PERIODISMO… DE… ¿PERIODISTAS? ¡SÍ!

2 junio 2019

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, de nuestra redacción

A LO QUE HACEN SANTORO, LANATA, WIÑAZKI, LOS LEUCOS, MORALES SOLA, Y EL RESTO DE SICARIOS CLARINEROS QUE PRACTICAN “GUERRA DE GUERRILLA PERIODISTICA” (táctica dentro del concepto de guerra de permanente) ; y de manera más mediocre y en minúscula, majul, feinmann, fantino, longobardi y/o algunos impresentables de “intratables” del canal América, ¿SE LE PUEDE LLAMAR PERIODISMO? ¡CLARAMENTE NO!

LOS SICARIOS

CARA DEL FIERRO DE MARTÍN

Por El Fierro de Martín

Por empezar quiero aclarar que esta reflexión no se hace en contra de la tarea periodística; menos aun contra colegas que enaltecen el deber de informar objetivamente a la sociedad, esencia de nuestra tarea. Los mencionados en el copete no son periodistas; son sicarios de EMPRESAS periodísticas; otros, perversos imbéciles a sueldo. En algunos casos tendrán título habilitante y el resto simples “comunicadores”, pero en los hechos no realizan tareas que estén mínimamente asociadas a la ética. a la moral y al mínimo decoro que demanda una profesión como la nuestra. Llamarlos así es una falta de respeto para una tarea tan rica en su nobleza intrínseca como es el verdadero periodismo. Los que dañan a la sociedad con información basura no pueden llamarse “periodistas”. Periodismo es informar puntualmente a la población sobre hechos y dichos que se producen dentro de la cruda realidad cotidiana; cubriendo un acontecimiento y consiguiendo testimonios y pruebas reales y verificables que faciliten constatar su grado de verdad; sin agregar aditamentos brotados de la subjetividad del periodista, tentación humana muy presente en seres sociales ávidos de protagonismo público (periodismo estrella) propio de los tiempos que corren.

Comenzar con esta aclaración solo lleva la intención de diferenciar la “paja del trigo”; y para hacerlo me tengo que correr del puritanismo profesional que practican algunos colegas soportando como ciudadanos que los personajes mencionados mientan descaradamente engañando a la sociedad. Me molestan los que se auto censuran a la hora de tener que dar nombres, marcar maniobras y manipulaciones realizadas por “esos colegas de otros medios” so pretexto de un “yo no critico a colegas”. No son colegas; son mercenarios. Ellos no dudan en “botonear”, escrachar, y difamar a todo aquel que se oponga a sus nefastos designios. Muchos colegas hoy están sin trabajo o maltratados en sus lugares por oponerse y/o desentrañar miserables gestos y acciones de personajes funestos como es el caso del sicario militante hoy PRO (mañana no se sabe), presidente de Fopea y Gerente de Noticias de la TV Pública Néstor Sclauzero, quien tiene la caradurez de decir como un fiel “militante alcahuete” del oficialismo: “El periodismo militante no es periodismo”.

Nosotros no somos solamente periodistas sino también ciudadanos, y como tales con responsabilidad social, una de ellas de cumplir con el deber de denunciar a deleznables personajes como los señalados anteriormente.

¿Existe el “periodismo de opinión”? Desde siempre; desde que se tomó conciencia del poder político que tiene un medio de comunicación en su rol de formador de opinión. Ahora bien, una “opinión” tendrá valor como tal si previamente se aclara que ese valor está imbuido de la lógica subjetividad que el emisor deja brotar al hacerlo; valoraciones que surgen de su formación socio-cultural; que, como tal, hace que esa opinión sea discutible en su grado de verdad o falsedad conceptual sin que esto genere odios encontrados, descalificación del que hizo la observación o su estigmatización demoniaca. Vaya como ejemplo lo siguiente. Jorge Lanata escrachó desvergonzadamente y sin pudor alguno a un colega como Fernando Borroni en su miserable programa PPT, por la simple decisión de operar contra todos aquellos que osen hacer algo que no le convenga a ese poder para el que hoy  Lanata trabaja de sirviente por una suculenta paga.

Dicho esto y aclarada la cuestión de la profesión, un operador mediático deja de ser periodista cuando actúa de determinada forma y en una determinada dirección sabiendo y siendo consciente que está siendo usado por un medio o una empresa periodística como una herramienta de manipulación y tergiversación de la información. Peor aún cuando se lo hace para obtener beneficios económicos; beneficios que pueden ser personales o sectoriales En nuestra tarea profesional es contra natura aplicar el criterio económico “costo-beneficio” por tener en nuestra manos la responsabilidad de informar con la verdad. Esa verdad no tiene precio y nunca es subjetiva porque la delimita el hecho concreto que se informa. Las interpretaciones de la información pasa a estar bajo la responsabilidad del que la recibe. Hacer lo contrario es cuestionable en tanto es llevado adelante a costa de desgracias ajenas; víctimas de la mala información; mas reprochable aun es cuando se lo hace igual sabiendo que un accionar servil y por paga es dañino socialmente. Actitudes similares en cualquier otra profesión merece la misma consideración.

Ahora bien, en esto último está la cuestión y la clave del deterioro moral por el que se desplaza la tarea de los sicarios mencionados en el copete. Sus perversas tareas se asientan en el constante “escrache” mediático de colegas, personas, legisladores, jueces, ex funcionarios del anterior gobierno e instituciones republicanas fraguando historias y teorías acusatorias sostenidas con pruebas fabricadas y solo con el uso de “potenciales” lingüísticos  al momento de argumentar; solo con la intención de ser vendidas con un alto grado de verosimilitud sabiendo que son hehos total y absolutamente imposible de verificar para el receptor. Sin embrago lo ejecutan sin pudor; les importa muy poco ser aviesos en el accionar. El consumidor mediático fue educado para comprar el envoltorio (el “titular”), dejando el contenido presente en el cuerpo de la nota (lo sustancial) de lado. Ellos lo saben y lo usan. La estupidez y la ignorancia generalizada es la herramienta más usada por estos personajes.

En otras palabras, fabrican y venden CALUMNIAS; venden periodismo basura a quienes previamente formaron para que consuman noticias basura.

Paradójicamente esto sicarios son consciente del valor deletéreo de sus espurias armas. Hablo de esas con las que pretenden instalar el pánico social; pero a la vez los horroriza pensarse víctimas a futuro del mismo dañino juego. El modo de operar de un “majul” -en línea con la política de terror que se baja desde la perversa usina del odio PRO oficialista en contra del anterior y posible futuro gobierno-, es un método terrorista; un terrorismo bastante berreta desde el momento que es armado con mediocres argumentos para nenes que no quieren tomar la sopa (por lo menos en el caso “majul”). Pero su bastardeo llega al extremo de denunciar de manera transferencial que su terrorismo no es tal; por el contrario, dice que terrorismo a padecer es el que le espera al país para el caso del regreso del kirchnerismo al poder; que él y sus bastardos colegas van a ser las seguras víctimas a futuro de estas prácticas que siente como lógicas, normales y “legales” en manos de ellos, y perversas dentro de una gestión peronista-kirchnerista. Traducido: el terrorismo practicado por los mencionados en el copete es un terrorismo bueno, angelical, surgido de almas bondadosas que con su información de la corrupción pasada hacen que el infierno ocasionado por la nefasta gestión del ignorante presidente, sea un bálsamo espiritual. Lo presentan como contraposición al terrorismo mediático que supuestamente llevará adelante desde el ministerio del “miedo y el terror” del futuro gobierno populista. Una sutil forma de ir preparando el terreno para sus futuras operaciones desde el lugar de víctimas perseguidas por decir “la verdad” en el caso de que el gobierno cambie de signo.  

Desde hace 10 años, el “todo vale” por un puñado de u$s a la hora de jugar de periodistas profiláctico en operaciones político-mediáticas pasó a ser moneda corriente dentro de los medios hegemónicos; con valor superlativo y hasta considerado colofón para una carrera meritocrática que incluso otorga “premiaciones” otorgadas por el stablishment; gestos que luego son  vendidos pomposamente como el fruto de una carrera exitosa del galardonado. Los casos Lanata-Santoro son los más sobresaliente.

Creo que este perverso accionar sicario practicado por la parte delincuencial que desarrolla sus “maniobras” en medios periodísticos del grupo hegemónico, merece una contra ofensiva futura basada pura y exclusivamente en quitarles entidad con solo ignorarlos. Si tienen que rendir cuenta ante la justicia por sus perversas acciones que tanto daño produjeron en materia de dolor y muerte en estos 4 últimos años donde gracias a sus aportes cómplices se encarceló y asesinó a gente inocente como Milagros Sala, Santiago Maldonado, Rafael Nahuel, Héctor Timerman, los 44 tripulantes del Ara San Juan, etc, etc, que rindan. Si tienen que ir a la justicia que sean juzgados con todas las de la ley y no al modo atroz que ellos usaron  amenazando con carpetazos fraguados, enjuiciando y sentenciando mediática y públicamente, operando mafiosamente desde sus medios hegemónicos y sin permitir  pasar por tribunal alguno a las víctimas de sus operaciones; al solo fin de cumplir con sus espurios fines comerciales.

Anuncios