LA CULTURA Y EL PERONISMO

7 abril 2017

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, De nuestra redacción

raúl guzman

Victor L Martinez 2

Por Victor Leopoldo Martinez

Resulta por demás interesante incursionar en ese pasado de la historia reciente (últimos 200 años) que sigue, cuando no escondido, negado o distorsionado. En esta oportunidad rescaté una reflexión del compañero Guillermo Mac Loughlin quién se tomó el trabajo de analizar la cultura de esa argentina “bárbara”; la cultura de ese “aluvión zoológico” que por primera vez se visibilizó gracias al PERONISMO.

Por eso resulta bueno refrescar al lector qué se entiende por cultura, cómo y desde donde se la entiende como fenómeno propio, natural, que establece identidad.

Según Velkley: «El término “cultura”, que originalmente significaba la cultivación del alma o la mente, adquiere la mayoría de sus posteriores significados en los escritos de los pensadores alemanes del siglo XVIII, quienes en varios niveles desarrollaron la crítica de Rousseau al liberalismo moderno y la Ilustración (a continuación nos detendremos en esta etapa: las de la “ilustración”). Además, un contraste  entre “cultura” y “civilización” está usualmente implícito por estos autores, aun cuando no lo expresen así ¿Le suena conocido esto? ¿Se acuerda de la concepción “Civilización o Barbarie”?

MOLINA CAMPO

Pero detengamos en esta cuestión de la “ilustración” ya que estamos padeciendo desde hace años esa plaga de “ilustrado” funcionales a las clases dominantes vernáculas, formados casualmente en el siglo XIX con manuales de los colonizadores, pero que sus hijos putativos siguen operando con categorizaciones similares hasta el día de hoy y no pocos políticos tomando sus valores como referencia. Sin ir muy lejos, el despiadado ataque al gusto por “chori” de los “negros de mierda que son arreados en movilizaciones”, muy similar al recordado usan los parquet de sus casas para hacer fuego” de finales de los “40” y comienzo de los “50” del siglo pasado, son  muestras contundentes usadas actualmente hasta por el propio Presidente Macri. Otro ejemplo bien lo es la eterna legisladora Carrio quien hasta llegó a decir en algún momento de manera burda y peyorativa (con el perverso fin de sumar votos): “A mí me encantaría comer un choripán con las patas sobre la mesa”; una acabado ejemplo de la distorsionada visión que tienen no pocos argentinos de lo que la “cultura” dio en llamar “El aluvión Zoológico”. Como si el pobre, el laburante, el de abajo argentino, fuera tan “bruto” y “bandido” para comer con los pies sobre la mesa, algo que esta gorda y mediocre  legisladora sacó de los western yanquis y estúpidamente traspoló.  

Pero sigamos.

Thompson sostenía que: «… a partir de la Ilustración  es cuando surge otra de las clásicas oposiciones en que se involucra a la cultura, esta vez, como sinónimo de la civilización. Esta palabra aparece por primera vez en la lengua francesa del siglo XVIII, y con ella se significaba la refinación de las costumbres. Civilización es un término relacionado con la idea de progreso. Según esto, la civilización es un estado de la Humanidad en el cual la ignorancia ha sido abatida y las costumbres y relaciones sociales se hallan en su más elevada expresión. La civilización no es un proceso terminado, es constante, e implica el perfeccionamiento progresivo de las leyes, las formas de gobierno, el conocimiento. Como la cultura, también es un proceso universal que incluye a todos los pueblos, incluso a los más atrasados en la línea de la evolución social. Desde luego, los parámetros con los que se medía si una sociedad era más civilizada o más salvaje eran los de su propia sociedad (obviamente las europeas). En los albores del siglo XIX, ambos términos, cultura y civilización eran empleados casi de modo indistinto, sobre todo en francés e inglés.» Sin quitar valor alguno a estas consideraciones, acá podemos detenernos por un instante para analizar ciertos aspectos relacionados con los tiempos históricos y esa supuesta “evolución”.

Lo descrito por  Thompson tiene su matriz en la Revolución Industrial (1779-1860) y su “mayor expresión” en materia cultural en la “Le Belle Epoque” (1870-1914. Nuestros oligarcas iban a Paris a tirar manteca al techo y llevaban la vaca atada en los barcos para que sus “nenes tomaran leche fresca”, costumbre que luego se continuó practicando en la primera parte de la década infame). Pero esta historia tuvo  un colofón trágico: “La guerra de 14” (Primera Guerra Mundial). Traducido al criollo esa “culta civilización”  despertó en los gobiernos y pueblos europeos de la época ese mal llamado “codicia” ya que dicha disputa en el fondo estuvo  vinculada pura y exclusivamente al control colonial de los territorios de ultramar. Asociando ambas cuestiones  no resulta casual la codicia que acompaña a nuestra oligarquía desde el siglo XIX.  

Volviendo a la cuestión central de este artículo, según otros autores,  «la palabra “cultura” en la antropología americana está referida a la evolucionada capacidad humana de clasificar y representar las experiencias con símbolos y actuar de forma imaginativa y creativa; o bien las distintas maneras en que la gente vive en diferentes partes del mundo, clasificando y representando sus experiencias y actuando creativamente.»

Arte carpani

Pero es un antropólogo peronista (que venía del marxismo y que nunca renegó de él por ser otra víctima de esa deformada ilustración)  -Rodolfo Kusch- es quién, según mí muy modesto entender, introduce la base  histórica del fenómeno y es el que mejor define esta cuestión:

«Un individuo que pasa a ser personaje histórico se hunde en la inconsciencia social, se aleja del presente para reintegrase al semiolvido de los archivos. Por eso la historia es en primer término una sumisión inconfesa del presente inteligente al demonismo original del suelo. Hacer historia es, ante todo, poner en juego la verdad del presente.»

Ahora sí los dejo en la grata compañía del compañero Mac Loughlin para entender nuestro peronismo como fenómeno cultural:

PONCHOS CATAMARQUEÑOS

“Con el peronismo  de las alpargatas la Argentina se vuelve pionera en la actividad cultural y referente de las naciones hispanoparlantes con sus revistas, libros, películas y obras musicales. La Argentina desde el lejano sur, se transforma casi sin proponérselo en una alternativa ante el nuevo imperio de origen anglosajón que surge en el hemisferio norte, una de cuyas armas es precisamente la industria cultura que desarrollaban con premura febril (televisión y cine) y total conciencia de su valor como Instrumento de penetración y consolidación de su proyecto de expansión.”

“Pero el gran acto revolucionario fue posibilitar que un reprimido y negado por la Argentina liberal-conservadora, a saber la Argentina mestiza o criolla, el cabecita negra, el componente (que es más más importante y numeroso de lo que se quiere admitir) tuviera en sus manos los instrumentos para empezar a ser actor de la historia. A través de los canales que abre el peronismo, todos estos conciudadanos afirman su presencia en el escenario político para hacer escuchar su propia historia.”

“Con los instrumentos para desarrollar su música y acompañar su voz, pinceles para mezclar sus propios colores y sobre todo, con los medios para hacer llegar ese tesoro a sus compatriotas, empezaron así a escribir la historia común.”

“Hasta aquel momento, hablar de cultura en la Argentina era hablar de mundos paralelos con pocos vasos comunicantes. La clase media y alta de las grandes ciudades de la pampa húmeda (quienes fijaban los parámetros para establecer qué era lo “culto” y qué  “bárbaro”) veneraba e imitaba solamente la cultura universal, o mejor dicho la así consagrada por Francia e Inglaterra (No por casualidad tanto para Churchill como para la Tatcher el enemigo del mundo –o sea ellos- tiene nombre y apellido: Juan Domingo Perón). El folclore, en sus distintas variantes, era solo “cosa de negros y borrachos”. Estos últimos son esa parte de la Argentina bárbara que fingen ignorar porque es diferente a la “civilización a la que aspiran. Apenas si aceptan el tango, exótico producto de los bajos fondos, simplemente porque París y otra capitales del mundo lo han santificado con su aprobación.” (*)

(*) “Del aluvión zoológico a la derrota y la recuperación” (Apuntes peronistas para el debate nacional – 2004)


Cultura Nacional y Liberación.

8 junio 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Cultura y Pensamiento Nacional

Fuente: http://sociologiayliberacion.blogspot.com.ar/2015/06/cultura-nacional-y-liberacion-una.html

Una mirada filosófica desde Juan José Hernández Arregui, Rodolfo Kusch y Fermín Chávez.

Por Dionela Guidi (1)

Introducción

En América Latina, y Argentina no fue la excepción, nuestras clases dominantes han entendido la cultura a partir de un modelo  elitista, cimentado en un proyecto de Nación desdeñoso de los sectores populares, sumamente europeísta y en profunda sintonía con  el papel que el país cumplía en el orden internacional desde mediados -fines del siglo XIX momento en que se consolida la dependencia. Nos constituimos como la “granja” de las potencias imperiales, sin mayor identidad que aquella.

 Si tomamos en cuenta las bases de los proyectos culturales hegemónicos, el pueblo como creador de cultura no ha ocupado más que el polo de la barbarie en la dicotomía Civilización-Barbarie, madre de todas las zonzeras según Jauretche e hilo conductor de todas las luchas intestinas emanadas de la contradicción campo nacional-antinacional.

El desarrollo de una cultura nacional en los países dependientes emerge como contra cultura, en la medida que una elite oligárquica apartó lo autóctono como insumo básico de la producción y reproducción cultural, para implantar patrones culturales ajenos, entendidos como verdadera cultura. Se impidió de esta forma la realización de nuestro Ser Nacional.

Lejos de tratarse de un proceso unidireccional, estático y monolítico, este modelo cultural se instaló en las mentalidades de amplios sectores de las población (no sin resistencias, claro está) encontrando en las Universidades sus principales promotores ideológicos.

 Este trabajo se propone desentrañar las nociones de cultura e identidad nacionales, así como la perspectiva de una política cultural nacional desde la mirada de tres grandes autores, que produjeron una vasta obra, tan vasta como poco difundida por los aparatos culturales oficiales, y prácticamente sin presencia en las usinas de saberes “especializados” en la materia. Ellos son: Juan José Hernández Arregui, Rodolfo Kusch y Fermín Chávez.

 Desde sus estudios, que a menudo difieren, pretendemos responder el interrogante de cómo se construyen los pilares de una política cultural con sentido nacional.

fermín chavez

1) Fermín Chávez: Hacia nuevos ejes culturales para la periferia

Fermín Chávez fue un intelectual y político argentino nacido en 1924, oriundo de la provincia de Entre Ríos. De familia yrigoyenista, realizó su formación en teología y filosofía en Buenos Aires y en el Perú, país en el que se encontraba radicado cuando se produjeron los acontecimientos del 17 de octubre en la Argentina. Chávez regresa a su “patria chica” un año después, en 1946, para incorporarse inmediatamente al movimiento nacional que los hechos de octubre habían parido.

 Desde entonces la vida política del país, bajo la etapa peronista, se vería profundamente transformada en favor de los sectores populares y de la industria como eje económico desde el cual era posible romper las cadenas de la dependencia. Esas cadenas aprisionaron la Nación desde mediados-fines del siglo anterior cuando Mitre, exponente emblemático de la oligarquía porteña y su proyecto unitario sella a sangre y fuego los destinos del país como semicolonia británica.

 Fermín Chávez irá cambiando su perspectiva nacionalista de matriz maurrasiana, de tipo elitista y conservadora, la cual abrazó en sus orígenes hacia un nacionalismo popular que se manifiesta desde los inicios de la década del ’40, y que toma bajo el peronismo una militancia activa ya sea como funcionario de Ramón Carrillo en salud pública, o como parte del órgano de prensa de la CGT. (Jaramillo; 27: 2012)

 Chávez publicó más de 46 libros, entre ellos la continuación de la obra enciclopédica de José María Rosa, dentro de los cuales abordó no solo temas histórico-políticos, sino también filosóficos y literarios.

Una de las preocupaciones centrales de la obra de Fermín Chávez se centró en la superación de la doctrina iluminista, de la cual la elite criolla fue ferviente seguidora, doctrina que sirvió además como esquema teórico de la “civilización” que se proponían llevar a cabo suprimiendo los sujetos, la cultura, y las formas de ser locales por otras, ajenas, “ilustradas”, que se impondrían a fuerza de una concepción naturalista y universalista de la historia, bajo la cual más temprano que tarde nuestro pueblo sucumbiría por tratarse de una manera de “evolucionar” hacía una forma “superior”.

Con lo cual, encontraremos en Chávez la indagación acerca del coloniaje cultural que operó sobre nuestra formación como Nación impidiendo que se desarrolle una estructura de país  basado en un proyecto autóctono, para erigirse como superestructura alienante, obstaculizando toda construcción liberadora. (Jaramillo; 2012).

 La oposición civilización-barbarie fue la dicotomía a raíz de la cual las luchas intestinas se cristalizaron, y el sustento ideológico de un modelo de Estado como riñón de una elite que la usó como garantía de sus propios intereses. Esta oposición también habilitó la elaboración política de una narrativa nacional que negó sistemáticamente la presencia de los sujetos populares, del pueblo como motor de la historia, y el ocultamiento de procesos cruciales para la vida de la Nación.

Al igual que para Arturo Jauretche, para Chávez, este modelo impuesto es incorporado a través del sistema educativo dónde se instala acríticamente, produciendo  la “deformación” de la propia visión de sí, del pasado y del devenir. Para el autor la dicotomía Civilización- Barbarie es también la expresión de los polos antagónicos de Oligarquía –Pueblo.

Como la incorporación de los mecanismos de la semicolonia no fue un proceso de apropiación pasiva, Chávez argumenta que se desenvolvió una matriz de resistencia a través de la cultura popular, elemento fundamental para sentar las bases de una autoconciencia nacional. (Jaramillo; 31: 2012).

Para nuestro autor, el iluminismo importado por las elites locales se articuló como un “falso eje” alrededor del cual orbitó la cultura argentina, motivo por el cual era menester “formular, orgánica y metódicamente una redefinición de conceptos referentes a todo nuestro proceso cultural en función de autoconciencia y liberación”.( Chávez; 39: 2012).

En esta necesidad de reformulación de los conceptos coloniales aprehendidos, el autor allana el camino para cuestionar el rol de las ciencias en particular y  de la educación en general en las sociedades periféricas, dado que realiza la crítica a una intelligentzia argentina, que absorbe las categorías coloniales, las cuales Chávez denomina europometrismo cultural retomando las concepciones acuñadas por Julio Ycaza Tigerino, impidiendo el desarrollo de una cultura nativa orientada a la realización como Nación soberana, y no como apéndice de una potencia europea.

El europometrismo cultural diseminado por la empresa conquistadora, e incorporado a la cultural local asumió al hombre europeo como  parámetro universal de todas las culturas, sin tener en cuenta su contenido histórico ni su contexto geógrafico, con la mira puesta en borrar del mapa a todas aquellas que no se ajustaran a dichos parámetros, a modo de “tabla rasa”, avasallando las identidades culturales que se habían conformado a través de los distintos procesos históricos en Argentina y en toda Latinoamérica, muchos de ellos previos a la conquista, otros aglutinados por las implicancias que la conquista tuvo, no sólo a nivel socio-económico y político sino además geográfico, por las unidades territoriales, burocrático- administrativas que creó y que más tarde se convirtieron en naciones “independientes”.

Fermín Chávez propone retomar las ideas del historicismo puesto en práctica por Víctor Frankl, catedrático de la Universidad de Viena, que produjo una vasta obra en Latinoamérica, sobre todo en Colombia, basándose en el método de construcción de una Historia de la Cultura como interpretación ideológica de la realidad histórica (Chávez;2012). Para Frankl, la periodización de la historia hispanoamericana no se correspondía con la periodización de la europea, así como  tampoco los movimientos ideológicos europeos encontraban su correlato en estas tierras, en dónde a menudo las formas de pensamiento se manifiestan de manera ecléctica y sin cristalizar (Chávez; 2012).

1.1) Iluminismo vs Historicismo federal

Como desarrollamos en el apartado anterior, Fermín Chávez entiende la dicotomía Civilización y Barbarie como el resultante de ideología iluminista incorporada por la intelligentzia argentina: “la teoría iluminista del progreso, victoriosa en las principales cabezas del unitarismo, dará pábulo a la tesis sarmientina expuesta en 1845, en horas críticas y decisivas para la nación” (Chávez; 2012: 47).

La europeización de América propuesta por el iluminismo argentino se opone el historicismo federal que a partir de 1830, se expresa en figuras como Juan Manuel de Rosas, en  Pedro De Angelis y Alejandro Heredia, e incluso en Juan Bautista Alberdi, al cual Chávez caracteriza como “iluminista en los fines e historicista en los medios”, entre otros (Chávez; 2012: 50). A todos ellos los caracteriza como antifacundos,esto es como opositores al pensamiento iluminista, defendiendo lo americano de la barbarie europeísta. (Chávez; 2012).

El triunfo de la ideología iluminista ciñe la historia nacional, que como analiza Chávez desencadenó  un vilipendio de lo propio, desestimado como cultura “oficial”, por el solo hecho de haber surgido de estas tierras: “Pasado el ciclo experimental que pagamos como pueblo joven- deslumbrados por expresiones de una sabiduría más vieja – nos toca asumir un papel primordial: invertir la fórmula del equívoco. Porque la verdad de la nación excluye a la otra verdad: la iluminista”. (Chávez; 2012:58).

1.2) Bases para una epistemología de la periferia

La supresión de todo sistema de dominación implica abordar la realidad con nuevas herramientas. Aquí radica la importancia de los trabajadores de la cultura a la hora de encarar una nueva ciencia del pensar.

Para reelaborar la relación entre sujeto y objeto de estudio, relación construida históricamente y con fuerte intervención de la ideología dominante, es necesario partir de nuevas definiciones de sujeto y objeto.

Para la reconstrucción de un sujeto y un objeto para los pueblos colonizados, Chávez propone enfatizar en una ciencia de la cultura que supera la escisión que produjo el paradigma iluminista entre cultura de elites y cultura del pueblo, siendo ésta ultima subsumida a un rango inferior, mutilando su forma auténtica de vida de modo que asuma las líneas directrices que impulsan las clases dirigentes.

El hecho de comprender al pueblo como creador y hacedor de cultura implica la restauración de las creencias y los hábitos que fueron anulados por el pensamiento racional-iluminista, visibilizando a los hombres y mujeres no-europeos, esto es superar el europometrismo cultural.

Empezar a buscar otra llave” (Chávez; 2012: 298) denomina el autor al camino hacia una nuevo punto de partida epistemológico alrededor del cual el eje de la cultura argentina vertebre una autoconciencia que rompa el sistema que determina la dependencia de las periferias con respecto al Centro.

 Con respecto a esto, Chávez señala: “El sujeto construido, en términos históricos, puede recrearse: podemos reconstruirlo. Y si el sujeto se reconstruye, también se recrea el objeto de conocimiento. La estructura espiritual dominante y colonizadora siempre  cumple un ciclo, pero se puede acelerar su decadencia. En este punto se centra el problema epistemológico sobre el que estamos reflexionando” (Chávez; 2012: 309).

Rodolfo kusch

2)Rodolfo Kusch, filósofo de Abya Yala

Rodolfo Kusch, filósofo argentino nacido en 1922 en Buenos Aires, se desempeñó como profesor universitario e investigador en el Ministerio de Educación entre 1948 y 1955.

Sin embargo, su actividad como escritor fue, quizás, la más emblemática. Sus escritos sobre cultura popular se destacaron por su profundidad y exhaustividad, además del compromiso asumido desde la perspectiva de la  “barbarie” del continente, en la necesidad de crear un nosotros cultural que contenga la diversidad de sujetos, objetos, espacios y valores que forman parte de un horizonte cultural que nos es propio.

Realizó trabajos filosófico-antropológicos en el noroeste argentino, Bolivia y Perú, desempeñando su actividad como docente en la Universidad de Salta entre los años 1972-1976.

Su filiación peronista y los años de plomo, lo convirtieron en un exiliado en su propia tierra, radicándose en la quebrada jujeña, en el pueblo de Maimará,  en el año 1976. Una enfermedad terminal lo trajo a Buenos  Aires, ciudad donde murió en 1979.

2.1) Metodología de la negación

Kusch llega a la conclusión, viajando por América, que el problema para pensar el continente no radica en la aplicación de un método científico riguroso, importado de  Europa, sino en la ausencia de categorías para analizar lo americano. (Kusch; 2007).

Desde la perspectiva de Kusch, orientarse hacia una nueva forma de abordaje del saber americano implica resignar el conocer por el comprender: “Comprender supone sacrificar al sujeto que comprende e implica ser absorbido o condicionado por el sujeto comprendido, pone sus pautas a mí como observador (…) Comprender la existencia de un sujeto es captar el mecanismo central de todo existir, cuya finalidad fundamental es su posibilidad de ser en el propio horizonte cultural” (Kusch, 2012: 554).

De aquí se desprende la lógica de la negación que propone Kusch, en la medida en que la lógica de  afirmación que presume el método científico occidental conlleva a una intención de modificar las prácticas, los usos, y las costumbres observadas, mientras que la lógica de la negación presupone que los sujetos modifican la pauta cultural occidental cientificista.

Para Kusch, entrar en una lógica de negación involucra entrar en un campo de indeterminación, ya que no se cumplen las determinaciones occidentales, no obstante se ingresa en el ámbito de la posibilidad de ser delotro no occidental dentro de sus propias pautas  y su propia voluntad cultural (Kusch;2007)

Esta inversión del método científico rompe con “el modelo del universo que suele acompañar a la investigación” (Kusch; 2012:559). La negación no debe comprenderse, para el autor como un cierre sino como una apertura que las categorías científicas occidentales no logran captar.

De esta manera, tomando el ejemplo que Kusch utiliza, lo argentino no se consolida en lo que se afirma como tal. La afirmación de lo que significa argentino desentraña toda una historia de próceres, de vocación democrática, de  un proyecto de progreso; sin embargo entre lo que se afirma y lo que sucede hay conflicto. En la afirmación no está contenido lo que pasará con el indio, con el gaucho o con el habitante de las villas. Si comprendemos lo argentino como posibilidad, entonces utilizamos la negación como metodología, porque ésta entra en tensión con lo afirmado y exige además una totalización. ( Kusch; 2007).

Dice Kusch: “la negación rescata aquello en que se está, las frustraciones diarias, los proyectos no efectivizados, todo eso que hace a la imposibilidad de ser a nivel de Occidente. Y esto es lo mismo que decir que lo argentino o lo boliviano distan de lo que creemos, tienen sus raíces en la negación de esas cualidades que creíamos evidentes”. (Kusch; 2007: 643).

La diferenciación entre la negación y la afirmación  conduce a una delimitación entre lo que es y lo que está, pues con la negación hacemos referencia a lo que está, no decimos qué es, como realiza la afirmación, sino que está. Para Kusch esta referencia conduce al estar siendo del mundo de lo propio. Si se niega lo que es, se abre la posibilidad de todo lo que no es y en todo ese no ser, ingresa lo que se está siendo, las pautas culturales, la organización, las formas del pensamiento. En el estar se encuentra sumergido el ser“ Se trata de asumir entonces nuestra negación americana, esa que palpita en nuestras revoluciones, en nuestra incapacidad de hacer la gran industria, en nuestros fracasos para ser totalmente occidentales, en la miseria de los ranchos indígenas , en las caras hambrientas de los que no quieren entrar en el juego y siguen llamándose indios, hasta en el color pardo de la piel que simboliza la negación implícita frente a Occidente , la de ser radicalmente americano”(Kusch; 2007:663).

Hernandez Arregui

3)Juan José Hernández Arregui. Cultura para la liberación

Juan José Hernández Arregui, intelectual argentino nacido en 1913, en Pergamino, provincia de Buenos Aires, desarrollo una vasta labor como escritor y docente, enlazando marxismo y nacionalismo popular.

Se formó en la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba, donde se graduó con honores en 1944. Fue profesor de la Universidad Nacional de La Plata y de la Universidad de Buenos Aires.

Fue un pensador que caló hondo en las generaciones militantes de los años ’60 y ’70. Sus esfuerzos como intelectual militante se orientaron hacia la posibilidad de compatibilizar las ideas marxistas con la realidad concreta de los trabajadores, en su mayoría peronistas, esfuerzo que significó una ruptura con las lecturas realizadas por la izquierda tradicional.

Para Hernández Arregui, la metodología para el abordaje de la América Hispánica, debe basarse en unateoría objetiva de la Cultura que nos permita partir empíricamente de la realidad del presente, para poder arribar lógicamente la relación entre esa realidad y la teoría y si, desde ella es posible sacar conclusiones.

3.1)  Geografía y Espíritu

Para el autor, la cultura americana no puede explicarse sólo a partir de su base geográfica. El espacio es sólo el soporte a través del cual se desarrolla la actividad cultural. Dice en Imperialismo y Cultura: “El medio físico y su desaprovechamiento económico reaparecen con tenacidad de raíz en las creaciones espirituales de nuestra América y condicionan importantes aspectos formales y ornamentales de esa cultura. Esa fuerza pasiva de la geografía continental, asociada al sumergimiento social de las masas, consecuencia de una vida colectiva económicamente poco desarrollada y dependiente, confiere peculiaridades espirituales singulares, pero no definitivas, al alma americana.”(Hernández Arregui; 1973: 279).

Relacionada con la geografía, surge para el autor el folklore como “humus ancestral” de toda cultura independiente: “Una comunidad alcanza la autoconciencia cultural cuando se reconoce a sí misma en lo autóctono, entendido éste como una imagen colectiva primordial.” (Hernández Arregui; 1973:284).

En el folklore viven las creaciones amerindias sedimentadas en los estratos de la mentalidad colectiva de nuestros países hispanoamericanos. Ellos se encuentran desde antes de la conquista, tienen nexos con los distintos grupos étnicos, indígenas o negros, y marcan la “estratifigrafía espiritual del continente” (Hernández Arregui; 1973:284).E incluso influyen en los grupos dominantes blancos, que aún instaurando prejuicios sobre la cultura popular, no logran eludir su presencia como arquetipos nacionales.

La existencia de un profundo acervo folklórico indoamericano prueba la presencia de una realidad cultural vibrante.

Para Hernández Arregui, la actitud  latinoamericana es culturalmente bipolar. Por un lado, se encuentra la vinculación con las culturas ancladas en el paisaje, que promueve una búsqueda del eslabón originario de nuestra patria. Por otra parte, existe también la conciencia de la herencia de la península ibérica y de los flujos migratorios, que abren nuestra historia hacia Occidente. “Por eso somos y no somos los occidentales de América. Y en esas actitudes culturalmente antitéticas avizora el desasosiego presente del alma americana, pero también la enunciación del futuro.” (Hernández Arregui; 1973:287).

En la medida que crece la conciencia cultural, nos conducimos hacia una autopercepción, no como extraños con respecto a Europa, sino como no -europeos. Ese proceso de bifurcación de Europa habilita la reafirmación continental, particularmente contra los factores disgregadores que la política europea  tuvo en este territorio entre los siglo XIX y XX.

De la lucha común emana una “voluntad defensiva contra lo extranjero. La certeza de un drama histórico común crea una ética continental solidaria” (Hernández Arregui; 1973: 287).

Esta cohesión que analiza el autor sólo es posible por el carácter homogéneo de una cultura fundada en la integración de creencias, costumbres, lengua, que arraigó la conquista española.

En la era del imperialismo, periodo en el que se consolida el capital monopolista inglés y norteamericano, las tradiciones culturales y  el sentimiento nacional refuerzan el accionar político de los pueblos latinoamericanos. Es el ideal de Unión el que aparece como premisa anti imperial: “la lucha nacional tiende a convertirse en continental sobre la base de la unificación revolucionaria de las masas latinoamericanas” (Hernández Arregui; 1973: 291).

Desde la perspectiva de este pensador militante, la fortaleza del continente se debió a su unidad espiritual, en medio de marcados desequilibrios a nivel mundial traídos por el imperialismo.

El carácter defensivo de esa unidad, no es suficiente. Es necesario que el destino de la Patria Grande sea concebido en términos de Política Intercontinental. Hernández Arregui menciona: “El imperialismo no ha logrado romper nuestra unidad cultural. Semejante hecho, convertido en conciencia política de nuestro destino común, terminará por reintegrar las economías nacionales al centro organizador de la confederación iberoamericana” (Hernández Arregui; 1973:295).

En palabras de Chávez, se trata de  producir el corrimiento del eje del Centro, actual esquema por donde transita nuestra cultura, hacia la Periferia. Tal actividad transformadora exige nuevas categorías de pensamiento para liberar ese  nosotros ocultado, denigrado y deformado por las ideologías coloniales, capaz de ser realizado en sus propias pautas de horizonte cultural.

Honraremos esa tarea de dignidad.

Bibliografía

v Chávez, Fermín (2012) Historicismo e iluminismo en la cultura argentina. En Epistemología para la periferia. Ana Jaramillo Comp. Ediciones de la UNLa: Buenos Aires.

v Chávez, Fermín (2012); La conciencia nacional. Historia de su eclipse y recuperación. EnEpistemología para la periferia. Ana Jaramillo Comp. Ediciones de la UNLa: Buenos Aires.

v Hernández Arregui, Juan José (1973); Imperialismo y Cultura. Editorial Plus Ultra: Buenos Aires.

v Hernández Arregui, Juan José (2004); La formación de la Conciencia Nacional. Peña Lillo: Buenos Aires.

v Hernández Arregui, Juan José (2005) ¿Qué es el Ser Nacional? Peña Lillo: Buenos Aires.

v Kusch, Rodolfo (2007); El pensamiento indígena y popular en América. En Obras Completas Tomo II. Fundación Ross: Rosario.

v Kusch, Rodolfo (2007); Geocultura del hombre americano. En Obras Completas Tomo III. Fundación Ross: Rosario.

v Kusch, Rodolfo (2007); Una lógica de la negación para comprender a América. En Obras Completas Tomo II. Fundación Ross: Rosario

v Maturo; Graciela (2008) La opción por América. Editorial Fundación Ross: Rosario.

(1) (Socióloga, UBA)


CULTURA, MEDIOS DE COMUNICACIÓN, POLITICA Y COMPLICIDADES

19 mayo 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, de nuestra redacción

Foto de V.L.M.Por Victor Leopoldo Martinez

NECESARIA ACLARACIÓN

Los siguientes son simples comentarios a modo de elucubraciones basadas en experiencias personales sacadas de lo vivencial. Lo escribo al solo fin de ordenar un proceso de aprendizaje propio al que por ahí le faltan condimentos para un análisis más profundo. Tampoco puedo -y menos quiero- intelectualizar mucho la cuestión por temor a caer en conocidas trampas que el sistema te tiende al solo fin de que no alteres sus “lecturas y posteriores acciones” de cómo se construyen “realidades ficticias”. Me remitiré a situaciones y conductas humanas que generalmente parecen inexplicables pero que seguramente tendrán su razón de ser. La cuestión está en si esas razones sirven a no a los intereses políticos nacionales y populares y afianzan nuestra identidad como pueblo, o por el contrario desestructuran día a día y cada vez más esos restos de identidad, visto esto claro está y para que no queden dudas, desde Bs.As.

UBICACIÓN ESPACIO TEMPORAL

Estoy en la C.A.B.A.; vivo en la C.A.B.A.; desde hace 45 años lo hago sin cargo de conciencia porque en el interior de donde provengo me enseñaron a no ser desagradecido. En mi terruño natal, Catamarca, apenas viví 17 años. Ya se!!! Muchos se preguntarán: ¿porque no se volvió a su provincia este tipo? En una de esas tienen razón.

Lo concreto es que a lo largo de todo este tiempo he visto cambiar su fisonomía y también a su gente. Viví con mucha intensidad la vida política de los “70”, padecí la posterior dictadura, me ilusioné con el regreso de la democracia, me desilusione con el gobierno menemista, Temía por la Patria y mis hijos por las consecuencias de aquel lamentable 2001, y finalmente –muy descreído al comienzo- volví a recuperar la capacidad de soñar el 2005 con aquel rotundo No al ALCA y más aún desde el 2007; todo eso en esta ciudad.

Por lo visto y vivido puedo asegurar que muchos porteños (las nuevas generaciones especialmente) cambiaron mentalmente. Pero lamentablemente debo decir que esos cambios mentales en la mayoría de los casos no fueron para mejor; por el contrario, en no pocos aspectos se volvieron más retrógrados. La juventud del PRO es la versión más actualizada de esto que sostengo. Tengo identificada a la responsable de esta desgracia por haber estado dentro del sistema que digita la vida ciudadana en esta mega urbe; más adelante la denunciaré.

Pero quiero compartir algunas sensaciones , en mi caso, muy claras para que juntos podamos pensar y sacar alguna conclusión tratando de entender el por qué de este fenómeno que tiene rasgos muy visibles, que son demasiado evidentes, lógicamente para todos los que quieran o deseen verlos; necios abstenerse.

LA CUESTIÓN CULTURAL

En primer lugar, existe un convencimiento generalizado entre sus habitantes que en esta ciudad hay cultura…

Y puede ser! ¿Definida? Al menos yo no lo viví y vivo así. Soy un producto en crisis en ese tema porque fui víctima, y hasta diría consciente, de la fuerte influencia foránea que en no pocos aspectos y por espacios de vida me resultó dañina. Entonces… ¿Hay cultura? ¡Sí! Muy particular desde ya por la variedad de manifestaciones. No quiero hacer juicio de valor sobre dichas manifestaciones porque esta reflexión apunta al significante cultural de identidad.

Para aquellos que tuvieron la suerte de recorrer aunque sea algunos países europeos o ciudades norteamericanas, no les resultará difícil coincidir conmigo en términos comparativos y en materia cultural que, con solo “relojear” ediliciamente, o en materia de ofertas (con lenguaje extranjero incluido), parado en esta ciudad, nada indica que estas en esa Bs. As.  que es la capital de ese remoto país llamado Argentina (más allá de los espectáculos for export, digo). Toda la zona de “Catalinas” (Retiro) y Puerto Madero es un burdo remedo de Manhattan mirado desde el Río y en Buque Bus. El resto es una ciudad con vida cultural expuesta muy similar a cualquier capital europea o ciudad norteamericana; una rara mezcla de “clase” y “fachada” franchute (la “paqueta” Recoleta, Belgrano o Devoto ), y despreocupación yanqui pero puesta en escena y para que todos lo noten. Lo llamativo es que nadie en esta ciudad se pregunta que entiende por cultura, ¿cuál es nuestra cultura como porteño? Hasta yo me lo pregunto porque en cierta forma me siento porteño y tengo familia, hijos que lo son.

La ciudad ofrece mega recitales de grandes bandas europeas o norteamericanas, Variette al mejor estilo Music Hall o Vaudeville y hasta con música popular inglesa o francesa. Porque eso es lo que pretendieron para los porteños sus gobernantes de ayer y de hoy ¿Es representativo de nosotros, de nuestra cultura, de algo?

¡Perdón! -dirá alguno. ¿Y el tango?

Dejate de joder! No hay una puta emisora de radio que te pase tango (salvo algún programa en AM y sobran los dedos de una mano para contarlos) ¿Y de folclore? ¡Menos! En la ciudad hay una sola emisora –La Folclórica de Nacional- y encima manejada por unos conductores que también pretenden hacer de nuestra música popular una sesión masturbadora de psico bolchevismo. ¡Dejense de joder! (con perdón de los cultores del pisco bolchevismo quienes están en todo su derecho de serlo pero que no deja de ser eurocentrismo)

Lo anterior es uno de los aspectos. Otro aspecto significativo es el garbo del porteño cuando sale fuera del país. En los distintos países Latinoamericano que visite no se me reconocía como argentino; ni mi forma de hablar, menos de presentarme es porteña, entonces debía aclarar que no era porteño pero sí Argentino. Evidentemente y en la región, al argentino se lo conoce a través del porteño que es quien más viaja. Y lo hace con su mochila cargada de soberbia y arrogancia porque culturalmente se siente “más” que cualquier otro latino de la región; hasta podría decir, según me comentaron en los lugares donde estuve, que se presentan como fiel representante del colonizador-colonizado de antaño, superior por naturaleza y con gen europeo incluido. Como mi perfil no se aproxima a esa forma y estilo, para mis interlocutores latinoamericanos yo no era Argentino. El porteño vive culturalmente dentro de esa hibridez conceptual y se desplaza hacia cualquiera de sus versiones y/o manifestaciones como pez en el agua. Lógicamente lo hace con una rara y no casual habilidad; fueron formados para eso. Para ciertos porteños la cultura es nacional si se la cocina en Bs. As.; el resto es anticultura (barbarie).

En ciertos aspectos Rodolfo Kusch encontró –y a modo de atenuante porque él era porteño pero por suerte uno diferente, demasiado grande y demasiado lúcido lo que lo hizo ser otra, entre las pocas que existen,  notable excepción- la punta al ovillo de este entramado fenomenal que de por sí se manifiesta de manera hasta muy contradictoria ya que como lugar de pertenencia, esta ciudad genera mucho apego en el nacido acá; pero esto último solo lo hace visible cuando está afuera de su lugar y extraña. Quizá –como sostenía Kusch- el asunto tenga que ver con esa cuestión de ligazón genético-afectivo con lo americano que en el fondo cada porteño tiene; por ser americano; que transforma, por ejemplo, a un “Café porteño”, sea céntrico o de barrio, en ese espacio cuasi religioso similar a los espacios sagrados de nuestros antepasados originarios donde en soledad o acompañado uno se siente, o es ese Dios que controla su propia vida aunque sea por instantes.

LA GRIETA CULTURAL

El porteño medio se supone culto por el solo hecho de vivir en Bs.As. Ciudad. Y las cuestiones culturales también se ven condicionadas por factores para nada particulares pero que la vorágine que el ritmo ciudadano impone impide percibirlos.

Por ejemplo: la ciudad está partida en dos. Hoy se utiliza el término “grieta”. Lo inventó Lanata, un porteño típico afincado en un de los costados de esa grieta; donde viven los afortunados. La invención terminológica no tuvo otro objetivo que un lavado superficial de conciencia; pero la grieta porteña existe y se la conoce como la “arteria mas larga del mundo”. Tiene nombre que se condice con su historia un tanto cipaya vinculada a un sector social que fue transformado a través de la educación en referente: La arteria se llama Av. Rivadavia.

Al sur de ella viven los pobres; muchos pobres y algunos no tanto (estos últimos tratando de saltar la grieta para zafar de ese estigma cambiando de residencia); al norte viven los otros, los que se siente diferentes y exclusivos y por ende símbolos de una porteñidad cuasi europea aunque sea poco original ¡Y a mucha honra! Dicen.

Frente a estos últimos, el resto de los argentinos somos ignorantes. Hoy no puede asombrar que esos sectores medios (gran mayoría en esta ciudad) hayan recuperado el término “cabeza” para el trato despectivo y peyorativo hacia cualquier que no piense o sienta como ellos, o simplemente provenga del interior del país o de alguno limítrofe. El porteño medio que habita desde Rivadavia hacia el norte de la ciudad se siente más europeo que Argentino, y se deslumbra con las luces de Nueva York, La Vegas y Hollywood, Paris, Londres; o llevar a sus hijos a Disney Word. Son sus sueños.

EL ROL EDUCATIVO DE LOS MEDIOS

¿Se los alimentan cotidianamente? ¡Claro que sí; desde los medios de comunicación! Y en esto está, en gran parte, la responsabilidad de esa hibridez cultural porteña. El porteño se cree un Argentino culto porque se siente sabio en tanto es conocedor del mundo; pero ignorante de las cosas más elementales que atañen a su país. Esta realidad tiene cierta lógica porque su país no está en ese mundo vendido mediáticamente. Se lo repiten a cada instante y el lo acepta con total naturalidad y como una constante histórica de verdad revelada. Es un erudito en música internacional, se siente un intelectual y discute sobre los principales intelectuales y pensadores europeos, conoce la serie de la NBA y los nombres de los principales jugadores de cada equipo, conoce todo lo relacionado con las principales ligas de futbol europeas; pero su erudición llega hasta ahí; con eso le alcanza y sobra para creerse culto y parecer tal. Poco le importa saberse ignorante de todo lo que tenga que ver con la cultura del resto de nuestro país y de Latinoamérica, la que generalmente desconoce en su totalidad; y no por casualidad. Repito, el porteño es educado para buscar los modelos de vida y de pensamiento afuera del país y despreciar todo lo que venga o provenga de sus entrañas. Es una vieja pero vigente cultura portuaria que nace con la “organización nacional” pergeñada por Bartolomé Mitre y ejecutada hasta nuestros días por toda esa caterva de chupa mortajas que este triste pero obstinado cipayo personaje sigue teniendo y que se suceden interminablemente enquistándose por derecho hereditario en cuanta “Academia Nacional(¿?)” exista, para de ahí subir y bajar el pulgar de lo que se entiende por cultura y conocimiento.

SOBRE CHAUVINISMO Y ZONZERAS

Como el chauvinismo es un categoría mal usada por pseudos intelectuales cuando los desnudas en sus zonzeras, poca importancia tendrán en este caso las observaciones que en ese sentido puedan venir desde esa dirección y en relación a los ejemplos que a continuación iré mostrando.

Los medios radiofónicos y televisivos de esta gran ciudad solo conocen y pasan -o musicalizan con- melodías extranjeras ( regla que cumplen rigurosamente hasta los ya no tan jóvenes pero “progres políticamente” que hoy hacen radio). No me siento un estúpido al suponer imposible ir a Nueva York, San Francisco, París, Berlín, Roma, etc, etc (menos aún Londres), sintonizar una radio o un canal de TV y escuchar música de chacarera, chamame o tango. ¡Claro! Me dirán ¡Cómo lo van a hacer si lo nuestro no es música! Típica desvalorización de un porteño. Ni siquiera se percata que escupe para arriba hasta en términos de negocio; su “viveza” no le da pa’ tanto.

Es por eso que resulta natural -y ni siquiera lo supone paradójico- que un conductor –y otros que juegan de periodistas- radial “progre” lea en su programa un fragmento de un libro de Galeano que hace referencia al proteccionismo Ingles con marcada admiración en un momento de masturbación ideológica y luego vaya a un tema musical, no con un candombe uruguayo, ¡No! Te sale con el último éxito de la banda rockera norteamericana (o inglesa, o finlandesa) del momento anunciando su próxima presentación en Bs. As. y sugiriendo que podes adquirir tus entradas por… Esto es Buenos Aires; así funcionan sus medios de comunicación; así son, piensan y sienten los porteños de marras (No todos, claro está, pero son tan pocas la excepciones que en momentos desmoralizan).

Hay que reconocerles que en oportunidades –solo momentos porque el segundo de publicidad cuesta guita-, hasta tienen esos gestos de ternura para con los desdichados “negritos pobres” del interior de nuestro país ante una desgracia. Por ahora resulta casi imposible que se den cuenta que siguen repitiendo el mismo trato compasivo y psedo misericordioso de aquellos poderosos porteños que denunciaba el “tano” Piero allá por los “70 y 80” del siglo pasado cuando por ejemplo en su chámame “La inundación” decía “Y que se vaya la Televisión, no somos circo ni domador, acá no hay nada para ofrecer, ni somos monos para vender”.

En Buenos Aires los medios de comunicación tienen un rol “deformativo” mucho más eficaz en materia educativa que la formación impartida en establecimientos educativos. Acá está la madre del borrego.

Voy a tomar casos recientes para que se entienda de que estoy hablando:

Filmus, por tomar un ejemplo, siendo funcionario de educación en el Gobierno de Ibarra y fiel sirviente del centralismo porteño salvó a Bs. As. que se aplicara en su ámbito la Ley Federal de Educación (cuestionada con fundamentos en sus formas y modo de aplicación pero no así en su visión de los contenido que no era del todo mala). Bs. As. siguió con la vieja ley -mas reaccionaria aún- gracias a un “progresista” que, reitero, salvó a los porteños de que se los igualara al resto del país “educativamente”, país que sí se vio obligado a aplicarla en las peores de sus formas.

Este Lic de la FLACSO decía defender la educación púbica pero mandaba sus hijos a escuela privada donde se forman los futuros dirigente; como cualquier porteño de clase media alta “progre”.

VOS SOS MACRI PORQUE MACRI ES BS. AS.

Macri quiso y quiere dar continuidad a la tradición de hacer de Bs. As. una ciudad europea o en todo caso yanqui. ¡Y lo está logrando para placer de esos porteños! No es difícil inferir que si es presidente de Argentina querrá repetir la experiencia a nivel país. Sus sucesores van a continuar el mismo camino. Buenos Aires no es Argentina, es Buenos Aires. Sus gobernantes vivieron y viven en un imaginario limbo creado culturalmente y alimentado pedagógicamente desde sus claustros de estudio desde hace siglo y medio. El centralismo porteño no es casual como tampoco lo es su pensamiento eurocentrista. La ignorancia sobre como piensa y siente el resto del país puede resultar exasperante, pero está. Esto lleva al porteño medio a pensar y exigir políticamente que esa porción extensa de territorio y los que ahí habitan, ¡porción que le fue adosada a ella (a Bs. As.)!…, o se avienen a mimetizarse con el estilo porteño (que es una mezcla de aire de globos y la nada en materia de proyecto ya que los proyectos los hacen y manejan los ricos y poderosos de adentro y/o los de afuera del país, con la venia desde ya de Dios quien tiene su oficinas en esta hermosa y gloriosa ciudad), o sentirán el rigor por desobediencia y a puro castigo mediático y mafioso de los detentadores del poder económico (cuyas residencias administrativas están en esta ciudad).

Pero existe un detalle muy llamativo. El porteño medio es loco pero no come vidrios. Presiente que vive en una ciudad parásita; no sabe el por qué de esa condición pero intuye que es así. Entonces quiere un Macri o a alguno de sus alter ego en el gobierno de la ciudad pero desconfía de ellos para el manejo de la cuestión nacional. Saben las posibles consecuencias porque los saben ignorantes; pero repito, no comen vidrio. Ya los chorearon en el 2001 y siempre tienen presente que entre chorros no es leal quitarse las víctimas. Necesitan del gobierno nacional como el ternero la ubre de la vaca. Su mitomanía no es más que otro producto de la educación mediáticamente deformadora recibida por décadas; pero de ahí a ser boludos hay una distancia. Pueden no ganar los candidatos del FPV, pero a la hora de votar a nivel nacional optaron por Cristina.

Que Macri sea un mal administrador (no puede ser bueno alguien que vende gestión eficiente mostrando obras superficiales a costos sobre valuados; que utiliza al Estado C.A.B.A. como botín para que sus amigos hagan negocios, endeudando a futuro a ese Estado.) poco les importa porque les alcanza con que alimente su mitomanía de ser únicos y diferentes al resto.

NUEVOS FRANKENSTEIN, POLÍTICA Y COMPLICIDADES

Los medios de comunicación monopolizados son los nuevos Frankenstein. Crean monstruos políticos condicionados mediáticamente; y los manipulan diariamente. Una porción más que interesante del periodismo de esta ciudad se denigró a ser sirviente de los propietarios de medios de comunicación. Estos señores están convencido que “el cuarto poder” está por encima de los otros tres (o sea por sobre el conjunto de las instituciones republicanas), y que la sociedad se tiene que regir por sus bajadas de líneas porque son ellos los que tienen la verdad en nombre de la libertad de prensa y el libre pensamiento. Entonces se sienten con super poderes y todo el derecho para instalar candidatos y/o bajarles el pulgar a otros, o decirle al ciudadano común que le conviene y que no políticamente. Y ciertos periodistas están chochos con su rol profiláctico;  dentro de ese papel cabe todo, hasta la extrema complicidad con el perverso juego. Se acuerda previamente con el entrevistado lo que va a decir, luego se pone el micrófono y ¡cuidadito con repreguntar algo fuera del guión!!!

Retomemos el ejemplo anterior: Macri.

Diario Crónica (mi preferido), Viernes 15 de mayo de 2015, recuadro: “Macri en Jujuy”; texto del cuerpo: El líder del PRO ratificó (¿?) que de ser Presidente llevará adelante “Un amplio programa de obras para mejorar la conectividad de todo el norte argentino” para que la zona pueda desarrollar todo su potencial (solo lo entrecomillado y en negritas es textual de Macri, el resto es interpretación agregada del cronista). Pero ni el cronista –ni ninguno de los otros que seguramente estaban presentes al momento de las declaraciones- intentó repreguntar. Ninguno se animó a preguntarle que entendía él por “mejorar la conectividad” porque sabían que era ponerlo en aprieto. Macri ignora los verdaderos problemas que existen en el norte y lanza generalidades. Macri no conoce el tendido de rutas nacionales ya existentes que todo el norte tiene. “Nosotros desde la presidencia y Morales Gobernador vamos a generar mucho trabajo para los jujeños”. Ningún periodista le pidió precisiones, que cuente cómo lo haría. Luego recitó un fragmento sin tener la más remota idea de lo que estaba diciendo. “hay que terminar con el aislamiento en el norte(¿?), necesitamos trenes de larga distancia y caminos para llegar a los puertos, para salir al pacífico y para multiplicar nuestra capacidad de exportar y vender” Ningún periodista le pregunto de qué estaba hablando, cuales son los rubros de la economía jujeña que se verían beneficiados con estas ideas. Macri no tiene idea de cuales son los resortes económicos de Jujuy.

Pero estos niveles de complicidad periodística para con los intereses mediáticos no se acotan tan solo a los candidatos de la oposición que nada tienen para ofrecer más allá de lo que les fijen por agenda política los medios; menos aún tienen esos candidatos un cacho de ética para siquiera honrar los cargos que actualmente ocupan. Lo lamentable es que ese mismo periodismo también lo hace con los candidatos del oficialismo a quienes saben con cierto poder y de quienes depende la cuota de publicidad oficial.

Gracias al periodismo y a la TV, la política se redujo a un diminuto valor farandulezco y quedó acotada a la simple enunciación de generalidades vacías de contenido dentro de un gran show para consumo masivo. Lo creó Bs. As.; el porteño en su gran mayoría lo compró y lo quiere imponer en todo el país para que ese resto de país entre, aunque sea con forcet, en la cultura consumista mundial y así no quedar afuera de la globalización cultural y política(¿?).

Dura pero triste realidad. Los medios porteños lograron coaptar al resto de los medios del interior del país y las clases medias de sus centros urbanos siguen a pies juntillas sus bajadas.

Esta es otra cuestión que, como la educación, merecerá en su momento un gran debate porque también es algo pendiente: el país sujeto a Bs.As., o Bs. As. como una simple parte más del país. Política y culturalmente propongo trabajar para hacer realidad la segunda opción. Es una deuda que tenemos para con la verdadera Argentina.

Afiche de V.L.M - 1