LA HISTORIA QUE ENSEÑA A PENSAR EN NACIONAL ES IGNORADA POR LA EDUCACIÓN FORMAL.

17 julio 2017

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Historia; de nuestra redacción.

Para un Radical de alma

Roque Eduardo Molas,

amigo y colega,

con admiración y

profundo respeto.

V.L.M.

Victor L Martinez 4

Por Victor Leopoldo Martinez(1)

Quizá uno de los más notable historiadores argentinos, de lectura obligada para todos los que militamos en el campo Nacional y Popular, hoy en vida, sea Norberto Galasso.

GALASSO

De sus mejores trabajos entre los que se destacan SAN MARTIN, PERÓN, la excelente semblanza de nuestro FELIPE VARELA que yo haya leído (nombre que lleva su Centro de Estudios Históricos), tomé de mi biblioteca “JAURETCHE Y SU ÉPOCA, de Yrigoyen a Perón, 1901-1955”. Y lo hice por esa necesidad de compartir en este escrito un sentimiento que suele estrujarme el pecho. Lo quiero compartir con un gran amigo, casi hermano, radical alfonsinista el hombre. Tal vez porque en este texto documental él encuentre como encontré yo hace tiempo ya, las raíces comunes que nos unen; esa línea histórica que unifica las sendas que cada uno transitó políticamente pero que confluyen en lo Nacional, Popular y Latinoamericano.

Cuenta Galasso en este trabajo que: «Jaureche toma cada vez mayor distancia de los que se califican pomposamente intelectuales, esos compañeros reformistas que hacen gala de antiyrigoyenismo y rotulan a don Hipólito como “bárbaro ignorante”, como lo hace por entonces Sanchez Viamonte, personaje de esos para quienes los intelectuales son seres privilegiados que no deben contaminarse con las miserias del mundo y que solo en abstracto están dispuestos a apoyar las reivindicaciones populares, y eso a condición de que el pueblo analfabeto esté dispuesto a obedecer sus directivas pues la política es una “cuestión de cultura”, de “educar al soberano”».

ARTURO JAURETCHE 1

Galasso rescata de unos de los escritos inéditos de Jauretche lo siguiente: “Un estudiante yrigoyenista necesariamente tenía que ser un burro para un dirigente estudiantil…así me decía, años después, un compañero de Universidad que me tenía conceptuado a mi, como burro, por mi militancia yrigoyenista. (mi identificación con esta historia era total porque en los “70” y en la Facultad de Ing. de Bs. As. yo cargué por no poco tiempo el estigma que me adosaron los militantes de izquierda de aquella facultad y con el cual trataban de denigrarme: “Que otra cosa podía ser un “cabecita negra” -por mi provincianismo- que no sea ser peronista”). Si hasta Homero Guglielmini que siendo estudiante había entrado con el handicap de ser el presunto destinatario de una carta de Ortega y Gasset, se quedó atrás como inteligente desde que se lo supo yrigoyenista. (y después lo borrarían del todo cuando se lo supo peronista). Intelectuales eran los izquierdistas: Alejandro Lastra, Miguel Ángel Zabala Ortiz, Rodolfo Aráoz Alfaro, todo aquel grupo “Espartaco” que asistía a clase de guantes patito… Existía por entonces el Centro Izquierda – nosotros éramos el centro y ellos la izquierda – conjunción en la que ellos aportaban el espíritu y nosotros el cuero cuando había pelea. Los intelectuales de guante patito querían enseñarle a García, el del puerto, cómo se hacen huelgas y al negro Montiel que se andaba haciendo planchar el lomo en Misiones, !cómo organizar a los mensú, cómo se hace sindicalismo…!”.

HOMERO MANZI

HOMERO MANZI Y ARTURO JAURETCHE

En otro momento de este trabajo, Galasso toma una pintura hecha por uno de los grandes de la Cultura Nacional, oriundo de Añatuya- Santiago del Estero-, de nombre Homero Manzioni (más conocido como Homero Manzi), sobre su vínculo con Jauretche en la cual el santiagueño le relata al hombre de Lincoln su encuentro con Hipólito Yrigoyen: «Fuimos un grupo de estudiantes universitarios hasta su casa de la calle Brasil a describirle nuestra angustia ante la reacción que paralizaba los impulsos de la Reforma (Universitaria) del año 18. Aquella vez sentí – recuerda Manzi – que su alma –la de Yrigoyense encendía detrás de los serenos ojos grises y escuché de sus labios este juicio: “Yo soñé que la universidad habría de ser la cuna del alma argentina. Pensé que la ciencia que llegaba desde la vieja Europa iba a ser un instrumento al que la universidad daría emoción nacional. Y pensé también que esa cultura argentinizada en justicia, se convertiría en un ejemplo para las juventudes de América. Pero me he equivocado…he visto que lo que nos llega no toma nuestra forma y que corremos el riesgo de esclavizarnos con modelos ajenos que no habrán de servir para profundizar nuestro destino…”. Y Manzi concluye el relato, resumiendo su concepción de cultura nacional: “Ese día mi asombrada adolescencia, realizó la síntesis de su pensamiento: ¡nacional pero no nacionalista; universal pero no universalista…, es decir, lo nacional, en tanto argentino y antiimperialista y no lo nacionalista, expresión de medioevalismo y xenofobia; y lo universal, en tanto progreso y avance de la humanidad, pero no universalista en el sentido de cosmopolitismo o mentalidad colonial impuesta por un imperialismo».

Posteriormente Jauretche reconoce que “Mucho de mi irigoyenismo se lo debo a Homero Manzi. Yo era nuevo en el irigoyenismo, él era yrigoyenista de antes y todo fue producto de una evolución puramente intelectual que hizo él.”

JAURETCHE SEGÚN SCALABRINI ORTIZ

SCALABRINI

En otro párrafo Galasso transcribe a Scalabrini: “Arturo Jauretche es un hermoso arquetipo de la humanidad que estamos gestando en esta tierra –comienza Ortiz con su semblanza de don Arturo. Y por eso mi pluma, desconfiada para el elogio, corre sobre el papel con la alegría del agua que cabrillea en el arroyo… Sus dones de observador y la amplitud fecunda de su imaginación han sido siempre un regalo para sus amigos. Es hábil de pluma, un verdadero escritor de garra y sus cuentos hubieran sido suficiente para labrarle una respetable posición que el desdeñó, como a desdeñado tanta otras cosas. Es fácil para versificar y maneja los adjetivos al modo Lugoniano, virtud que no usa sino al servicio de la regeneración argentina. Hay un pequeño mundo de posibilidades sacrificadas en la vida de Arturo Jauretche… No hago literatura ni me dejo llevar por la inercia de las palabras y del impulso justiciero. Digo exactamente lo que pienso y siento.. A los dieciocho años era secretario del partido conservador (de su pueblo). Tenía ante sí un fructífero destino de brillantez, de holgura y un marco de lucimiento para esa ingeniosa campechanía con que Arturo disimula su innato temperamento de caudillo. Pero vio el problema del país en su esencia irreductible. De un lado estaban los capataces de la colonia; del otro, los colonos, todo el país argentino. De un lado todo lo que la vida puede ofrecer de más tentador para los sentidos. Del otro , un pueblo casi hambriento, desmunido de bienes, traicionado, zaherido, maniatado por doctrinas económicas, sociales y políticas, especialmente estudiadas y propaladas para quitarle todo impulso, toda convicción, toda esperanza, toda posibilidad de redención y enaltecimiento. De un lado, la riqueza y su oropel de vanidad y estulticia. Del otro, el trabajo sin horizonte, el esfuerzo sin premio, las largas noches del silencio en una verdadera estepa intelectual donde los esfuerzos se pierden y las mejores voces se ahogan en un ámbito sin resonancia. Arturo Jauretche no dudó. Renuncio a su cargo en que una diputación nacional estaba esperando que cumpliera la edad legal, y se adscribió a la fracción política más íntimamente confundida con el interés popular: se hizo radical yrigoyenista”.

Estos fueron los verdaderos arquetipos del pensamiento político nacional en nuestro país cuya lectura sigue vedada en los establecimientos educativos. Por eso difícilmente las nuevas generaciones, desde 1976 en adelante, puedan sentirse y pensar como Argentinos y latinoamericanos. Solo así se entienden los triunfos de Menem en su reelección (la primera elección fue a fuerza de promesas mentirosas como las que hizo Macri) y el de Macri (que espero no tenga reelección) .

(1)Documentalista, escritor, periodista.


Unca y Unoca: Entre “las Flores de Romero y las de Ceibo”

12 enero 2015

Catamarca, Argentina, UNASUR-CELAC,

http://www.elesquiu.com/noticias/2015/01/12/198247-unca-y-unoca-entre-las-flores-de-romero-y-las-de-ceibo

Foto de V.L.M.Por Víctor Leopoldo Martínez (*) Especial para El Esquiú.com

Parecería que “la historia vuelve a repetirse”, pero esta vez en mi patria chica, Catamarca. El tema –como entonces- pasa por el manejo político de las casas de “Altos Estudios”, algo que ya se dio en el pasado a nivel nacional y que no estaría mal que así sea si los actores “blanquearan” su postura ideológica y algunos no se escudaran en un pseudo academicismo para mantener privilegios y no perder el negocio político del “kiosquito” universitario.

Un poco de historia
Como en otra oportunidad, me veo en la necesidad de rescatar y extraer algunos conceptos de la obra “Los profetas del Odio, la colonización pedagógica… y la yapa”, escrita por uno de los grandes protagonistas de “la otra historia Argentina”, hombre de origen radical, pero de los Yrigoyenistas. Se llamó Arturo Jauretche.
Fundador de aquella patriótica agrupación surgida en la primera década infame -1933/43-llamada Forja (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), en su seno logró juntar a los más grandes pensadores nacionales del siglo XX, entre ellos Raúl Scalabrini Ortiz, Homero Manzi, Enrique Santos Discépolo, Dellepiane, Orsi, Manuel Ugarte, etc. Fueron “los locos” que se animaron a denunciar en los “30” la caída de los ideales de la reforma universitaria del “18”.
Con la irrupción revolucionaria de la clase trabajadora en el manejo del poder político nacional de la mano del peronismo (que no se lo recita, se lo practica), Jauretche junto a otros integrantes decidieron disolver aquella agrupación para unirse al naciente movimiento nacional y popular.
Pero… ¿a dónde fueron a atrincherarse los reaccionarios intelectuales de la época? A las universidades. Desde allí “calificaban” y “descalificaban” a esa masa “inculta” que se reunía los 17 de octubre para celebrar su dignificación, que pretendía para sí más y mejor educación, pero que veía que los claustros de estudios superiores estaban vedados para ellos por ser “peronistas, negros y cabecitas”. Entonces Perón creó la UTN (Universidad Tecnológica Nacional) para que los obreros pudieran acceder a la alta formación, pero desde una educación con conciencia nacional, que mirase las necesidades del país y su pueblo. Como era de esperar, los “académicos de la Universidades Nacionales”, de manera reaccionaria, invalidaban los títulos que otorgaba aquella Universidad Obrera.
Luego del sangriento golpe militar de 1955, Jauretche comenzó a ver cómo la “Intelligenzia” vernácula –todos liberales de izquierda, conservadores y radicales de la vieja y caduca “Unión Democrática”- retornaban al escenario político y se apoderaban de la educación y de las casas de Altos Estudios para desde allí crear una pedagogía antiperonista que no era otra cosa que antinacional. A la UBA (Universidad de Buenos Aires) fue a parar José Luis Romero, quien se encargó de echar de todas las facultades a los profesores que comulgaban con la idea de una Universidad Nacional -y a quienes Jauretche llamó “Flores de Ceibo”.
Los reemplazó por reaccionarios “académicos” que el mismo Jauretche, con su ácido humor, tildó de “Flores de Romero” (por el interventor puesto por la “Libertadora”). De este lamentable hecho da cuenta un excelente científico, Oscar Varsavsky, quien siendo un genuino antiperonista que regresó a la universidad de la mano de Romero, reconoce años después la torpeza e inutilidad a los fines, requerimientos y necesidades nacionales del “academicismo cientificista” impuesto por Romero y la “Libertadora”. Algo que según Varsavsky “sólo sirvió para formar expertos útiles a los intereses económicos de empresas imperiales transnacionales sin costo alguno en su formación; o teorizadores para “paper” de revistas científicas que sólo servían para «chapear», pero inútiles para los intereses del país”.

UNCA, UNOCA

En los tiempos que corren 
Según parece, en una de sus últimas declaraciones, el legislador nacional Isauro Molina, un tanto “Jauretcheanamente”, intentó desmitificar el “academicismo” de la UNCA reduciéndola a un gueto radical.
La verdad puede doler, pero nunca ofende. Esa casa de “Altos Estudios” se consolidó ideológicamente gracias al paraguas de la última dictadura, que a nivel local tuvo en jerarcas radicales la complicidad civil de su terrorífico accionar. Los desaparecidos catamarqueños dan cuenta de esto. Por eso ciertas reacciones se asemejan a las de las recordadas “flores de Romero” de la “Libertadora”.
Los insustanciales argumentos utilizados por autoridades académicas de la Unca, dirigentes universitarios de la “Franja Radical” con dudosa formación histórica en términos de política universitaria y políticos “opositores”, en esa intención conjunta por “devaluar” el proyecto de la Unoca, no hacen otra cosa que darle la razón al diputado nacional, a la autora del proyecto –la senadora Blas de Zamora- y al fuerte y contundente respaldo que la iniciativa recibió de la gobernadora Lucía Corpacci.
Por lo visto se oponen porque sí, porque hay que oponerse. Lamentable.
Todo catamarqueño es un ser digno y merecedor de la mejor formación posible para elevar su calidad de vida. Además, tenemos un pueblo con hombres y mujeres que bien podrían ser grandes aportantes de saberes previos que seguramente enriquecerían y afianzarían nuestra identidad cultural. Puedo asegurar esto luego de ver, conversar con lugareños y estudiar la realidad educativa y la riqueza potencial existente en el lugar para el desarrollo socio-económico y cultural del Oeste provincial. Sin lugar a ninguna duda, la Unoca mejorará la calidad de vida de esos comprovincianos sin demasiado costo para ellos. Pero esto sólo será posible si acercamos los estudios superiores a nuestros hermanos de la región y no al revés. Para que reaparezcan las “Flores de ceibo” catamarqueñas la educación superior tiene que ser considerada una inversión, no un gasto inútil, como algún académico sostuvo no hace mucho tiempo.

(*) Periodista, documentalista, director de El Emilio, revista digital de debate político-educativo nacional


HOMENAJE A RAUL SCALABRINI ORTIZ

20 enero 2009

¡¡¡ATENCIÓN!!! EL BLOG DE “EL EMILIO” SE MUDÓ

www.revistaelemilio.com.ar

DE AHORA EN MÁS DIRIGITE ALLÍ. Y CORRÉ LA VOZ.

ESTA MISMA NOTA LA ENCONTRARÁS EN LA NUEVA DIRECCIÓN

Por una iniciativa de la Corriente Consenso Bicentenario, la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner firmó el decreto 2185/2008 por el cual se declara al 2009 Año de Homenaje a Raúl Scalabrini Ortiz.Esta medida está inserta dentro del proceso de reparación histórica que lleva adelante el Gobierno Nacional y realiza un acto de justicia para con este hombre, silenciado por la historia oficial por desenmascarar el sistema colonial implementado en La Argentina desde su nacimiento como Nación. Entre sus fundamentos destaca el Decreto oficial que “el próximo 30 de mayo de 2009 se cumplen CINCUENTA (50) años de la desaparición física del destacado pensador y escritor nacional Raúl SCALABRINI ORTIZ.

(articulo, completo en http://volaperon.blogspot.com/ )
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