POLITICA II: JUSTICIA MANIPULADA Y PERIODISMO DE “GUERRA” Vs. PERIODISMO “MILITANTE”

18 abril 2017

C.AB.A., Argentina, UNSUR-CELAC, EL EMILIO, Política Nacional, de nuestra redacción

SEGUNDA PARTE

PERIODISMO DE “GUERRA” Vs. PERIODISMO “MILITANTE”

Por Victor Leopoldo Martinez   

La manipulación de la Justicia por parte del poder mediático, si bien es cierto ya existía desde tiempos inmemoriales, se hizo más evidente en relación a su máximo exponente -Magnetto y el grupo Clarín- luego que este lograra el control de Papel Prensa conseguido gracias a la última dictadura a través de su característico manejo mafioso y como retribución de los militares por los favores recibidos de parte de la “señora Noble” y Magnetto quienes vendieron la imagen de una dictadura “derecha y humana”.

TITULARES DE CLARIN 4 (2)

A esto le siguió el trabajo desestabilizador sobre el gobierno de Alfonsín que no se avino a ninguna de sus demandas. Entonces y desde las sombras Magnetto recurrió a los “cara pintadas” para sus intentos desestabilizadores. No dejó de lado los golpes de mercado (con Marcelo Bonelli como operador estrella) situaciones que fueron minando la estructura económica y la confianza pública en el primer gobierno democrático que siguió a aquella sangrienta dictadura.

La frutilla del postre Magnetto la consiguió operando sobre Menem a quien logró sacarle -vía privatización- Radio Mitre, Canal 13, la instalación de TN y el comienzo de la monopolización del servicio de TV por cable (Cable Visión y Multicanal) prácticamente en todo el país. Todo venía bien ya que la cuestión comunicacional se regía con la ley de radiodifusión impuesta por la última dictadura. Hasta con Néstor Kirchner había “acordado” algo.   Pero… a Magnetto se le pudre todo cuando el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en el año 2010 decide reemplazar aquella norma por la nueva ley de Comunicación Audio Visual N° 26.522. Cuatro artículos de la Ley (41, 45, 48 y 161) le frustraban a la mafia de Clarín los jugosos negocios que la monopolización de medios le venían redituando hasta ese momento (incluido el mayor de ellos –las trasmisiones de futbol- que el gobierno kirchnerista se lo termina de arruinar con “futbol para todos”). Una justicia “disciplinada” previamente daba curso a las sucesivas medidas cautelares que el grupo fue presentando hasta el 2015 infringiendo todo tipo de normativa con total impunidad ya que el control de la opinión pública y la justicia por parte del grupo era  -y es- un hecho.

La guerra se declaró y es abierta. Hasta el columnista de Clarín Julio Blanck reconoció públicamente que su medio –Clarin, con él como protagonista- practicó “periodismo de guerra” y aclaró “donde nosotros ganamos porque salimos vivos” (leyó bien PERIODISMO DE GUERRA, no periodismo).

Obviamente que visto este descarnado cuadro de situación, la opinión pública “controlada” tenía –y tiene- una sola lectura de la realidad y la venden los medios hegemónicos.

Y la guerra continúa hasta nuestros días, pero con otras características ya que el cambio de gobierno produjo muchísimas novedades, todas relacionadas con esa impensada desnudez en materia de ideas e iniciativas que comenzó a mostrar la clase política argentina y cierta dirigencia gremial vuelta en “empresaria” desde la aparición del menemismo.      

El vacío de ideas y propuestas –o contra propuestas- políticas tanto en la 1ra como en la 2day 3ra línea del “oficialismo” (incluidos sus legisladores nacionales), como en los que dicen ser “oposición” (todos refugiados en el parlamento y no pocos de ellos negociando su permanencia en la banca en un año electoral; aunque sea cambiando la “base de operaciones”), está resultando exasperante.

Esto hizo que de un tiempo a esta parte, periodistas de conocidos medios, oficialistas (Clarín, TN, Canal 13, Radio Mitre, Grupo América y Canal 26) con Van der Kooy, Blanck, Bonelli, Morales Sola, Castro, Lanata, y algunos peldaños más abajo Longobardi, Fantino, Majul, Del Moro y un tal super mediocre Vilouta por un lado;

PERIODISMO SICARIO

ÉRIODISMO MILITANTE

y opositores (Pag/12, C5N, Radio 10, AM 750, dejo afuera al híbrido CN23) con Victor Hugo Morales, Gustavo “gato” Silvestre, Navarro como “estrellas” y Aliverti, Cerruti secundándolos -y siguen los nombres-, por el otro, se volvieran todos “militantes” con aspiraciones de conductores políticos.

Este calificativo usado en primera instancia por los sicarios practicante de un “periodismo de guerra” alimentador del anti kirchnerismo –los de “Magnetto” con sus repetidoras del interior del país y que los hay en cantidad-, para descalificar estigmatizadoramente a los que hacían programas “kirchnerista (678, DDD, TVR) en la era “Cristinista”, en general bastantes mediocres  en ambos bandos en relación a la función profesional de un periodista,  hoy actúan como “estrellas sabelotodo” en materia política asumiendo el papel dejado vacante por los políticos. Triste realidad de una política nacional distorsionada.

Todos “operan”; algunos para poderosos intereses económicos (los hoy “periodistas oficialistas”), otros reemplazando la inmovilidad de los políticos “opositores”. 

Los primeros vienen con su tarea “esmeriladora” contra el gobierno anterior desde que comenzó la guerra declarada por Magnetto en Marzo del 2008; actualmente continúan estigmatizando  la letra “K” como antes lo hicieron con la “P” en una tarea de demonización de las supuestas “corruptas gestiones gubernamentales populistas”. Los mayores corrompedores de la conciencia social que debe reinar en la ciudadanía, hablan de corrupciones ajenas.

TITULARES DE CLARIN 5

Los segundos, ubicados en un imaginario  pedestal cuasi filantrópico donde están subidos desde el 10 de diciembre de 2015, bajan línea a la población  asumiendo el rol de conductores políticos. Estos últimos construyen a diario “relatos políticos” cuyo grado de verdad es innegable ya que los datos son extraídos de una caótica realidad surgida de esa tenebrosa mezcla de ineptitud, corrupción y burdos negociados que lleva adelante el actual gobierno nacional Macrista. Hasta ahí todo estaría bien y se acomodaría perfectamente a un rol de periodismo si se quiere “humanitario” ya que desde los medios hegemonizados se esconde la realidad mientras inventan otra. La cuestión se torna confusa cuando a continuación estos periodistas “opositores” vuelcan en forma de interpelación cuestionadora sus visiones y expresiones de deseos personales con demandas de acciones filo trotskistas a dirigentes gremiales, políticos y a la sociedad en general asumiendo el rol de “señaladores del correcto camino político en materia de decisiones táctico-estrategicas”; y llevan adelante la tarea con apoyo logístico de sabihondos y petardistas dirigentes izquierdistas ubicados a la izquierda de la izquierda tradicional (Y… ¡se hace difícil explicarlo!) como Mirian Bregman, Del Caño y hasta el propio Pitrola como recurrentes estrellas invitadas quienes nunca evitan sacar a relucir su antiperonismo antikirchnerista denostando a la dirigencia política y gremial que comulga con ese “palo”. 

Planteado esto, el cuadro de situación presenta a una población en total estado de indefensión, que se encuentra entre dos fuegos mediáticos enfrentados en una guerra política que destila violencia verbal por todos los medios comunicacionales existentes y donde los daños colaterales los padecen los de siempre, los más desprotegidos; porque en toda “movida” política los que ponen el cuerpo para enfrentar las represiones son los “movilizados”. Históricamente el pueblo siempre supo y sabe cuándo debe ganar la calle. El 17 de octubre de 1945 y el 19 y 20 de diciembre de 2001 son las pruebas más contundentes e inobjetables. Se moviliza generalmente sin conductores y con objetivos claro.  

Como ayer, lo grave radica en la pasividad de la clase política que sigue eludiendo su responsabilidad y se dejó arrebatar por ambos periodismos “Militantes” (uno fijando agenda de “acción” gubernativa –el oficialista-, el otro fijando agenda de reacción opositora) toda iniciativa política.

Dada esta situación resulta objetivamente claro que el periodismo político que ejercen los medios opositores a la actual gestión de gobierno nacional es el único al que se puede acudir como para conocer en partes la realidad, ya que los que hoy operan de manera oficialista son mucho más dañinos y perjudiciales para la sociedad por su bastardismo y ser  funcionales a los intereses de la mafia Magnettista y los grandes grupos económicos. Se trata este último de un periodismo sin otro objetivo que la defensa de los intereses empresariales. Esto es posible simplemente porque cuenta con el monopolio mediático y  el poder corruptor del dinero “compra todo”; además cuentan con impunidad para la fabricación de “carpetas extorsionadoras y disciplinantes” con las que aprietan a la justicia para que sea respetuosa de sus directivas.

Un 4to poder no solo monopolizado y mafioso sino mesiánico defensor del neoliberalismo.

Los políticos de la oposición miran y esperan los señalamientos y bajadas de línea que desde los medios el “periodismo militante” se ve obligado a  marcarles como si fueran alumnos de una escuela de formación política en un “país jardín de infante”.   

Periodismo Independiente es el del Diario Clarin

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LA TENTACIÓN NEOLIBERAL COMO PARADIGMA CULTURAL

4 octubre 2016

C.A.B.A., Argenina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Neoliberalismo, Cultura y Medios de Comunicación

Foto de V.L.M.

Por Victor Leopoldo Martinez

Generalmente se entiende como cultura -que proviene del latín cultus- el cultivo del espíritu humano y de las facultades intelectuales del hombre. Como definición suena antigua pero tiene un toque de lógica aunque esa lógica se vuelva relativa en los tiempos que corren si de cultivar “facultades intelectuales” se trata. Trabajar “condicionando reflejos” según la técnica del Ruso Pavlov, hoy da más y mejores resultados en materia de manipulaciones mentales colectivas y se ahorra mucho tiempo.

Hoy por hoy las cosas cambiaron a tal punto que hasta se puede “hacer (manipular) cultura”. Cultura no es solamente una cuestión de creación artístico-espiritual, sino y como bien sostenía Tyler hace casi siglo y medio atrás sin imaginar la actual manipulación mediática como madre y formadora de masa crítica para generar determinados fenómenos que se reproduzcan como “naturales” pero con fines precisos, cultura también: “Es el producto de las costumbres y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad (“hábitos”, palabra clave; en este caso “de consumo)”; o en todo caso lo de Stocking: “lo integrativo” (a través del discurso homogeneizador).

Estoy refiriéndome a manifestaciones culturales del presente como productos de una manipulación, en la mayoría de los casos berreta, chabacanas, pasatistas y para consumo masivo, de poca duración (esto último fundamental; la vorágine diaria nutrida en “cantidad” de mensajes resta tiempo para su análisis cualitativo), alimentadora de individualismo.

El viejo adagio de “cuanto tenéis, cuanto vales” hoy está más presente que nunca en los sectores medios de nuestra sociedad. La “competencia” individual reemplazó el “compartir” social. La “imagen” (la cascara, el envase o envoltorio) es más cautivadora y demandada que el propio contenido. Aspectos y conductas sociales que “suenan” a viejas, y no por casualidad; traen mas de un siglo de existencia pero fueron exacerbadas gracias a los medios en los últimos 40 años. Triunfó el “parecer” por sobre el “ser” y el “parecer”, como fin, justifica cualquier medio para alcanzarlo. Hoy la imagen de un tipo vale más que su palabra. La política fue degradada a show televisivos donde los protagonistas son conductores ignorantes que utilizan el chimento como el condimento esencial para “operar” contra políticos con ayuda de otros políticos (Carrio por Ej. Con 20 años de “actuación” ininterrumpida) y en favor de la supuesta “honestidad y pulcritud” empresarial (operaciones llevada adelante por Bonelli, Blank, Legrand, Gimenez, Lanata, Majul, Los Leuco, Fantino, o el pobre ignorante al cuadro del Moro). El “metro sexual” o la teto-culona producida, aunque cabezas huecas, tienen más aceptación como productos de consumo masivo dentro de un mercado donde las frivolidades ocupan la mayor parte de los escaparates. Se fabrican ídolos y modelos con la misma velocidad con que se los entierra. Gusten o no son formas de manipulación cultural.

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¡Bienvenidos al tentador neoliberalismo!

Lo grave es que hoy estos tipos de mercancías culturales no solo son productos de consumo sino que el consumo mismo aparece como valor cultural (si no tenes tal o cual “aparato, bien mueble o inmueble”, o no consumís ciertos relatos, sos un idiota y encima desinformado).

Se hace cada vez evidente que nuestros neoliberales solo le agregaron urgencia e inmediatez al liberalismo clásico en la búsqueda de resultados económicos para diferenciarlos. De transformar sus postulados en modos y estilo de vida, y estos en paradigmas culturales fue una muy buena tarea desarrollada por los medios hegemónicos de comunicación.

Se trata de un fenómeno no muy complejo pero sí con fines claros, más abarcador, de mayor alcance, no excluyente de sector social alguno, que dentro de los componentes esenciales que hacen a su proceso de gestación y luego como instrumentos de “operaciones”, aparecen los medios de comunicación audiovisuales, internet y todas las nuevas plataformas comunicacionales que dan “vida” a las renovadas relaciones globales. Si a Google lo maneja el imperio desde el norte, Yahoo Argentina es hoy otra pata del multimedio de Magnetto. Desde esta realidad Lanata “opera” y dice que somos y estamos en el recontra culo del mundo (él no porque tiene domicilio en Miami) y todos sus seguidores evitan ser un sorete argentino siguiendo y repitiendo sus gansas bajadas de líneas. Esto, replicado en redes sociales tiene un efecto multiplicador demasiado eficiente. Basta salir del país y se podrá comprobar que para cualquier “primermundista” el “periodista” Lanata es un cómico de 4ta, mientras que acá el producto “Lanata” además de “verosímil” es de primer nivel. Ernesto Tenembaum “admira Cuba”, pero para vivir prefiere EE.UU. Entonces aparece como algo esencial para la vida “democrática” argentina el respeto por las opciones y gustos personales, por las preferencias individuales; como si esos gustos, opciones y preferencias no fueran producto de un trabajo previo de manipulación cultural con los cuales se consiguen armar rebaños de inconscientes. Llamativamente ese respeto desaparece cuando algunos otros vuelcan sus preferencias por el “populismo”, esa detestable “masificación de accesos” tan contraria a la selección de clases y categorías que facilita la meritocrática propuesta neoliberal. La ignorancia llega sin inconvenientes al nivel de estupidez cuando el rebaño que conforma la suma de individualista meritocráticos no tiene conciencia de ser también otro rebaño.

Llamativamente el estudio “científico” de este fenómeno a todas luces antropológico que tanto está afectando a nuestra sociedad –si es que existe tal estudio- parecería que sigue encapsulado en las “tinieblas” de un academicismo inservible, sin vías de “comunicación” para socializar algún resultado. Grave.  

internet

“Internet te abre puertas y ventanas para que puedas acceder al mundo” (Slogan muy bonito si los hay pero que no te aclara que se trata de “cierto mundo” desde ya, o mejor dicho el “mundo” que pretenden que se conozca; el real o inconveniente NO); pero esas puertas y ventanas abiertas son utilizadas para “penetrar” en tu intimidad, conocerte, modelar tus gustos hasta convencerte que, o seguís al rebaño o sos nadie; te quedas afuera de “Todo”. Desestructurante.

Tengamos en claro que son “ellos” los que deciden qué es ese “Todo”, quiénes te lo pueden facilitar, qué cantidad diaria de basura periodística y publicitaria debes consumir para alcanzarlo. ¿Y quiénes son esos “ellos”? te preguntarás: Los dueños del poder económico real, los financistas, los vendedores de paraísos llenos de felicidad por estar colmados de confort principesco (modelo de vida al que supuestamente todos pueden acceder), plagados de aparatos que te conectan al mundo. El consumidor no se percata que esos aparatos y ese confort te aíslan de otros humanos; humanos que “parecen” estar cerca tuyo hasta  creer que son parte de tu vida espacio-temporalmente gracias a los “aparatos”; sin que te moleste que solo sea de manera virtual. Las relaciones impersonales adquieren tal importancia gracias a los “aparatos” que hasta ridículamente hacen desaparecer las 5 mesas de un bar, la calle, las dos cuadras que separan a los sujetos que se comunican. Un adolescente alimenta su temor a lo empírico, a los vivencial  gracias al aparato que le evita poner el cuerpo a la hora de expresarse y/o comunicar ideas, sentimientos o sensaciones. Evidentemente ciertos “aparatos” actúan como ciertas drogas, desinhiben; lastima que sea a fuerza de recurrir a lo artificial.   

Ficción supera realidad.

Aparentemente todo “funciona” bien hasta el momento en que –en el caso argentino- se explicita el límite de lo que te corresponde a ti (“vivían una fantasía gracias al populismo” González Fraga).Los muy buenos “equipos” de Macri nos están dando las explicaciones correspondientes: Ser chorro “k” o militante “grasa k” es muy distinto a tener cuentas en “empresas offshore” donde lavar dineros evadidos al fisco, o poner CEOs de grandes empresas al frente de ministerios para hacer negocios con el sudor ajeno; lo segundo no es delito; menos aun grasa, sino más bien “cool”. En este país hasta las diferencias sociales y las actitudes racistas son caldo de cultivo para el afianzamiento del individualismo en pos de lograr aceptación y/o pertenencia de clase; que no es para todo humano argentino desde ya.

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En la actualidad, la cultura del consumo se especializó en dar a todo objeto pasible de serlo, un valor vital en la existencia humana hasta introducirlos en un contexto extrasomático (traspolación de la “cultura objetual” de Leslie A. White).

Ahora bien, en nuestro caso como país y a partir de una mirada crítica sobre hechos consumados, el eje de análisis se orienta hacia la contradicción. Lo anterior (la cultura del consumo) hoy es una realidad porque se mal utilizó el “viejo truco del progreso” (dijera el Super Agente “86”). Comprado hasta por el anterior gobierno nacional al que la vanguardia lúcida de izquierda que conformó el FPV tituló de “progresistas” en relación a ese logro llamado “movilidad social ascendente” (torpe sería no reconocerlo y ser agradecido), progreso fijado en niveles de consumo de aparataje con el más que lógico pero discutible argumento de las fuentes de trabajo que ese consumo generaba dentro del mercado interno, evidentemente algunos de esos “aparatos” le sirvieron al poder económico-mediático para continuar con la tarea “Pavloviana”. Con los resultados políticos a la vista según las últimas elecciones, queda claro que solo sirvió para que los dueños reales del poder económico -con absoluta complicidad de la prensa aliada- continuaran cultivando, vía medios de comunicación hegemónicos, sobre múltiples cabezas, la importancia del individualismo y lo inútil de las construcciones colectivas, sociales. Doce años de mejoramiento en la calidad de vida de los sectores sociales más postergado basado en la necesaria asistencia social estatal por un lado y la generación de fuentes de trabajo (poco importa si fue formal o informal, genuinos o no, por ser criterios tecnicistas que a los fines del funcionamiento de la economía popular real no tiene valor e importancia ya que ayudó cuando debió), sin el debido acompañamiento pedagógico-cultural que lo sustente, solo sirvieron para incrementar el aprovechamiento del aparataje “consumido” por la “gente” de parte de los manipuladores, en una tarea que además brindó jugosas ganancias a los empresario. Combo completo.

Las semillas del individualismo sembradas desde 1976 ya tenía firmes raíces en el subconsciente de muchos y el verso de lo provechoso que resultaba el “esfuerzo” personal e individual puesto en la timba financiera y el consumo de Martinez de Hoz (viajes a Miami para comprar “2” de cada aparato), de Cavallo (1$=1u$s) y los “Chicago boys¨ tanto en la dictadura como en el ¨menemato”, se extendió como frondosas ramas hasta ocupar todo el espectro comunitario sugiriendo un formato y un modelo de vida acorde a los imaginarios beneficios que conlleva el respeto por las reglas de juego neoliberales de selección; lógicamente en detrimento del valor social de toda construcción colectiva.

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Macri no llega al lugar de privilegio que ocupa hoy de casualidad. Macri es el emergente de un fenómeno cultural que se introdujo en nuestro país hace 40 años. El mediocre Ing. egresado de una universidad privada pasó a ser vendido como el joven empresario exitoso (Fernando Niembro –un delincuente común hoy preservado gracias a un anonimato forzoso- desde el deporte) para luego pasar a ser uno de los paradigmas culturales dentro una sociedad formada (o deformada, como quieran), cultivada en esos valores (o desvalores, como quieran).  

El “estilo Macri” -como producto para consumo- fue comprado por una sociedad preparada culturalmente desde 1976 para aceptar en grado superlativo el valor supremo de productos que fueron impuesto por hechos consumados en los sectores medios de nuestra sociedad a quienes poco les importó e importa que el costo que se pagó fuera con derramamiento de sangre de compatriotas. A partir del terror instrumentado contra la sociedad en su conjunto por la última dictadura militar como herramienta disciplinante, algo que alimentó el individualismo a modo de mecanismo de defensa, luego ese individualismo quedó internalizado en gran parte de la sociedad. Estoy refiriéndome a un condimento no menor para que ese neologismo doctrinario llamado neoliberalismo hoy sea una meta de vida para muchos argentinos en amplios sectores de nuestra sociedad.

Que el 51% de la población haya comprado un relato que viene vigente desde hace 40 años, a todas luces ficticio, y que lo haya transformado en sufragio democrático el 10 de diciembre pasado después del desastre económico-social del 2001 no puede pasar por alto; que las reiteradas “compras” anteriores de ese relato solo le sirviera para hacerlos víctimas más que beneficiados de supuestos “reordenamientos econòmicos”; que el nivel de aceptación de ese relato –siempre el mismo, nunca actualizado-, aun siendo víctimas le haya permitido a Menem presidir dos períodos consecutivos del país, y que en el caso de Macri ese relato haya llegado hace 6 meses atrás al 70% de aceptación; que la creencia en ese relato hoy en boca de Macri todavía no haya descendido más abajo del 40%, son pruebas muy contundentes de este fenómeno cultural (independientemente que ciertos periodistas consideren algún descenso de “aceptación  del personaje como algo significativo, descuidando el trasfondo cultural del fenómeno que es lo preocupante).

Sin visualizarse en el horizonte próximo ningún trabajo contra cultural que pueda contrarrestar este fenómeno, los modos y estilos de vida vendidos por el neoliberalismo seguirán operando como paradigmas culturales.