“PERIODISMO DE GUERRA”, AMORALIDAD PROFESIONAL Y DUDOSA ÉTICA

8 septiembre 2016

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Periodismo y Medios de Comunicación.

Foto de V.L.M.

Por Victor Leopoldo Martinez

Julio Blanck, editor y columnista del matutino Clarín fue entrevistado por Fernando Rosso para la publicación “La Izquierda Diario”. Explayándose y tocando todos los temas que Rosso le fue planteando, Blanck dejó algunas perlas que merecen un análisis más detenido, profundo y muy puntual. Se trató de un claro sinceramiento de perversas “acciones” por él realizadas donde se mezclan altos niveles de hipocresía con “fallidos” freudianos, todo bajo el manto de impunidad que otorga el poder del dinero; fue un “blanqueo” de la no imposible a futuro dictadura del “cuarto poder” donde la sociedad toda entrará en estado de sospecha y riesgo. Situación altamente peligrosa si las hay no solo para los “políticos” que entraron en el perverso juego y no reaccionan, sino para la vida política e institucional del país.

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Refiriéndose al trabajo que él y sus colegas desplegaron tanto en Clarín como en Radio Mitre y TN hasta el 10 de diciembre del 2015, Blanck reconoce sin titubear: “A ver: ¿hicimos periodismo de guerra? Sí. Eso es mal periodismo. Fuimos buenos haciendo guerra, estamos vivos, llegamos vivos al final, al último día. Periodismo eso no es como yo lo entiendo, no es el que me gusta hacer. Y yo lo hice, no le echo la culpa a nadie, yo lo hice. Eran las circunstancias e hice cosas que en circunstancias normales por ahí no hubiese hecho, en términos de qué posición tomar o de cierta cosa terminante.

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La frialdad y el cinismo que encierra el reconocimiento que practicaron un mal periodismo excede cualquier valoración moral y sobrepasa toda ética profesional abriendo una peligrosa senda en nuestra profesión para que los jóvenes periodistas sientan que para hacer periodismo todo vale.

Transformar a nuestra profesión en un arma de guerra es reconocer que se puede herir y matar con palabras, se puede destruir con un texto, con una fabulación en forma de relato acompañada de imágenes por una pantalla de TV y que poco importe sin fueron truchadas (el hollywoodense circo de topadoras buscando bóvedas en desiertos patagónicos por ejemplo); desvirtúa profundamente el fin de la tarea periodística. Blanck confiesa la finalidad de sus acciones: “…la corrupción kirchnerista explica, compensa o amortigua el costo social de las correcciones de la economía(los negocio en disputa), que es muy alto. Así que por ahí el circo está alcanzando. Digo: al “circo judicial”, ¿lo promueve el Gobierno? No, pero se beneficia de él.”

En las guerras siempre hay muertes y muchos heridos. Si un periodista piensa que tiene un arma mortal y la usa para hacer daño, no es periodista, es un simple sicario. Leopoldo Lugones, un raro personaje de nuestras letras que coqueteo con todas las ideologías existente en nombre del libre pensamiento pero que desde ya lejos está en mi intensión trazar un paralelo de calidad con Blanck, manifestó alguna vez en un acto de “contrición” y refiriéndose al diario de los Mitre (La Nación) “Compraron mi pluma…”. Jactarse que: “Fuimos buenos haciendo guerra, estamos vivos, llegamos vivos al final, al último día.” sin dar una mínima señal de arrepentimiento ni tampoco explicar sensatamente las razones de su participación en ese “conflicto bélico” lo desnuda en su veta “Lugoniana”. Resulta obvio quienes eran los “enemigos” de Clarín y Magnetto; descaradamente lo señala posteriormente: “El Gobierno de Kirchner y sobre todo de Cristina, le dieron a Clarín una gravitación loca, suicida. Se demostró suicida para ellos, ¿no?”. Seguramente se trató de uno de los crasos errores del gobierno kirchnerista, pero manifestar esto es de un nivel de perversión nunca antes escuchado. Evidentemente no se trató de defender la libre expresión en favor de la sociedad sino de la defensa de “simples y multimillonarios negocios” que el CEO de Clarín sentía estaban en riesgo. Se percibe en sus palabras amoralidad manifiesta que sienta un precedente extremadamente peligroso para la profesión. Hacer gala de esto porque se goza de total impunidad para decirlo por contar con la protección de los poderosos lo degrada más aún: “Periodismo eso no es como yo lo entiendo, no es el que me gusta hacer. Y yo lo hice, no le echo la culpa a nadie, yo lo hice.”

Ahora bien, ¿cómo cree Blanck que puede eludir su responsabilidad de sicario? Muy sencillo, socializando esa responsabilidad. Cuando Blanck sostiene “todos somos responsables” y en ese “todos” mete a la sociedad en su conjunto, es lo mismo que decir “nadie es responsable” porque un TODO no es enjuiciable en término judicial-penal : “…cuando la corrupción estaba pero era menos visible, los modos, el estilo y cierta bonanza económica (del gobierno Kirchnerista se entiende) permitían a la sociedad, a las capas medias de la sociedad, hacerse los distraídos como nos hemos hecho los distraídos siempre. Digo siempre en los últimos cuarenta o cincuenta años. La sociedad no es inocente de las cosas que le pasan, no es inocente de Macri, no fue inocente de Cristina [Fernández], ni de [Carlos] Menem, ni de [Jorge Rafael] Videla.” Esta perversa generalización viniendo de un hombre que se dice periodista no deja de sumar nefastas características al papel que él jugó en esta profesión. No se puede hablar de ignorancia sobre nuestra historia por parte de Blanck; ¿O sí? Partamos de la base que por principio toda sociedad es inocente; pero desde la aparición de la prensa fue víctima de manipulación. Y vaya si es inocente al creer en estos últimos 8 años que lo importante en su vida es lo que le marcaba la agenda impuesta mediáticamente por tipos como Blanck confiando erróneamente en la “honestidad” de la información cuando en realidad toda era cuestiones “armadas. Blanck, fabricó, mintió en la construcción de sus relatos para engañar a nuestra sociedad estando al servicio de su AMO (Magnetto). Ahora Blanck, como Lanata  y tantos otros, dejaron de ser libre. Son esclavos con pre$cio alto, pero esclavos al fin. Cuando ya no sirvan, el AMO (o sus hijos) los eliminarán cual desperdicios, como es  el final de todo periodismo basura.  

Decir que la sociedad toda es responsable del Terrorismo de Estado (Videla) es endilgarle a ella un apego por el modo Nazi-fascista de construcción político-social que indudablemente nunca tuvo; por el contrario, fue su víctima política, social y de esquilmación económica. La perversión es manifiesta. Con estos dichos lo que busca Blanck en realidad es esconder los verdaderos motivos que internaron a la Argentina en aquella noche negra para que personajes nefastos como su AMO (Magnetto) sea hoy el dueño de Papel Prensa. Menem hizo lo que hizo porque le cedió a Magnetto Canal 13, Radio Mitre y le permitió la creación de TN, pantalla desde la cual él pudo -y puede- “operar”. Cuando Menem no les sirvió más lo destruyeron como se destruyen los desperdicios. Cavallo “zafó” y sigue intacto; continua sirviendo para nuevos “negocios”.

La opinión pública es manejable y esa es la llave más usada por los sicarios del periodismo: “…hoy en la tapa de los diarios parece que el triunfo de la lucha popular es que te aumenten 400 % el gas. Esto es Argentina ¿no? Y lo dice con total desparpajo y sin inmutarse.

Pero ¿por qué digo que es la sociedad toda y sus instituciones las que están en peligro? La Justicia es la que más corre peligro de desaparecer. Blanck blanquea que “armaron” causas y con ellas operaron sobre el poder judicial con ayuda de jueces “adictos” al solo efecto de manipular a la opinión pública: “… los jueces ven que o corren para el lado de ponerse al día con las causas que están armadas o la van a pasar mal. (blanqueo con amenaza) Una cosa es que la sociedad demande Justicia independiente, otra cosa es que esta Justicia sea independiente. (Blanqueo de cómo Clarín y los poderes económicos condicionan a los jueces. De ahí que los ladrones de gallina lo pasen mal y los poderosos sigan evadiendo al fisco y esquilmando la economía nacional con total impunidad) Esta Justicia es la que es: es la misma de antes acomodándose a la circunstancia política.” Reconocimiento explícito, abierto sobre el nivel de corrupción que en no pocos sectores de la Justicia (incluida la Suprema Corte de la Nación) existe.

Un señalamiento final de Blanck que despeja alguna duda si es que quedaba: “Si vos me decís: ¿hoy tenemos que hacer el mismo periodismo que hicimos hasta el 10 de diciembre? No, no. ¿Estamos haciendo un periodismo distinto? No siempre.”

Nada más que agregar. La sociedad, el lector sabrá qué hacer con esta situación; de su decisión dependerá su futuro y el de las nuevas generaciones.

 Dibujo: Mariano José Utin (colaborador de revista EL EMILIO).

Fuentehttp://www.elesquiu.com/editorial/2016/9/7/periodismo-guerra-amoralidad-profesional-dudosa-etica-225695.html

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LAS DOS ARGENTINAS FRENTE A LA RECORDACIÓN DE LOS 40 AÑOS DE UNA LUCTUOSA FECHA NACIONAL

27 marzo 2016

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, EL EMILIO, Política Nacional

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Por Victor Leopoldo Martinez

DESDE LO VIVENCIAL

23 de marzo del 2016. En principio el día 24 los argentinos teníamos una obligación moral, recordar una fecha luctuosa dentro de  nuestra historia nacional; y no necesariamente  lo debíamos hacer desde el desconsuelo aunque tengamos sobradas razones para hacerlo frente a la actual gestión macrista.  La  sensación generalizada es de estar viendo una vieja y conocida película donde a los del pueblo trabajador –hacedor de PATRIA- les asignaron  papeles más que insignificantes y de menor protagonismo por ser la “grasa social”.

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En mi caso todo comenzó el 23 en la ciudad de Gral Rodriguez, partido de la  Pcia. de Bs. As.. Mi sobrino, militante de una agrupación peronista, junto a  otras agrupaciones sindicales y organizaciones políticas y sociales de DD.HH. del lugar, organizaron una vigilia en una plaza de la ciudad.  Un  grupo de Rodriguences se preparaba así para concurrir al acto central  que al día siguiente  se realizaría  en Plaza de Mayo de la C.A.B.A.

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Así,  –y digo esto con una mezcla de asombro y dolor, el mismo asombro y dolor que sentí al día siguiente por la triste comprobación de la siempre vigente argentina de la ficción- algunos ciudadanos (no más de 150 en una ciudad de 95 mil habitantes) de esta localidad recordaron y  homenajearon a sus 15 compañeros lugareños desaparecidos por aquella nefasta dictadura militar en horrorosos hechos. Cantos y bailes murgueros amenizaron el encuentro y hasta se compartió un rico guiso de lentejas. Se los recordaba con alegría porque las luchas por la dignidad humana en vida nunca se pueden concretar desde el dolor desesperanzado sino desde la alegría del vivir que es la única forma de honrarla.

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Así lo habían hecho nuestros compañeros desaparecidos. Por eso los desaparecieron. Porque la dignidad y la autentica alegría popular molesta al mundo poblado por sectores sociales que  diariamente se dan  patinas de un sinfín de  hipocresías mientras dibujan en sus rostros sonrisas fabricadas para fotos de ocasión y aceptación social. Son ellos, ese medio pelaje Jauretchano vuelto compulsivos consumidores de cualquier cosa –incluida basura informativa- a fuerza de tratamiento pedagógico mediático a tal punto que los convencieron que sin eso no existen;  son nadie.

A unas 10 cuadras de aquella plaza un concejal del FpV de origen sindical junto a otro militante intentaban  pintar  en una pared una consigna que recordaba el luctuoso hecho cuando apareció una patota PRO que responde al actual Intendente PRO de este partido bonaerense; y no lo hicieron para unirse con otros argentinos según reza como letanía de campaña el presidente PRO Mauricio Macri; por el contrario, lo hicieron para amedrentar, golpear y robar haciendo respetuosos honor al ejemplo que da el presidente PRO M.M. a través de  su ministra de seguridad Patricia Bullrich. A una cuadra de donde se produjo la agresión hay una comisaría cuyos miembros, de no ser por la denuncia posterior de los afectados “no se habían enterado del hecho”. Eso sí,  la policía local no se olvidó de mandar patrulleros de vigilancia que rondaban cada 5 minutos alrededor de la plaza donde se desarrollaba el recordatorio.

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24 de marzo; 11 de la mañana, en un viejo colectivo contratado partimos hacia la Capital Federal para el acto central recogiendo a nuestro paso a otros compañeros –hermanos de condición humilde- en localidades aledañas; luego por autopista Acceso Oeste enfilamos hacia Bs. As.

El contraste que mis ojos estaban registrando era tan brutalmente emotivo que una vez más me vi obligado a dar  gracias a Dios por haberme hecho PERONISTA.

Mientras adentro de aquel precario vehículo algunas compañeras, al tiempo que compartían mates y utilizando como apoyo la tapa de la conservadora que estaba cargada con botellas de agua fría, preparaban unos “sanguches” de  mortadela y/o salame con un poco de queso para engañar el estómago de los que allí íbamos, algo necesario para una jornada que presentíamos iba a ser larga y agotadora, por la ventanilla yo miraba la mano contraria de aquella autopista. A paso de hombre, caravana de autos ocupaban los 3 carriles de salida de la gran urbe. Sus ocupantes –gente toda de clase media- seguramente “aprovechaban” los días de Semana Santa para un “merecido descanso” en lugares alejados del ruido y de cualquier “compromiso” con la historia; quedaba claro que para ellos nunca existió el 24 de marzo de 1976, tampoco hubo crímenes de lesa humanidad y si los hubo fue por aquello de “por algo será” o el  Legrandnezco “algo habrán hecho”.

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En el camino hacia nuestro destino final se iban sumando otras viejas unidades de transporte y micros escolares colmados de pueblo memorioso hasta formar una interminable caravana que buscaba llegar por el sur de la Capital Federal a la Av. 9 de Julio Sur y  al momento de hacerlo desembocando en la Av. San Juan,  comprobar que ya no había casi lugar para estacionar. Buscábamos estacionamiento en la Av. más ancha del mundo y a 12 cuadras de los puntos de concentración de las columnas participantes.

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La emoción comenzó a embargarme y sobre dichos Patrios me acorde que Evita solía recordarle a Perón: “los trabajadores,  los humildes, los  grasitas son los únicos que siempre serán fieles a tus banderas, a la patria”.

En apenas una hora de viaje quedaron grabadas en mi retina las imágenes de esas dos argentinas que desde hace 200 años todavía no logran encontrar una identidad que las unifique; le atribuyo a que no pocos son un típico producto de una fuerte colonización cultural y mental que llevó a una de esas argentinas a sentirse más cómoda identificándose con los valores y el pensamiento de los diferentes conquistadores foráneos.

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En cierto momento y siendo un poco más de las 14 hs. me desprendí del grupo y la curiosidad periodística me llevó a acercarme a los puntos de concentración.  Entré a un bar de Av de Mayo para tomarme un café. Frente mío un televisor con la sintonía clavada en TN. Para el canal de noticias de Magnetto la multitudinaria movilización que copaba todo el centro de la ciudad para recordar el luctuoso hecho no estaba ocurriendo. Según su sabio entender el mundo estaba más interesado por saber sobre la tangueada y el swin de Barak Obama que conocer detalles de una marcha por los DD.HH en Argentina. Sobre estos valores fueron educados mediáticamente un par de generaciones. A la Realidad se la tapa con algunas imágenes que alcanzan para satisfacer la veta cholula de no pocos domesticados, y que emitidas en forma reiterada acompañada de zócalos desinformadores cumple la función buscada.

 UN POCO DE HISTORIA

El golpe de estado del 24 de marzo de 1976 tuvo más responsables civiles que militares porque los crímenes de lesa humanidad tuvieron ejecutores pero también autores intelectuales con objetivos económicos  muy precisos y que en lo esencial son los verdaderos responsables. Vale la aclaración para algunos dirigentes que dicen pertenecer al “campo popular” pero que “se comen la galletita” al analizar ciertos fenómenos  y presentarlos como diferentes por producirse en épocas diferentes con supuestos marcos históricos diferentes; como si la metodología Nazi implementada en la II gran guerra de la primera mitad del siglo XX fuera diferente a la implementada en muchas naciones Latinoamericanas por dictaduras militares manejadas por el imperio del norte y que asolaron la región en la segunda mitad del mismo siglo; como si existiera alguna diferencia entre capitalismo productivo y capitalismo financiero cuando los resultados sobre la población en general son nefastamente los mismos porque sus implementadores son los mismos de siempre desde el Imperio Romano a la fecha.

En nuestro caso, aquella tragedia,  como decisión política  fue  pensada por una oligarquía agro- ganadera-industrial con fuerte apoyo norteamericano.  Utilizaron  –como en todo el resto de América Latina- a las FF.AA. locales de fuerzas de ocupación y mano de obra para el trabajo sucio de secuestrar, asesinar, y hacer  desaparecer a todo ser humano que intentara oponerse a la decisiones del poder económico al cual los militares, como simples profilácticos, sirvieron. No pocos  ideólogos civiles de aquella larga y negra noche todavía siguen  hoy haciendo negocios de la mano de esta nueva versión dictatorial –con formato  “democrático”-, que encarna Mauricio Macri. Algunos periodistas “progres” que arrastran en su discursos a descolgados legisladores del FpV se molestan con la consigna que asocia al gobierno de Macri con una dictadura. Sepan estos señores que por izquierda la pseudo “dictadura del proletariado soviética” también  decía ser la democracia más perfecta por ser directa; así que no sé porque se asustan que uno califique de dictadura al gobierno derechista de  Macri basado en su forma de gestionar aunque haya sido elegido por el voto popular.

MINISTRO-ECONOMIA-DICTADURA-ALFREDO-MARTINEZ Pero volviendo al gobierno dictatorial 1976-1983, quizá pocos sepan  que aquel golpe de Estado de Estado del 24 de marzo de 1976 comenzó a pergeñarse el  4 de julio de 1973  -3 días después de la muerte del Gral. Perón-  en la casa del que luego fuera el primer ministro de economía de aquella dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz. En su domicilio, aquel día estuvieron reunidos Videla y Massera junto al anfitrión, hombre este último que  estaba llevando a la quiebra a la empresa de energía ITALO de la cual era su presidente y que luego –ya en dictadura- se la vendió al Estado (o sea a él) y él, como ministro de Economía, la compró por una sobrevaluada cifra; uno de los tantos negocios que comenzaron a hacer los mentores de aquel golpe.

Negocios y más negocios realizados por la oligarquía local en concordancia con espurios intereses de empresas multinacionales  que operaban bajo el escudo imperial llamado “Doctrina de la Seguridad Nacional” que anulaba cualquier demanda sindical o protesta social sin importar el costo en  vidas humanas. El fin justificó los medios.

Y si por “derecha” a los grandes grupos económicos les cabe una alta cuota de responsabilidad en aquel genocidio sin que hasta el día de hoy se conozca arrepentimiento alguno de sus ideólogos y/o autores, por izquierda no le van en saga. Tampoco hasta el día de hoy  se conoce arrepentimiento  ni mea culpa alguna del Partido Comunista por la complicidad  de sus principales dirigentes cuando se transformaron en sostenedores por izquierda  de aquella dictadura ya que sus patrones ideológicos –URSS- hacia negocios con ella a través del orejudo ministro Martínez de Hoz (Un alto dirigente del PC sostenía en el vespertino La Razón en 1976[1]:  “Videla es un Gral democrático”.  Recordar también la fiesta de Gala del 9 de Julio de 1978 en el Colón donde Videla tenía sentado a su lado al embajador del Imperio Soviético despertando la ira del entonces Gral  Guillermo “pajarito” Suarez Mason quien denunciaba que “la Rosada era una cueva del P.C.”. Hoy dentro FpV encontramos a “camaradas” –integrantes de la Federación Juvenil Comunistas en aquellos años- dando lecciones sobre derechos humanos y marcando  errores de los trabajadores peronistas por seguir a  burócratas sindicales.

Mov 8 Ahora bien, los peronistas también debemos hacernos cargo que dentro de nuestros no pocos errores en la llamada “década ganada” está el pésimo trabajo cultural y educativo que el ejecutivo dejó en manos equivocadas y que nos llevó y lleva aún hoy a  seguir conviviendo con gran parte  de  nuevas generaciones de compatriotas que no tienen ni la más mínima idea de lo que fue aquel genocidio más allá de conocerlo como un dato efemérico distorsionado con información cruzada por izquierda y derecha que lo único que genera en muchos de ellos es desinteres y por ende indiferencia. La cultura y la educación  quedaron en manos de mitro-marxistas que operaron de tal forma que produjeron en esas materias los cambios necesarios para que todo  siguiera igual… y ellos en la palestra.

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Existen dos argentinas  claramente diferenciadas. Una multitud de seres conscientes de la magnitud de aquel genocidio colmaron la Plaza de Perón, la Plaza de las Madres este 24 de marzo del 2016; a 40 años del inicio de aquel genocidio. Para otra gran parte de argentinos fue el feriado de Semana Santa del 2016. Para comenzar a cambiar la historia primero debemos hacernos cargos del por qué el tema de DD.HH. sigue sin ser una causa nacional de interés para todos los argentinos y trabajar en consecuencia; por y para que nuestros 30.000 compañeros desaparecidos sigan estando presente, y los nietos que todavía siguen en manos equivocadas vuelvan a sus VERDADERAS FAMILIAS y a ver a sus verdaderas abuelas.

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[1] Pocos días después del golpe, una publicación oficial del PC afirmaba respecto al nuevo presidente: “En cuanto a sus formulaciones más precisas (…) afirmamos enfáticamente que constituyen la base de un programa liberador que compartimos (…). El presidente afirma que no se darán soluciones fáciles, milagrosas o espectaculares. Tenga la seguridad que nadie las espera (…). El General Videla no pide adhesión, sino comprensión, la tiene”.


Carta abierta al terrorista Luis D´elia

28 enero 2015

C.A.B.A., Argentina, UNASUR-CELAC, notas compartidas aparecidas en otros medios virtuales

Ante la inmensa ola de opiniones que se vienen vertiendo en los medios de comunicación masivos y las redes sociales acerca del líder piquetero Luis D´elia he decidido publicar esta carta abierta al señor D´elia, carta cuyo contenido y conclusiones seguramente serán compartidas por millones de ciudadanos democráticos de la Argentina.

Luis D'elia

 

Carta abierta al terrorista Luis D´elia

Luis:

En primer lugar debo explicar por que dirigirme a vos como “terrorista” en el encabezado de esta carta.

Sin duda el terrorista produce terror, de ahí el término tan utilizado por estos días y vos lo producís. Vos Luis producís terror en amplios sectores de la sociedad Argentina.

No es ni fue mi caso, mas allá de algunas diferencias de estilo, mas allá de cuestiones estéticas o tácticas a mi no me das miedo ni un tantito así, claro que a muchos si, y veamos el por qué:

Les produce terror el color de tu piel, tus kilos de mas, tus centímetros de menos pero sobre todo que seas de de origen humilde y que pese a ello sepas llegar al corazón de millones de compatriotas que te siguen y te respetan, tal vez por que vos los respetás a ellos.

Sí, efectivamente esa clase social, ese mediopelo con aspiraciones de clases alta, a la que nunca pertenecerán te tiene pánico, un pánico que no le tuvieron a Videla, con el que se sentían seguros y cómodos porque en ese entonces los argentinos éramos derechos y humanos.

Te tienen pánico cuando no se lo tuvieron a Cavallo, el desquiciado, ni a Menem el perverso, por que les daba dólares a un mango y la deuda mas descomunal de la historia como contrapartida. Te temen como no le temieron a Harguindegui o a Galtieri aunque metieran a sus hijos o hermanos en una aventura bélica embriagada de megalomanía y scotch.

Te tienen terror Luis, por que vos andás por ahí amparando refugiados, negros, putos, trabas y lesbianas, musulmanes, judíos, disidentes y excluídos. Por que bajo tu ala Luis caben todos los perseguidos, los dejados de lado, los patitos feos, los que no tienen lugar ni amparo en otros sitios.

Estoy seguro Luis, que si mañana la mano viniera pesada con los blanquitos descendientes de europeos como yo, tu solidaridad sería la misma.

Te temen por que sin tener un Master en Comunicación en Harvard ni un media coaching como Mauricio, les copaste la parada en ese programa dónde todos gritan y nadie entiende a nadie y como un campeón tomaste el centro de la escena y le hablaste de los pibes del conurbano y les hablaste de amor, amor, amor, y los dejaste perplejos y con la sabiduría de los grandes te retiraste en el punto mas alto. Pocos resisten a un minuto mas de cámara, y vos lo hiciste, por que la misión estaba cumplida, por que al igual que Evita le diste luz en la pantalla a los grasitas y como Walsh denunciaste a los matones.

¿Cómo no te van a tener terror Luis, si a ese programa van licenciados y doctores nadie puede decir una palabra sin que lo interrumpan, y vos un negro maleducado y ordinario les dió el Sermón de la montaña en la era del Twiteer?

Claro que nunca te van a decir que te temen por complejo de inferioridad, por miedo a que seas tan humano o mas que ellos, y por eso te tienen que demonizar, como hicieron hasta con Cristo, el poder es implacable por que siempre hay una gilada que los consiente Luis.

De modo que hay que encontrarte cosas sinuosas, por ejemplo esas escuchas inocentes dónde ni mas ni menos decís lo que decís en privado o abiertamente en tus programas de radio y de TV , que Irán no es el responsable de los atentados tal como lo afirman desde hace mas de una década los cuatro periodistas que investigaron a fondo el tema, entre ellos, claro que si Jorge Lanata.

O la piña al ruralista que te provocó un kilómetro seguido insultándote al oído. Si hasta el Papa Francisco te absolvió sin mencionarte. Te condenan por una piña a un provocador esos que si les tocas la 4×4 te descargan una Glock en el balero. Y te aclaro que te entiendo, aunque no apruebe la trompada, vos estás para mas, Luis.

O que te manden a la hoguera por decirle “paisano” a un paisano como le dicen tano a los italianos paragua a los paraguas o nos dicen gallegos a los gallegos. Claro que ellos pueden decir que vos sos un negro de mierda, pero la vara es despareja, ya lo sabés, tan despareja que hasta una causa te hicieron, despilfarrando recursos de la justicia ( mejor digamos, Poder Judicial ) mientras quedan genocidas sueltos y cómplices civiles de tanto saqueo y tanta muerte.

O que tomaste una comisaría, aunque se olviden que el Pepe Mujica al que tan hipócritamente dicen admirar, hizo lo mismo aunque dejando unos cuántos muertos allá en sus años de Tupamaro, mientras vos lo hiciste sin sangre.

Y por supuesto Luis no le tienen tanto terror a tu lengua que a veces convendría que cuides, sino a tu coraje, ese que te puso al lado de Néstor aquella noche del golpe de estado organizado por las patronales del agro, los medios de comunicación Cut&Paste globalizados y los servicios que hoy mismo te están poniendo en la picota.

A vos Luis, y a unos cuantos patriotas mas, les debemos el conservar la democracia mas inclusiva de los últimos cincuenta años. ¿Cómo no vas a producirles terror, hermano?

Atentamente

Juan Carlos Romero López

http://www.facepopular.net/juancarlosromerolopez


LA OTRA FINAL, ¿UNA ETERNA FINAL?

2 julio 2008

¡¡¡ATENCIÓN!!! desde el 11 de mayo EL BLOG DE “EL EMILIO” SE MUDÓ A  www.revistaelemilio.com.ar

DE AHORA EN MÁS DIRIGITE ALLÍ. Y CORRÉ LA VOZ.

ESTA MISMA NOTA LA ENCONTRARÁS EN LA NUEVA DIRECCIÓN

La convocatoria decía así: “La Otra Final”. El Lugar, la Cancha de River, el día 29 de junio. Y hacia allí me dirigí junto a mi negra, mi mujer.

Caminaba por las calles interiores del barrio -muy “paquete”- de Nuñez, rumbo al Estadio para hacer acto de presencia en lo que iba a ser la contracara de otro momento por mí vivido 30 años antes, la final del mundial de fútbol 1978. Y mientras lo hacía, una infinidad de imágenes y sensaciones aparecieron en mi mente y mi cuerpo; como en un flashback cinematográfico. De pronto y mágicamente las calles por donde transitaba se atiborraron de fantasmas, componiendo un aquelarre orgiástico de gritos y empujones donde se mezclaban gente gritando “¡Argentina!”, todos con sus banderas, y “servicios” de civil junto a “canas” de la Federal y “milicos” del ejército que patrullaban en camionetas, custodiando el “evento” para que no se desmadre.

La sensación era por demás extraña ya que yo, aquel 25 junio, no había estado en ese lugar. En aquella oportunidad vi el partido en la casa del “ruso”, un entrañable amigo. ¡Cosas de Don Mandinga y de cómo y cuándo se le ocurre meter la cola en cuestiones de memorias colectivas!

La cuestión es que aquel partido se había jugado en esa misma cancha hacia donde dirigía mis pasos. ¡Pasaron ya 30 años de aquel día en que el equipo Argentino de fútbol había salido campeón del mundo! ¿Por qué lo que debió ser algo grato, con el tiempo terminó siendo tan ingrato?

No se puede negar que cada vez que se acerca otro aniversario de la obtención de aquel campeonato mundial, la confusión en el colectivo social es cada vez más grande y muy llamativa a la vez. Sostengo esto porque es más que evidente el esfuerzo periodístico de las redacciones deportivas por “separar los tantos”(¿?), lo político de lo deportivo(¿?), no consiguiendo hasta hoy absolutamente nada. ¿Y por qué no lo consiguen? Por ser absurda la propia pretensión. Fueron los propios milicos los que mezclaron al deporte con el honor nacional y lo usaron para tapar su horrorosos crímenes. ¡Los Milicos usaron el deporte para hacer política! ¡¿Cómo que no se puede mezclar?!

Lo cierto es que cada 25 de junio, nadie sabe si festejar, si llorar o lamentarse por la Copa obtenida, una copa teñida.

Los jugadores de aquella selección ¿tampoco sabían?, Y si lo conocían, ¿qué podían hacer? ¿No jugar la final? Simplemente pido colocarse en el pellejo de aquellos futbolistas.

La tarde de este domingo de junio de 2008 era gris. Quizá no tan gris como la de aquel 25 de junio de 1978, donde el negro de las pasiones se mezclaba con un extraño blanco, el de las emociones, para lograr un gris no casualmente triste, más tirando hacia el oscuro. O quizás mi estado de ánimo en aquella jornada me hizo verlo así. Pero para mí aquella tarde de 1978 que asomaba a mi memoria había sido una tarde gris, de un gris bien oscuro.

Cuando terminó aquel partido, una masa de argentinos, que en su gran mayoría ignoraba lo que estaba pasando en el país, y menos aún lo que les estaba pasando a muchos de sus compatriotas, salieron a las calles; saltaban y gritaban por todos los rincones de Buenos Aires –“El que no salta es un Holandés”, acompañado de -“Argentina”, “Argentina”. Y la multitud deambulaba por la ciudad cantando y gritando, sin saber que sus cantos y gritos tapaban otros gritos. Los gritos de muchos otros que en esos momentos estaban padeciendo el horror de haber sido arrastrados al infierno. Los habían arrancado de sus casas de golpe, o a los golpes.

El apretón de mano de mi mujer me sacó por unos instantes del estado de trance. Pero de una manera mágica, inmediatamente volví hacia aquellas imágenes. Y allí estaba la ESMA, una de las tantas salamancas. Se encontraba a no más de 500 metros de aquel estadio donde otra leonera1 rugía por el logro de la copa del mundo. En aquella Salamanca estaban decenas, cientos, vaya uno a saber cuantos Argentinos, padeciendo el dolor en sus carnes por haber osado pensar distinto, o por haber abierto el corazón hacia la compasión por los que menos tienen, por querer ser solidarios con los que más sufrían, por el simple delito de pretender una sociedad más igualitaria. Pero la “sociedad”, mi sociedad, estaba afuera, festejando inocentemente el triunfo de un simple partido de fútbol; enfervorizados y azuzados desde los medios, gritando como lo suelen hacer los desaforados; como si con esos gritos, con esos gestos ampulosos, limpiaran el honor de la Nación que estaba siendo mancillado.

¡Y claro que lo estaba! ¡La vida estaba siendo mancillada! ¡el valor de vida de cientos, de miles de humanos era pisoteado!

“Porque los Argentinos debemos mostrar al mundo que somos derechos y humanos” gritaba el gordo Muñoz desde Radio Rivadavia arengando a la multitud; a esa misma multitud que lo había hecho perdedor en la batalla de los papelitos encabezada por el glorioso “Clemente”, cuando el gordo intentaba que los muchachos de la “popu” se comportaran como principitos ingleses.

Muñoz arengaba, Videla, Agosti y Massera festejaban y entregaban el trofeo a nuestros campeones mientras la dignidad de vidas humanas estaba siendo vilipendiada; y los gritos de dolor acallados por otros gritos; sin que nadie dijera nada. Sin que nadie hiciera nada. ¿Y que podía hacer cualquier argentino, si muchos estaban aterrorizados por el miedo? Solo atinaban, instintivamente, a preservarse para no ser otra victima más. Y no se hizo nada. Los medios de comunicación, cómplices de aquella dictadura, tampoco decían nada, ni siquiera se quejaban de censura. ¡Nadie hizo nada!

 

¿Nadie? ¡Mentiras!

Decena de pañuelos blancos pedían, imploraban saber algo de sus seres queridos secuestrados, se desesperaban al intuir los gritos de sus hijos torturados, aquellos gritos silenciados. Y no eran escuchadas. Incluso llegaron a ser por muchos ignoradas. Hasta se animaron a apodarlas como las LOCAS de Plaza de Mayo.

Pero aquella tarde noche del 25 de junio de 1978, hubo gestos de algunos de la multitud, que por lo menos para mí, no pasaron desapercibidos. No pocos de los que gritaban, de pronto se paraban y se quedaban pegados a los televisores de las vidrieras viendo y preguntándose ¿por qué los Holandeses no iban a recibir el premio de subcampeones.? ¡Algo está pasando!, se decían. Tampoco faltó el descolgado que sugería desde su irracional pasión -“Porque son unos cagones, les da vergüenza haber perdido con unos sudacas. ¡Que se caguen! Le rompimos bien el culito!” -Y continuaba su ruta saltando y gritando –“el que no salta es un holandés”.

Por ahí, alguien se animó a balbucear algo parecido a -” dicen que los chabones no quieren recibir ningún trofeo de manos de dictadores torturadores”. Y allí se sumó otro preguntando -“Pero entonces ¿es cierto eso de los desaparecidos”?, mientras recibía un codazo del que estaba al lado al tiempo que le decía -“callate boludo a ver si te escuchan y todavía sos boleta”. La reacción fue de un reflejo condicionado. Todos, como si hubiesen escuchado una sirena de alarma, comenzaron a dispersarse, mezclándose con la multitud, Y siguieron cantando -¡Argentina, Argentina!!!

 

LA OTRA FINAL, la del 29 de junio del 2008, por el contrario, tuvo las tribunas casi vacías. Y Quique Pesoa, desde el escenario, tiró cifras de asistentes en un inocente gesto por levantar el ánimo de los concurrentes. ¿Era necesario detener el interés en el número de concurrentes?

Las Madres y Abuelas son el mejor ejemplo de valentía en soledad. ¡Otra vez estuvieron con la compañía de siempre! Ni más, ni menos, los de siempre, pero coherentes. ¿Hacía falta más?

Creo, sin temor a equivocarme, que las cifras de concurrentes a un Mitin, u homenaje, nunca hizo al contenido del acto mismo. Los enemigos de la vida, de la democracia y los derechos humanos, no se fijan en esas “pequeñeces”. Los números de asistentes siempre son esgrimidos por los mediocres que solo basan su fuerza en la cantidad y no en la calidad.

¿Y los Partidos de izquierda? ¿Adonde estuvieron? ¿No concurrieron para no apoyar al gobierno? ¡¿Qué pasó muchachos?! ¡¿Otra vez les corrieron el tarrito donde debían hacer pipí?!

LA OTRA FINAL, o una eterna final que como sociedad todavía deberemos seguir jugando, algunas veces ansiosos, otras desilusionados, con poco apoyo en las tribunas, pero firmes, seguros y convencidos de que el partido de la vida solo lo ganamos si lo seguimos jugando; todos, o casi todos. El número de jugadores, por ahora, poco importan. Hay que seguir sumando.

pedro-del-arrabal-y-el-pocho


1 Así le llamaba “Gatica, el Mono” a la Popu del Luna Park