de los periodistas del imperio, que se solazan escuchando las críticas. Elogien lo elogiable y critiquen lo criticable, pero con sumo cuidado para no ser funcionales a la reacción. Crezcan, desarróllense, si pueden, cabalgando junto a lo mejor del Gobierno y cuando deban votar, no le den pasto al enemigo.

También ha salido al ruedo, por correo electrónico, otro dirigente y amigo, Mario Mazitelli, quien señala que la política del imperio es “la alternancia”. Según él, el imperialismo deja hacer al centroizquierda hoy, después en 2011 vendrá la centroderecha y así sucesivamente mientras Proyecto Sur –sostiene un militante honesto como Mario– construye el partido “para hacer la revolución social”. Este supuesto poder inmenso de los sectores dominantes previendo varios gobiernos y manejando a su gusto a todos los argentinos –menos a Proyecto Sur– me sorprende porque se sustenta en categorías liberales, como centroizquierda o centroderecha, que utilizan Morales Solá y sus congéneres. Creo, en cambio, que hay una cuestión nacional que divide a la sociedad en antiimperialistas y proimperialistas y una cuestión social que la divide en explotadores y explotados. Del ensamble de ambas cuestiones nace un proyecto de Liberación Nacional en marcha hacia el socialismo.

Pero esta polémica no la voy a seguir por dos motivos. La primera, porque la egolatría es mala consejera. Y esto de que la plana mayor de Proyecto Sur (sólo faltás vos, Carlitos del Frade, y espero que no lo hagas) se prodigue en discutir conmigo puede provocarme cierta vanidad y apartarme de aquello que aconsejaba Scalabrini: “Ser uno cualquiera que sabe que es uno cualquiera”. La segunda, porque aparecen quienes rebajan el nivel de la discusión, como un tal José Luis que por correo electrónico intenta descalificarme tratándome benévolamente de “anciano”. Como se comprende, a los 72, no estoy para coqueterías, pero si la calificación viene de Proyecto Sur les advierto que si yo soy anciano, Pino es seis meses más anciano que yo.

Pero no es así, Pino, vos y yo sabemos que no somos viejos. Ocurre simplemente –como decía Jauretche– que hace muchos años que somos jóvenes y mantenemos la juventud suficiente para polemizar acerca del destino de esta América latina que insoslayablemente va hacia la unidad y al socialismo. Y, por mi parte, bajo el telón sobre esta polémica, en la certeza de que tarde o temprano las duras luchas por la liberación nacional y social nos encontrarán a todos nosotros, otra vez juntos, en la misma vereda de siempre.

* Historiador y ensayista.