Carta abierta al terrorista Luis D´elia

28 enero 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, notas compartidas aparecidas en otros medios virtuales

Ante la inmensa ola de opiniones que se vienen vertiendo en los medios de comunicación masivos y las redes sociales acerca del líder piquetero Luis D´elia he decidido publicar esta carta abierta al señor D´elia, carta cuyo contenido y conclusiones seguramente serán compartidas por millones de ciudadanos democráticos de la Argentina.

Luis D'elia

 

Carta abierta al terrorista Luis D´elia

Luis:

En primer lugar debo explicar por que dirigirme a vos como “terrorista” en el encabezado de esta carta.

Sin duda el terrorista produce terror, de ahí el término tan utilizado por estos días y vos lo producís. Vos Luis producís terror en amplios sectores de la sociedad Argentina.

No es ni fue mi caso, mas allá de algunas diferencias de estilo, mas allá de cuestiones estéticas o tácticas a mi no me das miedo ni un tantito así, claro que a muchos si, y veamos el por qué:

Les produce terror el color de tu piel, tus kilos de mas, tus centímetros de menos pero sobre todo que seas de de origen humilde y que pese a ello sepas llegar al corazón de millones de compatriotas que te siguen y te respetan, tal vez por que vos los respetás a ellos.

Sí, efectivamente esa clase social, ese mediopelo con aspiraciones de clases alta, a la que nunca pertenecerán te tiene pánico, un pánico que no le tuvieron a Videla, con el que se sentían seguros y cómodos porque en ese entonces los argentinos éramos derechos y humanos.

Te tienen pánico cuando no se lo tuvieron a Cavallo, el desquiciado, ni a Menem el perverso, por que les daba dólares a un mango y la deuda mas descomunal de la historia como contrapartida. Te temen como no le temieron a Harguindegui o a Galtieri aunque metieran a sus hijos o hermanos en una aventura bélica embriagada de megalomanía y scotch.

Te tienen terror Luis, por que vos andás por ahí amparando refugiados, negros, putos, trabas y lesbianas, musulmanes, judíos, disidentes y excluídos. Por que bajo tu ala Luis caben todos los perseguidos, los dejados de lado, los patitos feos, los que no tienen lugar ni amparo en otros sitios.

Estoy seguro Luis, que si mañana la mano viniera pesada con los blanquitos descendientes de europeos como yo, tu solidaridad sería la misma.

Te temen por que sin tener un Master en Comunicación en Harvard ni un media coaching como Mauricio, les copaste la parada en ese programa dónde todos gritan y nadie entiende a nadie y como un campeón tomaste el centro de la escena y le hablaste de los pibes del conurbano y les hablaste de amor, amor, amor, y los dejaste perplejos y con la sabiduría de los grandes te retiraste en el punto mas alto. Pocos resisten a un minuto mas de cámara, y vos lo hiciste, por que la misión estaba cumplida, por que al igual que Evita le diste luz en la pantalla a los grasitas y como Walsh denunciaste a los matones.

¿Cómo no te van a tener terror Luis, si a ese programa van licenciados y doctores nadie puede decir una palabra sin que lo interrumpan, y vos un negro maleducado y ordinario les dió el Sermón de la montaña en la era del Twiteer?

Claro que nunca te van a decir que te temen por complejo de inferioridad, por miedo a que seas tan humano o mas que ellos, y por eso te tienen que demonizar, como hicieron hasta con Cristo, el poder es implacable por que siempre hay una gilada que los consiente Luis.

De modo que hay que encontrarte cosas sinuosas, por ejemplo esas escuchas inocentes dónde ni mas ni menos decís lo que decís en privado o abiertamente en tus programas de radio y de TV , que Irán no es el responsable de los atentados tal como lo afirman desde hace mas de una década los cuatro periodistas que investigaron a fondo el tema, entre ellos, claro que si Jorge Lanata.

O la piña al ruralista que te provocó un kilómetro seguido insultándote al oído. Si hasta el Papa Francisco te absolvió sin mencionarte. Te condenan por una piña a un provocador esos que si les tocas la 4×4 te descargan una Glock en el balero. Y te aclaro que te entiendo, aunque no apruebe la trompada, vos estás para mas, Luis.

O que te manden a la hoguera por decirle “paisano” a un paisano como le dicen tano a los italianos paragua a los paraguas o nos dicen gallegos a los gallegos. Claro que ellos pueden decir que vos sos un negro de mierda, pero la vara es despareja, ya lo sabés, tan despareja que hasta una causa te hicieron, despilfarrando recursos de la justicia ( mejor digamos, Poder Judicial ) mientras quedan genocidas sueltos y cómplices civiles de tanto saqueo y tanta muerte.

O que tomaste una comisaría, aunque se olviden que el Pepe Mujica al que tan hipócritamente dicen admirar, hizo lo mismo aunque dejando unos cuántos muertos allá en sus años de Tupamaro, mientras vos lo hiciste sin sangre.

Y por supuesto Luis no le tienen tanto terror a tu lengua que a veces convendría que cuides, sino a tu coraje, ese que te puso al lado de Néstor aquella noche del golpe de estado organizado por las patronales del agro, los medios de comunicación Cut&Paste globalizados y los servicios que hoy mismo te están poniendo en la picota.

A vos Luis, y a unos cuantos patriotas mas, les debemos el conservar la democracia mas inclusiva de los últimos cincuenta años. ¿Cómo no vas a producirles terror, hermano?

Atentamente

Juan Carlos Romero López

http://www.facepopular.net/juancarlosromerolopez


LA SOBERBIA

14 abril 2009

¡¡¡ATENCIÓN!!! EL BLOG DE “EL EMILIO” SE MUDÓ

www.revistaelemilio.com.ar

DE AHORA EN MÁS DIRIGITE ALLÍ. Y CORRÉ LA VOZ.

ESTA MISMA NOTA LA ENCONTRARÁS EN LA NUEVA DIRECCIÓN

Comparto este artículo al que adhiero sílaba por sílaba.

Fernando Musante

juana-de-arco

Por Cristina Villanueva

El discurso de Alfonsín frente a Alchuron de la SRA enfrentando y dando vuelta la humillación a la que buscaron someterlo fue memorable, apasionado y valiente.

Parece actual cuando les dice egoístas y “el país somos todos”. Esa forma de expresarse era mal vista en  aquel momento y ahora. Enfrentar el poder no tiene buena prensa y la prensa en este momento es del poder. Supongo que cuando es una mujer la que se expresa así, con firmeza y pasión, la  reacción, el disgusto en los sectores a los que su discurso enfrenta, es mayor.

Cómo si defender sus convicciones y defenderse de lo que el poder les atribuye, no estuviera  dentro de las posibilidades de las mujeres. Demonios, soberbias, son nombres o intensidades del odio que reciben a lo largo de la historia de la humanidad, cuando buscan la libertad de pensar, y actuar en consecuencia.

El fuego de la inquisición y muchas otras clases de muertes y de castigos han tratado de disciplinarlas. A lo largo del tiempo se dieron avances que lograron llevar a una mujer a la presidencia en nuestro país. Eso no quiere decir que los antiguos modelos hayan caducado: Los modelos identificatorios se trasmiten a través de las generaciones y por lo tanto tienen una larga supervivencia en nosotros, que aún contrasta  con lo que pensamos racionalmente, por eso chocan muchas veces con los cambios sociales. Esa me parece una explicación de la irritación que provoca Cristina en grupos opositores y que va más allá de lo racional. Es lógico  y muy válido el disenso.

Me refiero a otra cosa: al grado de odio que impide la discusión de las medidas que toma y que se manifiesta poniéndose en contra de todo, de una medida y de la contraria también. No hubo en el tiempo de su mandato ni guerras, ni matanzas, ni catástrofes económicas, que justifiquen ese odio apasionado. No se dio esa reacción  con Galtieri por ejemplo, que llenó de muerte y maltrato la vida de tantos chicos de 18 años, y de la sociedad entera. Sobre todo se usa  para referirse a nuestra presidenta la palabra soberbia cuando se quiere  explicar ese malestar de piel que esas personas reconocen sentir cuando la ven.

¿Una mujer que piensa y está segura (porque antes dudó, leyó e investigó) produce eso? Escribiendo me di cuenta de la doble valoración de la palabra soberbia  de acuerdo a si el verbo que la sigue es ser o estar. Ser soberbia o estar soberbia. Estar es más transitorio que ser. Como expresé  en algún poema nombrando  a  unas flores soberbias de mi jardín. Parece que a nosotras sólo se nos deja estar soberbias por un rato (la juventud), el pensamiento que dura más que la belleza  es una maravillosa y soberbia manera de desvestir los discursos y desnudar los prejuicios.