El regalo de Cristina al PAPA Francisco

11 junio 2015

Vaticano, Roma, Internacionales, EL EMILIO.

Methol Ferré: “LOS ESTADOS CONTINENTALES Y EL MERCOSUR”

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Prólogo de Miguel A. Barrios

Presentar un libro de Alberto Methol Ferré LOS ESTADOS CONTINENTALES Y EL MERCOSUR excede cualquier introducción, por la magnitud de la obra y del personaje. Methol ya es, sin duda, un Maestro de la Espiritualidad Latinoamericana y su pensamiento y trayectoria se inscriben claramente en el itinerario del pensamiento político de la unidad continental bolivariana y sanmartiniana.
Nacido en la República Oriental del Uruguay, el leiv motiv de su vida ha sido la negación de su Estado chico -hijo de Lord Ponsonby- consecuencia de nuestra fragmentación nacional latinoamericana y apuntar como causa de su vida, la concreción de la Nación Latinoamericana a partir de la unidad política sudamericana en sus dos polos, hispánico y lusitano equivalentes, es decir Brasil y la Argentina junto a Venezuela ahora como ejes articulares del polo hispánico, para que la balanza no se incline sólo a partir del polo portugués, por poder objetivo, y de esta manera como Estado continental sudamericano poseer la capacidad de autonomía única para afrontar la globalización, de lo contrario seremos coros, o sea comentadores de la historia como en las tragedias griegas y no protagonistas.
Historiador, geopolítico, teólogo, filósofo, docente, en suma un pensador de la América Latina verdadera, con un nivel de máxima originalidad y permanente innovación, sin dogmatismos, inquieto siempre, donde el núcleo de pensamiento y acción pasa en el cómo ir armando las estrategias de la causa Nacional siempre, la Nación Latinoamericana.
Decíamos que no pasa por nosotros, analizar en todos sus elementos componentes el pensamiento de Methol. Esbozaremos algunas líneas.
Encontramos en su nacionalismo latinoamericano una raíz determinante en las figuras de Luis Alberto de Herrera y Eduardo Víctor Haedo -al primero lo frecuentó y del segundo fue su secretario- y a través de ellos, con su militancia joven en el Partido Nacional Blanco, una base política de solidaridad hispanoamericana continental.
De los núcleos herreristas, se entroncan en las lecturas en la Biblioteca Nacional de la República con la obra de Víctor Raúl Haya de la Torre -al cual con el tiempo conoce personalmente-, primer teórico de los movimientos nacionales populares en América Latina con el APRA, que son los únicos pensamientos políticos dinamizadores del pueblo latinoamericano, a través de sus tres ejes, industrialización, democratización e integración.
Y desde la militancia, -siempre con Herrera y Haedo- con el cuestionamiento y rechazo a los intentos de instalar bases norteamericanas en el Uruguay para liquidar la emergencia del peronismo, bajo el paraguas de la llamada doctrina Rodríguez Larreta.
Aquí vemos dos andariveles en Methol, el inquieto joven que halla a partir del herrerismo dos pilares que en realidad es uno, la adhesión al peronismo como movimiento nacional popular de la Nación Latinoamericana -no como un partido político del sistema político argentino- y las lecturas de Haya de la Torre, pero también siempre en la misma lógica abona con lecturas de la generación ibérica del 98 -Unamuno, Maeztu, etc- de íntimo vínculo con la generación latinoamericana del 900 -Ugarte, Rodó, Martí, etc.
Todo ello se va a consumar con el artículo de Perón del año 1951 en el Diario Democracia bajo el seudónimo de Descartes titulado Confederaciones Continentales y el Discurso del 11 de Noviembre de 1953 en la Escuela de Guerra donde plantea el líder justicialista que había llegado la hora del continentalismo a partir de un núcleo básico de aglutinación que era la unidad argentina y brasilera, que luego lo plasma con el Nuevo ABC, lo que lo transforma a Perón en el primer teórico y político de la autonomía periférica, el primero que traza la estrategia geopolítica del Latinoamericanismo mediando primero en Sudamérica, en un más allá de Haya.
Esto ha sido fundamental para la vida de Methol. Hay un antes y después de este planteo de Perón que se da en los marcos de la bipolaridad mundial. Y aquí ya nos encontramos con el Methol que abraza para siempre la Causa Nacional Latinoamericana y que la Unidad Nacional de la Patria inconclusa es el único camino para lograr ser soberanos. No existe política real sino conduce a la unidad política, esto es innegociable hasta el sacrificio máximo.
No ahondaremos en su profética Revista Nexo del año 1955 -con Arens Pons y Reyes Abadie-, en sus artículos pioneros de la Teología de la Cultura en la Revista Víspera y su actuación en el CELAM -su participación en Puebla-, la segunda etapa como Director de la Revista Nexo como heredera de Víspera y su influencia en el catolicismo latinoamericano, así como también su íntima vinculación con pensadores argentinos como Arturo Jauretche o su estrecha amistad con Jorge Abelardo Ramos o brasileños como Helio Jaguaribe o compatriotas como Vivian Trías.
Más aún, su libro EL URUGUAY COMO PROBLEMA que cumple 42 años, es un verdadero Tratado de Geopolítica Latinoamericana en el núcleo vivo de América del Sur, la Cuenca del Plata. Todavía esta pendiente la influencia en generaciones enteras de latinoamericanos esta obra, que en la Argentina ha sido editado con Prólogo de Arturo Jauretche por Peña Lillo con el nombre de GEOPOLÍTICA DE LA CUENCA DEL PLATA.
Repito, nada más osado, que hacer un análisis detallado de la trayectoria política de Methol en el campo de las ideas políticas latinoamericanas, como prólogo a un libro.
El Methol de los últimos veinte años se ha concentrado en el Mercosur, ratificando su fundamento último de toda su vida. Pero un Mercosur que vaya más allá de la economía. Un Mercosur que no termine en una mera institucionalización de organismos supranacionales en forma hueca.
Un Mercosur que tiene sentido, si se lleva a cabo a partir de una profunda revolución cultural, conducente al Estado Continental industrial sudamericano.
En nuestra opinión, la teoría del Estado Continental es una innovación geopolítica de Methol a partir de la influencia ejercida en él por Perón. Este hecho, sin embargo pasa desapercibido en el ámbito de las carreras de Relaciones Internacionales, hegemonizadas por teorías de los centros de poder, donde Perón prácticamente no existe.
Aquí se entrecruzan el Perón continentalista, primer teórico y político de la autonomía periférica y el Methol que proyecta a Perón al siglo XXI y resulta muy difícil separar a uno del otro, en la dimensión de la concepción geopolítica.
El libro que presentamos es un trabajo de Methol Ferré del año 2001 que lleva el título LOS ESTADOS CONTINENTALES Y EL MERCOSUR donde aparece con claridad el geopolítico que eleva al nivel de teoría al Estado Continental, desde el núcleo teórico al derrotero de la praxis en una actualización fundamental de Perón y que se completa con un profundo reportaje realizado por Luis Vignolo, de gran importancia, porque Methol reactualiza a partir de los acontecimientos -Comunidad Sudamericana, el ingreso y rol de Venezuela en el Mercosur, el Estado Ciudad y su pasaje al Estado Continental- su escrito del año 2001.
Este libro, parafraseando a Don Arturo Jauretche en el Prólogo al libro de Methol GEOPOLÍTICA DE LA CUENCA DEL PLATA, nos dice que esta pequeña obra ocupa poco lugar en la biblioteca y mucho en la cabeza, porque como verdadero Maestro que es, el querido amigo Methol nos ayuda en esta obra a pensar, que la única misión que nos queda nada más pero nada menos, consiste en luchar día a día, la batalla por la segunda independencia de Nuestra América al decir de José Martí.
Gracias Methol, por hacernos comprender históricamente que estamos en esta Gesta.


ZONCERAS DE UN PENSADOR

2 enero 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC (de nuestra redacción)

A los fines de ir poniendo las cosas en su lugar en materia cultural en este año 2015 de definiciomes político-electorales, creemos necesario volver a poner a consideración de nuestros lectores un trabajo de un compañero y columnista de nuestra publicación elaborado y publicado hace ya unos años. Por la perseverancia del personaje que se toma como referencia en algunos conceptos y a fines de actualizarlo, solo y en algunos párrafos hicimos algunos agregados de actuales opiniones del pensador -y según él “filósofo”-.

Se equivoca –y feo- José Pablo Feimann al confundir un expresión de deseo suya con lo que hoy sigue siendo una realidad –y muy vigente- en cuanto a la enseñanza de la historia en los establecimientos de educación formal. Por otro lado, y por ciertas apreciaciones que aparecen en su discurso, salta a la vista que él también fue otra víctima más de esta educación.

Por Pedro del Arrabal

INTRODUCCIÓN

Jugando con el control remoto de la “tele” buscando algo interesante para ver y despejar mi cabeza, pasé por el canal ENCUENTRO y ví a Feimann (José Pablo) hablando de un gran patriota de la Nación Latinoamericana, oriundo de la provincia de Catamarca, don Felipe Varela. Detuve la búsqueda y me quede a escucharlo.

a fein

Tengo entendido que la especialidad de Feimann es la filosofía, no la historia, y eso en esta oportunidad se notó. Aunque debo destacar que dio muestras, en la media hora que duró el programa, de manejarse en la dirección correcta en cuanto a lo ideológico (1), no así en lo que se refiere a su formación histórica y, consecuentemente a la información que brindaba, especialmente por las fuentes a las que en principio uno supone habría acudido para recopilar información. Esto hizo que, en algunos pasajes, esa información que él trataba de brindar no fuera tan buena, y en otros equivocada. De cualquier manera mostró tener mucho interés y curiosidad por los temas históricos nacionales y latinoamericano, y eso es de por si resulta muy valioso.

Se trató de una disertación que intentó ser clara pero…, lamentablemente, dejó más de la mitad de sus contundentes y algunas muy buenas afirmaciones sin las debidas explicaciones que las fundamenten. Y en historia estas cuestiones no suelen resultar detalles menores. Por el contrario, son fundamentales para dar vuelta una perversa realidad que por años se viene dando en su enseñanza desde el ámbito pedagógico.

 

¿HISTORIA DE LA EDUCACIÓN O EDUCACIÓN EN HISTORIA?

Jauretche (Arturo) hablaba con total conocimiento de causa de las cuestiones históricas y las zonceras que se introdujeron a través de la educación en el inconciente colectivo de nuestros paisanos y de los párvulos escolares “desde la más tierna infancia y en dosis para adulto” –decía.(2) “Buscaban hacerle creer que lo que ellos –los del vulgo, los laburantes- veían como «malo y jodido» para sus humanidades en realidad no lo era, ya que se trataba de un problema de ignorancia. Algo así como que la cuestión central se asentaba en la condición social de los trabajadores de “fuerza bruta”, quienes por motivos que ellos desconocían (¿?), no podían acceder a los «lentes correctos» que permitían visualizar adecuadamente la cultura y el progreso que significaban para la Nación y la Patria, las ideas que venía allende los mares. Y los que querían enseñar a ese vulgo el por qué de la explotación que padecían, argumentaban algo similar (porque nuestros obreros y laburantes no se parecían en nada a los obreros y laburantes europeos). Estos pedagogos de la “revolución proletaria”, en vez de resolver y tratar de revertir la explotación que los trabajadores locales padecían, se limitaban a « explicar académicamente» que la misma se debía a la ignorancia del laburante respecto de los saberes «doctorales sobre el significado de la explotación», saber que solo lo tenía la gente culta e instruida (o sea ellos, los intelectuales de izquierda de la época). Vaya uno a saber por qué no se daban cuenta que por esa explotación y su trabajo sin descanso ni horario, en realidad al pobre laburante no le quedaba tiempo ni para tener una noche el amor plena con su mujer y lo tenía que hacer rapidito y a las apuradas a la madrugada, antes de irse a laburar; menos le quedaría tiempo para leer un capitulo de “El Capital”. Pero esto, ellos no lo entendían. Se trataba de un defecto muy típico en el pensamiento de todos los «norteamericos Ghioldi» que deambularon a lo largo del siglo XX por todo nuestro país, especialmente en medios de comunicación, universidades y conferencias académicas donde se despachaban a sus anchas sobre los saberes revolucionarios, desparramando inocuas teorías, que como tales, y a los fines prácticos, solo servían a los intereses de los verdaderos detentadores del poder y a la derecha local. Con esto les alcanzaba para presentarse como “democráticos y tolerantes”. En realidad y para estos personajes se trataba de la esencia de ese saber. Era un saber foráneo que por su falta de adaptación y/o adecuación a nuestra realidad, solo servía para alimentar el cipayismo vernáculo a costa de la ignorancia de lo nuestro. Es aquí donde se debe buscar la naciente de una cultura de entreguismo por un lado y de infame explotación del hombre por el hombre practicado por los grupos de concentración económica y la oligarquía por el otro, algo que ellos no podían entender por la propia deformación sufrida; deformación de la cual en algún momento yo también fui victima. Eso lo digo en uno de mis trabajos.” –me dijo en un charla informal allá por marzo de 1974, siendo yo muy joven, uno de los creadores de FORJA. A esto, Jauretche (a él me refería anteriormente), genialmente lo llamó “colonización pedagógica”.

Feimann tiene a su favor y como justificativo para las presumibles y supuestamente no intencionadas omisiones que yo detecté en aquella disertación, lo tirano que es el tiempo televisivo. Es por eso que sin ser historiador siento necesario aclarar algunos puntos para completar su exposición y que la misma resulte más comprensible. Desde estas ciber páginas intentaré colaborar aportando ciertas aclaraciones sobre algunas cuestiones históricas, en la seguridad de que ayudarán a entender el por qué de tal o cual acierto o error en algunos acontecimientos y hechos, y las razones de muchos de los males que aquejaron al pueblo argentino.

LA HISTORIA OFICIAL

Feimann, aseguró en aquella oportunidad, y con énfasis “La historia oficial no existe más”. ¡Muy bello!… como expresión de deseo. Pero lamentablemente FALSO según lo indica la propia realidad. La historia oficial sigue vivita y coleando. Aun hoy se la sigue enseñando en escuelas y colegios de toda la República (y si hay excepciones las mismas son contadas con los dedos de la mano). Se trata de una historia que sigue estampada en textos escolares del primario y del secundario habilitados ministerialmente. Es la misma historia oficial que sigue siendo avalada por la “Academía Nacional de Historia”, pacata institución que no quiere en sus filas a hombres valiosos como es el caso de Norberto Galasso, por ejemplo. Pero no es casualidad; es la “Academia” que no quiere a Galasso en sus filas porque no está dispuesta a enfrentarse y darle la razón al más serio e importante investigador en la materia que este país haya dado en los últimos tiempos. Hacerlo implicaría desnudarse poniendo en evidencia todas las falsedades que ellos fabricaron. Jamás reconocerán estos señores que usaron perversos y alevosos errores conceptuales para construir la “historia oficial”. Me refiero a esos absurdos y obsoletos academicistas que se sienten patriarcas veladores de los altos valores históricos de la patria y los impresentables personajes que inflaron hasta transformarlos en hacedores de nuestra historia y sus mejores exponentes. Inescrupulosos academicistas que no dudaron en vender sus plumas escritoras a los intereses de turno, y ahora argumentan temer el descalabro generalizado dentro del sistema educativo para el caso que salga a la luz la verdadera historia, la realmente documentada. Que se descubra que la historia enseñada en establecimientos educativos oficiales fue una historia inventada, fraguada, para servir a los intereses de los poderosos de este país, a los intereses porteños como bien lo definió Feimann en aquel programa, no es un temor infundado.

Debo reconocer que como argumento humanitario, el temor por el descalabro en el sistema educativo ante tamaña revelación utilizado por estos academicistas podría ser comprensible y tener cierto valor. Con solo pensar lo desestructurante y traumático que podría resultar para maestros y profesores de historia descubrirse víctimas de un engaño y victimarios de inocentes educandos(niños, adolescentes y jóvenes)   a quienes les contaron una novela diseñada y escrita por un perverso personaje llamado Bartolomé Mitre, monumentalizado por la oligarquía porteña como “el padre de la historia”. Pero por otro lado sostener la continuidad de “la historia oficial”, hoy por hoy significa nada más y nada menos que sostener la continuidad de una perversión que sigue colocando piedras mentales en la cabeza de mujeres, hombres y niños de nuestro país impidiéndoles pensar libremente, pensar en y como argentinos y latinoamericanos que son; que somos, porque yo también fui una de esas víctimas.

Esto no es casual ya que favorece la mantención del actual Status Quo económico-social y los pedestales para sus “proceres historicos”. Lógicamente que esto terminará una vez más deteniendo la necesaria concientización del colectivo sobre la importancia de un proceso liberador en términos comunitarios y regionales.

Esto hace que lo primero, como argumento para no blanquear la verdadera historia, solo sea una perversa excusa.

Feimann habló (palabras más, palabras menos) de la historia Mitrista señalándola como la historia de una argentina construida e interpretada falazmente por los que se decían liberales porteño y trabajada en función de sus intereses. Una Historia escrita por el poder porteño. Absolutamente CIERTO.

¿FELIPE VARELA FUE LO QUE FUE GRACIAS A ALBERDI?

En otro momento de aquella disertación televisiva, Feimann se refirió a Varela reiteradamente con el mote que le asigno el unitarismo: “El quijote de los Andes”. Mezclados con otros conceptos sobre la supuesta ignorancia que acompañaba a los caudillos provincianos, rescató la famosa proclama Americanista del caudillo catamarqueño. Pero al hacerlo me trasmitía una intensión, a mi entender, contradictoria. Mientras elogiaba aquella proclama –que no leyó en ningún momento y usted señor lector lo podrá hacer al final de la presente nota-, adjudicó el contenido libertario de la misma a una supuesta y obligada lectura que Varela debió hacer de las obras de Alberdi. Destacó de este último -J.B.A.- la sólida formación adquirida ya que se había nutrido de, entre otros grandes pensadores universales, Descartes etc, etc. Dejó entrever que para él era imposible que Varela pudiera construir un texto de la envergadura de aquella proclama sin haber leído a Alberdi. Por lo menos a mi me sonó chocante y contradictorio con lo que venía sosteniendo hasta ese momento respecto del pensamiento porteño en particular, y la negación de un pensamiento provinciano original construido por afuera de las tradiciones escolásticas, algo que en general siempre fue el sustento del pensamiento porteño. Elogiaba el texto mientras menoscababa la capacidad de pensar del hombre del interior basándose en una realidad a todas luces cierta en determinados aspectos, la pobreza y analfabetismo por ejemplo, algo que existió y aún hoy existe en el interior del nuestro país. Pero lamentablemente confundió –como lo hacen muchos de sus pares- ignorancia con analfabetismo. Se puede ser analfabeto pero no ignorante. Los padres de Irigoyen eran analfabetos pero no ignorantes. La vida misma es una excelente escuela de aprendizaje que en la mayoría de los casos no requiere codificación especial alguna y solo alcanza con saber mirar para incorporar una infinidad de conocimientos y también belleza; esto lo sostenía criteriosamente Paulo Freire. Además se olvidó de lo que pueden los sentimientos. También se olvido de los conocimientos previos que existieron en estas tierras ante de la llegada de los conquistadores y colonizadores.

La obligada lectura de Alberdi que Feimann le adjudica a Varela me suena a una suposición surgida de un “fallido” por deformación intelectual; pero entendible viniendo de un hombre como Feimann. Según mi modesto y limitado entendimiento, es la formación euro-centrista –para nada criticable desde ya- por él y muchos otros recibida la que primó a la hora de emitir aquel juicio de valor. Esto hace prácticamente imposible que puedan imaginar a un hombre de estas tierras como un ser capaz de construirse y transformarse en un generador de pensamientos propios, originales, crear sin haber recurrido a la formación europea. Le pasa a la mayoría de nuestros intelectuales. Parecería ser que para Feimann es imposible que exista un pensamiento libertario surgido de experiencias de vida, ergo todo pensamiento que deje de lado los aportes formativos y culturales del colonizador carece de sustento teórico, o es ilógico e irracional. Como razonamiento y para el fuste formativo que él se autoadjudica parece demasiado zonzo. Feinmann se expresa sobre determinados temas como si el pensamiento hubiese tenido una sola cuna y un solo barrio donde se concibió como tal y eso estuvo en la vieja Europa. Curiosa valoración para un brillante intelectual como es su caso.

LA HISTORIA DEL PARAGUAY SEGÚN QUIEN LA CUENTE

Luego se refirió al Gobierno del mariscal Paraguayo Francisco Solano Lopez como un gobierno “novedoso y extraordinario” a la vez por su política de desarrollo nacional. Pero este logró Feimann se le adjudicó a la importación que Lopez hizo de “materia gris” europea (especialmente técnicos) quienes fueron –según él- los verdaderos artífices de aquel desarrollo. FALSO. Primero por ser un pensamiento típicamente Mitri-Sarmientista al cual se aferró la oligarquía vacuna local, y que él mismo intentaba descalificar en aquella disertación; y segundo porque lo cierto fue que Lopez mandó a los paraguayos más capaces a formarse en Europa para que trajeran aquellos conocimientos y los pusieran al servicio del desarrollo de su país y el mejoramiento de la calidad de vida de sus pueblo, algo que realmente había comenzado a concretar. Si no quería acudir a Galasso, con leer “Las Venas abiertas de America Latina” de Eduardo Galeano le hubiese alcanzado para estar informado al respecto, o leer a José Maria Rosas, a Ortega Peña, al “colorado” Jorge Abelardo Ramos, Methol Ferré; o ver el humilde documental realizado por esta revista titulado “Historias Vivientes” donde un abuelo cuenta esto mismo que yo estoy corrigiendo en él.

HEROICA PAYSANDU, YO TE SALUDO

Pero lo más grave en aquella disertación estuvo en ignorar el alto grado de conciencia regional que en aquella época ya existía y que llevó a Varela a escribir su fantástica Proclama Americanista (3). Me estoy refiriendo al hecho que desató la nefasta Guerra de la Triple Alianza, el criminal y bárbaro ataque que sufrió el hermano pueblo de Paysandú (nuestra propia “Guernica” para aquellos que muestran erudición contando detalles de la española y original y desconocen la masacre de Paysandú) a manos de la Flota Brasileña con respaldo anglo-francés y de nuestro Bartolo Mitre, quien facilitaba las bombas a aquella flota desde el puerto de Buenos Aires para la destrucción de ese bello lugar masacrando a su heroico pueblo. Urquiza siguió con sus traiciones y le facilitaba sus caballares a las fuerzas imperiales brasileñas. Mientras el traidor y cipayo uruguayo Venancio Flores del Partido “Colorado” asediaba la ciudad y a su población, quienes la defendian tenazmente guiados por el Gral Patriota Leandro Gomez, El Mariscal Francisco Solano López, cumpliendo con pactos anteriores acordados entre Uruguayos y Paraguayos para ayudarse y asistirse mutuamente, decide ir en ayuda del valiente pueblo de Paysandú. Pero en su sana intención cometió el error que le sirvió a Mitre de excusa para cometer la mayor felonía contra la gran Nación Latinoamericana en favor de los intereses del libre comercio propuesto por el imperialismo ingles; cruzó por territorio misionero (Argentino) para ir en ayuda de aquellos hermanos que estaban siendo aniquilados.

Cuando se cuenta la historia se la debe contar como fue, con la verdad, aunque sea dolorosa, y con la visión de ambos lados que es lo que le da sentido, valor, y facilita su comprensión.

ANTIPERONISMO CON RANGO ACADÉMICO

Hecha esta aclaración vuelvo a lo anterior. Esta desvalorización del pensamiento nativo, original, realizada por ciertos intelectuales de renombre, no es novedosa y su vigencia es bicentenaria. Ese desprecio estuvo siempre, pasó y pasa con todo lo relacionado al pensamiento nacional y latinoamericano. Una constante histórica que a ciertos defensores de la historia oficial los exime de culpa y cargo porque en realidad ellos también fueron victimas. La verdadera historia Argentina y Latinoamericana siempre estuvo ausente en las curriculas de contenidos de enseñanza primaria, media y universitaria.

Pasó y pasa en los profesorados de historia y en las universidades de hoy en relación al abordaje que hacen, por ejemplo, del peronismo, por tomar un ejemplo que me toca de cerca. Es un fenómeno que para muchos profesores resulta totalmente incomprensible ya que sus características no encajan en ninguna de las escuelas de pensamiento en las que fueron formados. Por consiguiente lo consideran atentatorio de las formas racionales con que conciben la “política”, el “pensamiento”, la “democracia”, una “revolución” o la “reacción”.

Dejando ya de lado la disertación de Feimann en Encuentro y para cerrar, puedo sostener sin temor a equivocarme que para todos los otros “señores” catedráticos universitarios y de profesorados, los fenómenos latinoamericanos son tan raros que merecen una relativa consideración, pero realizada desde un trato filo-peyorativo (“filo” para zafar del calificativo de “reaccionario” y/o “gorila” por un lado, aunque en realidad lo que siempre están buscando es quedar bien con los “antipopulistas” custodios del actual status quo académico). Me lo corroboraron, por un lado una estudiante del profesorado de Historia del instituto Alicia Moro de Justo quien me manifestó abiertamente que muchas de las cosas que en charlas informales yo le manifestaba ella las desconocía y/o en el profesorado no se las enseñaban. Por otro lado hace poco un joven alumno universitario que cursa Ciencias de la Comunicación en Sociales de la UBA definió a alguno de sus profesores como tipos “prejuiciosos” respecto del peronismo. ¡Brillante! Era la palabra justa usada inteligentemente por un pibe joven para realizar una síntesis sobre pensamientos y posturas académicas. ¡Y sí! Se trató de la sensación de un joven que carga con el estigma de ser y sentirse peronista por decisión y sentimientos propios ya que según él su viejo siempre lo había dejado optar libremente en cuestiones político-ideológicas. A este joven le resulta tan claro el “cuadrado” abordaje de sus profesores que lo definió de la siguiente manera: “Parten de juicios previos; juicios adquiridos en su formación; formación enciclopedista y repetitiva. Les resulta difícil tener criterios propios a la hora de pensar el peronismo. Repiten muletillas y discursos antiperonistas construidos por la oligarquía allá lejos y hace tiempo. Les cuesta darse cuenta que en este país es esa oligarquía la que avaló y avala, desautorizo y desautoriza el valor de cualquier pensamiento que se aproxime o aparte del por ellos fijado. Para eso pusieron –y ponen- sus más fabricadamente “notables hombres” en las Academias Nacionales: la de Historia, la de Moral, la de Educación o la de Ciencia”. remató aquel estudiante. Cuando uno escucha esto, siente que no todo está perdido. Que hay esperanza.

FINAL EN FORMA DE TANGO

Esta anécdota me trajo a la memoria el pensamiento y comportamiento revolucionario del cual yo hacia gala en algún periodo de mi vida, al comienzo de los “70”. Amigos y compañeros que provenían del marxismo me habían hablado tanto de la Revolución cubana y rusa, con admirable lujo de detalles que en algún momento hasta me llegue a imaginar que los obreros rusos y cubanos se levantaban a la mañana y antes de ir al trabajo –lo mismo que a la noche y antes de acostarse- leían y releían capítulos de EL CAPITAL. Que los fines de semana, en vez de descansar, los obreros rajaban para las asambleas fabriles o campesinas sin olvidarse de llevar un libro de Marx o Engel bajo el brazo (como el “Ole”) para leer en el camino. Y como un gil me comí el verso de que los “verdaderos obreros” nunca podían pensar en el placer del descanso después de romperse el culo laburando durante 6 de los 7 días de la semana; que no podían comerse un asadito y chuparse un vino, por puro placer nomás, porque el placer era una debilidad burguesa. Por eso conté al comienzo de este escrito de mi circunstancial charla con Jauretche y su lección de aquel día. Y cuando fui a Wilde por quinta vez, llevado por un descolgado revolucionario compañero de facultad, que no trabajaba en la semana por ser estudiante universitario mantenido por papá y mamá, pero que hablaba de los obreros como si hubiese laburado desde el mismo momento que su madre lo había parido, me dí cuenta de muchas de mis torpezas políticas. Fue un aprendizaje por ensayo-error. El que me llevaba era realmente un personaje. Lo hacía para que “bajara línea” en asambleas de obreros barriales porque según él yo manejaba bien el lenguaje “peronista” por ser “cabecita negra”, pero que por tener yo formación universitaria los podía concientizar del valor y la importancia de las revoluciones hechas por las clases proletarias. ¡Y yo como un gil de 20 años “disertaba” sobre lo que era la “Revolución (de paso metía “Peronista”) a laburantes peronistas que me escuchaban a los bostezos y con ganas de rajarse a la mierda para hacer algo más interesante. Hasta que uno dijo ¡Viva Perón carajo! Y ahí terminó todo, porque todos se retiraron sin disimulo alguno. Tiempo después me dí cuenta que era estúpido querer enseñarles lo que era explotación a los explotados, lo que era miseria a los miserables, lo que era despojo a los despojados y desposeídos, lo que debía ser y hacer el peronismo cuando sus padres lo habían disfrutado y se lo habían transmitido.

Y esto no lo vi ni lo aprendí en la facultad, pero me sirvió para entender más eso que maravillosamente el maestro Leonardo Favio llamó “Sinfonía de un sentimiento”.

Notas:

(1) Desde el punto de vista marxista lo ideológico está asociado a las elaboraciones y/o elucubraciones mentales donde se pone en tela de juicio lo religioso, el derecho, la moral de los sujetos; o de las sociedades si se lo toma desde la sociología..

(2)La gente utiliza la ideología para pensar y discutir sobre el mundo social y, por su parte, la ideología determina a su vez la naturaleza de tales argumentos y la forma retórica que adquieren

(3)Proclama:

¡Viva la Unión Americana!

“¡Argentinos! El pabellón de mayo que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho, y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudillo Mitre, ha sido cobardemente arrastrado por los fangales de Estero Bellaco, Tuyuty, Curuzú y Curupayty. Nuestra Nación, tan feliz en antecedentes, tan grande en poder, tan rica en porvenir, tan engalanada en glorias, ha sido humillada como una esclava, quedando empeñada en más de cien millones y comprometido su alto nombre a la vez que sus grandes destinos por el bárbaro capricho de aquel mismo porteño, que después de la derrota de Cepeda lagrimeando juró respetarla.

Tal es el odio que aquellos fratricidas porteños tienen a los provincianos, que muchos de nuestros pueblos han sido desolados, saqueados y asesinados por los aleves puñales de los degolladores de oficio: Sarmiento, Sandes, Paunero, Campos, Irrazával y otros varios dignos de Mitre.

¡Basta de víctimas inmoladas al capricho de mandones sin ley, sin corazón, sin conciencia! ¡Cincuenta mil víctimas inmoladas sin causa justificable dan testimonio flagrante de la triste e insoportable situación que atravesamos y que es tiempo de contener!
¡Abajo los infractores de la ley! ¡Abajo los traidores de la Patria! ¡Abajo los mercaderes de las cruces de Uruguayana, a precio de oro, de lágrimas y de sangre argentina y oriental!

Nuestro programa es la práctica estricta de la constitución jurada, del orden común, la paz y la amistad con el Paraguay, y la unión con las demás repúblicas americanas.
¡Compatriotas nacionalistas! El campo de la lid nos mostrará el enemigo. Allí los invita a recoger los laureles del triunfo o la muerte, vuestro jefe y amigo.”

FELIPE VARELA.