Catamarca: el juicio oral por la causa Ponce-Borda II entra en su etapa final

13 octubre 2015

San Fernándo del Valle de Catamarca, Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Derechos Humanos

El tercer juicio por delitos de lesa humanidad en Catamarca entró en la etapa final y se espera que en la próxima jornada, el 23 de octubre, empiecen los alegatos. Hoy los testigos declararon sobre el secuestro y la desaparición de Nelly Yolanda Borda, estudiante y militante del PRT. Por su caso, y por la privación ilegítima de la libertad de los hermanos Francisco y Griselda Ponce, y de su sobrino Julio Burgos, hay cinco represores imputados.

Capitan Otero Aran

Por: Juan Manuel Mannarino, desde Catamarca.-

La audiencia duró cuatro horas y, mientras declararon los testigos, hubo escenas dramáticas. El tercer juicio por delitos de lesa humanidad en Catamarca entró en la etapa final y se espera que en la próxima jornada, el 23 de octubre, empiecen los alegatos. Hoy en la sala de los Tribunales Federales hubo lágrimas, abrazos y gritos. El secuestro y la desaparición de Nelly Yolanda Borda, estudiante y militante del PRT, detenida el 27 de enero de 1977 en su casa de la ciudad de Belén, ocuparon el centro de la escena. Por ese hecho, y por la privación ilegítima de la libertad de los hermanos Francisco y Griselda Ponce, y de su sobrino Julio Burgos, están acusados cinco represores: cuatro ex militares y un ex jefe de policía. Están imputados, también, por la conformación de una  asociación ilícita bajo el terrorismo de Estado.

A nivel nacional, quizás sea un juicio chico, pero a nivel local es el más grande por la cantidad de hechos y de imputados en el banquillo de acusados. Ellos son los ex capitanes del Ejército Darío Otero Arán y Jorge Isaac Ripoll -oficiales de Inteligencia del Regimiento 17 Aerotransportado de Catamarca-; el ex mayor del Ejército Enrique Henzi Basso; el ex jefe de la Sección Tiradores de la misma unidad, Rodolfo Sergio Mujica; y el jefe de la policía provincial en los primeros 50 días posteriores al golpe de Estado, Carlos Ricardo Ruiz.

El primer testigo fue Hugo Padovani, de 74 años, ingeniero y decano de la Facultad de Informática de la Universidad de Morón. “Conozco a una persona, el señor Basso, fuimos compañeros de promoción militar”, dijo, cuando el tribunal le preguntó si sabía de alguno de los imputados. En 1977, Padovani era oficial del Ejército en Tinogasta.  “Más de una vez visité a mis tíos, en Belén”, dijo, en referencia a los padres de Borda. En uno de esos viajes, fue a una fiesta de casamiento de una hermana de Yolanda. “Unos días después, mi tío me llamó por la desaparición de mi prima. Pedí permiso para ir al Regimiento de Catamarca. Se lo hice saber al jefe Lucena, que recibió la denuncia. Al salir, me encuentro con Basso, que era compañero mío de promoción. Lucena me dijo que Basso era el oficial de operaciones”, dijo y agregó: “Basso me dijo que solo hizo control de ruta, pero no recuerdo en qué zona. Le pregunté por lo de mi prima y me dijo que no sabía nada”.

A la fiesta dijo que lo acompañó un compañero suyo del Ejército. El dato no es menor: la familia sospecha que ese compañero habría sido el que hizo la Inteligencia para el posterior secuestro.  Entonces, el fiscal ofreció un careo con la testigo Fresia Borda, una de las hermanas de Yolanda, que había situado al ex militar en su casa horas después del operativo. “Es abierta y manifiesta la contradicción entre un testimonio y otro”, dijo el fiscal Rafael Vehilis Ruiz, antes del careo.

El abogado querellante Guillermo Díaz Martínez leyó una declaración testimonial que dio Padovani en la instrucción, donde dijo que Basso estuvo en la zona del lugar del hecho. Padovani se rectificó: “Cuando dije zona quise referirme no a toda la provincia, sino a la zona de Tinogasta, Belén, esa zona”. El testigo nunca recibió respuesta de Lucena por el paradero de su prima. Padovani admitió que tiempo después, cuando regresó a ver a su tío, alguien le mostró una foto de Yolanda en una olla popular en Tucumán “pero no supe nada de su militancia política”.

 

Catamarca 09-10-2015 El juicio oral y público por delitos de lesa humanidad por la causa Francisco y Griselda Ponce, Julio Burgos y Yolanda Borda , sobre hechos ocurridos entre el 6 de abril de 1976 y el 27 de enero de 1977. Hermanos de Nelly Borda Foto Ariel Pacheco

“No mientas”

La sala vivió después un movimiento de tensión. Fresia se sentó al lado de Padovani y comenzó el careo. La mujer dijo que apenas horas después del 27 de enero de 1977, tras el secuestro de su hermana, él  “inmediatamente” fue a Belén.  Padovani había dicho que fue “días después” pero no el mismo día del secuestro.  “Él entró corriendo a mi casa, con la pistola en la mano, creo que fue para socorrernos porque había un operativo en la zona. Cuando llegó mi primo, nos tranquilizamos porque era del Ejército, fue como si viniera el ángel de la guarda”, precisó la testigo. Padovani contestó: “No recuerdo si fue ahí nomás del hecho o después, ni como me avisaron, pero fui”. Fresia fue contundente: “Llegaste ese mismo día que la secuestraron. El casamiento fue el 15, y la desaparición fue el 27. Vos llegaste el 27 al mediodía”. Padovani, con palabras secas, apeló a la falta de memoria pero no negó el hecho. “No mientas”, gritó un familiar entre el público, y fue retirado de la sala.

La sala, ubicada en el segundo piso de los Tribunales Federales –que funciona en un edificio algo deshabitado-, es precaria, mal iluminada y parece una oficina grande. Había cerca de 40 personas. De un lado, los estudiantes de un colegio –que llegaron por el programa “La escuela va a los juicios- y los familiares de las víctimas. Del otro, amigos de los imputados. En un lateral, hay una biblioteca con libros jurídicos y, encima de ellos, carteles con fotos que dicen “Julio Genaro Burgos, presente!”, “Nelly Yolanda Borda, presente!”, “Julio López, presente”!, “Griselda Ponce, presente!”, “Francisco Gregorio Ponce, Presente”. En la última fila, un grupo de ex presos políticos que llegó de La Rioja.

En cada jornada, según los abogados querellantes, se produce nueva prueba para próximos juicios. Los nexos entre la policía provincial y el Ejército es una clave.La otra, la reconstrucción del circuito represivo, con los centros de detención y la acreditación de tormentos a los secuestrados. “Estamos en instrucción de la Masacre de Capilla del Rosario II, con los sobrevivientes. Y también con otros casos, pensando en una posible megacausa”, confió Vehils Ruiz.

Catamarca 09-10-2015 El juicio oral y público por delitos de lesa humanidad por la causa Francisco y Griselda Ponce, Julio Burgos y Yolanda Borda , sobre hechos ocurridos entre el 6 de abril de 1976 y el 27 de enero de 1977. ex capitan del Ejército Darío Otero Arán  Foto Ariel Pacheco

Revolución y “subversión”

La audiencia siguió con el testimonio de ex militares, propuestos por las defensas. Carlos Franke, coronel retirado, estuvo 45 días en Catamarca después del golpe como director del banco de Catamarca. “La sociedad catamarqueña tenía un gran aprecio por las fuerzas armadas, como en todo el norte del país”, dijo. “Usted sabe qué fue la lucha contra la subversión”, preguntó Díaz Martínez. “Lo he leído en todos los diarios, pero no supe más nada”, negó Franke.

Luego fue el turno de Rodolfo Dik, de 65 años, militar retirado. Dijo que conoce a Mujica, a Basso, a Ruiz y a Otero Arán. Prestó servicio entre 1975 y diciembre de 1976 como teniente del Regimiento 17 Aerotransportado, compuesto por 800 hombres. Cuando se fue, lo reemplazó Otero Arán como jefe de compañía. “Nunca escuché que en ese tiempo se detuviera a alguien”, dijo.  El Regimiento 17 Aerotransportado fue el eje de la represión local. Negó que se hubieran realizado actividades de inteligencia. “Lucena era un hombre inteligente, culto, firme. Si no se le cumplía una orden, se enojaba”, detalló sobre el máximo responsable militar.

Preguntado sobre si sabía que era la lucha contra la subversión, Dick se sorprendió. “Habría que definir a qué se llama subversión. Se entiende que son elementos que perturban el orden. Leí ‘De la guerra’, de Carl von Clausewitz, donde ya aparece esa idea. Pero en ese momento era muy joven e ignoré muchas cosas de esa revolución”, declaró y remarcó que, luego, se doctoró en Historia.

-¿De cuál revolución? –preguntó Díaz Martínez

-La del ’76.

Catamarca 09-10-2015 El juicio oral y público por delitos de lesa humanidad por la causa Ponce-Borda II, sobre hechos ocurridos entre el 6 de abril de 1976 y el 27 de enero de 1977. Foto Ariel Pacheco

“La población de Catamarca era pacífica, tranquila, no recuerdo que nadie se haya negado a los censos que hacíamos”, dijo. El Tribunal le mostró un acta de un censo, firmado por Otero Arán, donde no sólo se consignaban datos personales de cualquier censo normal sino que aparecían allanamientos de vivienda y secuestros de libros. Dik negó todo, pero el juez Díaz Gavier señaló ambigüedades. “No es posible pensar que un jefe de compañía, como usted, no supiera sobre la lucha antisubversiva”, le señaló. Y el ex militar, entonces, no pudo seguir haciéndose el desmemoriado: “Sí, sabía. Una vez el Regimiento fue a Tucumán en el marco de la guerra antisubversiva”.

La última testigo fue Estela María Assaf, que también se refirió a Yolanda.  “Mi padre fue detenido ilegalmente, en los últimos días de marzo de 1977. Fue a visitar a sus nietos a La Banda, en Santiago del Estero, y gente encapuchada  lo secuestró”, dijo. Contó que estuvo detenido en esa provincia “en dependencias de la SIDE” y luego en Tucumán, en el centro clandestino “Arsenal Miguel de Azcuénaga”. Dijo que su padre era oriundo de Belén y conocía a la familia Borda. “Mi padre me contó, en 1979, que vio a Yolanda Borda en Arsenales en calidad de detenida desaparecida. Quedaron que el que saliera primero le avisara a la familia respectiva”. La “Yola”, como le decían sus amigos, estaba tirada en el piso de una celda, con los ojos vendados y  vestida de harapos en medio de invierno.

Su padre, cuando salió, se puso en contacto con la familia de Yolanda. Le relató dónde estaba, pero nunca más supieron de ella. “Tengo la presunción que la mataron”, cerró Assaf, y sus palabras dejaron un silencio que retumbó en la sala. La familia Borda se fundió en un abrazo.

JMM/JC/RA

Fuente: http://www.infojusnoticias.gov.ar/provinciales/catamarca-el-juicio-oral-por-la-causa-ponce-borda-ii-entra-en-su-etapa-final-3177.html

Fotos: Ariel Pacheco

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Cara a Cara: “La memoria popular es el cofre más sagrado que existe”

30 marzo 2015

Catamarca, Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO

Reportaje a nuestro director realizado por el matutino EL ESQUIÚ.COM

Fuente: http://www.elesquiu.com/noticias/2015/03/29/204945-cara-a-cara-la-memoria-popular-es-el-cofre-mas-sagrado-que-existe 

Foto de Victor Martinez 2

Por “Kelo” Molas

Su película “El jardín de Juan Ctkhealiemín” es en gran medida su carta de presentación: prohibido silenciar la verdadera historia. Hace 45 años dejó su Catamarca natal y se radicó en Buenos Aires, donde desde muy joven comenzó a subir, de a uno, los peldaños de la vida: peronista, docente, periodista, cineasta. Dice el “Taki Ongoy” en su prólogo que “quienes suponen que la historia puede ser contada desde un sólo punto de vista, se equivocan”, y este catamarqueño aceptó sin dudar el reto de sacar a la luz lo que otros se empeñaron en ocultar. Tiene una especial valoración de las comunidades gozosas de provincianía de nuestro interior y en cada expresión suya parece parafrasear aquellos versos de “Los pueblos de gesto antiguo”, del enorme poeta Hamlet Lima Quintana. Descalifica sin dudar a Sarmiento y a la oligarquía nacional. Y habla con manifiesta gratitud de la “Fray”, que lo formó en sus primeros pasos.

En el Cara a cara de este domingo, se hace escuchar Víctor Leopoldo Martínez, el “Tico” de la memoria intacta.

-¿Qué representa para vos un 24 de marzo?

-Fundamentalmente, es memoria. Porque en este país se ha tratado, a lo largo de la historia, de tapar algunas cosas que afectaban a determinados intereses. Desde el nacimiento mismo de la Patria hubo dos claras posiciones que se vinieron repitiendo: hay un  sector social con mucho poder –particularmente económico- que lo único que entiende como valor Patria son sus bienes materiales, nada más; y hay un sector mayoritario de argentinos en el cual el concepto de Patria es muy grande, amplio donde entran a jugar también los sentimientos. Lo que intentó esa minúscula parte, que comúnmente se conoce como oligárquica, fue ocultar esa historia, de manera especial a través de la educación, cambiando el eje de la cuestión, ubicándolo en otro lugar, sitio donde ya otras historias vendían mentiras sobre nuestra realidad. Por eso el 24 de marzo es un punto de inflexión en nuestro historial y lo concreto es que acá hubo una parte de la sociedad que utilizó a las fuerzas armadas para sus fines y en el marco de esa metodología se implementó el terror; eso es lo que no se puede volver a repetir: pretender esconder la historia, incluso desde épocas anteriores a (Carlos) Menem quien como responsable de los Indulto fue otro que intentó tapar la verdadera historia. Por eso también es que recién ahora aparece y  se habla de un  (Juan) Chelemín, resistidor de opresiones en épocas de la conquista y colonización; alguien que visceralmente  forma parte de nuestra historia, la Historia de Catamarca.

-Cuando aludes a ese “sector social con mucho poder económico”, ¿el mismo sigue, como se dice, vivito y coleando?

-Totalmente. El otro día tuve una discusión, y digo discusión en términos de intercambiar ideas, respecto del tema qué se entiende por derecha con un compañero de la izquierda nacional. Ese compañero dice que la derecha tiene ideología y, por ejemplo, (Alejandro) Dolina sostiene que no y yo estoy de acuerdo con Dolina por una cuestión muy sencilla: si hay un sector en esta sociedad que es burro, ese es el oligarca; imposible hablar con ellos, no conocen nada, hay una marcada ignorancia en ese compartimiento, y ojo, estoy hablando de gente que ha sido alfabetizada en los tres niveles, no me estoy refiriendo a personas que no han tenido acceso a la educación. En general, la derecha, la oligarquía nuestra, es bastante ignorante; es lamentable, pero real. Es más: se jactan de esa ignorancia, creen que lo que tienen les alcanza y sobra para imponer el “soy más que ustedes”.

-A esa “marcada ignorancia” hay que responderle con una buena educación. ¿La tenemos en el país?

-Hablo a título personal: yo acompaño mucho a este proyecto político nacional con el cual, en líneas generales, estoy totalmente de acuerdo. Soy peronista y creo que lo que más se acercó al peronismo del ‘43 y del ‘55 es esta gestión. Lo que no comparto de este gobierno es que no se haya animado a meter mano en la Educación, me refiero a meter mano a fondo en los contenidos, porque ahí está la clave: con los contenidos se coloniza o se libera, no hay términos medios. Y tenemos que pensar en educar en término americano. Estamos en una etapa que ya el general (Juan Domingo) Perón llamaba continentalismo. Pero volviendo a la educación, vale tener en cuenta que esa oligarquía de la que hablaba se apropió de todo, lo que ellos llaman “academicismo”: han inventado academias de historias, de educación ¡y hasta de moral! ¿Y cuál es la moral que ellos defienden? La occidental y cristiana, por supuesto, a cualquier precio, no importa el costo. Y ahí aparece un 24 de marzo. Insisto: si hoy en día en la currícula de la educación no aparecen Chelemín, los 30 catamarqueños desaparecidos, la verdadera historia de Catamarca más allá de la zamba y el verdadero (Felipe) Varela, algo anda mal. Porque si hubo algo que valía la pena en este país ese era el gaucho, y (Domingo Faustino) Sarmiento se empeñó en hacerlo desaparecer; el gaucho era el caudillo, el único que defendía los intereses de las clases sumergidas, y eso no está ahora en los contenidos de la educación. Hay que empezar a inculcar, desde la niñez el concepto de Patria, recuperar los conceptos que nos hablan de esa Patria Grande.

-En la conciencia de los argentinos existe hoy, cuando se refiere al 24 de marzo, un cambio: lo que en un principio se decía únicamente “golpe militar”, ahora quedó marcado como “golpe cívico-militar”.

-Coincido plenamente. Creo que mucho más fuerte es lo que tenés enfrente y ahí están los intereses monopólicos, en términos comunicacionales, los que sostienen lo contrario; es decir: Clarín es tan responsable del golpe –y lo digo en todos los términos-, lo mismo que La Nación, son responsables de lo que pasó. Esa es la gente que estuvo en la cena de (Mauricio) Macri; a esto hay que entenderlo también, son los mismos que defienden los intereses de los que se colgaron de las fuerzas armadas para que éstas hicieran el trabajo sucio.

-El texto Nº 4 de la magnífica obra “Taki Ongoy”, de Víctor Heredia, refiriéndose al gran alzamiento diaguita de 1630, dice: “No fue la nuestra una lucha de bárbaros contra seres civilizados, no lo fue. Luchábamos por la libertad y don Juan Chelemín, el bravo cacique, fue nuestro líder y guía”. ¿Cuál es el punto en común entre aquel líder indígena y una víctima del terrorismo de Estado como fue Nelly Yolanda Borda, parte de la trama de tu película?

-El eje central de la película “El jardín de Juan Ctkhealiemín”, que se estrenó el 24 de marzo de 2014 en el Cine Teatro Catamarca, es que la historia se repitió en ambos casos. Es  difícil probar el tema de la entrega, pero lo que se conoce a nivel de voz popular es que hubo entrega en los dos casos. En el caso puntual de Chelemín, fue el indio Utis Amaya el que lo entregó y en el suceso de Nelly Yolanda Borda ocurrió lo mismo. Se conoce perfectamente que semanas previas a su desaparición hubo gente que estudió bien la zona de Belén, ya había sido marcada. En Londres (Belén) se estacionaron 3 camiones con militares que mintieron que iban en busca de traficantes de drogas cuando en realidad el operativo era para secuestrar a Yolanda. Fue una crueldad y una animalada, era una simple militante política que realizaba un fuerte trabajo social; tenía todo el derecho del mundo a compartir un ideario con otros compañeros, lo que por supuesto no justifica para nada que haya sido secuestrada un 27 de enero de 1977, y nunca más se supo de ella.

-Sobre tu película hubo una infeliz frase de la diputada Buenader, cuando dijo que habría que preocuparse más por los derechos humanos de los vivos. ¿Te merece alguna opinión?

-No hay ningún justificativo; si lo hubiese pensado dos veces, seguro que no lo dice… el tema es que hay que pensar. Debería preguntarse mejor qué hice yo cuando se estaban llevando a catamarqueños en aquella época. Habría que preguntarle qué hizo. Lo de esta señora fue una utilización política de baja estofa. De más está decir respecto de los derechos humanos que todavía hay muchas cuestiones por solucionar.

-En este 24 de marzo se notó la ausencia en los diarios locales de pronunciamientos sobre la fecha por parte de varios partidos políticos, entre ellos la UCR. ¿Qué significado tiene para vos?

-Se trata de un indicativo claro de ese compromiso que tuvo ese partido con sus hombres trabajando para aquel proyecto, básicamente aquí en Catamarca. A nivel nacional hay muchas cosas que se pueden objetar, pero al menos hay un compromiso mínimo por parte de los partidos políticos, excepto –y en esto quiero poner mucho énfasis- una fracción política raramente cipaya por tradición, el Partido Comunista, que estuvo muy comprometido en el ‘43 con la Unión Democrática y ofreció sus militantes en el ‘55 para perseguir y cazar peronistas y, además, son los que levantaron en el ‘76 la consigna de que (Jorge Rafael) Videla era democrático. Lo más triste de la UCR es que rompió, con el acuerdo con (Mauricio) Macri, una línea histórica que tuvo su eje en el pensamiento de Hipólito Yrigoyen.

Foto de Victor Martinez 3

-¿Qué tiempo te llevó hacer la película “El jardín de Juan Ctkheakiemín”?

-Empecé a trabajar en la investigación en el 2011 y la terminé en febrero del 2014. Tengo que agradecer de manera especial a Belén, siempre digo que la película es de Belén, es de Catamarca, yo apenas fui un instrumento, nada más. El gobierno provincial se portó muy bien conmigo, y fue un orgullo que la gobernadora Lucía Corpacci estuviera presente el día del estreno, que la secretaría de Cultura la haya auspiciado y que la declararan de interés cultural los concejos deliberantes de Belén y de Santa María.

-Resulta saludable hablar sobre los derechos humanos con la más absoluta libertad, pero si como dicen el peligro siempre está al acecho, ¿no crees que está faltando mayor educación sobre el tema para conocimiento de las nuevas generaciones?

-Un tema clave, sin lugar a dudas. En términos curriculares, es una gran falencia que tiene el sistema educativo por aquello de que no se puede querer lo que no se conoce y creo que en nuestro país hace falta, esencialmente, como decía un gran antropólogo como Guillermo Magrassi, mirarnos un poco más hacia adentro. Esto es lo que tiene que enseñar la escuela: mirarnos entre nosotros y valorar lo que tenemos. Todas esas cosas, que enaltecen a la condición humana, el sentirse americano, no se conocen en profundidad. Erróneamente, se prioriza el tenés que ser y para poder ser tenés que tener y se deja lado lo prioritario que es el estar, el sentarse una tarde, tomar unos mates y ver el atardecer; esto, que constituye un lujo en la vida, no lo tiene cualquiera.

-¿Quién está en deuda con los 30 desaparecidos en Catamarca?

-Creo que existe una realidad indiscutible y que en algún momento se debe replantear el tema como sociedad, y pensar seriamente en esta vida democrática, a la hora de emitir un voto por ejemplo, quiénes son los confiables. Aquí hay responsabilidades concretas y si bien no se puede hablar de complicidades de carácter exprofeso, cuando se acompañan estos procesos con el silencio se termina siendo cómplice. Hay que asumir esa verdad que se vivió en la provincia y que se ocultó por mucho tiempo, alguna vez alguien tiene que decir y hacer algo. En la película, bien lo dice el Dr. Guillermo Díaz Martínez: ¡Cómo puede ser que en el juicio a los represores en Catamarca, a ningún docente de la carrera de Derecho se le haya ocurrido llevar a los alumnos! Y la Universidad Nacional de Catamarca es una casa de altos estudios que tiene que responder al pueblo catamarqueño y no a un determinado sector político.

-La escuela no debería ser cómplice del silencio, de algo así como “de esto no se habla”.

-¡Por supuesto! Pero hay algo muy contradictorio: en la escuela, a lo largo de los ciclos primario y secundario, se habla bien de un criminal, concretamente Sarmiento.

-¿Domingo Faustino?

-Claro, un tipo que decía abiertamente “no hay que ahorrar sangre de gauchos, porque no vale nada”, y encima tiene un himno. Y yo no estoy en contra de Sarmiento porque sí nomás, simplemente digo que hay que mostrar la realidad. El mismo (Arturo) Jauretche dice que todo lo que crearon en torno a la figura de Sarmiento son mentiras. Entonces, si esa historia se inculca a fuerza de insistencia, me pregunto por qué nosotros no podemos empezar a insistir en el otro objeto, que significa comenzar a revisar toda la historia. Con esto no queremos ser los dueños de la verdad, pero discutamos los distintos puntos de vista esgrimiendo argumentos sólidos; no se puede estar todo el tiempo sosteniendo la idea de que hay puntos que es mejor ocultarlos, porque a la larga o a la corta eso salta a la vista. La memoria popular es el cofre más sagrado que existe, no olvidemos.

-El país se debate en un clima exasperado de todos contra todos. ¿Es que no hay un punto en común y, peor, la sensación de que nada nos une?

-Yo creo que hay puntos en común y es que debemos entender cabalmente qué es lo que se entiende por Patria, por nación, por pueblo; hay distintas concepciones y desde ya todas respetables, pero debemos tener en claro cuál pensamiento priorizamos en función del bien común, y aquí es donde saltan las diferencias.

-¿Por qué peronista?

-Tengo dos referentes en mi vida para haber entendido lo que es el peronismo: mi abuela, la mamá de (Manuel) Isauro Molina, doña Aurora Molina, y por supuesto Isauro, por quien tengo una gran admiración, porque dedicó su vida íntegramente a defender los ideales peronistas. Lo que le pasó a manos de los militares fue muy triste, y si yo soy peronista en gran medida se lo debo a él.

-¿Por qué crees que el silencio le fue ganando a la memoria en Catamarca en los últimos años?

-Porque hay un trabajo sistémico muy fuerte en el cual mucho tienen que ver los medios de comunicación. La educación formal compite con la educación informal, la cual dan los medios, con una clara desventaja, porque un chico puede estar 4 ó 5 horas por día con un docente, mientras el televisor, por ejemplo, lo bombardea durante 12 horas diarias; en esto hay que trabajar, y bastante. También están las campañas publicitarias, que muestran cómo se puede lograr todo con la ley del menor esfuerzo, y en esto se ha trabajado –vaya casualidad- desde el 24 de marzo de 1976 en adelante y se ahondó en el orden nacional en la era menemista, que fue algo así como la frutilla del postre.

-¿Qué recuerdos tenés de la “Fray Mamerto Esquiú”, tu escuela?

-A la “Fray” le debo todo, escuela a la que fui desde el jardín de infantes. Recuerdo que en esa institución, junto a los chicos más humildes del secundario, armamos un grupo estudiantil al que le puse el nombre de “ENUT” (Estudiantes Normalistas Unidos Triunfaremos), ya venía encarando para el lado de “unidos triunfaremos”, como dice la Marcha Peronista.

-Hoy, en la vida cotidiana, ¿qué te hace expresar “que lo parió” y qué te hace decir “esto me gusta”?

-Detesto la hipocresía, no la entiendo, y hasta admito que soy intolerante con ese tema, ahí cabe el “que lo parió”; por el contrario, me despierta mucha admiración la dignidad del pueblo humilde, ese que te da todo sin pedir nada a cambio. Uno lo puede comprobar cuando va al interior, donde alguien te ofrece su catre para dormir y ese alguien duerme en el suelo, y tiene esos gestos sin ningún tipo de especulación. Se perdió eso de “voy a hacer una gauchada” sin pensar en una recompensa, y esto es lo que me gusta.

-¿Cuánto vale tener ideales?

-¡Sin lugar a dudas: mucho! Es la savia que alimenta y le da sentido a la vida; vivir sin ideales es muy triste, tan triste como vivir sin dignidad. Es linda esta cosa de valorar el esfuerzo, de obtener logros mediante el sacrificio


“EL JARDÍN DE JUAN CTKHAELIEMIN”

28 enero 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, de nuestra redacción

Ante nuestra ausencia “forzada” (página hakeada) de la web  por casi un año, y frente a la ¿imposibilidad? de solucionar el tema por parte del ELSERVER.COM quien nos brindaba la plataforma -no gratis desde ya-, decidimos volver a nuestro anterior blog de wordpress. Esta es la razón por la cual vamos dando a conocer poco a poco  los trabajos que seguimos realizando desde febrero del 2014 hasta nuestra reaparición.

Presentamos acá la última película de nuestro director, estrenada el 24 de Marzo de 2014 en la provincial de Catamarca como acto central del Día de la Memoria, por la Verdad y Justicia, con la presencia de la Sra Gobernadora de la Provincia Dra. Lucia Corpacci.

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AFICHE NUEVO

 

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Estreno 1

 

“EL JARDIN DE JUAN CTKHAELIEMIN”

El film, en términos de relato, está atravesado por los artilugios que en forma de reiterados señalamientos, aparecen mostrando el ocultamientos que hace la “Historia Oficial” de un pasado real, el que fue sustituido por otro fantaseado por “académicos” del sistema educativo triunfador en “Caseros”. Historia de un pasado, soñado, sentido, pensado, trabajado y padecido por pueblos originarios y posteriormente por los hijos de sublimes mezclas; un pasado que fue y sigue siendo construido a diario y heroicamente por gente común, simple y sencilla; tan simple que las autoridades educativas creyeron no era ni es merecedor de ser incluído en las currículas educativas. Historias que fueron perversamente ignoradas por mucho tiempo, cinco siglos, salvo períodos que fueron honrosas excepciones.

La película da cuenta del por qué el poder dominante creyó necesario darle a nuestro pueblo otra identidad; y que mejor y más sencillo que adoptar identidad ajena. Si fue un despojo no solo perversamente material sino y fundamentalmente cultural el que hicieron los   europeos durante los siglo XVI, XVII y XVIII, no muy distinto fue el despojo permitido a la oligarquía nativa por la última dictadura a fuerza del genocidio de una generación de luchadores políticos y sociales. Esto en el film queda claramente patentizado.

Paradójicamente el film intenta ser un canto a la vida, a los ideales y a los valores que en momentos históricos diferentes de un lugar determinado encarnaron dos personajes: El cacique Juan Ctkhaeliemin, bravo guerrero que encabezó el mayor alzamiento de pueblos originarios contra el invasor europeo alrededor de 1630 y Nelly Yolanda Borda militante político-social entre 1970 y 1977 año en que fue secuestrada y desaparecida por la última dictadura militar. Valores que honran la vida, valores perennes que aún hoy la hacen merecedora de ser vivida. Es una película que suena a melodía casi silenciosa, apenas murmurada por el entorno natural de un lugar único. Silencios que en otros momentos desaparece tapado por el pasado que a modo de sumbido aparece y alerta. Esos bellos y propios sonidos de ese hermoso lugar que es Belén, Dto. ubicado en el noroeste de la Pcia de Catamarca, son acompañado por relatos y testimonios.

Es claro que además de ser un documental -en partes ficcionado- se trata de una película en primera persona. La cámara, de manera subjetiva, ubica espacio-temporalmente una historia que no es otra que la búsqueda de la propia identidad del documentador quien intenta reconstruir el rompecabezas que constituyen datos y experiencias acumuladas en su memoria; una historia que hurga un pasado remoto que le fue escondido y otro reciente desconocido por él y que hacen a la esencia de sus ideales. Muestra el modo, y los hechos que permitieron al realizador-narrador vincularse con ese pasado y dos historias muy propias de un lugar demasiado particular y casi único en virtud de la idiosincrasia de su gente, y que por el relato uno descubre que se trata de un pedazo de tierra muy vinculado a profundos sentimientos del realizador.

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Clickear este link para acceder al trailer:

 http://youtu.be/IMqEVTJF1V4

En el entramado de imágenes las historias de ambos personajes juegan de manera paralela. Pero además y a través de ellas se muestra que no por casualidad la protagonizaron dichos personajes y que ambos eran oriundos del mismo lugar, solo separados por el tiempo; una en el pasado remoto y la otra dentro de un pasado cercano que tuvo al narrador como protagonista y en cierta manera víctima ya que muchos de sus compañeros y amigos están desaparecidos.

El film desnuda historias muy escondidas dentro de la narrativa y el discurso oficial academicista hasta de la propia Catamarca entre ellas la historia de uno de los personajes víctima fatal de aquella dictadura genocida, Nelly Yolanda Borda. También es justo y necesario destacar que estos temas recién en los últimos diez años fueron puestos en vidriera por decisión de los dos últimos gobiernos democráticos nacionales.

El film bucea las razones de su anterior -y en no pocos casos actual- exclusión de ciertos hechos de las currículas asociadas a la enseñanza de la Historia y de los Estudios Sociales tanto en el orden nacional como provincial. Aún así, la visión y el abordaje de las historias en el film resultan muy respetuosos. Refleja poéticamente sueños, ilusiones y los trágicos finales de ambos personajes a través de danzas. Muestra el camino que tuvo que recorrer el realizador para poder reconstruir y poner en imagenes la vida y los ideales de Juan CTKhaeliemin (Cacique Calchaqui apodado el “Tigre de los Andes”) descuartizado en 1633, y Yolanda Borda, joven militante del campo popular en las filas del PRT, desaparecida forzadamente en enero de 1977 y luego asesinada en el campo de concentración “Arsenal” en la provincia de Tucumán; ambos oriundos de Belén. El detalle más significativo el espectador lo podrá encuentra en las danzas ya que pasan a cumplir un rol fundamental en la película porque forma parte de la idiosincrasia propia del lugareño. Con ellas se muestra el amor por la vida y el apego por el placer de vivirla hecho carne en el pueblo “belicho”.

Otra característica destacable del film es que junto a la narración, las imágenes dan cuenta de la cosmovisión que los pueblos originarios tenían; muy diferente a la del conquistador. Se retrató lugares donde se registraron los principales hechos históricos de aquel gran alzamiento, de aquella resistencia que Ctkhaeliemin encabezó. Relatos, sonidos e imágenes juegan mágicamente con la imaginación del espectador dando cuenta de los espacios y tiempos de cada historia.

El film documentó valores e ideales que movilizaron y decidieron a estos dos seres dedicar sus vidas a esa lucha en contra de la opresión de los poderosos, los usurpadores de tierras, de bienes, de derechos, en síntesis, seres decididos a enfrentar a los hurtadores de dignidad humana.

A través de relatos de un antropólogo, Dario Iturriza, investigador respetuoso no solo de las fuentes que el rigor científico exige sino también de esas historias envueltas en heroísmo que aparecen dibujadas casi mágicamente por el escritor catamarqueño Joselín Cerda Rodriguez y de los relatos populares de trasmisión oral que llegan hasta la actualidad, el realizador pudo reconstruir gran parte la vida de aquel bravo cacique.

La película muestra cómo la última dictadura militar que asoló a la Argentina, obró de la misma manera que aquellos invasores que vinieron de Europa a partir de 1492 e hicieron desaparecer vidas, cuerpos y culturas para apropiarse de lo ajeno e imponer la suya. La última dictadura también se llevó no solo la vida sino el cuerpo de una luchadora popular, Nelly Yolanda Borda. A través de testimonios recogidos en San Fernando del Valle de Catamarca, en el propio Belén, en Salta y en Tucumán, el realizador logró reconstruir la vida y los ideales de esta joven que también como Ctkhaeliemin, nadie sabe adónde fueron a parar sus huesos.

La fotografía que estuvo a cargo del belga Olivier Auverlao -varias veces premiados internacionalmente por sus trabajos- retrata sitios arqueológicos como los del Shincal, Asampay, Pozo Verde en el Dto de Belén y paisajes ineditos a lo largo de los Valles Calchaquies.

CARATULA DEL FICIP

 

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Para accede a una proyección con posterior debate y presencia del Director del film solicitarla con anticipación en un tiempo no menor a 60 para programar la misma a:

Los Locos Bajitos

Producciones Audiovisuales Argentinas

Av. Triunvirato 3971 – “C” – C.A.B.A. (CP: 1341)

llbpaa@gmail.com

Requisitos técnicos: Pantalla, cañón de proyección, audio para sonido Dolby, proyector de DVD o Blue Ray.