UN PASADO VUELTO PRESENTE.

5 enero 2019

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Política nacional e internacional

hector timerman.

Murió el ex canciller argentino del último gobierno peronista: Héctor Marcos Timerman.

V.L.M.

Crespon

Por Victor Leopoldo Martinez

Héctor Marcos Timerman. Un ARGENTINO que profesaba de manera práctica y por tradición familiar la religión judía.

Este último señalamiento es muy importante en relación a ese sín fin de estupideces que dicen aquellos  ignorantes y/o perversos que muy sueltos de cuerpo y tratando de mostrarse eruditos en la materia, mezclan cuestiones religiosas, con otras cuestiones institucionalmente políticas.

Timerman fue un argentino judío; pero primero argentino y como tal fue un verdadero criollo que cumplió con la patria.

Vale aclarar algunas cuestiones vinculadas a ese estúpido y acomodaticio intento de separar religión y política que es como querer separar la educación de la política.

La religión es política porque nació de una decisión humana. Las creencias y la fe en la humanidad no son decisiones metafísicas, son elecciones según maneras de entender la vida y vivir acorde a dicha elección; parten de decisiones  humanas y sociales que se asientan en cuestiones y necesidades existenciales hasta transformarse en fenómenos culturales.  Pero en tanto el hombre es un ser eminentemente social, cualquier decisión humana –aún la individual- tiene incidencia social y por ende política.

Sin  lugar a ninguna duda toda religión tiene un interés político como lo tiene la educación. Cuando se dice “hay que sacar la ideología de la escuela”, es porque los que lo pregonan son de  otra ideología que es la que ansia  quedarse con el nicho que pretenden desalojar.

Desde el momento en que se decide que una religión sea “oficial” para un Estado, quiera o no esa religión como institución está involucrada en política porque tendrá incidencia sobre las decisiones que tome ese Estado. Pero este no es el único ejemplo. Los evangélicos (de origen norteamericano y bancados por ese imperio) que “operan” con sus iglesias dentro de nuestro país trabajaron denodadamente en las últimas elecciones presidenciales (2015) para que los fieles que concurrían a sus templos votaran a Macri (Si hubo acuerdo económico entre las partes más grave aún).  

Ahora bien, lo que a una comunidad, a un país, le debe interesar como Estado es el comportamiento de sus ciudadanos en relación a los interese sociales, nacionales y el bien común, independientemente de la religión que cada individuo, familia o congregación profese y en esto sí valen las diferentes actitudes que las congregaciones religiosas pasan a tener frente a determinados hechos políticos.

CUANDO LA HISTORIA MUESTRA UN PASADO IRREBATIBLES.

La  acusación de “judío traidor” por un lado y de “traidor a la patria” por otro, hecha a Timerman (lo primero lo digo por esa DAIA de “derecha PRO Israelí” y por los sirvientes del imperio norteamericano), es aberrante. Si se pretende hablar de “traidores”, nuestra  historia como Nación está plagada de ejemplos  de “católicos” que contrariamente al fraudulento caso judicial del “judío” Timerman, sí fueron grandes traidores para con los intereses de nuestra Patria y de su pueblo y jamás fueron tildados como tales; empezando por Rivadavía y Mitre en el siglo XIX y Roca (h) en el siglo XX; católicos que permitieron el saqueo de nuestras riquezas y la explotación de nuestro pueblo. Me refiero a esos viejos y también a los nuevos perversos que humillaron y humillan la soberanía política y la independencia económica del país y que, en momentos como esos, hasta la propia iglesia católica miró para otro lado argumentando ridículamente que su misión no era “mundana” y estar solo abocada a cuestiones del “reino celestial”. Esa iglesia “institucional” sabía que como parte del Estado podía parar esos saqueos, aquellas explotaciones de “hombres por otros hombres”, en muchos casos acompañada de prisión tortura y muerte; y no lo hizo.

Me estoy refiriendo a esa misma iglesia que permitió a cobardes católicos masacrar a población civil inocente bombardeando la ciudad de Bs.As. el 16 de junio de 1955, asesinando a ciento de compatriotas desde sus aviones que llevaban pintado en sus alas una cruz y la consigna “Cristo Vence”. ¿Se conoce los nombres y las sentencias sobre esos asesinos? No; porque nunca estos hechos existieron por decisión política de los “libertadores”; y la iglesia católica acompañó. Me refiero a esa “institución iglesia” que avaló y acompaño a la última dictadura en sus vejamenes y hasta justificó asesinatos de curas y monjas y hasta obispos como en el caso Angelelli.     

A Timernan se lo acusó injustificadamente de “traición a la Patria”. Esto no debe llamar la atención ya que es una constante histórica practicada por la oligarquía vernácula. Pero a fuerza de ser fiel a los hechos, en el caso de Timerman ni siquiera eso, ya que la acusación fue parte de una estrategia instrumentada de manera mediático-judicial  con mucho tufo a operación política distractiva y a simple venganza contra un gobierno popular. Fue diseñada por el tilingaje “PRO” bastante perverso y odiador, ese medio pelaje aspirante a grandes burgueses que para desgracia de ellos se quedaron en “guarangos y torpes funcionarios”, por falta de garlopa dijera Jauretche. Se los puede identificar claramente, de mayor a menor según sea el nivel de ignorancia y perversión: Macri, Peña, Bullrich, Alonso, Garavano, Bonadio,  Magnetto y los Saguier.

LOS HECHOS

Caída la operación “Nisman fue asesinado por el kirchnerismo” que sirvió para que Macri sea hoy presidente (hasta la delirante ex jueza Arroyo Salgado, y ex consorte de ese oscuro personaje que fue el ex fiscal Nisman , ahora se retiró como querellante; es loca pero no come vidrios), la segunda parte de aquel lamentable y hasta quizá inducido suicidio consistió en mantener mientras se pudo el argumento del asesinato para traer de los pelos la figura de “traición a la Patria” y encajársela a los funcionarios del gobierno anterior (Cristina y Timerman). Todo fue una burda fabulación mediatico-judicial sin sustento legal alguno y menos pruebas; a tal punto que tuvieron que inventar de manera torpemente ridícula (Patricia Bullrich y sus peritos gendarmes) pruebas para transformar un suicidio en crimen y  seguir con la causa “Irani” colocando a funcionarios de ese país como los responsables del atentado a la AMIA y así incluir  la supuesta complicidad del gobierno peronista de Cristina  interfiriendo la investigación. La verdadera historia sobre el tema AMIA, según canta el expediente, cuenta que el propio Bonadio fue apartado de la causa por ser él el que interfería y desviaba la investigación que se venía realizando. Lo hacía por pedido  norteamericanos-israeli.

Los dos atentados (embajada y AMIA) se produjeron en la década de los “90”, gobierno de Menen y Bonadio hombre de la “servilleta de Corach”. No hace falta ser muy astuto para descubrir las razones de la aparición del “Juez Bonadio” en la causa AMIA  como tampoco se requiere de esa misma astucia para darse cuenta de la “no casualidad”  que el “Juez Bonadio recibiera” la causa Nismán y calificará a Timerman (y Cristina) dentro del delito de “Traición a la Patria”. Pero la torpe acusación tuvo dos vertientes: a) La mediática (Clarín) que fogoneaba las supuestas pruebas que Nisman tenía e iba presentar, que no eran otras que las que el Juez Rafecca anteriormente ya había desestimado por insustanciales y pueriles. Y b) la judicial de Bonadio que la hizo basado en un memorándum que fue votado por el Congreso Nacional (sin que ningún legislador haya sido citado a declarar por este Juez) y en un supuesto levante de las “alertas rojas” que solo Interpol lo puede hacer y cuyo máximo responsable (jamás citado por Bonadio a declarar) negó rotundamente que el gobierno argentino de Cristina (con Timerman de canciller) haya solicitado se levanten. Toda esta perversión le costó la vida a un gran argentino.

Timerman murió por decisión no solo de la enfermedad terminal que lo aquejaba sino y fundamentalmente por la decisión de un perverso gobierno PRO y de un Juez que decidió sin ninguna prueba juzgarlo injustamente como un “Traidor a la Patria”; en otras palabras y con las reiteradas negativas de que saliera del país para tener un tratamiento adecuado para su enfermedad, Bonadio asesinó a Timerman. Y por qué digo esto? A Timerman, Bonadio lo torturó hasta el colmo de hacerlo ir a declarar en un estado de enfermedad desastroso; a Franco Macri (papá del delincuente que tenemos como presidente) y quien argumentó no poder ir a declarar por estar enfermo, todo aceptado, todo permitido.

La prensa adicta a los grandes negociados y cómplice en esta ocasión de la operatoria “macrista-judicial”, volverá, como lo hace de manera reiterada, a cumplir con la misión de esconder todo para que nadie jamás se entere de la verdad de otro crimen PRO. Maldonado, Nahuel y tantas otras tantas víctimas del gatillo fácil, –y ahora Timerman- son muestras acabadas de la perversión conjunta Clarín-PRO-Justicia complaciente. Esto en algún momento deberá pasar por una justicia más ecuánime; más tarde que temprano pero tendrán que rendir cuenta; especialmente el monopolio Clarín.

QUIÉN ES QUIÉN   

En nuestra historia solo dos personas lo anteceden a Timerman en tamaña acusación: Liniers y Perón. Como Timerman tanto el patriota Liniers como el Gral Perón fueron casualmente hombres con honor a la hora de defender los intereses de la Patria.

¿Quién acusó a Timerman? El gobierno más corrupto que recuerde la historia de nuestro país; y quizás el más antipatria que haya existido. Pero no solo eso; acusó a Timerman el gobierno que mayores traiciones a la patria cometió (superándolo al ideólogo en la materia, Bartolo Mitre) con descarados renunciamiento a nuestros derechos soberanos en no pocos intereses estratégicos; y los cometió en tiempo récord:

a) Permitir la instalación de bases norteamericanas en territorio nacional sin pasar por el  Congreso.

b) Acordar su servilismo sin condicionamiento alguno al imperio norteamericano e Israel.

c) Eliminación de toda limitación para la adquisición de tierras por parte de cualquier extranjero – poderoso económicamente desde ya-.

d) Entrega del manejo de nuestra economía al FMI.

e) Eliminación de todo impedimento legal para operar “lavado de dinero y fuga de capitales al Extranjeros”

f) Renunciamiento de nuestros derechos soberanos sobre las Islas Malvinas.

Entonces que un traidor acuse a alguien de “traidor a la patria” urdiendo una patraña con eje en el atentado terrorista contra la AMIA, en una causa que tiene a los principales responsables de la DAIA en aquel momento – junto al MOSAD y la CIA- como los más “sospechosos” por la decidida participación de todos ellos en el entorpecimiento de las investigaciones y de la causa misma; repito acusar a un Argentino judío por el solo hecho de haber participado de un gobierno Nacional, Popular, Peronista y anti oligárquico no puede sorprender a nadie más allá de las burradas argumentales utilizadas para justificar dicha acusación.   

El gobierno de Mauricio Macri -con él como máximo responsable-, en 3 años, se cargó asesinatos, prisiones y torturas de argentinos con el cuento de su lucha contra la “corrupción pasada”. Desde Milagros Salas en adelante todo fue de una perversión inusitada ya que se utilizó una técnica muy parecida a la usada por el nazismo alemán (“miente, miente, que algo quedará”). Jorge Lanata fue el más importante operador PRO-Nazi  ¿Se los llevará a la  justicia a estos criminales, respetándoles todos los derechos constitucionales que ellos no supieron respetar por odio de clase cuando fueron gobierno? 

Lonardi (integrante de “La Libertadora del 55”) cometió el error de manifestar una frase que a la oligarquía siempre le produjo  alergia, pero a la cual siempre acudió cuando vio que las “papas quemaban” y sus “personajes” podían ir a la cárcel: “Ni vencedores ni vencidos”. La oligarquía con Aramburu y Rojas decidieron que Lonardi estaba loco, lo rajaron y comenzó el “nazismo libertador” contra todo lo que fuera “peronismo”.

Luciano Benjamín  Menéndez, comandante del 3er cuerpo de aquel  ejército antinacional de ocupación que fue la última dictadura militar manifestó: “Para que este país pueda funcionar hay que matar a por lo menos 500 mil peronistas”. La última dictadura desapareció a 30 mil argentinos. Solo fueron y son enjuiciados los autores materiales de aquel genocidio pero no así los responsables civiles e ideológicos, la oligarquía agro ganadera-financiera que endeudó al país y se forró los bolsillos con esfuerzo ajenos gracias a la precarización laboral y a todo tipo de corrupción.

¿En qué se diferencia el gobierno de Macri de los antecedentes señalados?

Un pasado vuelto presente hoy  azota a nuestro país y a su pueblo de la mano de un mentiroso “chico bien” llamado Mauricio que aún y con todo el daño hecho descaradamente pretende ser reelecto  para seguir jodiéndole la vida a los argentinos.

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