“PERIODISMO DE GUERRA”, AMORALIDAD PROFESIONAL Y DUDOSA ÉTICA

8 septiembre 2016

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Periodismo y Medios de Comunicación.

Foto de V.L.M.

Por Victor Leopoldo Martinez

Julio Blanck, editor y columnista del matutino Clarín fue entrevistado por Fernando Rosso para la publicación “La Izquierda Diario”. Explayándose y tocando todos los temas que Rosso le fue planteando, Blanck dejó algunas perlas que merecen un análisis más detenido, profundo y muy puntual. Se trató de un claro sinceramiento de perversas “acciones” por él realizadas donde se mezclan altos niveles de hipocresía con “fallidos” freudianos, todo bajo el manto de impunidad que otorga el poder del dinero; fue un “blanqueo” de la no imposible a futuro dictadura del “cuarto poder” donde la sociedad toda entrará en estado de sospecha y riesgo. Situación altamente peligrosa si las hay no solo para los “políticos” que entraron en el perverso juego y no reaccionan, sino para la vida política e institucional del país.

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Refiriéndose al trabajo que él y sus colegas desplegaron tanto en Clarín como en Radio Mitre y TN hasta el 10 de diciembre del 2015, Blanck reconoce sin titubear: “A ver: ¿hicimos periodismo de guerra? Sí. Eso es mal periodismo. Fuimos buenos haciendo guerra, estamos vivos, llegamos vivos al final, al último día. Periodismo eso no es como yo lo entiendo, no es el que me gusta hacer. Y yo lo hice, no le echo la culpa a nadie, yo lo hice. Eran las circunstancias e hice cosas que en circunstancias normales por ahí no hubiese hecho, en términos de qué posición tomar o de cierta cosa terminante.

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La frialdad y el cinismo que encierra el reconocimiento que practicaron un mal periodismo excede cualquier valoración moral y sobrepasa toda ética profesional abriendo una peligrosa senda en nuestra profesión para que los jóvenes periodistas sientan que para hacer periodismo todo vale.

Transformar a nuestra profesión en un arma de guerra es reconocer que se puede herir y matar con palabras, se puede destruir con un texto, con una fabulación en forma de relato acompañada de imágenes por una pantalla de TV y que poco importe sin fueron truchadas (el hollywoodense circo de topadoras buscando bóvedas en desiertos patagónicos por ejemplo); desvirtúa profundamente el fin de la tarea periodística. Blanck confiesa la finalidad de sus acciones: “…la corrupción kirchnerista explica, compensa o amortigua el costo social de las correcciones de la economía(los negocio en disputa), que es muy alto. Así que por ahí el circo está alcanzando. Digo: al “circo judicial”, ¿lo promueve el Gobierno? No, pero se beneficia de él.”

En las guerras siempre hay muertes y muchos heridos. Si un periodista piensa que tiene un arma mortal y la usa para hacer daño, no es periodista, es un simple sicario. Leopoldo Lugones, un raro personaje de nuestras letras que coqueteo con todas las ideologías existente en nombre del libre pensamiento pero que desde ya lejos está en mi intensión trazar un paralelo de calidad con Blanck, manifestó alguna vez en un acto de “contrición” y refiriéndose al diario de los Mitre (La Nación) “Compraron mi pluma…”. Jactarse que: “Fuimos buenos haciendo guerra, estamos vivos, llegamos vivos al final, al último día.” sin dar una mínima señal de arrepentimiento ni tampoco explicar sensatamente las razones de su participación en ese “conflicto bélico” lo desnuda en su veta “Lugoniana”. Resulta obvio quienes eran los “enemigos” de Clarín y Magnetto; descaradamente lo señala posteriormente: “El Gobierno de Kirchner y sobre todo de Cristina, le dieron a Clarín una gravitación loca, suicida. Se demostró suicida para ellos, ¿no?”. Seguramente se trató de uno de los crasos errores del gobierno kirchnerista, pero manifestar esto es de un nivel de perversión nunca antes escuchado. Evidentemente no se trató de defender la libre expresión en favor de la sociedad sino de la defensa de “simples y multimillonarios negocios” que el CEO de Clarín sentía estaban en riesgo. Se percibe en sus palabras amoralidad manifiesta que sienta un precedente extremadamente peligroso para la profesión. Hacer gala de esto porque se goza de total impunidad para decirlo por contar con la protección de los poderosos lo degrada más aún: “Periodismo eso no es como yo lo entiendo, no es el que me gusta hacer. Y yo lo hice, no le echo la culpa a nadie, yo lo hice.”

Ahora bien, ¿cómo cree Blanck que puede eludir su responsabilidad de sicario? Muy sencillo, socializando esa responsabilidad. Cuando Blanck sostiene “todos somos responsables” y en ese “todos” mete a la sociedad en su conjunto, es lo mismo que decir “nadie es responsable” porque un TODO no es enjuiciable en término judicial-penal : “…cuando la corrupción estaba pero era menos visible, los modos, el estilo y cierta bonanza económica (del gobierno Kirchnerista se entiende) permitían a la sociedad, a las capas medias de la sociedad, hacerse los distraídos como nos hemos hecho los distraídos siempre. Digo siempre en los últimos cuarenta o cincuenta años. La sociedad no es inocente de las cosas que le pasan, no es inocente de Macri, no fue inocente de Cristina [Fernández], ni de [Carlos] Menem, ni de [Jorge Rafael] Videla.” Esta perversa generalización viniendo de un hombre que se dice periodista no deja de sumar nefastas características al papel que él jugó en esta profesión. No se puede hablar de ignorancia sobre nuestra historia por parte de Blanck; ¿O sí? Partamos de la base que por principio toda sociedad es inocente; pero desde la aparición de la prensa fue víctima de manipulación. Y vaya si es inocente al creer en estos últimos 8 años que lo importante en su vida es lo que le marcaba la agenda impuesta mediáticamente por tipos como Blanck confiando erróneamente en la “honestidad” de la información cuando en realidad toda era cuestiones “armadas. Blanck, fabricó, mintió en la construcción de sus relatos para engañar a nuestra sociedad estando al servicio de su AMO (Magnetto). Ahora Blanck, como Lanata  y tantos otros, dejaron de ser libre. Son esclavos con pre$cio alto, pero esclavos al fin. Cuando ya no sirvan, el AMO (o sus hijos) los eliminarán cual desperdicios, como es  el final de todo periodismo basura.  

Decir que la sociedad toda es responsable del Terrorismo de Estado (Videla) es endilgarle a ella un apego por el modo Nazi-fascista de construcción político-social que indudablemente nunca tuvo; por el contrario, fue su víctima política, social y de esquilmación económica. La perversión es manifiesta. Con estos dichos lo que busca Blanck en realidad es esconder los verdaderos motivos que internaron a la Argentina en aquella noche negra para que personajes nefastos como su AMO (Magnetto) sea hoy el dueño de Papel Prensa. Menem hizo lo que hizo porque le cedió a Magnetto Canal 13, Radio Mitre y le permitió la creación de TN, pantalla desde la cual él pudo -y puede- “operar”. Cuando Menem no les sirvió más lo destruyeron como se destruyen los desperdicios. Cavallo “zafó” y sigue intacto; continua sirviendo para nuevos “negocios”.

La opinión pública es manejable y esa es la llave más usada por los sicarios del periodismo: “…hoy en la tapa de los diarios parece que el triunfo de la lucha popular es que te aumenten 400 % el gas. Esto es Argentina ¿no? Y lo dice con total desparpajo y sin inmutarse.

Pero ¿por qué digo que es la sociedad toda y sus instituciones las que están en peligro? La Justicia es la que más corre peligro de desaparecer. Blanck blanquea que “armaron” causas y con ellas operaron sobre el poder judicial con ayuda de jueces “adictos” al solo efecto de manipular a la opinión pública: “… los jueces ven que o corren para el lado de ponerse al día con las causas que están armadas o la van a pasar mal. (blanqueo con amenaza) Una cosa es que la sociedad demande Justicia independiente, otra cosa es que esta Justicia sea independiente. (Blanqueo de cómo Clarín y los poderes económicos condicionan a los jueces. De ahí que los ladrones de gallina lo pasen mal y los poderosos sigan evadiendo al fisco y esquilmando la economía nacional con total impunidad) Esta Justicia es la que es: es la misma de antes acomodándose a la circunstancia política.” Reconocimiento explícito, abierto sobre el nivel de corrupción que en no pocos sectores de la Justicia (incluida la Suprema Corte de la Nación) existe.

Un señalamiento final de Blanck que despeja alguna duda si es que quedaba: “Si vos me decís: ¿hoy tenemos que hacer el mismo periodismo que hicimos hasta el 10 de diciembre? No, no. ¿Estamos haciendo un periodismo distinto? No siempre.”

Nada más que agregar. La sociedad, el lector sabrá qué hacer con esta situación; de su decisión dependerá su futuro y el de las nuevas generaciones.

 Dibujo: Mariano José Utin (colaborador de revista EL EMILIO).

Fuentehttp://www.elesquiu.com/editorial/2016/9/7/periodismo-guerra-amoralidad-profesional-dudosa-etica-225695.html


Memoria, verdad y justicia

26 marzo 2015

Catamarca, Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, DD.HH.

Por Víctor Leopoldo Martínez (Especial para El Esquiú.com)

Captura de pantalla 2015-03-25 a la(s) 23.01.03Tres palabras que simbolizan un todo histórico para una sociedad, para una comunidad, para una Nación. Tres términos cuyos valores no deben quedar encorsetados en sus significantes; por el contrario son sus profundos significados los que deben prevalecer en el tiempo.

Acertadamente se señaló en reiteradas oportunidades y por diversas razones que los pueblos sin memoria son pueblos sin futuro, pueblos condenados al fracaso como proyecto social porque siempre estarán expuestos a repetir errores del pasado. Los que cultivan el constante “olvido”, los que bregan por y para enterrar los pasados son los que se formaron y viven en la mentira, los que huyen de la verdad, los que mueren sin dejar otro signo de su existencia que el haber burlado a la justicia de los hombres porque sólo confían absurdamente en el perdón divino (el Concilio Vaticano II ratificó que la iglesia “oficial” nada tiene que ver con los asuntos temporales; una resolución al mejor estilo Poncio Pilato). Esto viene a cuento de lo siguiente; en nuestro país ciertos cruzados dictatoriales mandaron a secuestrar, asesinar, robar bebés y desaparecer compatriotas, seres humanos, en nombre de los altos valores occidentales y cristianos. Esas barbaridades por ser temporales contaron con el silencio cómplice de la “iglesia oficial Argentina”. No resulta aventurado pensar que lo resuelto por aquel concilio sirvió y sirve de excusa para que hasta el día de hoy no se conozca declaración alguna de la curia oficial catamarqueña sobre la desaparición y asesinato de 30 catamarqueños durante la última dictadura militar. Los cómplices civiles tampoco lo hicieron y no pocos de ellos hasta fueron “gobiernos democráticos” votados por una sociedad que desconocía lo sucedido ya que vio cercenado su derecho a saber la verdadera historia de su pueblo y de su provincia.

Sin embargo, la justicia comenzó a transitar por los cauces normales desde el 2005 y está llegando, tarde pero llegando, para encarcelar a los genocidas. Por suerte estoy hablando de la misma justicia que le fue negada a 30.000 personas.

Pero cierta y lamentable historia de mi querida provincia habla por sí misma.

Cuando una legisladora provincial manifiesta su oposición a que la Legislatura declare de interés una película, de la cual fui su productor y director y que aborda el tema de DD.HH. mancillados en Catamarca, argumentando que había que preocuparse por los derechos de los humanos vivos, la honestidad -si se quiere intelectual- se le escurrió como arena por entre sus dedos al no tener en cuenta su propia historia antes de hablar. Ella puede hablar, algo que figura entre los derechos de los que hoy goza; otros antes estaban impedidos porque de hacerlo pagaban con su vida. Con sólo responder a la humanitaria pregunta ¿qué hice yo en aquel presente-pasado donde se llevaban vivos a comprovincianos para asesinarlos y desaparecerlos? La legisladora quedaba inhabilitada para presentarse como una persona preocupada por los DD.HH. que pudieran estar siendo conculcados hoy.

Una “Declaración de Interés” a una película no va más allá de ser un simple reconocimiento a un trabajo histórico dentro de una manifestación artístico-cultural; simplemente eso. Las dudas sobre las responsabilidades civiles en aquel pasado las sembró la propia legisladora sin siquiera fundamentar su oposición con cierto grado de coherencia. Tampoco intentó argumentar una defensa de aquel pasado ignominioso catamarqueño porque sabía que era indefendible; y quizá esto atenúe su conducta frente a la historia provincial.

En el pasado están los aciertos y los errores, las intensiones y los deseos, las angustias y las esperanzas, los sueños y las realidades temporales, las miserias y las grandezas humanas de un pueblo. Todo eso conforma la historia, y ésta será vista, valorada e interpretada de diferentes maneras y formas según sean las necesidades, apetencias y proyectos de los actores de ayer y hoy. Pero son los hechos los que siempre resultan irrebatibles por su contundencia. Aunque también a éstos se los trató de justificar con diferentes argumentos a la hora de volcarlos en libros “educativos”. Sin embargo, la contradicción saltó cuando esos mismos hechos fueron contrastados con los que había guardado en otro cofre que logró atesorar fielmente nuestro pasado, visto y padecido desde otro lugar; ese cofre tuvo nombre concreto: memoria popular.

Paradójicamente es a partir de ciertas “justificaciones pedagógicamente inculcadas” donde el sentido común asentado en la racionalidad logra generar nuevos parámetros referenciales en busca de mejorar las relaciones humanas; recibieron el nombre de DERECHOS HUMANOS. Eran muy evidentes los abusos de poder. Lo que nunca se pudo lograr ni siquiera con la educación fue tapar hechos. El crimen fue, es y seguirá siendo crimen, el despojo fue, es y seguirá siendo despojo, La no asistencia del necesitado fue, es y seguirá siendo inhumano, la acumulación de bienes personales en desmedro de las necesidades básicas ajenas seguirá siendo avaricia, codicia, uno de los 7 pecados capitales.

Hoy se recuerda una fecha luctuosa en la historia argentina y catamarqueña. 30.000 seres humanos fueron víctimas de la más atroz de las violaciones de DD.HH.: la desaparición física; horroroso fenómeno que ni siquiera en una ley física se puede encontrar su explicación, menos aún su significado en un diccionario; no tendría explicación ni significado hasta para el propio Lavoisier. En ese lamentable número se encuentran 30 catamarqueños.

Más lamentable aún sería comprobar que la fecha de recordación de estos deplorables hechos solamente es usada para satisfacer mezquindades personales que con cierto grado de soberbia (lamentablemente otro pecado capital que no respeta cuestiones ideológicas) sólo buscan posicionamientos políticos circunstanciales. Es un tema demasiado caro para los ideales de lucha por los que aquellos jóvenes hasta ofrendaron sus vidas en busca de una sociedad más justa; y en cierto modo también resulta una afrenta a la digna memoria de los
Díaz Martínez, Burgos, Los hermanos Ponce, Yoli Borda, Herrera, el excura Gerván, Bugatti, Jorge y Aida Villegas, el Chango Balderrama, Álvarez por mencionar algunos.

También resulta penoso que hasta ahora esos nombres y sus historias no aparezcan en la currícula de Historia de Catamarca en todos los niveles del sistema educativo formal. Ésta sería una de las formas –según mi modesto entender- de hacer honor al verdadero significado de esas tres banderas que son MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA.

Fuente: http://www.elesquiu.com/noticias/2015/03/24/204440-memoria-verdad-y-justicia


UN ACTO DE JUSTICIA

24 abril 2009

¡¡¡ATENCIÓN!!! DESDE EL 11 DE MAYO DEL 2009 EL BLOG DE “EL EMILIO” SE MUDÓ

www.revistaelemilio.com.ar

DE AHORA EN MÁS DIRIGITE ALLÍ. Y CORRÉ LA VOZ.

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Norberto Galasso

Profesor Honorario

de la UBA
 

Designado por el Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires
a propuesta de la Facultad de Filosofía y Letras
con el aval de más de trescientas personalidades de la cultura y la política
 
Recibirá la distinción el
Viernes 24 de abril
19:30 hs.
en
FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS
Aula 108
Puán 470
Ciudad Autónoma de Buenos Aires