Rusia debe trabajar con, no contra EEUU en Siria

6 octubre 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Internacionales.

Zbigniew Brzezinski

Por: Zbigniew Brzezinski(*)

Todos sabemos cómo comenzó la primera guerra mundial. Los actos individuales de violencia acumulativamente en movimiento establecían operaciones militares irreversibles que carecían de orientación estratégica general así como una mayor claridad del propósito. El resto es historia: una masacre de cuatro años llevado a cabo por el bien de los objetivos ambiciosos  formulados en gran medida por las potencias vencedoras ex post facto (posterior al hecho).

Todavía estamos a tiempo para evitar una repetición dolorosa, esta vez la explosión en el Medio Oriente, y en Siria en concreto. Apoyé la decisión inicial del presidente Barack Obama de no usar la fuerza en la tragedia Siria. El uso del poder de Estados Unidos para acabar con el presidente Bashar al-Assad de su cargo – tan ansiosamente defendida por algunos de nuestros amigos en el Medio Oriente – no tenía sentido en ausencia de un verdadero consenso nacional a favor de ello, ya sea en Siria o en América. Por otra parte, nos guste o no, el señor Assad tampoco estaba inclinado a dar cabida a las exhortaciones de Washington de renunciar, ni intimidado por los atropellados esfuerzos estadounidenses para organizar la verdadera resistencia democrática a su gobierno.

Sin embargo desde entonces un gran avance se ha logrado, como en las muy difíciles negociaciones nucleares con Irán, en el que tanto los EE.UU. y Rusia han cooperado con otras potencias principales para superar los obstáculos. Uno podría entonces haber pensado que la próxima fase para hacer frente al problema sirio podría implicar un renovado esfuerzo para resolverlo, esta vez con la ayuda de semejantes signatarios importantes como China y Rusia.

En cambio, Moscú ha decidido intervenir militarmente, pero sin la cooperación política ni táctica de los EE.UU. – principal potencia extranjera comprometida en directo, si no muy eficaces, para derrocar Assad. Al hacerlo, pretendidamente lanzó ataques aéreos sobre elementos sirios que son patrocinados, entrenados y equipados por los estadounidenses, infligiendo daño y causando víctimas. En el mejor de los casos, era una muestra de la incompetencia militar rusa; en el peor de los casos, evidencia un deseo peligroso para resaltar la impotencia política estadounidense.

En cualquier caso, el futuro de la región, y la credibilidad de Estados Unidos entre los estados de Oriente Medio, están ambos en juego. En estas circunstancias de rápido desarrollo, los EE.UU. sólo tiene una opción real si se trata de proteger sus participaciones más amplias en la región: transmitir a Moscú la demanda de que cese y desista de las acciones militares que afectan directamente a los activos estadounidenses. Rusia tiene todo el derecho de apoyar a Assad, si así lo desea – pero la repetición de lo que acaba de ocurrir debería impulsar represalias estadounidenses.

La presencia naval y aérea de Rusia en Siria son vulnerables, aislada geográficamente de su patria. Podrían ser “desarmadas” si persisten en la provocación de los EE.UU.. Pero, mejor aún, Rusia podría ser persuadido a actuar junto a los EE.UU. en la búsqueda de un amplio acuerdo a un problema regional que trasciende los intereses de un solo estado.

Si esto ocurriera, incluso alguna escasa colaboración política y militar ruso-estadounidense sobre el Oriente Medio, podría provocar un desarrollo geopolítico más positivo: un compromiso constructivo más amplio por parte de China, en la contención de los peligros de una explosión de Oriente Medio. Beijing tiene una participación económica significativa en la prevención de un mayor conflicto de Oriente Medio. No sólo debe estar interesado en la prevención de la propagación del caos, sino también en el aumento de su influencia regional.

Francia y Gran Bretaña ya no pueden desempeñar un papel decisivo en el Oriente Medio. A los EE.UU. les está resultando difícil jugar un papel tan en solitario. La región en sí se divide en líneas religiosas, políticas, étnicas y territoriales, y caen en la ampliación de la violencia. Esto requiere de ayuda externa, pero no para una nueva forma de dominación neocolonial. El poder de Estados Unidos, con inteligencia y decisión aplicada en la búsqueda de una nueva fórmula para la estabilidad regional, es necesaria.

China, sin duda, prefiere quedarse al margen. Podría calcular que estaría entonces en una mejor posición para poder recoger los pedazos. Pero el caos regional podría extenderse fácilmente hacia el noreste, finalmente envolviendo al centro y noreste de Asia. Tanto Rusia como China entonces podrían verse afectados negativamente. Pero los intereses estadounidenses y amigos de Estados Unidos – por no mencionar la estabilidad regional – también sufrirían. Es hora, pues, de la audacia estratégica.

(*) Oscuro personaje si los hay. Politólogo norteamericano de origen polaco con fuerte influencia en las decisiones estratégicas del ejecutivo del gigante del norte. Desde 1973 David Rockefeller lo incorpora al “Trilateral Commission”, una comisión internacional con tres patas que aglutinaba a EE.UU., Europa Occidental y Japón creada y utilizada como una pantalla que decía “desarrollar el diálogo” entre los mencionados y los países en vías de desarrollo, cuando en la realidad se encargaba del estudio para control de la economía global. Posteriormente Rockefeller se lo recomienda en 1975 como asesor al Presidente demócrata Jimmy Carter. Hoy sigue operando detrás de Obama junto a su jefe Rockefeller y Monsanto.

Obras de Zbigniew Brzezinski

  • La Purga Permanente: Política en Totalitarismo soviético, Cambridge: Prensa de Harvard University (1956)
  • Bloque · soviético: Unidad y Conflicto, Nueva York: Praeger (1961) Entre Dos Años: El Papel de América en la Era Technetronic, Nueva York: Prensa Vikinga (1970),
  • Poder de · y Principio: Las memorias del Consejero de Seguridad nacional, 1977-1981, Nueva York: Farrar, Strauss, Giroux (marzo de 1983)
  • Plan de juego ·: Un Marco Geoestratégico para la Conducta de la Competición Estadounidense soviética, Boston: Atlántico Mensualmente Presiona (el junio de 1986)
  • El Magnífico Fracaso: El Nacimiento y Muerte de Comunismo en el Vigésimo siglo, Nueva York: Los Hijos de Carlos Scribner (1989),
  • El Control: Confusión Global en vísperas del siglo XXI, Nueva York: Minero
  • El Magnífico Tablero de ajedrez: Primacía americana y Sus Imperativos Geoestratégicos, Nueva York: Libros Básicos (octubre de 1997), posteriormente traducido y publicado en diecinueve lenguas ·
  • La Opción: Dominación Global o Liderazgo Global, Libros Básicos (marzo de 2004)
  • Segunda Posibilidad ·: Tres Presidentes y la Crisis de Superpotencia americana, Libros Básicos (marzo de 2007)
  • América · y el Mundo: Conversaciones sobre el Futuro de Política exterior americana. Libros Básicos. 2008.
  • Visión Estratégica: América y la Crisis de Poder Global. Libros Básicos. 2012.

Traducción: Níkolas Stolpkin (Colaborador de EL EMILIO)

Título original: Russia must work with, not against, America in Syria

Fuente original en Inglés en The Financial Times: http://www.ft.com/intl/cms/s/0/c1ec2488-6aa8-11e5-8171-ba1968cf791a.html#axzz3ndvRxUaG


OBAMA Y LAS TOCADAS DE OREJA

13 febrero 2009

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Gentileza de Aldo Battisacco

Estoy cansado de viajar a Londres y Nueva York, para que yuppies de 30 años me digan lo que debemos hacer en Brasil, cuando ellos no saben dónde queda. Que hagan lo mismo con Obama“.

Lula Da Silva

Por Enrique Oliva

Los enormes y brutales errores de la política exterior norteamericana, muestran en sus últimos mandatarios una lamentable mediocridad política (por no decir inferioridad) sin sentido de responsabilidad ni justicia a la hora de tomar decisiones. Ninguno de ellos se exime de culpa por intervenciones militares con ventajas o por alentar y financiar otras contiendas utilizando mercenarios, pero cosechando también algunas derrotas nada decorosas. Todo movilizado por el egoísmo y la seguridad inspirada en un sentido de sociedad superior, infalible. Justifican los medios más despreciables para obtener fines también despreciables. Han sembrado odios en la seguridad de contar con la impunidad de la justicia temporal y el juicio de la historia que suponen escribirán ellos mismos. Fueron por petróleo para alimentar la fría máquina de hacer dinero. Mas la codicia, lleva a la ceguera.

Ahora desde gran altura, con aviones sin pilotos y sin pelotas en los comandos, cotidianamente se sigue sembrando muerte y destrucción. Con esas semillas, desde los escombros nutridos de sangre inocente fertilizante, la cosecha solo dará más odio, suicidas, vengadores,  “terroristas”.

Despreciar la memoria de los pueblos es un error, una deuda que perdura en las conciencias y el tiempo. Hace unos 3 años, desde un portaaviones atómico estacionado frente a las costas de California, el ex presidente George W. Bush anunció jubiloso al pueblo norteamericano que la misión de Estados Unidos en Iraq había concluido en “victoria total”. “El tirano está muerto e Iraq es libre” vociferó. ¿Y ahora qué?

El día de la asunción del nuevo presidente Barack Obama alentó esperanzas  a sus compatriotas, al gusto norteamericano: “somos y seguiremos siendo una gran potencia“. Y deliraron los aplausos en un mar de agitadas banderitas. Nadie se preguntó sobre el cómo y el  con qué. ¿Será más de lo mismo, nada entre dos platos?

Estados Unidos y sus cómplices están enfermos. El sistema hace aguas por  todos lados. De muchos rincones del globo crece la protesta con tocaduras de oreja y la presentación de facturas, incluso internas. Veamos algunos ejemplos.

Los 700.000 millones de dólares del “salvataje” dispuesto por George W. Bush para socorrer a bancos y empresas líderes, resultó una cifra tan fuera de lo habitual que no cabía en las computadoras de Wall Street. Hasta Barack Obama y su contrincante John McCain en la carrera a la presidencia, interrumpieron la campaña electoral para ir a Washington a votar el “salvataje” como senadores, que aun eran. La montaña de dinero regalada a los grandes bancos especuladores “para que dispongan de líquido, reiniciaran el crédito para así estimular la economía en bien de todos”. ¿Y cuál fue el resultado? Que los financistas no dieron créditos sin explicar dónde fueron a parar tantos dólares. ¡Y ahora se les piensa dar otro “salvataje” mayor! Todo a sabiendas que ese derroche será pagado por el pueblo norteamericano ya estafado con las hipotecas, y por los países del tercer mundo.

Una vez en funciones el primer mandatario negro de la historia yanqui, envió al Capitolio su Plan de Estímulo Económico pidiendo autorización para utilizar una cantidad de dinero superior al acordada a su predecesor: 920.000 millones de dólares. En la Cámara de Representantes (diputados), pasó rápido y sin problemas. Pero los mayoritarios republicanos en el Senado pusieron palos en la rueda. Interpretando la obstrucción, ciertos analistas independientes vieron la maniobra como una intencionada demostración de fuerza para doblarle el brazo a Obama, obligándolo a concurrir personal y patéticamente a suplicar aprobación. En realidad, la presión tuvo su efecto mediático, poniendo en evidencia que el presidente no tenía tanto mando. Al nuevo mandatario le hicieron ver que el real poder en Estados Unidos y el mundo, no está en la Casa Blanca

Este lunes 9 cuando se escribían estas líneas, se pudo ver por televisión a un Obama eufórico dando por aprobado su plan a votar mañana martes en el Senado. Repitió casi textualmente el justificativo del anterior proyecto burlado de Bush. “Fortalecer las finanzas”, “abrir créditos”, etc. etc.

A solo dos semanas de los impresionantes festejos de la asunción, Obama debió soportar las tristes escenas difundidas repetidamente por los medios, con desocupados en las calles, separados de la policía por vallas. El día coincidió con el anuncio oficial del record de parados ascendido al 7,6 %. Quizás no fue casual que las fotos más difundidas de demandantes de nuevos empleos eran hombres y mujeres negros. ¿Será un mensaje para recordarle al presidente que los más  grandes y tradicionales diarios norteamericanos tienen sus balances en rojo, con elevadas deudas, viéndose obligados a reducir gastos y rematar activos?.

En Suramérica y el Caribe también está padeciendo Obama críticas que sus allegados califican de “provocaciones” o “tocadas de oreja”. Fidel Castro, a pesar de sus primeras declaraciones esperanzadas con el nuevo presidente, ha lanzado una serie de ataques al quien repetidas veces llama “inquilino de la Casa Blanca”, como insinuando tu temporalidad, cuando él ha estado medio siglo en el poder y aun no lo suelta. Los calificativos lanzados desde Cuba, parecerían demostrar que en La Habana no se espera nada de Washington. Como menudean los opinólogos que interpretan la actitud de Castro como una operación mediática para mostrar lucidez y recuperar presencia e iniciativa política, De todas formas ha ganado en promoción, generando suspenso y especulaciones variadas, obligando a hablar de él. Y logró sus efectos, con una demorada foto de la mano de Cristina Kirchner que ha dado la vuelta al mundo acaparando pantallas y primeras planas.

La contundencia de las ideas expuestas por Hugo Chávez contra el “imperio yanqui”, ha obligado a Barack Obama a referirse a él con una frase: “Venezuela es un  problema para el desarrollo”.

Evo Morales no pierde la costumbre de ganar elecciones. Ya tiene promulgada la nueva constitución por él diseñada, destacando no haber precisado para ello la venia de Washington. Expulsó al embajador norteamericano, como a los miembros de la DEA y otros voluntarios “culturales” del mismo origen, por “intromisión en cuestiones internas”. Asimismo, impuso la obligación de visado para entrar a su país, en especial en reciprocidad por la misma medida vigente para los bolivianos en viaje a EEUU.

Y el pasado viernes 6, un cable de la agencia rusa Novosti, de Moscú, distribuido por la red Rebanadas de realidad, informaba que “Gazprom trazará un esquema para el desarrollo de la industria del gas en Bolivia“. ¿Intromisión en el “patio trasero”?.

Tanto Lula como Rafael Correas se han permitido despacharse con severas condenas al capitalismo salvaje financiero que el liberalismo busca resucitar en un vano intento de introducir algunas reformas  cosméticas para no cambiar nada. Y vale la pena repetir una frase plena de ironía del presidente del Brasil, pronunciada en el Foro Social de Belém días atrás, ante 10.000 delegados internacionales: “Estoy cansado de viajar a Londres y Nueva York, para que yuppies de 30 años me digan lo que debemos hacer en Brasil, cuando ellos no saben dónde queda. Que hagan lo mismo con Obama“.

Deben abrumar en estos días al presidente norteamericano los sabiondos consejeros y premios nobel económicos desacreditados por la impiadosa realidad, ante el caos del liberalismo. Pero Obama ha abierto el paraguas anunciando el viernes pasado que deben esperarse “decisiones difíciles”, referidas a Iraq y Afganistán. El primer tema lo considera el más urgente, y al segundo, más delicado pero a mayor plazo, según escribe Yolanda Monge desde Washington para El País de Madrid. En la nota se habla e insiste en un “ordenado” retiro de fuerzas norteamericanas en Iraq (142.000 soldados por ahora) en el término de 16 meses. La cifra no comprende a varios miles de paramilitares y contratistas que prestan servicios privados, a los cuales George Bush les quitó las inmunidades a partir del 1º de enero pasado. Lo de “ordenado” repliegue parece referirse a un mal recuerdo que fue el humillante escape de Vietnam donde los gorilas bajaban a trompadas de los últimos helicópteros a los vietnamitas que fueron colaboradores de las fuerzas de ocupación. Todo bien televisado.

Respecto a Afganistán no hay tampoco precisiones. Solo se ha adelantado un proyecto de incrementar con 30.000 soldados más a los 36.000 ya existentes en ese país devastado y con más de 2 millones de refugiados amenazantes en países vecinos. No se entiende este deseo de insistir en “tranquilizar” con el tiempo a los afganos, poseedores de una de las historias más impactantes de lucha contra infinidad de conquistadores que no pudieron instalarse seguros en sus tierras, incluyendo entre ellos a Alejandro Magno, 26 siglos atrás. El paso Kiber, frontera con Pakistán, ha sido de tránsito obligado para todos los conquistadores venidos del Este como del Oeste. Y allí siguen los afganos, en un territorio de 652.225 K2 (no hay en Europa otro más extenso) y más de 25 millones de habitantes. Pese a múltiples intentos del exterior por imponerles una religión, solo aceptaron el islamismo, que practica el 99 % de la población.

De Afganistán, los ingleses pueden darle a Obama mejores informes que los expertos del Pentágono, nombre del edificio donde estuvo el presidente el viernes 7, requiriendo “la pura verdad” sobre la situación militar en ese frente y en Iraq. Los británicos saben más por experiencia propia. Durante la guerra de 1842, tomaron Kabul y gran parte del país. Las guerrillas (terroristas los llamarían hoy) los fueron  desgastando hasta que su ejército de 14.000 cipayos y 1,700 ingleses debieron replegarse poco a poco hasta concentrarse todos en Kabul y allí encerrarse en la vieja fortaleza junto a la capital. Rodeados los invasores y asediados por el hambre, sin dar batalla decidieron las fuerzas de su Majestad salir de las murallas y emprender una retirada de 200 kilómetros para volver a la India, en lo que es actualmente la ciudad de Peshawar en Pakistán. Luego de atravesar un desierto, encararon los 57 kilómetros del estrecho sendero del paso Kiber, lleno de cuevas, precipicios y…cobras. (1) Los ataques sorpresivos de guerrilleros no dieron cuartel durante la travesía del retorno. Los asedios fueron tantos y decididos, que solo lograron regresar con vida dos soldados hindúes y el subteniente médico Vincent Eyre. Este último pudo escribir un informe militar con la historia del desastre.

ENRIQUE OLIVA

(1) El autor de esta nota conoce el trayecto de Kabul a Peshawar, por haberlo realizado en enero de 1980 por un único y angosto camino de cornisa del Kiber en un desvencijado ómnibus alquilado con otros 3 periodistas franceses.