LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, TODA UNA CUESTIÓN

8 marzo 2009

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DISCURSO HEGEMÓNICO, OBJETIVIDAD Y ÉTICA.

Por Ariel Magirena (1)

Nunca como hoy la relación entre medios de comunicación y poder había respondido con este nivel implacable de dialéctica al punto de romper los paradigmas fundamentales del periodismo. Ante la abundante literatura acreditada existente, vamos a saltearnos el análisis de cómo llegó el capitalismo en su fase más perversa, el neoliberalismo, a instalarse como discurso hegemónico y a diseñar ideológicamente la estructura actual de la propiedad –la concentración- de los medios de comunicación de masas, para intentar abordar la problemática del ejercicio del periodismo, que hoy entraña, como nunca, la pertenencia de clase de los trabajadores de prensa. Probablemente esta conciencia sea uno de los escollos más visibles al momento de pensar y discutir los aspectos de incumbencia social como los de organización y lucha gremial en el ejercicio de nuestra profesión. Convertida la información en mercancía y los medios en escaparates el actual modelo informativo no necesita periodistas más que vendedores. Así el modelo del, o la, periodista exitosos es el de mayor exposición, investido de un poder que aquilata sus capacidades de seducción y de persuasión. Un modelo individualista y superficial que forma “estrellas” que están por encima de la sociedad y de las relaciones de clase. Un modelo que es doblemente mentiroso al sugerir a sus estrellas periodísticas que son más importantes que la mercancía que venden, ocultándoles que ellos mismos son una mercancía. Un modelo que también vende vendedores.

Sabemos que la palabra expresa el pensamiento, por lo que también influye en el pensamiento. La desaparición de categorías en el relato social, cuidadosamente secuestradas en la guerra semiológica, implica la clausura de conceptos que describen la lucha de clases con la intención de que lo que no se describe no exista. Así en la argentina, laboratorio de preferencia del pensamiento colonial, el discurso hegemónico virtualmente suprimió de la ex política la denominación del “pueblo”, eje, protagonista y sentido de la lucha social, por el lavado apelativo a la “gente”, categoría preferida por la inmensa y reaccionaria clase media que entiende así excluyentemente a sus pares. Del mismo modo se inaugura la universalización de categorías como regalo a las oligarquías o las nuevas burguesías, como está ocurriendo respecto del conflicto de intereses desatado por los terratenientes en relación con la renta extraordinaria de las exportaciones agrícolas, a quienes, graciosamente, la prensa liberal califica de “campo”, pese a que representan el tercio de los propietarios y el 5% de la capacidad productiva (medida en fuentes de trabajo). Así también, sólo como ejemplo, los residentes de los barrios más carenciados son “habitantes” u “ocupantes” en oposición abierta a “ciudadanos”, o los niños en delito no son sino “menores”, hoy bandera de la campaña sobre la “inseguridad”.

Casi está de más decir que esta clausura de categorías impone también la agenda periodística y habilita el “relato” de la realidad que, por cierto, está embebido de la estructura ficcional que funde y confunde la información con el show. Pese a que el análisis científico de los medios revela la grosería con la que se aplican los mecanismos de manipulación el sistema cuenta con que la prensa está formada con su modelo discursivo y su perspectiva. De tal manera que no necesita que cada redacción tenga en sus mesas “cuadros” ideológicos que marquen el sentido editorial o actúen como policías del pensamiento. Si no posee pensamiento crítico, el periodista liberal reproduce “naturalmente” el discurso y la perspectiva dominantes. Los medios degradan, corrompen y sustituyen el sentido común mientras encorseta a los periodistas y comunicadores en paradigmas vetustos pero que le son favorables. El primero es uno de los mitos mejor instalados y convertido en valor y prejuicio: la objetividad. Los medios de masas no necesitan ser objetivos sino simplemente declararse así, del mismo modo que se titulan “independientes”, y replican a los medios, y periodistas efectivamente independientes, exigiéndoles “objetividad” en un escenario en cuya composición sólo aparecen los elementos por ellos seleccionados. La reivindicación de la objetividad periodística busca anular al periodista y al comunicador como “sujeto” para tenerlo como “objeto”, como herramienta. De hecho la objetividad es el atributo de los objetos; la de los sujetos, la subjetividad. Es aquí donde se impone declarar un frente de batalla en la guerra semiológica: el periodista no será objetivo sino, veraz, profundo, responsable y contextual, todos ellos valores éticos fundamentales y excluyentes.

Pero qué pasa con los comunicadores que no son periodistas? Para desgracia del modelo liberal no están formados en sus claustros ni en sus empresas y, aunque no dominen las técnicas ni la teoría de la comunicación de masas, son la voz emergente de un contexto social definido, aún cuando innominado. Y representan, probablemente, la trinchera de la verdadera contra –comunicación frente al discurso único reproducido en cadena mundial. Los medios de producción alternativa, como de propiedad alternativa son, sin necesidad de tener un discurso único, los verdaderos representantes del valor de la comunicación: la diversidad. De voces, de pensamientos, de ideas, de culturas, de estilos, de estéticas, de sujetos sociales.

La argentina se prepara para discutir una nueva ley de servicios audiovisuales que reemplace a la ley de radiodifusión impuesta por la dictadura más sangrienta de su historia. Significará el saldo de una larguísima deuda que tiene la democracia cuyos antecedentes democráticos más cercanos se encuentran en el gobierno peronista de la mitad del siglo pasado: el estatuto del periodista, de 1946 y el derecho popular a la comunicación y la información que formaban parte de la constitución revolucionaria de 1949, que debieron ser incorporados, junto con otros derechos, por la presión popular, en la constitución que impuso la dictadura de 1955 y sobrevivieron hasta la que rige hoy desde 1994. Con una concentración inédita de la propiedad de los medios, convertidos, como calificara Nicolás Casullo, en el partido de la derecha de mi país, por primera vez se discutirá el fin de los monopolios y el derecho de las organizaciones sociales, comunitarias y el Estado, de ocupar equitativamente el espectro. Un desafío que es una ofrenda para una democracia de contenidos y una responsabilidad para los periodistas que reconozcan su rol social, su pertenencia de clase (trabajadora), y su categoría política: pueblo. Pero fundamentalmente un paso gigante en la disputa continental contra el pensamiento colonial.

(1)Ariel Marigena integra la Comisión de Medios de CARTA ABIERTA

El blog de Carta es: http://cartaabiertaa.blogspot.com/

Comisión de medios de Carta Abierta: http://www.mediosencartaabierta.org/

El Foro de Discusión de Medios es: mediosencartaabierta@googlegroups.com

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LA NACIÓN ¿AL BORDE DEL ATAQUE DE NERVIOS?

13 febrero 2009

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Por EL FIERRO DE MARTÍN

A esta altura del partido, y en un calamitoso estado de salud mental -al borde de un ataque de nervios-, a nuestra prensa “seria”, “objetiva” y “culta” se le está por “soltar la cadena” en cualquier momento y mandar su habitual elegancia y compostura a mismísima mierda.

Estamos hablando del matutino LA NACIÓN

Da cuenta de esta apreciación su última versión dominical -08/02/09-.

Los titulares y notas, en general, no tienen desperdicio. Veamos:

1).-El Mercado (alias “los negociados”) y la posible reaparición del proteccionismo en los Países Centrales (en cuanto a la producción estratégica, ¿alguna vez habían dejado de serlo?) la tiene muy molesta; teme copias vernáculas populistas.

2).-Los sudacas Evo y su constitución socialista, y Chávez con sus pretensiones y con “miles” de NO venezolanos a su propuesta, dan sobradas muestras del escozor -producto de la alergia- que esta gente le produce.

3).-En el orden local se ilusiona (y de paso fogonea) cualquier alternativa opositora al Kirchnerismo. Se esperanza con “decenas” de gobernadores -que cuando los contas son 6- que ya se alejarían del ex presidente. En otra página se inyecta dosis de optimismo con la posible conformación del “bloque Rural” ya que “para el campo, el conflicto es imparable” (¡Guarda con las frenadas brusca muchachos! No vaya a ser que esto ocurra, alguno toque el pedal del freno, y queden todos culo pa’ arriba.)

4).-Como recuperamos Aerolíneas y se desmanteló el negociado de las AFJP, presentan el viaje a España de nuestra presidenta con una Cristina bajando del avión en Madrid con la escupidera en la mano y dispuesta a pedir perdón(¿?) (¿Cuándo les nació a los Mitre tanto amor por los gallegos? ¿No era que la “categoría” se la obtenía en el “roce” –y negocios- con ingleses y franchutes?) y a dar explicaciones (“Clarín” desde sus líneas ofreció su apoyatura logística) a la monarquía parásita española.

De lo que no estába enterada La Nacíón es que en esta oportunidad el Rey Juan Carlos, el Boludaz…(perdón) de Borbón, no utilizó su conocida frase ¿“Por qué no te callas.”?, cuando Cristina comenzó a contarle las “alhajuras” que Iberia hizo con Aerolíneas Argentinas. Según fuentes bien informada de EL EMILIO, en esta oportu-nidad el Rey optó por un “Cállate, cállate, cállate, que me desespeeeeraaaaasssss!

5).-Por último y para no seguir entrando en detalles, “Juaco” Morales Sola (alias “ el ¿Me preguntas cuánto vale mi columna?”) junto al “filo-catedra-periodista” Grondonita(1) (de quien ya se encargó mi colega Pedro del Arrabal en este mismo blog) cierran con sus columnas (Morales Sola preocupado por el aislamiento internacional al que supuestamente nos llevó el Gobierno de los Kirchner) el espectro sintomatológico de este matutino. Pero la situación se vio agrabada cuando ciertos facultativos del gremio periodístico empezaron a visualizar espuma de rabia (¿involuntaria y circunstancial, o endémica?) por la comisura de sus labios de los jefes de redacción del matutino.

Resultaría un ejercicio inútil y agotador para nuestras neuronas analizar las delirantes elucubraciones que sus periodistas y columnistas hacen en cada una de estas notas. ¡No por lo sesudas que estas sean! Sino por el contrario, por el nivel de linealidad y mediocridad con que fueron construidas

Pero esta es la cruda realidad.

¡Este es uno de los medios gráficos de comunicación de la Argentina mediática real!

¡Este es uno de los diarios que se pretenden entre en los colegios!

¡Este es el periodismo “libre”, “serio” y “responsable” que forma la “conciencia” democrática y republicana de los “ciudadanos honestos” que pueden llegar a ser los futuros dirigentes (Dios nos libre y nos guarde) de nuestra gloriosa Nación!

Usted se preguntará: entonces, ¿para qué sirve leerlos? Simplemente para saber hacia donde van en su “corrida imparable” y, obviamente, elegir el camino contrario. Se propone desde estas líneas este curso de acción en la seguridad de que es el camino correcto, el camino elegido por el grueso del pueblo Argentino. Y también -¿por qué no?- el elegido por nuestros hermanos Suramericanos.

¡A no exagerar con la lectura de este diario muchachas y/o “chos”! A menos que ansíen ser “un ente rabiosamente antiperonista”, anque ya son muchos los que se disputan ese “nicho”.

El Fierro de Martín

(1) Resulta llamativo que el rescatador y elogiador de la “brillante” TV Argentina que tanto talento y originalidad nos regala diariamente –me estoy refiriendo a don Adrian Suar- no haya arreglado con la Noble para rescatar a Mariano Grondona de la mala copia de “Crónica TV” me refiero al Canal 26, para que engalane la programación del 13. Grondinita se sentiría “como en casa”.


LA OTRA FINAL, ¿UNA ETERNA FINAL?

2 julio 2008

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La convocatoria decía así: “La Otra Final”. El Lugar, la Cancha de River, el día 29 de junio. Y hacia allí me dirigí junto a mi negra, mi mujer.

Caminaba por las calles interiores del barrio -muy “paquete”- de Nuñez, rumbo al Estadio para hacer acto de presencia en lo que iba a ser la contracara de otro momento por mí vivido 30 años antes, la final del mundial de fútbol 1978. Y mientras lo hacía, una infinidad de imágenes y sensaciones aparecieron en mi mente y mi cuerpo; como en un flashback cinematográfico. De pronto y mágicamente las calles por donde transitaba se atiborraron de fantasmas, componiendo un aquelarre orgiástico de gritos y empujones donde se mezclaban gente gritando “¡Argentina!”, todos con sus banderas, y “servicios” de civil junto a “canas” de la Federal y “milicos” del ejército que patrullaban en camionetas, custodiando el “evento” para que no se desmadre.

La sensación era por demás extraña ya que yo, aquel 25 junio, no había estado en ese lugar. En aquella oportunidad vi el partido en la casa del “ruso”, un entrañable amigo. ¡Cosas de Don Mandinga y de cómo y cuándo se le ocurre meter la cola en cuestiones de memorias colectivas!

La cuestión es que aquel partido se había jugado en esa misma cancha hacia donde dirigía mis pasos. ¡Pasaron ya 30 años de aquel día en que el equipo Argentino de fútbol había salido campeón del mundo! ¿Por qué lo que debió ser algo grato, con el tiempo terminó siendo tan ingrato?

No se puede negar que cada vez que se acerca otro aniversario de la obtención de aquel campeonato mundial, la confusión en el colectivo social es cada vez más grande y muy llamativa a la vez. Sostengo esto porque es más que evidente el esfuerzo periodístico de las redacciones deportivas por “separar los tantos”(¿?), lo político de lo deportivo(¿?), no consiguiendo hasta hoy absolutamente nada. ¿Y por qué no lo consiguen? Por ser absurda la propia pretensión. Fueron los propios milicos los que mezclaron al deporte con el honor nacional y lo usaron para tapar su horrorosos crímenes. ¡Los Milicos usaron el deporte para hacer política! ¡¿Cómo que no se puede mezclar?!

Lo cierto es que cada 25 de junio, nadie sabe si festejar, si llorar o lamentarse por la Copa obtenida, una copa teñida.

Los jugadores de aquella selección ¿tampoco sabían?, Y si lo conocían, ¿qué podían hacer? ¿No jugar la final? Simplemente pido colocarse en el pellejo de aquellos futbolistas.

La tarde de este domingo de junio de 2008 era gris. Quizá no tan gris como la de aquel 25 de junio de 1978, donde el negro de las pasiones se mezclaba con un extraño blanco, el de las emociones, para lograr un gris no casualmente triste, más tirando hacia el oscuro. O quizás mi estado de ánimo en aquella jornada me hizo verlo así. Pero para mí aquella tarde de 1978 que asomaba a mi memoria había sido una tarde gris, de un gris bien oscuro.

Cuando terminó aquel partido, una masa de argentinos, que en su gran mayoría ignoraba lo que estaba pasando en el país, y menos aún lo que les estaba pasando a muchos de sus compatriotas, salieron a las calles; saltaban y gritaban por todos los rincones de Buenos Aires –“El que no salta es un Holandés”, acompañado de -“Argentina”, “Argentina”. Y la multitud deambulaba por la ciudad cantando y gritando, sin saber que sus cantos y gritos tapaban otros gritos. Los gritos de muchos otros que en esos momentos estaban padeciendo el horror de haber sido arrastrados al infierno. Los habían arrancado de sus casas de golpe, o a los golpes.

El apretón de mano de mi mujer me sacó por unos instantes del estado de trance. Pero de una manera mágica, inmediatamente volví hacia aquellas imágenes. Y allí estaba la ESMA, una de las tantas salamancas. Se encontraba a no más de 500 metros de aquel estadio donde otra leonera1 rugía por el logro de la copa del mundo. En aquella Salamanca estaban decenas, cientos, vaya uno a saber cuantos Argentinos, padeciendo el dolor en sus carnes por haber osado pensar distinto, o por haber abierto el corazón hacia la compasión por los que menos tienen, por querer ser solidarios con los que más sufrían, por el simple delito de pretender una sociedad más igualitaria. Pero la “sociedad”, mi sociedad, estaba afuera, festejando inocentemente el triunfo de un simple partido de fútbol; enfervorizados y azuzados desde los medios, gritando como lo suelen hacer los desaforados; como si con esos gritos, con esos gestos ampulosos, limpiaran el honor de la Nación que estaba siendo mancillado.

¡Y claro que lo estaba! ¡La vida estaba siendo mancillada! ¡el valor de vida de cientos, de miles de humanos era pisoteado!

“Porque los Argentinos debemos mostrar al mundo que somos derechos y humanos” gritaba el gordo Muñoz desde Radio Rivadavia arengando a la multitud; a esa misma multitud que lo había hecho perdedor en la batalla de los papelitos encabezada por el glorioso “Clemente”, cuando el gordo intentaba que los muchachos de la “popu” se comportaran como principitos ingleses.

Muñoz arengaba, Videla, Agosti y Massera festejaban y entregaban el trofeo a nuestros campeones mientras la dignidad de vidas humanas estaba siendo vilipendiada; y los gritos de dolor acallados por otros gritos; sin que nadie dijera nada. Sin que nadie hiciera nada. ¿Y que podía hacer cualquier argentino, si muchos estaban aterrorizados por el miedo? Solo atinaban, instintivamente, a preservarse para no ser otra victima más. Y no se hizo nada. Los medios de comunicación, cómplices de aquella dictadura, tampoco decían nada, ni siquiera se quejaban de censura. ¡Nadie hizo nada!

 

¿Nadie? ¡Mentiras!

Decena de pañuelos blancos pedían, imploraban saber algo de sus seres queridos secuestrados, se desesperaban al intuir los gritos de sus hijos torturados, aquellos gritos silenciados. Y no eran escuchadas. Incluso llegaron a ser por muchos ignoradas. Hasta se animaron a apodarlas como las LOCAS de Plaza de Mayo.

Pero aquella tarde noche del 25 de junio de 1978, hubo gestos de algunos de la multitud, que por lo menos para mí, no pasaron desapercibidos. No pocos de los que gritaban, de pronto se paraban y se quedaban pegados a los televisores de las vidrieras viendo y preguntándose ¿por qué los Holandeses no iban a recibir el premio de subcampeones.? ¡Algo está pasando!, se decían. Tampoco faltó el descolgado que sugería desde su irracional pasión -“Porque son unos cagones, les da vergüenza haber perdido con unos sudacas. ¡Que se caguen! Le rompimos bien el culito!” -Y continuaba su ruta saltando y gritando –“el que no salta es un holandés”.

Por ahí, alguien se animó a balbucear algo parecido a -” dicen que los chabones no quieren recibir ningún trofeo de manos de dictadores torturadores”. Y allí se sumó otro preguntando -“Pero entonces ¿es cierto eso de los desaparecidos”?, mientras recibía un codazo del que estaba al lado al tiempo que le decía -“callate boludo a ver si te escuchan y todavía sos boleta”. La reacción fue de un reflejo condicionado. Todos, como si hubiesen escuchado una sirena de alarma, comenzaron a dispersarse, mezclándose con la multitud, Y siguieron cantando -¡Argentina, Argentina!!!

 

LA OTRA FINAL, la del 29 de junio del 2008, por el contrario, tuvo las tribunas casi vacías. Y Quique Pesoa, desde el escenario, tiró cifras de asistentes en un inocente gesto por levantar el ánimo de los concurrentes. ¿Era necesario detener el interés en el número de concurrentes?

Las Madres y Abuelas son el mejor ejemplo de valentía en soledad. ¡Otra vez estuvieron con la compañía de siempre! Ni más, ni menos, los de siempre, pero coherentes. ¿Hacía falta más?

Creo, sin temor a equivocarme, que las cifras de concurrentes a un Mitin, u homenaje, nunca hizo al contenido del acto mismo. Los enemigos de la vida, de la democracia y los derechos humanos, no se fijan en esas “pequeñeces”. Los números de asistentes siempre son esgrimidos por los mediocres que solo basan su fuerza en la cantidad y no en la calidad.

¿Y los Partidos de izquierda? ¿Adonde estuvieron? ¿No concurrieron para no apoyar al gobierno? ¡¿Qué pasó muchachos?! ¡¿Otra vez les corrieron el tarrito donde debían hacer pipí?!

LA OTRA FINAL, o una eterna final que como sociedad todavía deberemos seguir jugando, algunas veces ansiosos, otras desilusionados, con poco apoyo en las tribunas, pero firmes, seguros y convencidos de que el partido de la vida solo lo ganamos si lo seguimos jugando; todos, o casi todos. El número de jugadores, por ahora, poco importan. Hay que seguir sumando.

pedro-del-arrabal-y-el-pocho


1 Así le llamaba “Gatica, el Mono” a la Popu del Luna Park


Disputa Clarín – Gobierno Nacional

11 mayo 2008

¿PERIODISMO INDEPENDIENTE O LOBBISMO EMPRESARIO?

En esta oportunidad nos dedicaremos a tratar el tema “Grupo Clarín” que dice ser acosado por el actual gobierno “atentando injustamente” contra la libertad de expresión.

¡Justo con ellos que son los paladines en la práctica periodística “objetiva e independiente”.

Para aquellos que no son del país, les explicamos que estamos hablando del Pool multimedial que, prácticamente, monopoliza gran parte de los medios masivos de comunicación no solo de la Capital Federal de la Republica Argentina, sino de gran parte de los medios informativos del interior del país.

Pero, ¿en que momento histórico nace este Pool? Porque todo monopolio, para surgir como tal y consolidarse, requiere de determinadas condiciones previas, sobre todo políticas. Está últimas –creadas artificialmente- son las que por lo general indican el momento adecuado en el que debe realizarse el parto. Los parteros suelen “políticos” quienes, además, son los que le brindan al “Pool-bebe” las primeras “ropitas jurídicas” para vestirlo de “legalidad”.

Recurramos un poco a la historia.

En mayo de 1989, a cuarenta días de abandonar la presidencia, el ex presidente Raúl Alfonsín, se dio tiempo para pasar al Congreso de la Nación el proyecto de ley modificando el artículo 45 inc.e de la ley 22.285 de Radiodifusión. El lobby efectuado por Clarín había resultado. Logró influir en el gobierno saliente, y el entrante del Dr. Menem, para eludir la traba de Ley del artículo mencionado. Tanta fue la presión de Clarín que un gobierno que estaba acosado por problemas de todo tipo, por saqueos a supermercados y por una hiperinflación, que logró que con la firma del Ministro del Interior, Juan Carlos Pugliese, Gabriel Dumón como ministro de Educación y Jesús Rodriguez como Ministro de Economía, rubricaran el proyecto de Ley. Se trata de una norma en verdad extraña al régimen de radiodifusión, contraria al principio de garantías institucionales, cuya subsistencia afectaría a la legitimidad a cualquier proceso de privatización de licencias. Más fácil que a Alfonsín fue hacerle lobby al nuevo gobierno de Carlos Menem. Era necesario porque Alfonsín acortó su mandato en seis meses y el Congreso no había tratado la modificación. No bien accedió Menem al poder, envió al Parlamento la Ley de Reforma del Estado que modificó las pautas de Radiodifusión derogando el artículo que inhibía a los propietarios de medios gráficos volcarse a los medios electrónicos. Con mucha habilidad, Clarín se dice que principalmente por intermedio del diputado José Luis Manzano-, logró su objetivo, Carlos Menem lo consintió, y sus ministros también, sin que fuese neutral ni objetivo1

Como se podrá apreciar, estos engendros no nacen para servir a la sociedad. Sus progenitores son, en esencia, corruptores, y los parteros políticos corruptos. A estos últimos –los padres del “mal”… nacido- luego los denuncian periodísticamente por actos de corrupción para sacárselos de encima y no tener que pagar costo alguno por los servicios prestado. Su gestación siempre está asociada al acrecentamiento del patrimonio económico, y por ende, de poder. Solo así pueden incidir y condicionar libremente a cualquier gobierno: sea este de derecha, centro o izquierda.

¡Una linda forma de presentarse en sociedad como “periodismo independiente, objetivo y fiel defensor de la libertad de prensa”.!

Hasta tienen defensores internacionales: la S.I.P. (Sociedad Interamericana de Prensa) que siempre “cacarea” cuando tocan a algunos de sus pooles miembros y guardan respetuoso silencio cuando estos pooles avasallan a la pequeña prensa, utilizando sutiles formas de coacción hasta hacerlas desaparecer como competencia.

Por “obvio”, no será necesario explayarse en todos los perjuicios que le puede ocasionar a una sociedad la concentración de medios de comunicación de masas en pocas manos. Básicamente en relación con el derecho que tiene la ciudadanía a ser informada seria y responsablemente.

Sintéticamente, la concentración multimedial reduce y desfavorece la pluralidad informativa; es un peligro que la noticia se de en un solo sentido, anulándose los otros posibles; supone una amenaza a la veracidad de la noticia ya que si todos los medios informan lo mismo, resulta difícil verificar la realidad; además el periodista que se desempeña en un medio perteneciente al multimedios es sometido a un exceso de control porque tiene que moverse dentro de la línea, de la tendencia fijada por el dueño de los medios donde se desempeña.

Desde el poder y la posición que adquiere un pool, ¿Quién les puede impedir hacer lobbismo periodístico en favor de ciertos intereses y sectores sociales, o de grupos económicos para generar condiciones favorables que faciliten un posible cambio de nombres en el manejo de las “impolutas instituciones democráticas”? ¿La justicia? ¡Ja, ja, ja! ¿No se hizo lobbismo en otras ocasiones amparándose en “la libertad de expresión”?

La respuesta se la dejo a los lectores para no subestimarlos. Solo les brindo una pequeña ayuda. Estas “gestiones” periodísticas fueron -y son- una constante en la historia del país. Siempre sirvieron para “destrabar” posibles negociaciones a futuro en relación con el manejo de cuotas de poder dentro del Poder Público (gobierno Nacional, Provincial o Municipal)

¡De qué periodismo independiente, objetivo y libre hablan!

EL JUEGO DE LA PALABRAS (¿O DE LAS LÁGRIMAS?)

En esta oportunidad centralizaremos nuestro análisis en cierta terminología usada muy a menudo en los ultimas semanas por algunos de los periodistas del pool, en notas y comentarios aparecidos en el matutino “Clarín”-el diario de mayor tirada nacional perteneciente al Grupo-, en el vespertino La Razón (la espantosa versión sintética vespertina del anterior, de entrega gratuita), y en TN, el medio periodístico televisivo del monopolio que se identifica con el slogan “periodismo Independiente”. Trataremos de mostrar algunos aspectos interesantes de la “objetividad e independencia” que dicen practicar..

Recientemente los Jefes de Redacción (Uno de ellos premiado por el genocida Videla, en la última Dictadura Militar que padeció este país), columnistas políticos y económicos y demás yerbas de estos medios, incorporaron el término “Bases” como la palabra “chiche” dentro de su lenguaje periodístico. La utilizan unida a “consultar con las…”, poniéndola en boca de los dirigentes agrarios protestones cuando hacen declaraciones.

Recordemos que dicho término –Bases- tiene su origen en la jerga sindical. Aparece en boca de los delegados gremiales cuando estos se refieren a sus representados. Luego se extendió a los dirigentes gremiales al hablar de sus afiliados en ciertas negociaciones con las patronales. Por último es incorporados por los partidos de izquierda para referirse genéricamente a la clase trabajadora.

Esta palabra adquiere un determinado valor político cuando se trata de demandas, reclamos y aspiraciones gremiales por ser la clase trabajadora la más numerosa en términos cuantitativos en cualquier organización social.

Ahora bien, resulta más que interesante comprobar como para algunos “periodista” del multimedios Clarín, dicha palabra varía su valor y significado al momento de ser utilizada en sus “sesudos” análisis sobre ciertos movimientos y fenómenos sociales. En esta ocasión es muy evidente que esa variación de valor, está sujeta al sector social que produce la “movida”.

Veamos:

La palabra “Bases” , por ser más genérica al utilizarla en plural y con valor de cuantificación, reemplaza a la cifra que, para estos menesteres, sí define con la exactitud de un número una cantidad determinada de seguidores. Entonces “bases” puede ser 100, 2.000, 30.000, 400.000 o 1.500.000 personas, algo que en términos políticos no son lo misma cosa.

Resulta muy llamativo como dichos periodista rescatan la palabra “bases” y la sobredimensionan cuando reproducen declaraciones de los ruralista. En ellas, los “dirigentes” hablan de “consultar con las bases”, o “haremos los que las bases decidan”. En este caso la palabra “bases” sirve a los fines de magnificar la demanda sectorial. Más llamativo aún resulta comprobar la despreocupación que muestran estos mismo periodistas en relación con los míseros salarios que los patrones ruralista pagan a los peones, que en realidad son las verdaderas “bases” en el trabajo de campo. ¡Ni que hablar de “bases=números” cuando estos se refieren a personas de carne y hueso! Es más que evidente que los peones de campo, en número, son muy superiores a las “bases” patronales de los “gremios” ruralistas.

En términos de dólares, y para que el mundo tenga una idea acabada de qué estamos hablando, cualquiera sea el cultivo que se practique en la actividad rural, el peón rural recibe como paga por su trabajo 0,05 U$S contra los 100 U$S que gana el dueño del campo (hoy hombre “protestón”) por cada tonelada de producción exportable.

¿Qué pasó con la “sensibilidad” del “periodismo independiente” que temas como estos no llegan a afectarla?

Lo que se pudo comprobar al leer y escuchar los comentarios realizados por ciertos periodistas de estos medios en relación con look out ruralista es una marcada ignorancia y exacerbante caradurismo a la hora de hablar o escribir.

Para estos personajes parecería ser que hay: “Piquetes de Primera”(o sea los realizados por personas”paquetas”) y piqueteros de segundas llevados adelante por unos negros de mierda; cortes de ruta válidos, y protestas ruteras hechas por vagos de mierda; desabastecimiento justificado y protesta laborales “absurdas” con el solo fin de joderle la vida a la clase media por parte de unos negros de mierda.

¡¿Esto es el periodismo responsable, independiente, que defiende la libertad de expresión, y que objetivamente forma a la opinión pública?! O en realidad se trata de chatura, servilismo y mediocridad hecha periodismo que solo ensucia y busca degradar a esta noble profesión.

¿Se acuerdan muchachos/as de TN cuando hace un par de años, una granizada cayó en la ciudad y pusieron a los móviles de exteriores a chequear los daños en los autos de la clase media y los costos que esto le acarrearía a los dueños, y ninguno de ustedes se preocupó por la suerte de los que vivían en viviendas precarias a quienes la pedrea les rompió los techos, por dar un ejemplo?

¿Por qué no se meten con las Grandes Mineras que están saqueando el país y destruyendo el medio ambiente?

En su momento, la Sociedad Argentina en su conjunto, pacífica y sabiamente, tomará en cuenta estos llamativos “errores”.y sabrá que hacer con este tipo de periodismo.

El Fierro de Martín

(1) Extraído del portal www.rrppnet.com y corroborado por una investigación realizada por la redacción de “EL EMILIO”