LA TENTACIÓN NEOLIBERAL COMO PARADIGMA CULTURAL

4 octubre 2016

C.A.B.A., Argenina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Neoliberalismo, Cultura y Medios de Comunicación

Foto de V.L.M.

Por Victor Leopoldo Martinez

Generalmente se entiende como cultura -que proviene del latín cultus- el cultivo del espíritu humano y de las facultades intelectuales del hombre. Como definición suena antigua pero tiene un toque de lógica aunque esa lógica se vuelva relativa en los tiempos que corren si de cultivar “facultades intelectuales” se trata. Trabajar “condicionando reflejos” según la técnica del Ruso Pavlov, hoy da más y mejores resultados en materia de manipulaciones mentales colectivas y se ahorra mucho tiempo.

Hoy por hoy las cosas cambiaron a tal punto que hasta se puede “hacer (manipular) cultura”. Cultura no es solamente una cuestión de creación artístico-espiritual, sino y como bien sostenía Tyler hace casi siglo y medio atrás sin imaginar la actual manipulación mediática como madre y formadora de masa crítica para generar determinados fenómenos que se reproduzcan como “naturales” pero con fines precisos, cultura también: “Es el producto de las costumbres y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad (“hábitos”, palabra clave; en este caso “de consumo)”; o en todo caso lo de Stocking: “lo integrativo” (a través del discurso homogeneizador).

Estoy refiriéndome a manifestaciones culturales del presente como productos de una manipulación, en la mayoría de los casos berreta, chabacanas, pasatistas y para consumo masivo, de poca duración (esto último fundamental; la vorágine diaria nutrida en “cantidad” de mensajes resta tiempo para su análisis cualitativo), alimentadora de individualismo.

El viejo adagio de “cuanto tenéis, cuanto vales” hoy está más presente que nunca en los sectores medios de nuestra sociedad. La “competencia” individual reemplazó el “compartir” social. La “imagen” (la cascara, el envase o envoltorio) es más cautivadora y demandada que el propio contenido. Aspectos y conductas sociales que “suenan” a viejas, y no por casualidad; traen mas de un siglo de existencia pero fueron exacerbadas gracias a los medios en los últimos 40 años. Triunfó el “parecer” por sobre el “ser” y el “parecer”, como fin, justifica cualquier medio para alcanzarlo. Hoy la imagen de un tipo vale más que su palabra. La política fue degradada a show televisivos donde los protagonistas son conductores ignorantes que utilizan el chimento como el condimento esencial para “operar” contra políticos con ayuda de otros políticos (Carrio por Ej. Con 20 años de “actuación” ininterrumpida) y en favor de la supuesta “honestidad y pulcritud” empresarial (operaciones llevada adelante por Bonelli, Blank, Legrand, Gimenez, Lanata, Majul, Los Leuco, Fantino, o el pobre ignorante al cuadro del Moro). El “metro sexual” o la teto-culona producida, aunque cabezas huecas, tienen más aceptación como productos de consumo masivo dentro de un mercado donde las frivolidades ocupan la mayor parte de los escaparates. Se fabrican ídolos y modelos con la misma velocidad con que se los entierra. Gusten o no son formas de manipulación cultural.

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¡Bienvenidos al tentador neoliberalismo!

Lo grave es que hoy estos tipos de mercancías culturales no solo son productos de consumo sino que el consumo mismo aparece como valor cultural (si no tenes tal o cual “aparato, bien mueble o inmueble”, o no consumís ciertos relatos, sos un idiota y encima desinformado).

Se hace cada vez evidente que nuestros neoliberales solo le agregaron urgencia e inmediatez al liberalismo clásico en la búsqueda de resultados económicos para diferenciarlos. De transformar sus postulados en modos y estilo de vida, y estos en paradigmas culturales fue una muy buena tarea desarrollada por los medios hegemónicos de comunicación.

Se trata de un fenómeno no muy complejo pero sí con fines claros, más abarcador, de mayor alcance, no excluyente de sector social alguno, que dentro de los componentes esenciales que hacen a su proceso de gestación y luego como instrumentos de “operaciones”, aparecen los medios de comunicación audiovisuales, internet y todas las nuevas plataformas comunicacionales que dan “vida” a las renovadas relaciones globales. Si a Google lo maneja el imperio desde el norte, Yahoo Argentina es hoy otra pata del multimedio de Magnetto. Desde esta realidad Lanata “opera” y dice que somos y estamos en el recontra culo del mundo (él no porque tiene domicilio en Miami) y todos sus seguidores evitan ser un sorete argentino siguiendo y repitiendo sus gansas bajadas de líneas. Esto, replicado en redes sociales tiene un efecto multiplicador demasiado eficiente. Basta salir del país y se podrá comprobar que para cualquier “primermundista” el “periodista” Lanata es un cómico de 4ta, mientras que acá el producto “Lanata” además de “verosímil” es de primer nivel. Ernesto Tenembaum “admira Cuba”, pero para vivir prefiere EE.UU. Entonces aparece como algo esencial para la vida “democrática” argentina el respeto por las opciones y gustos personales, por las preferencias individuales; como si esos gustos, opciones y preferencias no fueran producto de un trabajo previo de manipulación cultural con los cuales se consiguen armar rebaños de inconscientes. Llamativamente ese respeto desaparece cuando algunos otros vuelcan sus preferencias por el “populismo”, esa detestable “masificación de accesos” tan contraria a la selección de clases y categorías que facilita la meritocrática propuesta neoliberal. La ignorancia llega sin inconvenientes al nivel de estupidez cuando el rebaño que conforma la suma de individualista meritocráticos no tiene conciencia de ser también otro rebaño.

Llamativamente el estudio “científico” de este fenómeno a todas luces antropológico que tanto está afectando a nuestra sociedad –si es que existe tal estudio- parecería que sigue encapsulado en las “tinieblas” de un academicismo inservible, sin vías de “comunicación” para socializar algún resultado. Grave.  

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“Internet te abre puertas y ventanas para que puedas acceder al mundo” (Slogan muy bonito si los hay pero que no te aclara que se trata de “cierto mundo” desde ya, o mejor dicho el “mundo” que pretenden que se conozca; el real o inconveniente NO); pero esas puertas y ventanas abiertas son utilizadas para “penetrar” en tu intimidad, conocerte, modelar tus gustos hasta convencerte que, o seguís al rebaño o sos nadie; te quedas afuera de “Todo”. Desestructurante.

Tengamos en claro que son “ellos” los que deciden qué es ese “Todo”, quiénes te lo pueden facilitar, qué cantidad diaria de basura periodística y publicitaria debes consumir para alcanzarlo. ¿Y quiénes son esos “ellos”? te preguntarás: Los dueños del poder económico real, los financistas, los vendedores de paraísos llenos de felicidad por estar colmados de confort principesco (modelo de vida al que supuestamente todos pueden acceder), plagados de aparatos que te conectan al mundo. El consumidor no se percata que esos aparatos y ese confort te aíslan de otros humanos; humanos que “parecen” estar cerca tuyo hasta  creer que son parte de tu vida espacio-temporalmente gracias a los “aparatos”; sin que te moleste que solo sea de manera virtual. Las relaciones impersonales adquieren tal importancia gracias a los “aparatos” que hasta ridículamente hacen desaparecer las 5 mesas de un bar, la calle, las dos cuadras que separan a los sujetos que se comunican. Un adolescente alimenta su temor a lo empírico, a los vivencial  gracias al aparato que le evita poner el cuerpo a la hora de expresarse y/o comunicar ideas, sentimientos o sensaciones. Evidentemente ciertos “aparatos” actúan como ciertas drogas, desinhiben; lastima que sea a fuerza de recurrir a lo artificial.   

Ficción supera realidad.

Aparentemente todo “funciona” bien hasta el momento en que –en el caso argentino- se explicita el límite de lo que te corresponde a ti (“vivían una fantasía gracias al populismo” González Fraga).Los muy buenos “equipos” de Macri nos están dando las explicaciones correspondientes: Ser chorro “k” o militante “grasa k” es muy distinto a tener cuentas en “empresas offshore” donde lavar dineros evadidos al fisco, o poner CEOs de grandes empresas al frente de ministerios para hacer negocios con el sudor ajeno; lo segundo no es delito; menos aun grasa, sino más bien “cool”. En este país hasta las diferencias sociales y las actitudes racistas son caldo de cultivo para el afianzamiento del individualismo en pos de lograr aceptación y/o pertenencia de clase; que no es para todo humano argentino desde ya.

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En la actualidad, la cultura del consumo se especializó en dar a todo objeto pasible de serlo, un valor vital en la existencia humana hasta introducirlos en un contexto extrasomático (traspolación de la “cultura objetual” de Leslie A. White).

Ahora bien, en nuestro caso como país y a partir de una mirada crítica sobre hechos consumados, el eje de análisis se orienta hacia la contradicción. Lo anterior (la cultura del consumo) hoy es una realidad porque se mal utilizó el “viejo truco del progreso” (dijera el Super Agente “86”). Comprado hasta por el anterior gobierno nacional al que la vanguardia lúcida de izquierda que conformó el FPV tituló de “progresistas” en relación a ese logro llamado “movilidad social ascendente” (torpe sería no reconocerlo y ser agradecido), progreso fijado en niveles de consumo de aparataje con el más que lógico pero discutible argumento de las fuentes de trabajo que ese consumo generaba dentro del mercado interno, evidentemente algunos de esos “aparatos” le sirvieron al poder económico-mediático para continuar con la tarea “Pavloviana”. Con los resultados políticos a la vista según las últimas elecciones, queda claro que solo sirvió para que los dueños reales del poder económico -con absoluta complicidad de la prensa aliada- continuaran cultivando, vía medios de comunicación hegemónicos, sobre múltiples cabezas, la importancia del individualismo y lo inútil de las construcciones colectivas, sociales. Doce años de mejoramiento en la calidad de vida de los sectores sociales más postergado basado en la necesaria asistencia social estatal por un lado y la generación de fuentes de trabajo (poco importa si fue formal o informal, genuinos o no, por ser criterios tecnicistas que a los fines del funcionamiento de la economía popular real no tiene valor e importancia ya que ayudó cuando debió), sin el debido acompañamiento pedagógico-cultural que lo sustente, solo sirvieron para incrementar el aprovechamiento del aparataje “consumido” por la “gente” de parte de los manipuladores, en una tarea que además brindó jugosas ganancias a los empresario. Combo completo.

Las semillas del individualismo sembradas desde 1976 ya tenía firmes raíces en el subconsciente de muchos y el verso de lo provechoso que resultaba el “esfuerzo” personal e individual puesto en la timba financiera y el consumo de Martinez de Hoz (viajes a Miami para comprar “2” de cada aparato), de Cavallo (1$=1u$s) y los “Chicago boys¨ tanto en la dictadura como en el ¨menemato”, se extendió como frondosas ramas hasta ocupar todo el espectro comunitario sugiriendo un formato y un modelo de vida acorde a los imaginarios beneficios que conlleva el respeto por las reglas de juego neoliberales de selección; lógicamente en detrimento del valor social de toda construcción colectiva.

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Macri no llega al lugar de privilegio que ocupa hoy de casualidad. Macri es el emergente de un fenómeno cultural que se introdujo en nuestro país hace 40 años. El mediocre Ing. egresado de una universidad privada pasó a ser vendido como el joven empresario exitoso (Fernando Niembro –un delincuente común hoy preservado gracias a un anonimato forzoso- desde el deporte) para luego pasar a ser uno de los paradigmas culturales dentro una sociedad formada (o deformada, como quieran), cultivada en esos valores (o desvalores, como quieran).  

El “estilo Macri” -como producto para consumo- fue comprado por una sociedad preparada culturalmente desde 1976 para aceptar en grado superlativo el valor supremo de productos que fueron impuesto por hechos consumados en los sectores medios de nuestra sociedad a quienes poco les importó e importa que el costo que se pagó fuera con derramamiento de sangre de compatriotas. A partir del terror instrumentado contra la sociedad en su conjunto por la última dictadura militar como herramienta disciplinante, algo que alimentó el individualismo a modo de mecanismo de defensa, luego ese individualismo quedó internalizado en gran parte de la sociedad. Estoy refiriéndome a un condimento no menor para que ese neologismo doctrinario llamado neoliberalismo hoy sea una meta de vida para muchos argentinos en amplios sectores de nuestra sociedad.

Que el 51% de la población haya comprado un relato que viene vigente desde hace 40 años, a todas luces ficticio, y que lo haya transformado en sufragio democrático el 10 de diciembre pasado después del desastre económico-social del 2001 no puede pasar por alto; que las reiteradas “compras” anteriores de ese relato solo le sirviera para hacerlos víctimas más que beneficiados de supuestos “reordenamientos econòmicos”; que el nivel de aceptación de ese relato –siempre el mismo, nunca actualizado-, aun siendo víctimas le haya permitido a Menem presidir dos períodos consecutivos del país, y que en el caso de Macri ese relato haya llegado hace 6 meses atrás al 70% de aceptación; que la creencia en ese relato hoy en boca de Macri todavía no haya descendido más abajo del 40%, son pruebas muy contundentes de este fenómeno cultural (independientemente que ciertos periodistas consideren algún descenso de “aceptación  del personaje como algo significativo, descuidando el trasfondo cultural del fenómeno que es lo preocupante).

Sin visualizarse en el horizonte próximo ningún trabajo contra cultural que pueda contrarrestar este fenómeno, los modos y estilos de vida vendidos por el neoliberalismo seguirán operando como paradigmas culturales.  


LOS ALIADOS POSIBLES Y EL ENEMIGO PRINCIPAL

5 febrero 2009

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Gentileza de Aldo Battisacco

Por Norberto Galasso *

Días atrás, se publicaron en este diario[i] notas de opinión de Hugo Barcia y Alcira Argumedo referidas a declaraciones de Pino Solanas donde responsabilizaba por la mortalidad infantil no sólo al Gobierno, sino también a “cómplices, mentores intelectuales, etc.”, entre los cuales se hallaría el grupo Carta Abierta. Alcira no refutó las apreciaciones correctas de Barcia sobre la mortalidad infantil, sino que fundamentó el furibundo antikirchnerismo de Proyecto Sur en siete puntos, entre los cuales los puntos 2, 3, 4 y 6 corresponden a uno solo: la política del Gobierno respecto a los recursos naturales; el punto 1 se refiere al Tren Bala, proyecto que puede considerarse frustrado, el 4 al blanqueo de capitales y el 7 a la prórroga de las licencias a los medios de comunicación. Además, ratificó las críticas de Pino a Carta Abierta. Estas posiciones no son nuevas en Proyecto Sur: en La Nación, Pino ha señalado que “Kirchner es un traidor a la patria e hipotecó el futuro” (29/9/2007), en Perfil sostuvo que “Kirchner continúa a Menem” (20/5/2007) y últimamente calificó a este gobierno de “antinacional y antipopular”. Si esto lo pregonasen Altamira, Ripoll o Alderete, no escribiría estas líneas pues la izquierda abstracta, liberal o antinacional, como se la quiera llamar, se ha especializado, desde Yrigoyen hasta hoy, en ser funcional a la reacción, en nombre del socialismo y sólo la izquierda nacional ha sabido comprender a los movimientos nacionales cabalgando a su lado mientras intentaba mantener su independencia política, ideológica y organizativa, aunque también allí hubo claudicaciones como la de Ramos (Jorge Abelardo) frente al menemismo. Pero como estas críticas (confundiendo al posible aliado con el enemigo principal) provienen de compañeros con los cuales hemos transitado caminos de lucha, como en el frustrado Proyecto Sur de 2002/03, alguien que pertenece a las bases de Carta Abierta, orienta la Corriente Política E. S. Discépolo y dirige el periódico Señales Populares, se ve obligado, con el dolor que provoca criticar a antiguos compañeros, a intervenir en la polémica.

A las críticas de Alcira, podemos oponer:

1) La avanzada política de derechos humanos del kirchnerismo.

2) La avanzada política latinoamericana que contribuyó a hundir el proyecto del ALCA, que desde el Unasur contribuyó a evitar el golpe de Estado en Bolivia y que ha logrado la simpatía y apoyo de Chávez y Fidel, quienes, según parece, saben algo de imperialismo y cuestión nacional.

3) La depuración de la Corte Suprema de Justicia con la incorporación de figuras de capacidad y conducta incontrovertible.

4) El recupero de los aportes previsionales al tomar las AFJP, dando un fuerte golpe al poder financiero.

5) La reconversión de una economía de especulación por un modelo productivo que permitió una importante disminución de la desocupación y la pobreza.

6) El intento de redistribuir el ingreso a través de la Resolución 125, afectando la renta agraria diferencial, en el mismo sentido que lo hizo Perón en el ’46 a través de los tipos de cambio selectivos. (En este caso, no vale el argumento de Alcira acerca de la votación de Lozano, pues la AFIP (resolución 1898/2008) inició acción contra las grandes exportadoras por los 1700 millones de pesos evadidos (El Cronista, 22/1/2009). Y aun cuando no lo hubiera hecho, esto obligaba, por lo menos a la abstención y no a ser cobertura de izquierda de la nueva Unidad Democrática que están conformando Carrió, Morales, López Murphy y otros.)

7) El recupero del rol del Estado: en Correos, Aguas, transporte aéreo, astilleros, algunos ramales ferroviarios, proyecto de tomar la fábrica de aviones de Córdoba y el canal Encuentro.

El kirchnerismo es pues todo esto y es también buena parte de lo que dice Alcira, como ocurre normalmente con los movimientos nacionales en gestación, policlasistas, contradictorios, clientelistas, pragmáticos, conciliadores, con “amigos del poder” que hacen negocios. ¿Se lo tenemos que decir nosotros, desde la izquierda nacional, justamente a los peronistas? Diría Jauretche, ¿dónde se ha visto que los hijos enseñen a los padres cómo se hacen los hijos? ¿Qué hubiera hecho Pino cuando Perón se negó a expropiar a la corrupta y recorrupta CADE? ¿Hubiera dicho que era “un gobierno antinacional y antipopular”? Claro, desde la izquierda abstracta es fácil decir, ¿por qué Perón no desarrolló fuertemente la minería?, ¿por qué apenas dio el puntapié inicial con Somisa cuya primera colada es de la época de Frondizi? ¿Y el contrato petrolero con la California? ¿Habría dicho acaso: “¡Qué antinacional y antipopular es este Perón!”? Pino dice en otro artículo: “Perón no estaría hoy en el PJ”. Yo pregunto: ¿era mucho mejor el PJ del ’54? ¿No había entonces “amigos del poder” que hacían negocios? ¿Quiénes eran Jorge Antonio y Silvio Tricerri? ¿O entonces resulta que Codovilla tenía razón siendo funcional al imperialismo para que sanease a la Argentina emporcada por los “negros peronistas” del ’45?

Por otra parte, somos ya lechuzas demasiado cascoteadas para entrar en la moralina boba de la Carrió: la corrupción es intrínseca al capitalismo y cuando está la reacción en el poder disimula sus negocios con leyes a su conveniencia; cuando estamos los del pueblo algunos violan esas leyes y hacen sus negocitos. Pregúntenle a Chávez, que sabe de esto, como también de la clase media de Caracas escandalizada moralmente, aunque, igual que la nuestra, evade impuestos con toda naturalidad.

Por momentos me asombro, porque parece que hay que enseñarles peronismo a los peronistas. Ningún gobierno, decía Perón, cumple el 100 por ciento de los objetivos nacionales y populares, porque está el enemigo que también es fuerte. Cuando cumple el 50 por ciento o más ya el balance es favorable. Jauretche le decía a Jorge Del Río cuando se deslizaba a la oposición porque Perón no expropiaba la CADE: “Es importante, sí, pero usted no puede ver la historia por el agujerito de la cerradura de la CADE”.

El balance general es el que interesa. Escuchen esto mis viejos y queridos amigos: “Hay muchos actos, y no de los menos trascendentales por cierto, de la política interna y externa del general Perón que no serían aprobados por el tribunal de las ideas matrices que animaron a mi generación. Pero de allí no tenemos derecho a deducir que la intención fuese menos pura y generosa. En el dinamómetro de la política, esas transigencias miden los grados de coacción de todo orden con que actúan las fuerzas extranjeras en el amparo de sus intereses y de su conveniencia. No debemos olvidar en ningún momento -cualesquiera sean las diferencias de apreciación- que las opciones que nos ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de optar entre el general Perón y el arcángel San Miguel. Se trata de optar entre el general Perón y Federico Pinedo. Todo lo que socava a Perón, fortalece a Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político y económico de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento del país” (1947). No hace falta que te diga a vos, Pino, que hiciste recientemente una película sobre “los hombres que están solos y esperan”, que el autor es Raúl Scalabrini Ortiz. Por eso, como decía Jacques Prevert, es muy peligroso dejar que los intelectuales jueguen con fósforos porque, retomando a Jauretche, combatir lo bueno (“desgastando” , creando “clima destituyente” ) puede significar que en vez de lograr lo mejor, sirvamos para que vuelva lo malo.

En esta Argentina de hoy hay que luchar para profundizar este proceso, cabalgándole al lado, marcando críticas, proponiendo soluciones superadoras, empujando, pero no atacando desde enfrente, presionando para que fracase, porque la única opción que hay hoy la conocemos y viene de lejos: Bullrich Luro Pueyrredón, Pinedo, Estensoro, López Murphy, Grondona, Anchorena, los grandes pulpos mediáticos… y el Tío Sam.

Por esta razón, Proyecto Sur debería sumarse a Carta Abierta en vez de arrojarle críticas y trabajar desde allí, para incorporar a la lucha a los sectores populares, para movilizar, exigiendo al Gobierno que profundice lo realizado, porque -y vuelvo a decir, me da vergüenza explicarlo a compañeros de larga militancia- aquí hay una cuestión nacional argentina y latinoamericana por resolver. Y estamos frente a una oportunidad como nunca tuvimos antes. Lo saben Fidel, Chávez, Evo, Correa y muchos otros y lo intuyen los pueblos. Quienes socaven este proceso -con planteos que desconocen la correlación de fuerzas existente- asumen una grave responsabilidad si se frustra esta gran oportunidad para ir dando pasos hacia una América latina unida y soberana, marchando en el camino del socialismo del siglo XXI.

* Historiador y ensayista.


[i] “Gurkas. testimoniales. voceros del Medio Pelo” Nota publicada por el matutino Pág./12 el martes 27 de enero del 2009, firmada por Alcira Argumedo, integrante de Proyecto Sur.