OBAMA Y LAS TOCADAS DE OREJA

13 febrero 2009

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Gentileza de Aldo Battisacco

Estoy cansado de viajar a Londres y Nueva York, para que yuppies de 30 años me digan lo que debemos hacer en Brasil, cuando ellos no saben dónde queda. Que hagan lo mismo con Obama“.

Lula Da Silva

Por Enrique Oliva

Los enormes y brutales errores de la política exterior norteamericana, muestran en sus últimos mandatarios una lamentable mediocridad política (por no decir inferioridad) sin sentido de responsabilidad ni justicia a la hora de tomar decisiones. Ninguno de ellos se exime de culpa por intervenciones militares con ventajas o por alentar y financiar otras contiendas utilizando mercenarios, pero cosechando también algunas derrotas nada decorosas. Todo movilizado por el egoísmo y la seguridad inspirada en un sentido de sociedad superior, infalible. Justifican los medios más despreciables para obtener fines también despreciables. Han sembrado odios en la seguridad de contar con la impunidad de la justicia temporal y el juicio de la historia que suponen escribirán ellos mismos. Fueron por petróleo para alimentar la fría máquina de hacer dinero. Mas la codicia, lleva a la ceguera.

Ahora desde gran altura, con aviones sin pilotos y sin pelotas en los comandos, cotidianamente se sigue sembrando muerte y destrucción. Con esas semillas, desde los escombros nutridos de sangre inocente fertilizante, la cosecha solo dará más odio, suicidas, vengadores,  “terroristas”.

Despreciar la memoria de los pueblos es un error, una deuda que perdura en las conciencias y el tiempo. Hace unos 3 años, desde un portaaviones atómico estacionado frente a las costas de California, el ex presidente George W. Bush anunció jubiloso al pueblo norteamericano que la misión de Estados Unidos en Iraq había concluido en “victoria total”. “El tirano está muerto e Iraq es libre” vociferó. ¿Y ahora qué?

El día de la asunción del nuevo presidente Barack Obama alentó esperanzas  a sus compatriotas, al gusto norteamericano: “somos y seguiremos siendo una gran potencia“. Y deliraron los aplausos en un mar de agitadas banderitas. Nadie se preguntó sobre el cómo y el  con qué. ¿Será más de lo mismo, nada entre dos platos?

Estados Unidos y sus cómplices están enfermos. El sistema hace aguas por  todos lados. De muchos rincones del globo crece la protesta con tocaduras de oreja y la presentación de facturas, incluso internas. Veamos algunos ejemplos.

Los 700.000 millones de dólares del “salvataje” dispuesto por George W. Bush para socorrer a bancos y empresas líderes, resultó una cifra tan fuera de lo habitual que no cabía en las computadoras de Wall Street. Hasta Barack Obama y su contrincante John McCain en la carrera a la presidencia, interrumpieron la campaña electoral para ir a Washington a votar el “salvataje” como senadores, que aun eran. La montaña de dinero regalada a los grandes bancos especuladores “para que dispongan de líquido, reiniciaran el crédito para así estimular la economía en bien de todos”. ¿Y cuál fue el resultado? Que los financistas no dieron créditos sin explicar dónde fueron a parar tantos dólares. ¡Y ahora se les piensa dar otro “salvataje” mayor! Todo a sabiendas que ese derroche será pagado por el pueblo norteamericano ya estafado con las hipotecas, y por los países del tercer mundo.

Una vez en funciones el primer mandatario negro de la historia yanqui, envió al Capitolio su Plan de Estímulo Económico pidiendo autorización para utilizar una cantidad de dinero superior al acordada a su predecesor: 920.000 millones de dólares. En la Cámara de Representantes (diputados), pasó rápido y sin problemas. Pero los mayoritarios republicanos en el Senado pusieron palos en la rueda. Interpretando la obstrucción, ciertos analistas independientes vieron la maniobra como una intencionada demostración de fuerza para doblarle el brazo a Obama, obligándolo a concurrir personal y patéticamente a suplicar aprobación. En realidad, la presión tuvo su efecto mediático, poniendo en evidencia que el presidente no tenía tanto mando. Al nuevo mandatario le hicieron ver que el real poder en Estados Unidos y el mundo, no está en la Casa Blanca

Este lunes 9 cuando se escribían estas líneas, se pudo ver por televisión a un Obama eufórico dando por aprobado su plan a votar mañana martes en el Senado. Repitió casi textualmente el justificativo del anterior proyecto burlado de Bush. “Fortalecer las finanzas”, “abrir créditos”, etc. etc.

A solo dos semanas de los impresionantes festejos de la asunción, Obama debió soportar las tristes escenas difundidas repetidamente por los medios, con desocupados en las calles, separados de la policía por vallas. El día coincidió con el anuncio oficial del record de parados ascendido al 7,6 %. Quizás no fue casual que las fotos más difundidas de demandantes de nuevos empleos eran hombres y mujeres negros. ¿Será un mensaje para recordarle al presidente que los más  grandes y tradicionales diarios norteamericanos tienen sus balances en rojo, con elevadas deudas, viéndose obligados a reducir gastos y rematar activos?.

En Suramérica y el Caribe también está padeciendo Obama críticas que sus allegados califican de “provocaciones” o “tocadas de oreja”. Fidel Castro, a pesar de sus primeras declaraciones esperanzadas con el nuevo presidente, ha lanzado una serie de ataques al quien repetidas veces llama “inquilino de la Casa Blanca”, como insinuando tu temporalidad, cuando él ha estado medio siglo en el poder y aun no lo suelta. Los calificativos lanzados desde Cuba, parecerían demostrar que en La Habana no se espera nada de Washington. Como menudean los opinólogos que interpretan la actitud de Castro como una operación mediática para mostrar lucidez y recuperar presencia e iniciativa política, De todas formas ha ganado en promoción, generando suspenso y especulaciones variadas, obligando a hablar de él. Y logró sus efectos, con una demorada foto de la mano de Cristina Kirchner que ha dado la vuelta al mundo acaparando pantallas y primeras planas.

La contundencia de las ideas expuestas por Hugo Chávez contra el “imperio yanqui”, ha obligado a Barack Obama a referirse a él con una frase: “Venezuela es un  problema para el desarrollo”.

Evo Morales no pierde la costumbre de ganar elecciones. Ya tiene promulgada la nueva constitución por él diseñada, destacando no haber precisado para ello la venia de Washington. Expulsó al embajador norteamericano, como a los miembros de la DEA y otros voluntarios “culturales” del mismo origen, por “intromisión en cuestiones internas”. Asimismo, impuso la obligación de visado para entrar a su país, en especial en reciprocidad por la misma medida vigente para los bolivianos en viaje a EEUU.

Y el pasado viernes 6, un cable de la agencia rusa Novosti, de Moscú, distribuido por la red Rebanadas de realidad, informaba que “Gazprom trazará un esquema para el desarrollo de la industria del gas en Bolivia“. ¿Intromisión en el “patio trasero”?.

Tanto Lula como Rafael Correas se han permitido despacharse con severas condenas al capitalismo salvaje financiero que el liberalismo busca resucitar en un vano intento de introducir algunas reformas  cosméticas para no cambiar nada. Y vale la pena repetir una frase plena de ironía del presidente del Brasil, pronunciada en el Foro Social de Belém días atrás, ante 10.000 delegados internacionales: “Estoy cansado de viajar a Londres y Nueva York, para que yuppies de 30 años me digan lo que debemos hacer en Brasil, cuando ellos no saben dónde queda. Que hagan lo mismo con Obama“.

Deben abrumar en estos días al presidente norteamericano los sabiondos consejeros y premios nobel económicos desacreditados por la impiadosa realidad, ante el caos del liberalismo. Pero Obama ha abierto el paraguas anunciando el viernes pasado que deben esperarse “decisiones difíciles”, referidas a Iraq y Afganistán. El primer tema lo considera el más urgente, y al segundo, más delicado pero a mayor plazo, según escribe Yolanda Monge desde Washington para El País de Madrid. En la nota se habla e insiste en un “ordenado” retiro de fuerzas norteamericanas en Iraq (142.000 soldados por ahora) en el término de 16 meses. La cifra no comprende a varios miles de paramilitares y contratistas que prestan servicios privados, a los cuales George Bush les quitó las inmunidades a partir del 1º de enero pasado. Lo de “ordenado” repliegue parece referirse a un mal recuerdo que fue el humillante escape de Vietnam donde los gorilas bajaban a trompadas de los últimos helicópteros a los vietnamitas que fueron colaboradores de las fuerzas de ocupación. Todo bien televisado.

Respecto a Afganistán no hay tampoco precisiones. Solo se ha adelantado un proyecto de incrementar con 30.000 soldados más a los 36.000 ya existentes en ese país devastado y con más de 2 millones de refugiados amenazantes en países vecinos. No se entiende este deseo de insistir en “tranquilizar” con el tiempo a los afganos, poseedores de una de las historias más impactantes de lucha contra infinidad de conquistadores que no pudieron instalarse seguros en sus tierras, incluyendo entre ellos a Alejandro Magno, 26 siglos atrás. El paso Kiber, frontera con Pakistán, ha sido de tránsito obligado para todos los conquistadores venidos del Este como del Oeste. Y allí siguen los afganos, en un territorio de 652.225 K2 (no hay en Europa otro más extenso) y más de 25 millones de habitantes. Pese a múltiples intentos del exterior por imponerles una religión, solo aceptaron el islamismo, que practica el 99 % de la población.

De Afganistán, los ingleses pueden darle a Obama mejores informes que los expertos del Pentágono, nombre del edificio donde estuvo el presidente el viernes 7, requiriendo “la pura verdad” sobre la situación militar en ese frente y en Iraq. Los británicos saben más por experiencia propia. Durante la guerra de 1842, tomaron Kabul y gran parte del país. Las guerrillas (terroristas los llamarían hoy) los fueron  desgastando hasta que su ejército de 14.000 cipayos y 1,700 ingleses debieron replegarse poco a poco hasta concentrarse todos en Kabul y allí encerrarse en la vieja fortaleza junto a la capital. Rodeados los invasores y asediados por el hambre, sin dar batalla decidieron las fuerzas de su Majestad salir de las murallas y emprender una retirada de 200 kilómetros para volver a la India, en lo que es actualmente la ciudad de Peshawar en Pakistán. Luego de atravesar un desierto, encararon los 57 kilómetros del estrecho sendero del paso Kiber, lleno de cuevas, precipicios y…cobras. (1) Los ataques sorpresivos de guerrilleros no dieron cuartel durante la travesía del retorno. Los asedios fueron tantos y decididos, que solo lograron regresar con vida dos soldados hindúes y el subteniente médico Vincent Eyre. Este último pudo escribir un informe militar con la historia del desastre.

ENRIQUE OLIVA

(1) El autor de esta nota conoce el trayecto de Kabul a Peshawar, por haberlo realizado en enero de 1980 por un único y angosto camino de cornisa del Kiber en un desvencijado ómnibus alquilado con otros 3 periodistas franceses.


LA REFUNDACIÓN DE BOLIVIA

25 enero 2009

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Por Carlos Girotti *

Publicado por la Nac&Pop

Este domingo 25 de enero tiene lugar el referendo para aprobar la Nueva Constitución Política del Estado boliviano (NCPE).

La realización de esta compulsa es el producto del desmantelamiento de la ofensiva destituyente, tras la enérgica y decisiva intervención mancomunada de la UNASUR.

El racismo separatista tuvo que retroceder, aceptar el referendo y ver cómo sus principales líderes e instigadores eran investigados y acusados por la masacre de Pando.

Sobre estos crímenes de lesa humanidad, el Informe Mattarolo no dejó sombras de dudas: 20 campesinos torturados y asesinados en el marco de un indisimulado plan de exterminio que pudo haber cobrado muchísimas más víctimas de no mediar la acción concertada de los gobiernos democráticos de la región.

Bolivia a las puertas de su refundación.

Tras centurias de arraigados odios de clase, subsumidos en ancestrales discriminaciones étnicas, culturales y religiosas, que hicieron del oprobio de todo un pueblo la condición de poder de una minoría dominante, se levanta Bolivia hoy sobre sí misma y en el Preámbulo de su Constitución declara: –Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal. Asumimos el reto histórico de construir colectivamente el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, que integra y articula los propósitos de avanzar hacia una Bolivia democrática, productiva, portadora e inspiradora de la paz, comprometida con el desarrollo integral y con la libre determinación de los pueblos.

Pero si la trascendencia histórica de este hecho impacta sobre la realidad continental en las vísperas del bicentenario de la independencia, su dimensión se agiganta cuando se piensa en cuánto podría contribuir la región, con éste y otros ejemplos, para conjurar el exterminio que el ejército y el gobierno israelí están perpetrando en Gaza.

Nadie con buenas intenciones debería sentirse autorizado a juzgar la decisión autónoma de los gobiernos de Venezuela y Bolivia de romper relaciones diplomáticas con Israel, como tampoco nadie podría obligar al resto de las naciones suramericanas a seguir ese camino.

Sin embargo, la autoridad moral de la UNASUR, sobradamente demostrada y ratificada con su intervención en defensa del pueblo y el gobierno de Bolivia, debería ser suficiente para que, con autonomía, se elevara como una voz regional de la conciencia universal para frenar los crímenes de lesa humanidad y el exterminio palestino en Gaza.

Hace falta esa voz universal porque la masacre preludia otras –tanto o más sangrientas que ésta como podría ser en Irán- y porque el exterminio hoy es posible merced al aval del gobierno de Bush, al silencio de su sucesor Obama, a la inocua gestión de las Naciones Unidas, a la complicidad abyecta de los grandes jeques, a los cálculos de beneficios de los banqueros y fabricantes de armas de todo el mundo, a los que en nombre del Holocausto no pueden o no quieren denunciar a Israel, a los que reducen a la condición de nazis al pueblo israelí, a los que por motivos religiosos se callan, ocultan o especulan.

La UNASUR, en vísperas de cumplirse dos siglos de la independencia de los pueblos de la región, puede ser esa voz laica que levante, al igual que las bolivianas y bolivianos este 25 de enero, la generosa utopía del horizonte de un Estado plurinacional y democrático, abigarrado sí, pero entramado en verdaderas autonomías; un ancho cauce por el que transiten y fluyan las diversidades étnicas, culturales, religiosas; una institucionalidad que le cierre paso al militarismo y a la pretensión gendarme de cualquier potencia de seguir medrando con esta sinrazón; un modo de vida no asociado a las alambradas electrificadas ni a los túneles de la sobrevivencia ni a las dádivas hipócritas legitimadas en el desastre humanitario.

Un gesto, pues, que resuma al menos en este rincón del planeta lo que en muchísimas partes se expresa como el clamor inorgánico, como el tono quebrado y casi inaudible de lo que debiera ser una voz universal, potente, dramática, que no tendría que ser acallada mientras una razón militar siga haciendo de civiles indefensos el blanco preferencial de todos sus fundamentos.

Aquí, en Suramérica, tenemos las condiciones para erigir una utopía, como la que supieron fundar los padres de nuestra patria grande, y decírsela al mundo.

Nosotros, que estamos atravesados por múltiples culturas, religiones y etnias; nosotros, que hemos sabido levantarnos desde las ruinas en las que nos sumiera el neoliberalismo; nosotros, que somos nosotros y somos otros, no deberíamos malgastar esta oportunidad, ni cifrarla con eufemismos o palabras sin trama ni espesor.

Para impedir que el exterminio continúe, o que mañana adquiera una nueva y mentirosa justificación para extenderse en el tiempo, se requiere de otro horizonte, no ya el de Postdam y Yalta ni el de 1967, sino aquel que sepa conjugar la vida y la esperanza de dos pueblos que la necesitan tanto o más que nosotros mismos.

Los suramericanos podemos y debemos decir algo al respecto porque, precisamente, en ello también nos va el futuro.

CG/

*Sociólogo, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina